Maldiciones, más allá de la realidad

Hay muchos tipos, desde la verbal hasta el conjuro o ritual, las conscientes y las inconscientes, las que van desde simples avisos hasta las que implican un hecho grave. Relatamos algunos casos

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía
Maldiciones, más allá de la realidad

Los seres humanos siempre han manifestado su temor a lo inexplicable, a lo que puede afectarle, dotando a todo aquello que no sabía explicar con un halo de magia que atribuía a seres invisible, dioses o sujetos fallecidos que, en represalia, tomaban acciones de castigo contra la persona. Así la maldición se convertía en una forma de magia ritual que tendrían una función negativa y perniciosa sobre el ser humano.

El hecho de desear algo malo a alguien está muy extendido en la naturaleza humana, alegrarse de las desgracias ajenas, del mal del enemigo o de los fracasos de éste es algo que “reconforta”. Así hay muchos tipos de maldiciones, desde la verbal hasta la que se hace a través de un conjuro o ritual, las conscientes y las inconscientes, las que van desde simples avisos hasta las que implican un hecho grave sobre la persona o, incluso, la muerte.

El poder de infringir una maldición lo daban, en épocas pasadas, los hechiceros y las brujas, se le otorgaba un carácter demoníaco y, en la Edad Media, eran perseguidos por las autoridades religiosas para acabar con la vida de estos por adoradores del mal y herejes, eran los tiempos de la Inquisición.

La maldición podía darse en diferentes estadios en una persona, desde una enfermedad, mutilaciones, desgracias o la muerte propia o de un ser querido, incluso afectar al amor. Fruto de ello se ha dejado abundante literatura al respecto en la que se habla de las maldiciones a modo de cuentos y leyendas populares que esconden un trasfondo de moraleja donde el protagonismo lo tiene el lado maligno (que infringe la maldición) y del otro el protagonista víctima de la misma que sufrían un duro destino y cuya maldición podía transformarlo en una bestia quebrantando las leyes de la Naturaleza (léase La Bella y la Bestia).

Maldiciones, más allá de la realidad

Las maldiciones pueden tener un carácter permanente, casi eterno, y poseer desde a una persona a un objeto. En el ocultismo el concepto de maldición está englobado dentro de un ritual mágico, donde las palabras pueden formar la fórmula que determina la acción. De ahí que existan textos secretos con todo tipo de rituales escritos con las palabras que forman cada particular maldición.

La maldición en sí dependerá de la intención que se tenga cuando se infringe. A mayor gravedad mayores consecuencias y complejidad en cuanto a preparativos e ingredientes. Igualmente puede tener efectos secundarios, siempre dependerá de la intención, así como daños colaterales. En algunos casos -los menos-, se debe informar a la persona a la que se dirige la maldición de la misma y que sea consciente de a lo que se enfrenta, con toda la carga de sugestión que ello conlleva.

Algunas de las maldiciones más populares dentro del folclore y el entorno más cercano son las denominadas como “Mal de ojo” o aojar a una persona. Simplemente el mal se encontraría en la mirada de la persona que echa la maldición y para que la dirija a alguien para que sea víctima de ella. No se sabe si es una técnica maligna aprendida o si la persona ya la posee de nacimiento, tampoco puede ser explicada con exactitud. Hay quien lo considera superchería y otros lo toman muy en serio. El aojamiento puede ser voluntario o involuntario. Los motivos pueden ser dispares, desde la envidia, hasta los celos, son donde principalmente es efectivo.

Y no sólo lo poseen personas tildadas de herejes o brujos, pues el propio papa Pío XII se decía que tenía esta capacidad tan especial, así se comentaba que toda persona a la que bendecía le comenzaban a ocurrir hechos poco explicables.

Para protegerse del mal de ojo hay una serie de remedios como frotarse con una tintura específica, llevar una máscara, una cruz hecha “de palo” o, simplemente, rezar cuando se cree que está siendo víctima del mismo, en el justo momento en el que se es aojado (hecho difícil de determinar).

En la antigüedad se creía enormemente en maldiciones. Así es mundialmente famosa la que se atribuye a la tumba del faraón Tutankamón tras el descubrimiento de la misma por parte de Howard Carter en el año 1922 en pleno Valle de los Reyes. En su tumba se encontró un tesoro de un valor histórico, arqueológico y monetario, importante. Además su sarcófago y su tumba se encontraban intactos. El problema surge cuando muchas personas relacionadas con la excavación comenzaron a morir de forma inesperada, como el caso del mecenas de la misma, el noble inglés lord Carnavon, por la picadura de un mosquito. Así hasta tocar a doce personas y rápidamente, en la prensa, surgió “La maldición del faraón”. Evidentemente los estudios recientes han arrojado luz sobre el caso y se atribuyen las defunciones a una espora que afecta a los pulmones y que puede permanecer inactiva hasta activarse aunque hayan pasado siglos desde que se cerró la tumba.

Fue el Berliner Illustrierte recogía las declaraciones del escritor británico Edgar Wallace que afirmaba que la tragedia y la maldición iba unida a quien osaban ofender a las momias de los faraones y dotó de un halo de misterio todo lo ocurrido con la excavación de Howard Carter, su descubrimiento y las muertes que afectaron a parte de su equipo. Así pues más parece fruto de la imaginación que de la realidad.

Las maldiciones están presentes en nuestra cultura, más allá de convencionalismos, hay relato que son escritos, incluso a modo de leyendas urbanas y que, parecen, tocados por esos rituales temidos que son las maldiciones. Creer o no creer en ellas ya es cuestión del convencimiento de cada uno.

Maldiciones, más allá de la realidad

Annabelle, la muñeca maldita

Se ha convertido en los últimos años en un aterrador juguete que, por su maldad, ha llevado el pánico y el miedo a muchos espectadores de todo el mundo merced al cine. Se trata de la muñeca ‘Annabelle’ y su historia, de ser cierta, es propia de un guion de película antes que de la realidad.

La muñeca se trata de una de las famosas Raggedy Ann fabricadas en Estados Unidos por John Gruelle en 1915, pronto fue un juguete muy apreciado por las niñas y, en 1918, sería parte de una colección de libros infantiles. Su éxito no se demoró y tuvo seis largas décadas de ventas, incluso Fleischer Studios realizó una serie de animación infantil sobre ella.

Pero… ¿Qué tiene de maldita?

Su historia presuntamente paranormal comienza en 1970 cuando una señora le regala una de estas muñecas a su hija Donna que estudiaba enfermería y que compartía piso con Angie. A Donna le sorprendió el regalo pero le recordaba a su infancia y la colocó sobre la cama de su habitación. Lo fenómenos comienzan cuando la muñeca comienza a cambiar de posición, no está donde ella la dejaba y, al principio, pensó que su compañera podría haberla movido, el problema surgió cuando Angie le comenta que ella no toca a la muñeca y esta aparece en diferentes lugares de la casa.

El siguiente paso sería el encontrar notas escritas en las que se podía leer: “Help us” (Ayúdanos), “You miss me?” (¿Me echas de menos? ) o “Save Lou” (Salven a Lou). Aquello parecía estar fuera ya de cualquier broma y las chicas piden ayuda. Una médium les dice que la Raggedy Ann está poseída por el espíritu de una niña llamada Annabelle Higgins -de ahí que se la llame “Annabelle”-. La mujer les dice que la traten cómo a una persona.

El novio de Donna, Lou, apenas puede creer lo que ve y como aquellas dos chicas tratan a la muñeca así que es motivo de las bromas de este hasta que una pesadilla lo inquieta: sueña que alguien le estrangula, al despertar la muñeca está a los pies de la cama y él tiene diferentes heridas… ¿Se las habría hecho él mientras dormía o, realmente, la muñeca estaba poseída?

Los fenómenos se incrementan con ruidos extraños en la casa, en el dormitorio de Donna y deciden llamar a un sacerdote que les recomienda que avisen al matrimonio Warren (Ed y Lorraine) que tenían una gran experiencia en este tipo de casos y dentro del campo de la parapsicología. Ambos investigadores afirman que en “Annabelle” habita un espíritu maligno que quiere poseer a Donna.

Finalmente la chica decide deshacerse de la muñeca y la entrega a los Warren que la llevan a un museo de “objetos malditos” en Connecticut que es donde se la puede encontrar dentro de una urna de cristal.

La maldición de la caja Dybbuk

Hay veces que nos quedamos fascinados por objetos ordinarios que tienen un extraño poder e influencia sobre nosotros, no lo sabríamos explicar, sólo nuestro deseo de poseerlo. Quizás ese mismo deseo es el que va a ser el hilo conductor de la misteriosa caja Dybbuk.

Habría que comenzar diciendo que la caja Dybbuk es el nombre que se dio a un mueble para almacenar vinos, en su desconocimiento no sabían que –según la tradición judía- en el interior de aquel aparente “mueble” vivía un Dybbuk; un espíritu judío.

La fama de la caja llegó cuando fue vendida por la casa de subastas en internet eBay junto con su historia de horror y terribles sucesos ocurridos en torno a ella.

Se popularizó mundialmente a raíz del lanzamiento en la gran pantalla de la película “The Possession” (“El origen del mal”) dirigida por Sam Reimi y basada en hechos reales. En la película se narra cómo sinopsis que “Clyde (Jeffrey Dean Morgan) y Stephanie Brenek (Kyra Sedgwick) se preocupan al ver a su hija menor obsesionándose con una antigua caja de madera que compró de segunda mano. A medida que el comportamiento empeora y se vuelve más agresiva, además de observar fenómenos paranormales, la pareja teme que haya la presencia de una fuerza maléfica entre ellos. Descubren que la caja fue construida para contener una dybbuk, un espíritu malévolo según la tradición judía, y que destruye a su huésped humano”.

Un guion así es propio de una película de terror pero había algo más que sería descubierto por el diario estadounidense “Los Angeles Times” y que era una realidad terrorífica: la caja Dybbuk existió realmente teniendo constancia de ella en 2004 y siendo vendida en eBay a John Haxton, un conservador de museo por 280 dólares.

Inicialmente fue adquirida por un anticuario, en la típica venta de objetos de “garaje” que se hacen en los Estados Unidos, aquel hombre sintió fascinación y ni siquiera regateó el precio; Kevin Mannis de Oregón, no sospechaba lo que se le venía encima, era un coleccionista de antigüedades y el siglo de antigüedad de la caja (103 años), perteneciente a la abuela de la vendedora lo seducían; pero le chocó lo que le dijo alguien: “no abras la caja”. Pero al llegar a su casa no se resistió y la abrió… En su interior había dos mechones de pelo, una losa de granito, un capullo de rosa seca, una copa, dos monedas de un centavo de trigo (moneda Estadounidense de 1909), una vela y, supuestamente, un “dybbuk”, una especie de espíritu popular en el folclore judío.

Llevó la caja a su establecimiento de antigüedades y, según su testimonio, era como si desde que entró aquel objeto en la tienda una “fuerza misteriosa estuviera presente, rompiendo artículos de la tienda y asustando a sus trabajadores, además se percibía olores como flores de jazmín en diversas partes del negocio”.

Tuvo la idea de regalar el objeto a su madre que al abrirlo recibió una extraña bocanada de aire y sufrió un derrame cerebral que la dejó temporalmente sin poder hablar.

Mannis decidió desprenderse de ella ya la vendió por eBay al universitario Iosif Nietzke, al precio de 140 dólares. Comenzó a hacer un diario –tipo blog- donde hacía partícipes a sus lectores del vivir diario junto a aquel objeto. Todo transcurría con normalidad hasta que olores extraños invadieron su casa, una invasión de insectos, mal funcionamiento de aparatos electrónicos y una especie de manchas oscuras verticales. Su carácter se vio afectado, incluso desatendió su aspecto y aseo personal, el cambio fue radical en poco tiempo, Nietzke no parecía él y cansado de todos estos fenómenos de nuevo puso a la venta en eBay la caja.

Iosif Nietzke, hizo una curiosa descripción: “caja embrujada judía” que asoló a varios propietarios con la mala suerte y una serie de extraños sucesos paranormales.

Curiosamente su valor se disparó, de 1 dólar subió rápidamente a 50 dólares hasta que finalmente logró el precio de 280 dólares apostado por un conservador de museo universitario llamado Jason Haxton de Missouri. Tras ello muchos fueron los que se ofrecieron a investigar la caja Dybbuk y los que se pusieron en contacto con su comprador.

Los fenómenos paranormales en la casa de Haxton se comenzaron a manifestar. Una mañana se despertó de golpe como si alguien le hubiese empujado o el sabor metálico en la boca, congestión nasal y tos constante, además dice que en ocasiones huele a orina del gato y flores. Eso le animó a abrir una página web http://www.dibbukbox.com para más información referente a la caja.

Según los expertos que analizaron el caso la misteriosa caja podría contener elementos que podrían haber servido para guardar elementos de personas difuntas, recuerdos de familiares muertos. Ello formaría una especie de “almacén” de energía del alma sirviendo de puerta a espíritus o presencias negativas. Es sólo una hipótesis.

En la actualidad la caja Dybbuk no ha deparado más sorpresas, quizás porque espera que otro curioso abra sus puertas.

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Voces del Misterio nº.651: CIVILIZACIONES DE OTROS MUNDOS, ALIEN ANCESTRALES con Josep Guijarro

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“Voces del Misterio” nº.651 -de duración reducida por otras retransmisiones- en el que hablamos con todo un especialista como JOSEP GUIJARRO de un tema apasionante: los vestigios de civilizaciones perdidas -¿Extraterrestres?- en nuestro planeta, los llamados ALIEN ANCESTRALES. En “Voces del Misterio”, en SFC Radio, 91.6 fm.

https://www.ivoox.com/voces-del-misterio-n-651-civilizaciones-de-otros-mundos-audios-mp3_rf_33618568_1.html

Objetos malditos, cuando el terror vive en casa

Objetos malditos, cuando el terror vive en casa

Relatamos casos de obras de arte malditas y cómo pueden llegar a transmitir esa negatividad en forma de maldición

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

En no pocas ocasiones se habla de obras de arte que están malditas y que se desconoce el “mecanismo” por el cual cuadro puedo llegar a transmitir esa negatividad en forma de maldición. Tal vez un mal “influjo” o el estado de ánimo del artista o, ¿quién sabe?, la razón de ese presunto encantamiento.

Un ejemplo de ello lo encontramos en un cuadro aparentemente dulce e inocente que recrea la imagen de una niña, sin embargo no son pocas personas las que se han quejado de ese mismo cuadro. Se encuentre en el Hotel Driskill en Austin, Estados Unidos y dicen que crea una atmósfera aterradora.

Los que se encuentran cerca del cuadro dicen sentirse mal luego de observar a la protagonista durante un rato. ¿Sugestión o realidad?

Otro retrato maldito es el de Delphine Lalaurie, una pintura realizada por Richardo Pustanio de esta mujer que pertenecía a la alta sociedad del siglo XVII,y a la que describen como cruel y despiadada por matar a muchos de sus esclavos en su plantación al sur de los Estados Unidos.

La casa donde vivió dicen que está embrujada y muchos de los que se han hospedado en Lalaurie afirmaban que el rostro parecía moverse y se escuchaban ruidos extraños.

Yuko Tatsushima pintó dos cuadros a cual más tenebrosos e inquietantes, se dice de los cuadros que despiertan los instintos suicidas de la persona.

La “niña bruja” recuerda extrañamente a aquella famosa serie de niños llorones de Bruno Amadio, es obra de Madame Delphine, se dice que está comprado en España y que está poseído por un espíritu. Quién mira al cuadro queda subyugado por su influjo y puede sentir la presencia de una mujer vestida de gris en torno al cuadro.

La última imagen ha sido motivo de debates e “hilos” en redes sociales y es un cuadro pintado por una joven que al terminar el mismo se suicidó. Quién mira al retrato más de 5 minutos siente el impulso de quitarse la vida.

Tal vez sólo sean modernas leyendas urbanas pero… ¿Quién las somete a prueba?

Maldiciones egipcias

La película “La Momia”, protagonizada por Tom Cruise, ha vuelto a poner de moda el tema de las maldiciones egipcias y la milagrosa resurrección de cuerpos que pasaron al “otro lado” hace milenios. Todo es producto de una ficción cinematográfica pero… ¿Hay otras maldiciones egipcias más “reales”?

En alguna ocasión se han producido casos que ponen los pelos de punta, repasamos algunas de esas maldiciones egipcias:

1ª.- Un joven alemán, cuya identidad no trascendió, en 2007, se desplazó a Egipto para devolver lo que él decía que era una pieza maldita. Todo comenzó cuando su padrastro robó del Valle de los Reyes un objeto como recuerdo. Al llegar a Alemania se notó “poseído” por una gran fatiga, fiebre, parálisis y le sobrevino la muerte. La familia creyó que hasta después de muerto seguía sufriendo y que la única forma de liberarlo era devolver el objeto a su país de origen.

2ª.- La trágica muerta del arqueólogo Walter Brian Emery en 1971 será recordada como otra maldición. Descubrió una tumba en Sakkara donde sacaron, de entre la arena, una estatua del dios Osiris, dios de la muerte. El arqueólogo la llevó en su maletín a la habitación del hotel donde se dispuso a tomar un baño. De repente su asistente, Ali-al Khouli, sintió y ruido en el baño: “Emery se sujetaba del lavabo, le pregunté si estaba enfermo, pero no contestó. Se quedó ahí paralizado. Lo tomé por los hombros y lo arrastré al sillón. Luego corrí al teléfono” y murió. El diario egipcio Al Ahram escribió que “esta extraña ocurrencia nos hace pensar que la legendaria maldición de los faraones ha sido reactivada”.

3ª.- Fue el exministro de Antigüedades Egipcias, Zahi Hawass, el que narró la historia de un niño que quería conocerlo para que hablaran de maldiciones egipcias y momias. El popular arqueólogo descubrió que se trataba de un niño con un enfermedad que fue “milagrosamente” curada tras una visita al Museo de El Cairo: “me dijo que mientras miraba a los ojos de la momia de Amosis, el gran faraón que expulsó a los hicsos de Egipto, su hijo empezó a gritar y cayó al suelo en estado de histeria. Cuando se recuperó, estaba claro que había sido curado. Desde entonces leía cuanto pudiera sobre el antiguo Egipto” le confesó el padre del chico.

4ª.- La estatua de Neb Sanu se hizo famosa en el Museo de Manchester por que giraba sola por el día tras permanecer inmóvil por la noche, todos los achacaban al espíritu errante de Neb Sanu, aunque la realidad es que todo parecía ser originado por el tráfico de visitantes. En el Museo Egipcio de Turín sucedió algo similar.

5ª.- La maldición de Tutankamón es la más conocida. Su tumba se descubrió en 1922 por Howard Carter y muchas personas relacionadas con el hallazgo de la tumba del faraón niño murieron con posterioridad. El canario que se usó para saber si había gas en la cámara fue devorado por una cobra, se interpretó como un mal augurio. Lord Carnavon, mecenas de la excavación, murió por la picadura de un mosquito y así, en 1935, se contaban ya 20 víctimas de esta maldición. Realmente una espora del aspergillus nigersería la causante de muchas infecciones que se llevó a la tumba a gran parte de aquel equipo aunque, tal vez, también esta forme parte de la maldición. Por contra hay que decir que Howard Carter vivió muchos años antes de morir.

Maldiciones egipcias, producto de la superstición o de la realidad…

El último Fabergé y la muerte de los Romanov

Objetos malditos, cuando el terror vive en casa

Uno de los objetos que más admiración y pasiones levanta es, sin dudas, es de los afamados y prestigiosos huevos de Fabergé. Unas piezas únicas que creó el joyero Peter Carl Fabergé, un orfebre de gran prestigio, y que son conmemorativos de los huevos de pascua pero del modo más lujoso y con los materiales más preciosos.

El objeto de tan lujosa creación eran, nada más y nada menos, que los zares. Una joya especial para quién únicamente podría pagarlas. Y de esta forma comenzó una colección que se inicia en el año 1885 y que finaliza con la revolución rusa y el fin de la época zarista: 1917.

Fabergé, en ese espacio de tiempo, creó 69 huevos, si bien es verdad que en la actualidad sólo se conservan 61 de ellos, otras fuentes apuntan a la cantidad de 56 como cifra máxima de estos hermosos huevos.

El joyero tenía una gran habilidad para el tallado de piezas que en sus manos se convertían en inigualables y admiradas obras de arte envidiadas por toda la nobleza rusa. Los huevos de Fabergé –como se les conocía y conoce- incluían metales preciosos con especial predilección por el oro, piedras preciosas como diamantes, rubíes, esmeraldas o perlas, y sus diseños alternaban cualquier motivo o estilo ruso que hubiera tenido o tuviera un papel destacado en la Historia.

Con tal habilidad y aprecio dentro de la corte rusa no tardó demasiado tiempo en convertirse en el joyero real, todo ello máxime cuando ganó un concurso en una exposición en 1882, los investigadores piensan que la llegada al taller de su hermano menor Agathon -diseñador talentoso- posibilitó que Carl lograra la Medalla de Oro de la Exhibición Pan-rusa; en 1883 cuando el zar Alejandro III le encargaría el primero de los huevos como un regalo especial para la zarina María.

Fabergé pensó que hacer y creo, no sin recelos, el primero de los huevos creando expectación y asombro. Desde entonces todos aguardaban la llegada de Pascua para ver con que les sorprendería Fabergé. Los huevos se convirtieron en un objeto muy especial en la corte rusa motivo de largas conversaciones y recuerdos.

Las piezas eran muy refinadas realizadas de esmalte nacarado translúcido, como el interior de una concha de ostra, y orlado con incrustaciones de oro, de plata y de piedras preciosas. De entre sus creaciones destaca el realizado en oro, diamantes, perlas y esmalte del “Huevo de Catalina la Grande”, de 1914 en el que se incluyen imágenes que hacen referencia a la pasión por las artes y la literatura del reinado de esta zarina de Rusia entre los años 1762 a 1796. Destaca igualmente el “Huevo de las Margaritas” de 1896, hoy de la colección de Malcom S. Forbes.

El joyero era el preferido de los Romanov, sus huevos simbolizaban la vida y resurrección para la familia imperial. Con la muerte del zar Alejandro III todos creían que la tradición se acabaría pero su sucesor e hijo, el malogrado Nicolás II, quiso seguir la tradición pidiéndole un extra al regalo: debía llevar una sorpresa en su interior y que ésta debía ser un total secreto hasta que el huevo no se abriera.

El trabajar para el zar hacía que a Fabergé llegara todo tipo de pedidos de otras cortes europeas, y sus estilos comenzaron a hacerse cada vez más bellos y sofisticados que iban desde el Luis XVI al Art Noveau.

En el año 1885 Fabergé consiguió el título de “Proveedor de la Corte Imperial”, y en 1890 el de “Valorizador de la Corte Imperial”. En el año 1900 obtuvo la medalla de oro de la Exposición Universal de París, era el reconocimiento definitivo.

Pero Fabergé no desatendió sus obras, sus creaciones y siguió con su trabajo para los zares de Rusia, con cada motivo importante se realizaba uno de estos huevos, multiplicándose el trabajo pues como recuerdo a la victoria en una batalla, coronación, cumpleaños se realizaba una de estas joyas que reflejaba una escena familiar en el yate imperial o la consagración del zar Nicolás II en la catedral de Uspenky.

Con la Primera Guerra Mundial también se entra en una época más complicada para los zares, había vientos de guerra, vientos de revolución, pese a ello los huevos siguieron haciéndose y todos ellos llevaran una cruz roja o medallas militares.

Y quizás en esta época es donde comienza la maldición de los zares, la presencia en la corte del monje Rasputín, quién pronosticara para la familia real que cuando el muriera desaparecería también la familia Romanov (como realmente ocurrió) se une la maldición del último Fabergé, con el último huevo regalado ya no habría ningún otro, sería el último que vieran los ojos de la familia imperial. Y estos negros pronósticos se cumplieron.

No se sabe exactamente el número real de piezas, los investigadores creen que fueron 57 huevos pero el último se perdió, es el huevo maldito pues con él se acabó la época de los zares en Rusia y con ello el esplendor de épocas pasadas se tornó en represión y muerte. Se cree que ese huevo pasó a manos de Lenin quién tendría un no menos triste final, y es que el huevo parecía estar poseído por una maldición: “Aquel que lo poseyera o hubiera tenido relación con él caería en desgracia”.

Los Romanov fueron torturados y fusilados entre el 16 y 17 de Julio de 1918 en Ekaterimbrugo, su muerte fue ordenada por Lenin y el líder bolchevique Yakov Sverdlov en un baño de sangre en el que no se salvaron ni los niños.

Lenin murió en 1924, su muerte fue motivo de controversia pero se sabe que fue debido al severo tratamiento que recibía contra la sífilis que, en modo conspiración, dicen que le “indujeron” entre otros el propio Stalin.

La maldición se iba extendiendo a su paso por la vida de los propietarios del último huevo Fabergé. En este reconstrucción de sus propietarios pudo haber pasado por manos de Trotski, otro revolucionario, de notable peso en la Revolución Rusa, que vio cómo pasó de héroe a villano, de ser condecorado con la Orden de la Bandera Roja a tener que exiliarse a México donde moriría víctima de un extraño atentado perpetrado por el español Ramón Mercadermiembro de las NKVD soviética enviada por Josef Stalin.

El huevo pasó a estar controlado por Stalin pero la campaña nazi de la Segunda Guerra Mundial hizo que el huevo fuera apreciado como un tesoro más, sin mayor importancia y durante la campaña rusa del Tercer Reich de Hitler sería encontrado por tropas alemanas que requisaron el mismo como parte del tesoro nazi. El huevo desde el momento que estuvo en manos nazis comenzó su negativo influjo: la campaña rusa de Hitler fue un desastre y ahí comenzó el avance aliado y ruso y el retroceso alemán hasta perder la guerra. En el caso de Adolf Hitler la guerra y la vida pues se suicidaría en el búnker de la Cancillería en Berlín.

El huevo desaparecido nunca más se supo, se cree que está en un convoy (una serie de vagones de tren) que forma parte del tesoro nazi perdido y que estaría oculto en algún lugar de Polonia y que de momento permanece oculto y no encontrado. Quizás esté mejor allí pues su aparición podría reavivar la maldición que lleva consigo.

Objetos malditos, quizás todo sean realidades forzadas para encajar con la “mala suerte”, el azar más trágico y desastroso o, simplemente, una cruda realidad. Sea como fuere hay hechos innegables y pocos son los que se atreverían a tentar la suerte adquiriendo uno de estos “objetos malditos”.

La curiosa leyenda de la cabeza del rey don Pedro en Sevilla

El rey don Pedro I es protagonista de una de las historias más antiguas de la ciudad.

En tiempos del rey Pedro I «El Justiciero» un caballero de los Guzmanes, enemigos absolutos, trataba de destronar a éste en favor de los Trastámara-Guzmán. Para tal fin de «caballero» iba sembrando de mentiras y atrocidades la figura del rey que no tardaría demasiado tiempo en ser informado de tal circunstancia.

Pedro I no podía mandar ejecutar al caballero pues significaría una Guerra Civil con la poderosa familia de los Trastámara, por otra parte tampoco podía dejar pasar la ocasión de limpiar su honor, así que –pensó- un duelo sería la mejor opción de lograrlo.

Cierta noche, sabiendo de los hábitos y costumbres del difamador, lo esperó en una calle, en la calle de los Cuatro Cantillo, y allí le pidió ajustar cuentas. Más hábil el rey dio muerte al caballero de una certeza estocada en el pecho. Testigo de todo ello fue una señora ya mayor que, entre la penumbra, asomó un candil para tratar de ver que sucedía no acertando a ver quién eran los duelistas.

A la mañana siguiente la anciana lo comentó al hijo de Juan, el carbonero, que había sido «testigo» de un duelo en el que una persona había muerto.

Ese mismo día, en Sevilla, se extendía el rumor que un poderoso caballero de la familia de los Guzmanes había muerto en un duelo en las calles de la ciudad y su cuerpo había sido llevado al palacio de la calle Jesús. Ante el rey acudió el conde de Niebla, don Tello de Guzmán reclamando justicia por la muerte de su hijo. El rey preguntó: «¿Han matado a su hijo? Mis informadores me han dicho que tenía más bien las características de haber muerto en un duelo.»

El conde, desairado, repuso: «Junto al cuerpo se encontró un candil» y el rey repuso: «¿Y qué os lleva a pensar que fue asesinado?», ante lo cual don Tello de Guzmán dijo: «Fue atacado por sorpresa y por ello os pido justicia» y para calmar a aquel padre que lamentaba con orgullo la muerte de su hijo el rey afirmó: «Y en adelante, os prometo, delante de estos caballeros, que si el matador de su hijo es descubierto, mandaré poner su cabeza en un nicho, en la pared, en el mismo lugar de su muerte».

El rey mandó un pregón a toda Sevilla en la que se decía que se premiaría con cien doblas de oro: «El rey don Pedro manda, que si fuese hallado el matador, sea su cabeza puesta en este nicho en la misma calle donde le dio muerte». Esta noticia llegó a oídos del carbonero quién informó a su madre: «madre, la fortuna llama a nuestra puerta». Se vistió, puso sus mejores galas y pidió ser recibido por el rey.

Detalle de la escultura del rey Pedro I
Detalle de la escultura del rey Pedro I– R.D.

El rey lo recibió con sorpresa y no cierto temor: «Si me estáis mintiendo os mandaré encerrar en la mazmorra». Y el chico le dijo: «No señor, no miento; pero os lo diré a vos a solas, sin la presencia de guardias o criados, ni de ministros o consejeros.»

El chico le comentó como su madre, desde una cercana ventana había sido testigo del duelo de aquellos dos caballeros, Juan «el carbonero» le dijo además. «Venid conmigo y os lo mostraré de frente» y llevó al rey a un espejo que había en el salón; el rey se colocó en frente y le dijo: «Lleváis razón, ese hombre es quién mató al caballero Guzmán, pero a partir de ahora os prohíbo que lo digáis a nadie más, so pena de mandaros ahorcar.»

El rey dijo: «Verdaderamente, este buen hombre me ha denunciado al verdadero matador del hijo del conde de Niebla, por lo que mando que mi mayordomo le entregue de presente las cien doblas de oro prometidas, y vaya muy en paz.»

Al saber de la noticia los Guzmanes se personaron ante el rey para exigirle que cumpliera su promesa en la calle de los Cuatro Cantillos y el rey les dijo: «Podéis estar allí esta misma tarde, que la cabeza quedará puesta en su lugar tal y como he prometido.»

La expectación fue total y muchos vecinos de Sevilla se acercaron hasta allí para comprobar como el rey cumplía su promesa y colocaba la cabeza del matador (asesino) del caballero Guzmán.

Llegó el verdugo escoltado por un dispositivo de guardias con un cajón, redobló el tambor y leyó el pregonero: «Manda el muy alto y poderoso rey don Pedro, que la cabeza del hombre que mató al hijo del conde de Niebla sea puesta en un nicho en la pared de este lugar, donde cometió su homicidio. Pero por tratarse de persona muy principal, y por importar a la tranquilidad, sosiego y paz de esta ciudad, el que no se conozca quién fue el dicho matador, ya que entre las familias del matador y el muerto se podría hacer bandos y luchas ordena el rey que la cabeza se ponga en el nicho, tal y como está metida dentro de este cajón, sin que nadie se osado a abrirlos para reconocerla.Y pónganse por delante fuertes rejas de hierro, para que nadie pueda robarlo.» Y se dispuso un fuerte dispositivo para que nadie pudiera robar o conocer la identidad del «matador».

Cuando murió el rey Pedro I, años después, en la guerra con su hermano bastardo Enrique de Trastámara, en Montiel, dos Tello de Guzmán fue gobernador de Sevilla y nada más llegar a la ciudad hispalense mandó quitar la reja y abrir el cajón que debía tener la cabeza del asesino de su hijo que pensaba clavarla en una pica y mostrarla, aunque fuera su calavera, a toda Sevilla. Al romper el cajón una exclamación surgió entre los presentes: no había restos óseos, sólo una cabeza de piedra del mismísimo rey Pedro I que parecía vengarse, desde el más allá, aún más, de los Guzmanes.

Don Tello de Guzmán hubiera querido destrozar allí mismo aquella cabeza de piedra que parecía una burla. Pero el Guzmán sabía que su hermano bastardo, y nuevo rey, Enrique de Trastámara, no lo hubiera consentido; así se dejó la cabeza expuesta en una hornacina, en la calle del Candilejo, hoy llamada, muy apropiadamente: Cabeza del Rey don Pedro. Si pasea por esta calle de Sevilla alce la vista y verá un busto de mármol. Lo habrá encontrado.

«Milagro» en el Cementerio de San Fernando

La obra más representativa de Susillo se levanta sobre la tumba del imaginero en el Cementerio de Sevilla.

Es un crucificado realizado en bronce y está ubicado en la glorieta principal del mismo. Su autor fue un excepcional escultor sevillano llamado Antonio Susillo, que vivió, sufrió y murió en la Sevilla del siglo XIX.

Se cuenta de Susillo que era un magnífico escultor de humilde cuna y que fue uno de los descubrimientos de la duquesa de Montpensier, aquella que tenía su residencia en el entorno de nuestro hoy Parque de María Luisa y que no dejaba de ser parte de su palacio en la ciudad.

Fue ella quién costeó los primeros estudios de Antonio Susillo, una especie de mecenas del Arte. Así fue como se fue haciendo un sitio entre los artistas preferidos de la aristocracia hispalense de la época y con la que ganó buenos dineros.

Cuenta la historia heterodoxa que Susillo comenzó a realizar el Cristo pero las piernas fueron esculpidas al revés. No fue hasta tener acabada la obra cuando reparó en tan tremendo -para él- error y le llegó a un estado de gran agitación, de ansiedad, de angustia.

Detalle de las piernas del Cristo de las Mieles

Cuentan que no pudo resolver el conflicto interno que se le había creado y que optó por el medio más rápido para acabar con todo: lo encontraron en su estudio, sin vida…

La Sevilla de la época se conmocionó con lo sucedido y pensaron que él que había dejado su vida esculpiendo aquel Cristo no encontraría mejor lugar de descanso que el de reposar bajo el mismo.

Realmente Antonio Susillo se disparó, se quitó la vida de esa forma, en unos casos se dice que fue como parte de un problema familiar, en otros por una situación económica delicada, se podría profundizar en ello pero se alejaría mucho este relato de la leyenda que pretendo desarrollarle.

Sea como fuere allí, en aquella glorieta quedaría, su imponente Cristo y sus restos mortales. No sin problemas -pues el suicidio estaba penado por la Iglesia- fue enterrado en el cementerio de San Fernando bajo su inmortal obra.

En cierta ocasión alguien observó cómo brillaba en la boca del Cristo. Aquello era inexplicable. Subieron a comprobar de que se trataba y comprobaron que se debía a que una colmena de laboriosas abejas se había instalado en las partes huecas del mismo, el calor hizo que se calentara aquel líquido dorado que brotó de la boca de la imagen que, desde entonces, pasaría a llamarse como «Cristo de las Mieles».

 

Rutas misteriosas 22 y 23 de marzo: SEVILLA PARANORMAL, SANTA CRUZ PARANORMAL y SEVILLA SOBRENATURAL

👻👺RUTAS MISTERIOSAS de viernes y sábado 22 y 23 de marzo son:

👹👻22 marzo (viernes): Ruta SEVILLA PARANORMAL, 22:00 h. Puerta del Ayuntamiento de Sevilla. 10 euritos. Organiza NATURANDA.

😱👣23 marzo (sábado): Ruta MISTERIOS DE LA CATEDRAL DE SEVILLA 19:00 h. Puerta de San Miguel (Puerta del Nacimiento) en Avda. Constitución. Organiza NATURANDA.

😱👣23 marzo (sábado): Ruta SEVILLA PARANORMAL 3, MISTERIOS DEL BARRIO DE SANTA CRUZ, 21:00 h. Plaza de la Inmaculada bajo el monumento y junto a la Casa de la Provincia. Organiza NATURANDA.

👻👺23 marzo (sábado): 💀Ruta SEVILLA SOBRENATURAL. 23:00 h. Bajo la estatua del Rey San Fernando en Plaza Nueva. 8 euritos 💀 Organiza MOLARTE.

🧟‍♂👻Lo pasareis de miedo!. Guía: Jose Manuel García Bautista.

🙏🏻CONFIRMAD ASISTENCIA con un Whatsapp a este número ( 653775172 ) 👻El mejor plan para las noches de invierno.

Voces del Misterio nº.651: CIVILIZACIONES DE OTROS MUNDOS, ALIEN ANCESTRALES con Josep Guijarro

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“Voces del Misterio” nº.651 -de duración reducida por otras retransmisiones- en el que hablamos con todo un especialista como JOSEP GUIJARRO de un tema apasionante: los vestigios de civilizaciones perdidas -¿Extraterrestres?- en nuestro planeta, los llamados ALIEN ANCESTRALES. En “Voces del Misterio”, en SFC Radio, 91.6 fm.

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