Experiencias extrañas y fenómenos paranormales

Experiencias extrañas y fenómenos paranormales

«Comencé a ver a una niña de unos 5 añitos a los pies de la cama», se quedó paralizado, cuando volvió a mirar, ya no estaba…

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía
Las experiencias paranormales, en muchas ocasiones, puede parecer un hecho subjetivo en tanto en cuanto son impresiones o vivencia personales y como tal debemos entenderlas atendiendo a la veracidad que ofrece al testigo.

Y esas experiencias, en ocasiones, están relacionadas con edificios, casas o lugares encantados, en otras -por contra- no.

Javier es nuestro primer protagonista y comenzó a tener experiencias que a él le aterraban: “Hará unos tres años comencé a ver a una niña de unos 5 añitos, rubia y con una bata blanca“. Así de categórico era en su afirmación.

La primera vez se le apareció a los pies de la cama, en una casa donde vivía con su anterior pareja, pero sólo la vio él. Se asustó, se quedó paralizado hasta que se volvió a echar en la cama, y cuando volvió a mirar, ya no estaba.

Esto sucesos se le ha repetido en varias ocasiones y en su vivienda actual también. Pero la “costumbre” hace que haya perdido el miedo, es como si algo “paranormal” lo acompañara pero se hubiera acostumbrado a su presencia. Ya no le da miedo, le transmite mucha calma. Le ha preguntado qué es lo que quiere, pero la niña no le responde, simplemente se limita a mirarlo, siempre igual.

Hace un tiempo que no se le aparece, lo cual coincide con que las cosas en su vida van mejor ya que ha tenido problemas estos últimos años. Antes de que se le apareciera la niña no recuerda que le hubiese ocurrido nada extraño, pero a raíz de esta aparición siente otras cosas…

Su actual pareja lo llevó a una echadora de cartas, fue engañado por ella porque a él no le hacía mucha gracia ni creía en esas cosas, pero se quedó sorprendido, sobre todo cuando la mujer le habló de esta niña, que le acompaña y protege.

A veces hay personas que están en conexión con esa otra realidad que tanto nos turba.

Mayte es nuestra siguiente testigo y desde hace un tiempo viene siendo testigo y víctima de una serie de experiencia que le llaman la atención e inquietan por partes iguales. “No sé si he hecho algo que no debía o he permitido entrar a “alguien”, pero hay “algo” que viene a mi habitación, y creo que tiene que ver con una sombra que vi en mi habitación observándome inclinada sobre la cama. Hace justo una semana, al acostarme, escuché un ruido extraño, seco, como si algo se rompiera o hiciera un chasquido, no puedo definirlo bien pero tras el sonido -raps- se oía como si algo se fuera arrastrando por el suelo. Dos o tres minutos después volví a oír lo mismo, el crujido o chasquido, y acto seguido el arrastrar de pasos. Sentí miedo, pero volví la cara hacia el lado contrario de donde venía el ruido, y volvía oír el ruido seco en el otro lado de la habitación, en la dirección hacia donde había vuelto la cara, me quedé esperando a escuchar el arrastrar, pero ya no lo oí, y en lugar de ello me tocaron la pierna, e instintivamente quise agarrar con mi mano lo que me había tocado, pero no cogí nada, y descubrí que me habían tocado justo la zona de la pierna que no tenía tapada con la sábana”.

Nuestra testigo se asusté y gritó, le preguntó su marido sobre lo que le pasaba “y como ya me imaginé, no me había tocado él. Sentí mucho miedo, hasta que me quedé dormida. Antes de que empezaran los ruidos esa noche, una de las perras empezó a llorar y arañar la puerta de la cocina, que es donde duerme, como queriendo salir de allí, pero no le di importancia. Después pensé que, como en otras ocasiones, las perras me habían avisado de que algo ocurría. Hace unas semanas me desperté sobresaltada porque me habían quitado las sábanas bruscamente, quedando totalmente destapada, mi marido no notó nada porque no duerme con las sábanas en esta época”.

En la casa han comenzado a suceder cosas extrañas, Mayte, residente en una localidad dormitorio de Sevilla nos decía: “En la pared de la habitación de los niños apareció hace unos meses una marca, justo sobre el cambiador, con la forma que dejarían unos nudillos al dar un puñetazo. Uno de mis hijos, que aún no había cumplido los tres años, el mismo día que apareció la marca me dijo: “Mamá, han roto la pares”. El otro día con una amiga en casa, y hablando de estos temas, se encendió sola la radio. Otro día al entrar en casa olía fatal, un intenso olor a rancio, a viejo, que no se iba ni abriendo las ventanas, hasta que de repente desapareció. Eso ya lo había olido en otras ocasiones, pero nunca en casa. Y así algunas cosas más”.

Experiencias extrañas y fenómenos paranormales

En el inmueble vivían antes dos mujeres, pero murieron y los herederos vendieron la propiedad. Mayte se quedó con tres armarios que había en la casa y los tiene en su habitación, igual aquellos objetos aún tiene impregnado las vivencia de otra época.

Experiencias extrañas, fuertes sensaciones que difícilmente podrán olvidar a nivel personal y que, de momento, son inexplicables. Y sólo cabe rescatar aquí aquella pregunta que se hacía el padre Pilón en una de sus obras: “Lo Paranormal, ¿existe?” Pues parece que sí.

Me llevo un fantasma a casa

A veces no llegamos a comprender la magnitud de un suceso que puede marcar nuestra vida cuando, en pro de la aventura paranormal, nos metemos en un edificio con el marchamo de estar encantado. En esa dicotomía, vivir el misterio o no a veces nos podemos encontrar que uno de los incómodos visitantes del otro lado se pueda venir con nosotros unas horas.

Es el caso de un buen amigo que, llamado por la popularidad del denominado “restaurante de los fantasmas”, pasó allí unas horas de investigación que tuvo una inquietante prolongación.

Había estado en “Viandas” investigando, una horas, en la noche, y quiso vivir aquello que había escuchado tanto en la radio y en los medios de comunicación. Cuando finalizó recogió su equipo y se marchó llagando a casa pasadas las 3 de la madrugada.

Estaba cansado, habían sido muchas emociones. Se acostó directamente sin hacer ruido para no despertar a su esposa que estaba dormida.

Sobre las 4 de la madrugada sintió sed y se levantó a beber agua. Marco la clave de la alarma que gestiona la seguridad de la casa y entró en la cocina. Abrió el frigorífico y sintió como alguien estaba tras de él, pensó que eran imaginaciones suyas y bebió, pero no pudo reprimir su instinto de curiosidad y se dio la vuelta. Allí, tras él, estaba una mujer, en camisón, pelo largo mal cuidado, pelirroja, con cara mortecina que lo miraba fijamente.

Se quedó sin habla, impresionado, pero un resorte saltó en su cabeza que le dijo: “esto no puede ser real, debe ser o producto de tu imaginación, o que estás dormido o que te has traído a casa un fantasma del restaurante”.

Sin perder los nervios cerró el frigorífico, activó la alarma y se acostó. Ya con un ojo en la puerta del pasillo ya que tenía miedo. No podía dormir y le daba vueltas a que podía ser.

Sobre las 7:30 sintió curiosidad y volvió a levantarse, volvió a marcar el número de la alarma y en la penumbra notó aquella presencia, se acercó y nuevamente vio a aquella figura espectral que él veía como una persona normal pero que no debía estar allí.

Sobresaltado activó la alarma abandonando la cocina y se quedó vigilando.

A las 9 de la mañana se levantó por última vez antes que su esposa despertara, pensó: “como este fantasma siga aquí cuando mi mujer se levante va a ser un shock”. Pero al desactivar la alarma y entrar en la cocina, con las claras del día, ya no estaba aquella presencia. Respiró aliviado.

Muchas veces, tras una investigación paranormal, una entidad puede acompañarnos, los parapsicólogos lo denominan “quedarse pegados a nosotros”; y no es una experiencia extraña ya que en otras ocasiones ya ocurrido situaciones similares en las que un ente vinculado emocionalmente a un lugar nos acompaña por unas horas para desaparecer después.

No volvió a repetirse, parece que es el justo tributo al profanador que pretende llevarse los secretos de aquel que los guarda celosamente por toda la eternidad.

Misterio en el Astillero

Sevilla, como todas las grandes ciudades metropolitanas, está llena de edificios abandonados o semiabandonados, fruto en algunos casos de la expansión de estas ciudades y por lo tanto, al traslado de empresas a otros sectores y en otros casos, debido a esta crisis económica que ha hecho estragos en todos los estamentos de la sociedad.

Una de estas empresas que se vio abocada a su cierre, fue la popular “Astilleros de Sevilla”.Esta empresa se funda en el año 1944. Sevilla tenía una tradición naval muy importante a lo largo de su historia. Ya en el año 1252, el rey Alfonso X crea las Atarazanas Reales para la producción de barcos.

Como decimos, en 1944 se funda Astilleros de Sevilla, colocándose la primera piedra de esta gran industria en el año 1945 y botándose el primer barco 10 años después. En 1966 se fusiona con los Astilleros de Cádiz y tras varios años de subidas y bajadas, en el año 2010 entra en concurso de acreedores, cerrando sus puertas definitivamente en el año 20f11.

Hasta aquí, a muy grandes rasgos, la historia de una de los que fuera motores de la economía de la ciudad de Sevilla. Pero tras sus puertas, existe otra historia que muchos sevillanos desconocen y que gracias a nuestro amigo Miguel Ángel Paredes y las investigaciones realizadas por el equipo de Voces del Misterio, hoy os la damos a conocer.

No son pocos los empleados que trabajaban en las oficinas de Astilleros de Sevilla, así como el personal de seguridad del recinto, que nos han hablado de diversos fenómenos extraños que se producían en este lugar (aún hoy en día hay quien habla de que sigue ocurriendo).

A.S.G. seguridad durante muchos años en Astilleros de Sevilla nos contaba lo siguiente: “estando realizando una ronda, notaba como si alguien me estuviera siguiendo todo el rato. Yo miraba hacia atrás, pero no veía a nadie. De pronto, al entrar en una de las salas de la primera planta, junto al plotter, pude ver como si alguien estuviera esperando a que este imprimiera un trabajo. Pensando que pudiera tratarse de algún empleado que estuviera echando horas extras, le di las buenas noches y de pronto, como si fuera una pompa de jabón, desapareció…”

Esta es solo una de las muchas historias que hemos podido recopilar de este lugar. Empleados como decíamos, hablan de la silueta también de una niña ectoplasmática, de unos 80 – 100 cm de altura, que se pasea por las oficinas, y que provocaba el miedo en ellos, llegando incluso a negarse a trabajar en horas fuera de la jornada laboral.

Nuestro testigo, como muchos miembros de los cuerpos de seguridad privados, está acostumbrado a realizar horarios nocturnos. Sin embargo, nos confesaba que nunca te acostumbras a este tipo de fenómenos: “en muchas ocasiones, incluso en épocas de mucha calor, había momentos en los que la temperatura en alguna de las estancias era tal que parecía que estuviera encendido el aire acondicionado. Otras veces, sentíamos como una ráfaga de aire muy frío nos rozaba, sin embargo, no se movía ni un papel en el suelo. Y para colmo cuando empezabas a oír ruidos raros y cuando mirábamos a ver que los producía, no había nada”.

Algunos compañeros de A.S.G., no soportando más aquello que allí ocurría, pidieron el traslado a otros lugares lejos de Astilleros de Sevilla. Incluso algunos se dieron de baja por estrés.

Dentro del recinto de Astilleros, existe una enfermería en la cual se llegaron a registrar fenómenos igualmente inexplicables. Los intercomunicadores que usaban los miembros de seguridad (walkies), estando apagados comenzaban a funcionar y viceversa: “En ocasiones teníamos los walkies todo el día cargando y al entrar en este lugar, de pronto se quedaban sin baterías. Otras veces, los llevábamos apagados y de repente comenzaban a sonar como si alguien pulsara al otro lado para comunicarse con nosotros”.

Sonidos extraños, fenómenos poltergeists, apariciones de seres espectrales… todo un cúmulo de acontecimientos que para los Investigadores, lo convierten en uno de los lugares encantados con mayor fenomenología de esta ciudad.

Continuaremos con la investigación y estamos seguros, que podremos ofreceros nuevos datos y resultados de la misma en breve.

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Miedo y leyendas mortales en Sevilla

Miedo y leyendas mortales en Sevilla

Jóvenes de acampada contando historias alrededor de una hoguera, uno de ellos dijo conocer la fórmula para ver al Diablo y…

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

En muchas veces se establecen extraños juegos, extraños ritos, en los que se invoca a la muerte, a la Santa Compaña o al mismísimo Diablo. En la mayoría de los casos no dejan de ser historias de campamento que sirven para acercar el miedo a aquel que lo escucha. Pero hay veces…

Reflejo mortal

En la Sierra de Cazorla se encontraba un grupo de jóvenes de acampada, pasadas las doce de la noche los más dormilones se retiraron a dormir pero otros, en cambio, se quedaron alrededor de la hoguera contando historias de miedo. Uno de ellos se envalentonó y dijo conocer la fórmula para ver al Diablo: “sólo tenéis que esperar al 31 de Diciembre, a las doce de la noche, con la última campanada… Os colocáis frente al espejo, previamente encendéis 12 velas negras y con la última campanada abrir los ojos y mirar al espejo, tras vosotros estará el Diablo” dijo el joven con voz profunda y atemorizante… Uno de ellos se armó de valor y dijo: “yo lo haré, quedan pocos días”.

La noche de fin de año se preparaban los dos amigos para ir al típico cotillón, a filo de las doces se encerró en el cuarto de baño con 12 velas negras y cuando estaban celebrando la entrada del nuevo año se sintió un fuerte golpe en el baño. Acudieron allí, no podían abrir y al hacerlo violentando la puerta encontraron al joven en el suelo lívido y con la mano en el pecho. Llamaron a una ambulancia que lo trasladó a un centro hospitalario lo antes posible y allí le diagnosticaron un infarto…

Días después habló con su amigo: “vi al Diablo”… Su vida ya no fue igual.

Encontramos esta misma leyenda urbana en otras latitudes, así por ejemplo se narra en Argentina: “Esta historia ocurre en Villa Carlos Paz, y quien la cuenta afirma que le ocurrió al amigo de un primo suyo.

Estábamos todos tomando unas cervezas en un bar de mi ciudad. Estábamos entre risas y tomando lo normal, cuando apareció un flaco moreno, con vestimenta gótica, de unos 21 años, como nosotros. Pablo, uno de mis amigos que allí se encontraban, lo saludó, puesto que eran amigos. Se sentó con nosotros y hablamos durante unas horas.

Al cabo de unas, más o menos, 3 horas, el tema de conversación pasó a ser historias de miedo, como que ya había anochecido y nos encontrábamos ahora en un descampado. Nos contábamos historias terroríficas y acabamos realmente asustados. Entonces Gerónimo, el pibe gótico, dijo que conocía una forma de ver al Diablo. Lo escuchamos, la verdad, con la misma atención de cuando te cuentan un chiste. El procedimiento que hay que seguir es el siguiente (textualmente):

“En Nochebuena, justamente a las 12 de la noche, el Diablo hace la inspección en la Tierra, la única en el año, así que si queremos verlo tiene que ser ese mismo día a esa misma hora. Vete al baño, puesto que es el lugar más propicio para realizar el evento, y cierra la puerta. Enciende 12 velas, al poder ser negras, y cuando quede poco para que sean las 12, cerras los ojos y te paras frente al espejo. Mantenlos cerrados hasta que quede solo una campanada de las doce que debe sonar. En ese segundo verás al Diablo en el espejo”.

Todos nos lo tomamos en joda, pero David, otro amigo, dijo que lo haría sin problema. Estábamos a 20 de Diciembre, así que en cuatro días lo haría, solo pedía que hubiese un testigo, y que sería en su casa. Ese testigo fui yo.

24 de Diciembre, las 23:55. Todo estaba preparado y nadie nos molestaría. Entró David solo, yo tengo mucho miedo a esas cosas. Se cerró la puerta y esperé sentado afuera. Las campanadas sonaron, y yo estaba al acecho de que alguien estuviese espiando para darme un susto, pero no pasó nada. Suspiré, aliviado, llamé a David. No contestó. Atemorizado, abrí la puerta de un golpe, y lo encontré en el suelo, agarrándose el corazón. Y en el aire se olía el inconfundible rastro del azufre. Llamé a la ambulancia y se lo llevaron al hospital.

Le diagnosticaron un infarto al corazón a causa de un sobresalto, una crisis nerviosa. Yo no pude dormir durante meses, hasta que fui tratado por un psicólogo. Cuando por fin David se recuperó, me dijo a mí sus primeras palabras:

“Lo vi. . . Tengo mucho miedo”.

Ahora ya conseguí dormir, pero David no es ya el mismo. Recuperó algo de su vitalidad, pero aún se le nota muy apagado, triste. Dicen que es porque el infarto lo deja a uno mal. No fue eso: fue lo que vio en el espejo. Y estará así hasta que se muera”.

Miedo y leyendas mortales en Sevilla

El juego de la Verónica

Es uno de los juegos más populares entre estudiantes y universitarios, dicen que este “juego” te da las pistas de las preguntas de los exámenes pero también, a veces, se nos puede ir de las manos…

Se toma un libro, una cuerda y unas tijeras, se sostiene el libro colgando de la cuerda y las tijeras y se formula una pregunta, por la página que se abra el libro será el indicativo de una pregunta… Claro que no siempre sale bien…

Como tampoco sale bien una variante más “espiritista” de este juego que se realiza invocando a la “Verónica” frente al espejo para ver su imagen…

La leyenda urbana nos dice que debemos ponernos frente al espejo y repetir nueve veces seguidas el nombre de Verónica. No seríamos los primeros que se ríen al conocer esta historia, historia que lleva circulando por el mundo desde hace varias décadas. Muchos antes han pensado que se trataba de un cuento chino y se han burlado, pero otras personas aseguran que quienes no han hecho caso de la advertencia, y han aceptado el desafío, han cargado con una maldición terrible. Pero… ¿Quién es o era Verónica?

Verónica era una chica de 14 años que, estando en el pueblo con sus amigos, hizo espiritismo en una casa abandonada. Todo el mundo sabe que es algo tremendamente peligroso y que jamás debe tomarse como un juego. Ella no siguió las reglas de los fantasmas, se burló durante toda la invocación y una silla que había en la habitación cobró vida y la golpeo mortalmente en la cabeza…

Sin embargo, Verónica aun no descansa en paz. Su espíritu está condenado y vaga buscando venganza entre aquellos que no saben respetar el más allá, como le sucedía a ella en la vida real.

Nuestra leyenda urbana tiene como personaje central a Ana, era una chica de la edad de Verónica que conoció la leyenda del tarot y brujas en su instituto. Sus amigos la picaron, diciéndole que no se atrevía decir a invocar su nombre nueve veces ante el espejo. A ella le daba miedo, pero venció su terror porque le avergonzaba quedar mal ante todo el mundo. Una compañera fue a los servicios de esa planta del instituto para comprobar, entre risas, si cumplía la prueba.

Lo hizo, no pasó nada y el grupo lo olvido enseguida. Menos Ana. Para ella la auténtica pesadilla comenzó esa misma noche. Estaba en la cama, cuando un sonido la despertó. No se trataba de un estrépito, sino de una especie de susurro indescifrable que oía cerca de la nuca, mientras sentía como si alguien respirara en su cuello. Aterrada, se levantó y encendió la luz. Allí solo estaba ella. A pesar de eso, no pudo dormir en toda la noche. Al día siguiente, no se atrevió a contárselo a nadie. Estaba muerta de miedo, y en medio de la clase tuvo que salir al servicio para mojarse la cara y despejarse. Pero cuando entro al baño, hacía mucho frío (como estaban en invierno no le dio importancia) y una capa de vaho cubría el espejo. Ana lo limpio con la mano para comprobar horrorizada que tras ella había una chica que no había visto jamás, con una expresión de espanto y sangre en la cabeza. Fue solo un instante. Cuando se volvió a mirar, ya no había nadie. Ana rio nerviosamente, pensando que todo era fruto de su imaginación, los nervios y el cansancio. Sin embargo, cuando se volvió hacia el espejo vio algo que la dejó helada. Al borrarse el vaho una frase había permanecido escrita: “Soy Verónica. No debiste invitarme a volver”.

Ana no pudo soportarlo. Hoy pasa sus días encerrada en un manicomio, y solo habla para jurar y perjurar que el fantasma de Verónica la sigue atormentando.

Una noche en el cementerio

Los cementerios suelen ser lugares, generalmente, tranquilos. El curioso que se acerca hasta ellos buscando grabar una psicofonía o vivir un hecho paranormal suele regresar con las manos vacías y el tiempo perdido. Pero si he de reconocer que los cementerios suelen ser lugares que sugestionan en alto grado al que hasta allí se desplaza para realizar algún acto fuera de lo normal…

Es lo que le ocurrió al protagonista de nuestra siguiente historia: eran dos amigos que siempre estaban en una porfía para ver cuál de los dos superaba al otro. Una noche, una noche de fuerte tormenta, decidieron ver cuál de los dos tenía más valor. Llovía “a mares”, los truenos iluminaban ocasionalmente el cielo y entre vinos uno le dijo al otro: “¿A qué no eres capaz de ir al cementerio esta noche y clavar en la tumba más reciente una estaca?”, el amigo, temeroso pero envalentonado por el alcohol le respondió: “Claro que sí, eso demostrará que soy más valiente que tu”.

EL joven cogió el impermeable y se dirigió al cementerio en las afueras del pueblo, saltó la tapia y comenzó a buscar la tumba más “caliente”, la tumba más reciente. Mientras su amigo se reía en la taberna del pueblo con los amigos de la “misión” que le había encomendado.

La noche se ponía cada vez peor, arreciaba la tormenta y en el cementerio el amigo ya había localizado la tumba más reciente, aun con la tierra removida y empapada por el agua. Sacó una estaca de madera de pino y la clavó en la tierra…

Pasaban las horas y las gracias en la taberna se tornó en preocupación, los amigos se miraban y se decían: “éste nos está gastando una broma”. Pero pasaba el tiempo y no aparecía y decidieron acercarse al cementerio a ver qué había sucedido.

Al llegar se encontraron el coche aparcado en el aparcamiento y fueron buscando calle a calle, al final vieron un bulto en el suelo y corrieron hasta él. Se encontraba en una tumba reciente, con la mirada perdida y su cuerpo sin vida…

El médico, la policía y la Guardia Civil llegaron al cabo del tiempo determinando que había muerto de un infarto… Posiblemente originado por que al clavar la estaca lo hizo atravesando el impermeable. Cuando la hubo clavado se levantó y trató de irse sin percatarse que el chubasquero estaba clavado al suelo, entonces creyó que alguien, desde la tierra de la tumba le estaba agarrando. Fue tal la impresión que el hombre creyó que desde la tumba le reclamaban dándole un infarto y muriendo allí mismo…, de miedo.

Miedo y leyendas mortales en Sevilla

Una niña espectral en mi colegio

En muchas ocasiones los centros educativos, los colegios, son lugares abonados para las leyendas urbanas, son muchos los colegios que tienen su particular espectro y un estereotipo bastante definido a la hora de marcar las trazas de una historia cargada de aspectos terroríficos y espectrales… Así hay muchas experiencias que narran encuentros con lo imposible, a veces tan imposible como la historia que pretenden hacer pasar por cierta.

Nuestra protagonista es una chica anónima que tiene un encuentro con algo muy definido: “Les voy a contar mi experiencia fantasmal por decirlo de algún modo, esto paso hace más o menos 5 o 6 años atrás. Aún estaba en el colegio… Yo estaba en la banda marcial del colegio en ese tiempo me habían nombrado mayor de Lira, y ensayábamos de noche por lo que en el día ocasionaba mucho ruido y no se podía dictar clase, no recuerdo que día de la semana fue, lo que si recuerdo muy bien es que nos pusieron en cuclillas por portarnos mal. Después de esto, enviaron a los demás a sacar instrumentos, en el colegio hay una especie de coliseo, y es todo cerrado, dentro de él se encontraba el salón de instrumentos, enviaron como siempre primero a las liras, en ese entonces éramos como ocho niñas y dos hombres.

Este coliseo tiene cuatro entradas, pero la principal no estaba abierta así que nos tocó ir a buscar la otra entrada, íbamos casi todas las niñas, cuando llegamos estaba bastante oscuro ya que el colegio cuenta con bastante vegetación y este oscurece el panorama. De repente salió un perro de la nada, la mayoría se asustó y grito y salieron corriendo por el otro lado, yo no le presté mucha importancia pero si obvio me dio cierto susto, en ese momento decidimos buscar la otra entrada, así que salí primero yo, no camine sino como 8 o 10 pasos, y sentí que alguien me miraba y detuve mi marcha, yo estaba mirando hacia el piso, cuando subí la mirada y allí, en el borde de uno de los salones había una persona sentada, nunca se me olvida es imagen era totalmente blanca no podía detallar muy bien sus ojos pero su nariz pequeña y respingada si la pude detallar, su cabello largo sus manos tan delgadas, en el momento no caí en cuenta que no era un humano vivo, sino un alma… Cuando caí en cuenta lo único que hice fue correr y dejar a los demás tirados, este coliseo es más o menos de unos 4 o 5 metros, del susto me tire y ni cuenta me di…. Llegue pálida y asustada a la cancha escuche el grito de una de mis compañeras, y llegó también asustada, y me dijo: “¿la vio, dígame que si la vio?”, y yo sí creo que vimos lo mismo…

Muchos se rieron y otros quizás nos creyeron, así pasó el rato pero el ambiente se tornaba raro…, yo no quitaba la mirada de donde la vi .Seguimos nuestro ensayo como si nada, no fui capaz de ir a guardar mi lira así que le pedí el favor a uno de mis amigos. Dos muchachos que eran muy casposos se reían de nosotras, y decidieron dar la vuelta al coliseo: Yo me dirigí a la entrada del colegio, y le pregunté al celador, el me vaciló que era cuestión de mi imaginación… Cuando estos dos muchachos casposos llegaron estaban pálidos y les faltaba el aire, me dijeron: “te creemos, nos topamos con ella, es totalmente blanca y transparente”; el celador se echó a reír, y dijo: “no la molesten, ella es el alma de una niña que murió en el interior del colegio hace mucho tiempo, al parecer por violación. Ella me ayuda a cuidar el colegio”. Yo lo miré y le dije: “¿en serio?” y el celador respondió: “si, ella es el alma en pena del colegio” y se alejó en dirección al lugar donde había sido visto aquella niña espectral”.

Historias eternas, leyendas inmortales o realidades muy vívidas… ¿Quién sabe?

Lugares insólitos y curiosos de la provincia de Sevilla

Lugares insólitos y curiosos de la provincia de Sevilla

Recorremos varios municipios con misterios, además de lugares de interés histórico, arqueológico o cultural de nuestro entorno

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

En este viaje tan particular que les proponemos comenzaremos a visitar nuestro pueblos y algunos de los misterios que nos pueden presentar o lugares de interés histórico, arqueológico o cultural, el primero en que nos encontramos en este “Dietario del Misterio” es la localidad de Aguadulce, a unos 99 kilómetros de la capital hispalense.

Este pueblo se remonta a la época de los Turdetanos, un pueblo íbero que habitaba en la Turdetania, región que abarcaba el valle del Guadalquivir desde el Algarve en Portugal hasta Sierra Morena, coincidiendo con los territorios de la antigua civilización de Tartesios. Aparte de su rica historia es un lugar especial para aquellos que gustan de realizar rutas Cervantinas, ya que en este mismo pueblo pernoctó Miguel de Cervantes durante un viaje de Granada a Sevilla. Un lugar lleno de recuerdos evocadores del pasado glorioso de las letras españolas.

Tras Aguadulce encontramos la lejana localidad Alanís o Alanís de la Sierra, alejado de la capital en 106 kilómetros que se adentran en plena Sierra Norte sevillana. Quizás por ese alejamiento todavía tiene un halo de misterio a historia antigua. Alanís es un pueblo de casas blancas encaladas con sabor a un pasado de gran relevancia militar ya que en este estratégico pueblo se levanta un castillo que en 1.472, el Duque de Medina Sidonia, junto al adelantado D. Pedro Enrique, conquistó al Marqués de Cádiz. De planta hexagonal, con torreón y barbacana, hoy ya desaparecida. Sus muros dejaban un único acceso al recinto por su cara norte, desde donde se avista el pueblo. Fue atacado durante la ocupación francesa por tropas napoleónicas, quienes dinamitaron uno de sus muros, el suroeste, conservándose las ruinas en la actualidad.

En este lugar, al que los musulmanes lo llamaron Al-Haniz (que significa fértil, tierra próspera), podemos dirigirnos para visitar vestigios del más remoto pasado de la historia de España, como las tumbas romanas en el “Paraje de San Antonio”. No deje de visitarlo, es uno de los enclaves más desconocidos y ocultos de nuestra geografía y cuya importancia histórica denota su mismo hallazgo.

Repasamos nuestro dietario y comprobamos como la siguiente localidad a visitar se trata de Albaida del Aljarafe, a 20 kilómetros de Sevilla. Este pueblo tuvo gran importancia en la época romana, llegándose a acuñar monedas con su nombre. Tres sitios son los indispensables de ver; La Fuente Archena, La Fuente Salobre (con restos Árabes como galerías, acequias, etc.) y la Atalaya militar Torre-Mocha o torre de Don Fadrique, infante de Castilla e hijo de Fernando III “El Santo” y de Beatriz de Suabia, hermano de Alfonso X “El Sabio”. Todo un pedazo de historia que puede ser visitado por el curioso lector con ansias de saber más.

Albaida del Aljarafe también es una localidad que destaca por su alta incidencia en avistamientos de Objetos Voladores No Identificados, los OVNIs de siempre que gustan de visitar estas localidades del Aljarafe sevillano.

Alcalá de Guadaíra fue fundada en la época de los Turdetanos, por aquí pasaron los griegos, los romanos y los árabes, hasta que en 1248, como en tantos pueblos de esta tierra, Fernando III tomó la ciudad. Viniendo de una guía misteriosa, no podía ser menos, aquí visitaremos un castillo con fantasma… Si caminamos por sus calles y conversamos con sus gentes, nos hablarán de aquellos rincones íntimos, guardados en el secreto, que esconden historias misteriosas y ocultas, nunca antes conocidas… Pero vayamos hasta El Águila del Castillo. Según cuenta su historia, su patrona la Virgen de las Águilas fue hallada en el lugar por la intermediación de esta ave rapaz, que sobrevolaba en círculos el castillo, un lugar que fue arrebatado a los musulmanes y que en aquellas fechas estaba en manos cristianas. Cuando los avezados soldados cristianos acudieron llamados por la curiosidad, a ver qué era lo que sobrevolaba aquella bella águila, descubrieron como, realmente, les estaba conduciendo al lugar donde estaba enterrada la imagen de la Virgen y así fue como de esta “devota” ave tomo el nombre de su advocación, pasando a ser conocida como Nuestra Señora del Águila.

Si visitamos el viejo castillo alcalareño, observaremos una construcción preñada por la esencia del misterio… Es la llamada Sima del Castillo. Se trata de una construcción excavada en la roca, roca del popular albero de Alcalá. Según cuentan, se trataría de un depósito de agua del castillo… pero sin embargo parece no tener fondo, parece no tener final… Puede ser el inicio de una red de túneles, que esconden los fabulosos tesoros dejados por los musulmanes tras perder la ciudad o simplemente, un pozo de abastecimiento con el que sofocar la sed ante el acoso de tropas invasoras. Sin embargo la envergadura de la construcción indica que hay algo más. Dicen que en los pasillos y por las largas galerías del castillo, se pasea el fantasma de la princesa Aíra, que ve su alma vagar eternamente sufriendo de mal de amores. También dice su leyenda, que de su nombre tomó la ciudad la segunda parte de su nombre: Guadaíra.

Pero también encontramos la esencia de la criptozoología en sus inmediaciones, los animales imposibles o los animales que han cambiado para adaptarse al entorno. En Alcalá de Guadaíra existen, en sus galerías romanas subterráneas, peces mutados en Eas. Estas galerías abastecían de agua Híspalis y a la propia ciudad alcalareña. Su paso por la vieja ciudad, eran los famosos Caños de Carmona, cuyos vestigios aún encontramos en barrios como “Los Pajaritos” o “San Benito”. En estas galerías dicen que habita un tipo de pez albino, casi ciego, adaptado al medio y al entorno que le ha tocado vivir, un medio oscuro y subterráneo. Su carne blanca y jugosa dicen haberla probado algunos lugareños, destacando la exquisitez de la misma, según los relatos dejados por Francisco García Rivero.

Se conoce como Mesa de Gandul a una elevación de 110 m. sobre el nivel del mar que domina la vega donde se asentó un poblado prehistórico formado por cabañas. Con el paso del tiempo, este lugar se convirtió en un asentamiento más evolucionado. Este interesante lugar recibe el nombre de “La Ciudad Perdida de Gandul”. Algunos lo consideran dentro o parte de la mitología, pero los descubrimientos arqueológicos en la zona del Palmar de Gandul, nos “hablan” de una antigua civilización, cuyos vestigios reposan bajo el suelo alcalareño.

Por cierto, si visita Alcalá de Guadaíra tenga cuidado con un fantasma…Se le conoce como “El fantasma que lanzaba piedras” y puede ser blanco de uno de sus duros proyectiles.

Les recomendamos ir a Almadén de la Plata, aparte de sus sabrosas carnes y embutidos, por qué en esta localidad conserva en su pedigrí una gran historia partiendo del neolítico. Para los amantes de la arqueología, pueden visitar aquí una Necrópolis de la edad del bronce llamada “La traviesa”.

A 69 kilómetros de Sevilla también destaca el observatorio de Sevilla que en la limpieza celeste de la zona tiene su ubicación oficial.

OVNIs en Aznalcóllar… Juan Rodríguez Domínguez “El Palmareña” lo tuvo más claro un 12 de septiembre de 1971. Caía la tarde. Debían de ser en torno a las 19:00 h. y Juan estaba haciendo funciones de guardián en la finca “El Lunarejo”, en un melonar, cuando de pronto se vio sobresaltado por el crepitar del aterrizaje de una gran nave en medio del paraje donde él estaba. Juan apuntó con su escopeta a aquel extraño objeto que acababa de invadir la finca y pudo observar como de él se abrieron dos portezuelas de las que comenzaron a bajar unos pequeños seres uniformados con trajes azulados muy ajustados y algo sobre su cabeza. Estaban junto al pozo artesiano que surtía a la finca y al reparar en la presencia de Juan, seis de ellos comenzaron a ir tras nuestro asustado protagonista mientras le apuntaban a la cabeza con una extraña linterna que emitía un potente haz de luz, y que a Juan Rodríguez le dejó un insoportable dolor de cabeza…

Huyó despavorido mientras aquellos seres continuaban persiguiéndole. Alcanzó el pueblo tras correr algunos kilómetros y cuando miró atrás, los seres habían desaparecido. Los copropietarios del melonar, los Chícharos, sin dudar del relato de Juan, se desplazaron armados hasta el pozo artesiano. Allí vieron el dibujo en el suelo de las mudas pisadas de un ejército de diminutos pies.

Juan Rodríguez Domínguez denunció en la mañana del 13 de septiembre ante la Guardia Civil el acontecimiento vivido la tarde anterior.

Pasamos a la “B” en este dietario de lo curioso, lo anecdótico, los histórico o lo misterioso y nos detenemos en la localidad de Badolatosa, a 130 kilómetros de Sevilla. Se cree que el nombre de Badolatosa proviene del hebreo Valá Torá, y que en el pasado constituyó un importante enclave judío ortodoxo, dependiente de la cercana judería de Lucena instalado de manera monacal junto al Río Genil, centrados en el estudio de la Ley mosaica. En Badolatosa, en la Iglesia Parroquial, del siglo XVII, se encuentra posiblemente la única copia de la Sabana Santa de la provincia de Sevilla. Se conserva en una arqueta policromada de 0,60 m de ancho y de largo. Es una tela de seda, de color carmín, que fue entregada de orden de Don Andrés de la Barrera, Oficial Mayor de la Secretaría General del Archivo de Roma, durante el pontificado del romano Clemente X, el 14 de septiembre de 1.674.

Y para los amantes de los bandoleros, les recomendamos que hagan una ruta fantástica reviviendo la vida del bandolero más importante del siglo XIX, José María “El Tempranillo”. La ruta comienza en Jauja (Córdoba) y termina en Alameda (Málaga), lugar donde falleció “El Tempranillo”. Esta ruta también tiene parada en Badolatosa desde la cual podrán incorporarse a la ruta de José María “El Tempranillo”.

Benacazón, otras de esas localidades eternas de Sevilla en cuyas inmediaciones se paró el tiempo para Miguel Fernández Carrasco…

En los anales de la ufología patria hay una serie de casos que por su trascendencia e importancia han pasado a la pequeña Historia de los OVNIs en nuestro país, precisamente sobre todo ello y con un caso ejemplarizante quería volcar mi reflexión… Pero permítannos comenzar por el principio de esta historia e invitarlos a regresar conmigo desde esta tribuna en el Tiempo al año 1976…

Sígannos y sean parte de esta apasionante historia…

Acababa de comenzar ese año, no habían transcurrido más que unos días cuando a la primera plana de muchos diarios e informativos locales, regionales y nacionales iba a llegar una noticia que conmocionaría a la opinión pública: “UN LABRADOR DE BENCAZÓN AGREDIDO POR EXTRATERRESTRES” y el diario que publicaba con toda su trascendencia dicha noticia no era un diario baladí … ni mucho menos, nada menos que el diario ABC en su edición de Andalucía y de la firma de no menos conocido Benigno González, esto en la España de la época, de la reciente dictadura y de la del miedo social, publicado en un diario con el peso y popularidad de ABC pues era poco menos que un dogma de fe… Y sucedió una fría noche de enero del 76, un 28 de enero de 1976 para ser exactos por qué fue la noche en la que Miguel Fernández Carrasco y la localidad sevillana de Benacazón entrarían a formar parte con letras de oro en ese libro de la Historia Ufológica de España.

En la “C” de nuestro dietario nos encontramos con la hermosa localidad de Castilleja de la Cuesta, a 5 kilómetros de Sevilla. Le cabe el honor de tener en sus calles el Palacio de Hernán Cortes, en este lugar falleció el 2 de diciembre de 1547, el que fue Conquistador español del imperio azteca.

La videncia, cartomancia, y la precognición son parte de las supuestas dotes de determinadas personas para estar más cerca de otras realidades y otros conocimientos recibidos en estados variables de conciencia en los que les son revelados datos, informaciones e imágenes de utilidad personal para persona por la que se intermedia. Pero son pocos los que realizan esta labor de forma altruista manteniendo una altura ética adecuada a sus artes.

De esta forma nos encontramos ante un conocido vidente sevillano al que acudió nuestro protagonista en agosto de 1988. Juan Rodríguez era un trabajador de una conocida marca de alimentación sevillana. Tenía una hija enferma desde hace meses y había acudido a los mejores médicos y especialistas. Nadie daba con el problema de Juan y de su hija, agotado y desesperado probó suerte en el campo de los sanadores. Fueron muchos los que le engañaron y estafaron, fueron muchos los que se aprovecharon de su desesperación…, del mal que aquejaba a su hija.

Cuando casi había perdido la fe le recomendaron visitar a un vecino de la localidad sevillana de Cantillana, a unos 40 kilómetros de la capital. El sanador tras hablar con nuestro exhausto protagonista le comentó: “Beben habitualmente de algo que no sea el suministro de agua corriente, del grifo” y nuestro protagonista en esta ocasión respondió que solo su hija lo hacía “de un botijo que mantenía el agua fresca”, sobre todo del rigor del verano andaluz. El vidente le respondió: “Vacíelo y dentro hallará la causa del mal que aqueja a su hija”. Así el descorazonado padre vacío el contenido del botijo nada más llegar a su casa, dentro vio a una salamandra en descomposición… Esa era la causa de los males de su hija, tal como indicó el sanador con exactitud apabullante. Impresionado comprobó, en los días sucesivos, como su hija recobraba la salud hasta sanar convirtiéndose hoy en día en una bellísima joven. El vidente no cobró nada ni aceptó nada.

Creímos que esta historia no era más que una leyenda urbana hasta que conocimos a Juan Pérez, padre de una compañera de trabajo de José Manuel García Bautista, amante de todo lo extraño y paranormal, artista e investigador de lo insólito, quién me ratificó con exactitud lo sucedido. ¿Habilidad, suerte, casualidad, análisis de situación ante un cuadro médico, verdadera videncia o dotes sanadoras? En este caso me quedo con lo último pero esto sólo es una raya en el agua.

Historias eternas de Sevilla, historias para el eterno recuerdo…

Epidemias mortales en Sevilla

Epidemias mortales en Sevilla

La Historia nos conduce a tiempos siempre pasados, hechos cierto, hechos reales, la grandeza de otros tiempos, el ingenio de otra época.

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

Reconozco que la Historia es una de mis pasiones, recorrer los acontecimientos históricos de nuestra Humanidad y saber su importancia y peso en el devenir del futuro es una tarea interesante, más aún si entramos a “bucear” en los entresijos de la misma o desvelando legajos del pasado en un biblioteca que no han visto la luz desde hace siglos… Una crónica histórica, un relato indescifrable, un poema de Bécquer, un verso de Antonio Machado, una sombría pintura tras la que se esconden una luminosa Virgen de Murillo, una vieja carta de navegación con una extraña y críptica firma -¿tal vez colombina?- Un viejo sello romano, una extraña figurilla fenicia -¿o tal vez tartésica?-, una vieja historia de duendes en Triana tras la que se escondía un amor de la soldadesca napoleónica, los viejos motes de los viejos reyes… con toda la picaresca, guasa y gracejo de la tierra…

La Historia nos conduce a tiempos siempre pasados, hechos cierto, hechos reales, la grandeza de otros tiempos, el ingenio de otra época. Es el sabor de la Historia a través de pequeños detalles y que, quizás, es momento que muchos de ellos salgan a la luz porque es parte activa de nuestro pasado.

Uno de esos hechos que me atrae con particular atención es la tremenda epidemia de peste que asoló a la ciudad de Sevilla en el año 1649 y que redujo drásticamente su población.

Mientras paseábamos por el “Muelle de las Delicias” y Marques de Contadero a los pies de la hermosa Torre del Oro, la guardiana del Guadalquivir, mi padre me dijo:

-Aquí comenzó uno de los episodios más negros de la Historia de Sevilla y de España… La temible “Muerte Negra”.

Aquel nombre “Muerte Negra” me hacía pensar en piratas, en aventuras, pero tras su “seductor” nombre se escondía una cruel realidad.

-¿Qué era la “Muerte Negra”?, repuse.

Y mi padre cargado de paciencia comenzó a narrarme aquel pasado fatídico de nuestra Historia:

-Todo comienza cuando a través de los puertos entraría un enemigo casi invisible más peligroso que la mayor potencia enemiga de España en la época. Y entró a través de los puertos, puertos de Andalucía, de Valencia o Barcelona… Y de ahí al resto del país.

Era un enemigo silencioso, diminuto, que portaba la más virulenta de las epidemias que se apoderó, en distintas fases de la vieja Europa.

Además se unió a esta fatalidad que aquella estación, Primavera, había llovido mucho y había zonas de Sevilla, barrios, que estaban inundados o con mucha humedad. Normalmente la Alameda de Hércules, tan próxima siempre al Guadalquivir, era el primer lugar en convertirse en una laguna, también las zonas más amplias de Sevilla que estaba bajo el nivel del río… Pues todo eso hizo que costara más trabajo llevar la mercancías a los sitios, el abastecimiento normal, y ello provocó que los tenderos subieran los precios y claro… Los sevillanos comenzaron a tener que pagar precios prohibitivos o, en muchos casos, pasar hambre. Era terreno abonado para las enfermedades por la insalubridad que había…

-¿Y qué provocaba la enfermedad?

-Pues la picadura de las pulgas que iban en la piel de las ratas de los barcos, las pulgas ya estaban contagiadas por la “Yersinia Pestis” que era infecto-contagiosa. Cuando la pulga te picaba, a los días de haber incubado la enfermedad, te provocaba fiebre, dolor de cabeza, hinchazón, escalofríos y la aparición de manchas en la piel, y principalmente afectaba al sistema respiratorio y al nervioso llegando a provocar la muerte…

Como eran épocas de mucho tráfico comercial pues los barcos hacían escalas en diferentes puerto de Europa o del mundo, porque también hubo una grave epidemia de peste en Cuba en el mismo año, sin duda por el tráfico comercial. Pues bien, los barcos eran los transmisores de aquella “muerte negra”. Fíjate que hubo hasta barcos fantasmas en las costas, es decir: barcos que llegaban a puerto o sin ningún tripulante vivo o que eran encontrados a la deriva con la tripulación fallecida como consecuencia de la enfermedad. Aquello afecto a todos los países con relaciones comerciales, desde Asia hasta América.

Luego había daños “colaterales”, que hoy está tan de moda decir, y es que la baja productividad de los campos, la malnutrición, el hambre, la falta de higiene y la debilidad del sistema inmunitario de las personas hicieron que la epidemia se convirtiera en mortal para la población pereciendo miles de personas…

En la ciudad causó estragos, murieron más de sesenta mil personas, que era casi la mitad de la población. Sevilla estaba casi desierta. Hubo casas que no fueron habitadas durante años y el fuego era habitual en las calles quemando casas o enseres para purificar de todo rastro de enfermedad… Pero los brotes se contaban por miles.

Se cebó con los barrios más pobres de la época, como Triana, cuando se abría la Puerta de la Macarena y aparecía el carro cargados de cadáveres la gente huía, se escondía, y el carro se dirigía este lugar donde estamos ahora… Mientras paseábamos aquí hemos llegado: el Hospital de las Cinco Llagas, de la Sangre que también lo llaman, y que hoy es el Parlamente de Andalucía.

Aquí traían los cuerpos de las víctimas, y cuando el fuego no los devoraba lo hacía la fosa común que había bajo lo que hoy son los jardines, además estaban aquellos que esperaban una cama en el recinto sanitario con lo que la imagen era aterradora… Por un lado los muertos en la epidemia y por el otro aquello que se sabían contagiado y que miraban con resignación a los fallecidos y su cruel destino, en muchos casos un destino que compartirían aquel mismo año de 1649.

Aquellas fosas eran comunes, y usuales, estaban por todos lados, eran llamadas como “carneros” y estaban en la Puerta Real, en las proximidades del Baratillo, en el convento de San Jacinto, en la Puerta Osario y en el Prado de San Sebastián, amén del Hospital de las Cinco Llagas que era uno de los mayores del mundo.

-¿Y cuantas personas perdieron la vida?

-Las cifras nunca se sabrán porque a nivel de censo no se funcionaba igual que hoy día, pero atendiendo a las crónicas de Ortiz de Zúñiga o Caldera Heredia, historiadores de Sevilla, pues desde esas sesenta mil hasta las más extremas que la ubican en doscientas mil personas. No obstante se cree que la ciudad tenía ciento veinte mil habitantes y que murió la mitad de su población con lo cual la primera de las cifras es la que se admite.

Ortiz de Zúñiga escribía sobre ello: “más trágico suceso que ha tenido Sevilla y en que más experimentó cercana la muy miserable fatalidad de ser destruida”, ya que, “quedó Sevilla con gran menoscabo de vecindad, si no sola, muy desacompañada, vacías gran multitud de casas, en que se fueron siguiendo ruinas en los años siguientes;… todas las contribuciones públicas en gran baja;… los gremios de tratos y fábricas quedaron sin artífices ni oficiales, los campos sin cultivadores… y otra larga serie de males, reliquias de tan portentosa calamidad”. Y sigue: “Entraron en el Hospital de la Sangre veinte seis mil y setecientos enfermos, de los murieron veinte y dos mil y novecientos y los convalecientes no llegaron a cuatro mil. De los Ministros que servían faltaron más de ochocientos. De los Médicos que entraron a curar en el discurso del contagio, de seis solo quedo uno. De los Cirujanos, de diez y nueve que entraron quedaron vivos tres. De cincuenta y seis Sangradores quedaron veinte y dos”.

De aquel palo le costó recobrarse a la ciudad, que creo que tardaría casi dos siglos en reverdecer su esplendor.

Murieron ilustres de Sevilla como Juan Martínez Montañés el 18 de Junio de 1649 y que vieron en un carro junto a otros cadáveres…

Aquel brote maldito comenzó un 4 de Abril de 1649, con los primeros casos, personas que se quejaban de náuseas, mareos y dolor de estómago…

El 21 de Mayo se prohíbe entrar en Madrid a las gentes que llegaran a las capitales procedentes de Sevilla alertadas del brote mortal…

Cuando se celebra el Corpus, fue de los días más trágicos con casi cuatro mil víctimas… Muchos acuñaron la frase: “Caen como chinches”, porque en medio de la calle expiraban su último aliento muchos sevillanos.

El 20 de Julio de 1649 se cerró el Hospital de Triana, en su interior fallecieron más de doce mil personas…

Y ya en Agosto que parece que fue remitiendo…

Y soy de los que piensan que el azar muchas veces juega con nosotros, y mientras estábamos en la Biblioteca del Parlamento mi padre me acercó un libro, un libro en el que había un texto del procurador del convento de San Antonio de Padua en la calle San Vicente, en ese texto –casi inédito- en el que pude leer:

“Con el calor de julio el olor en la calle era insoportable. El olor a muerte lo impregnaba todo. Había muertos por la calle que nadie recogía. Había enfermos que nadie atendía. Había vivos que parecían muertos…

Aquel día de julio de 1649 Sevilla era una ciudad fantasma. Media ciudad se ocupaba de enterrar a la otra mitad. La mayor epidemia de peste jamás conocida asolaba a todos y cada uno de sus barrios. Los muertos se amontonaban por la calles sin encontrar quien los enterrara y las fosas comunes se llenaban de cadáveres sin nombre que nadie reclamaba. La gran urbe del Sur de Europa empezaba a escribir su punto y final Desaparecían los sevillanos pero sobre todo desaparecían sus esperanzas… Hasta aquel día de Julio…

El día anterior los dos cabildos de la ciudad habían decidido recurrir a la intercesión milagrosa de aquel devoto crucifijo. Estaba en el convento de San Agustín y nunca había fallado: ni en épocas de sequía ni en épocas de inundación. Pero lo de ahora era mucho peor. Por eso, el día anterior llevaron en andas al viejo crucifijo medieval hasta la Santa Iglesia Catedral, con un gran acompañamiento de todas las órdenes religiosas de la ciudad. Hasta el cortejo estaba diezmado. Hubo quien contó los cientos de frailes que faltaban en aquella comitiva. Cuando llegó a la Catedral, entre olores a descomposición y ratas, el cabildo Catedral salió a recibirlo. En el público alguien parecía escribir una letanía de memoria colectiva: “Polvo, cenizas, corrupción y gusanos, y olvido, olvido…”

El viejo crucificado de pelo natural se quedó en la Catedral. Fueron muchos los que en su última agonía acudieron a venerarlo. Rondaba la muerte que igualaba a grandes y pequeños. Y escaseaba la esperanza en una solución a la epidemia. A la mañana siguiente el crucificado volvió a su viejo convento extramuros la ciudad. Parecía milagroso, pero aquella noche hubo menos muertos en la ciudad. Parecía milagroso, pero aquel día pudieron enterrarse los muertos de la jornada anterior. Incluso algunas fosas preparadas para la jornada quedaron vacías. Los empleados del cabildo pudieron rematar algunas de las cruces callejeras que señalaban los lugares donde se habían enterrado a miles de contagiados. Parecía milagroso, pero aquel día no hubo nuevos casos de contagio. Por eso muchos miraron con devoción a aquel viejo crucificado medieval y le juraron devoción eterna. La peste empezaba a remitir. La muerte empezaba a abandonar la ciudad. Un milagro de un día de Julio de 1649. Día de Santo Tomás Apóstol”.

Y mi padre repuso a todo ello:

-Y es que José: Dios nunca ha dejado a esta tierra nuestra…, sólo un milagro salvo a esta ciudad.

Aquella epidemia mortal afectó gravemente a toda la comarca y a provincias vecinas y hermanas, como los pueblos de la comarca de Estepa y a los pueblos cercanos en las provincias de Sevilla, Córdoba o Málaga como Puente Genil, Rute, Pedroches, Villanueva, Alcaracejos, Belalcázar o Benamejí…

En Estepa por ejemplo había hambre y pobreza, y en el Cabildo de la villa del 16 de junio de 1658 se recoge:

“Que se hallaba esta villa sumamente pobre, sin propios de que valerse, así por la estrechez de los tiempos como por los alojamientos que había tenido de los tercios de la armada real del mar Océano; que se había disminuido la vecindad de suerte que en los últimos dos años, sin contar la que hubo en los antecedentes, había la falta de 150 vecinos, y que en las epidemias de peste de los años 1648, 1649 y 1650, si bien se había librado esta villa gastó mucha suma de maravedises en las cercas y guardias”.

Sin embargo se acentuaron las medidas higiénicas, a los enfermos se les aisló, se desconocía que las pulgas eran las portadoras de la muerte y que por muchas medidas que se tomaran el enemigo era casi invisible… Pero se controló. Se purificaron las casas mediante el fuego y se consiguió controlar la expansión.

Estepa libró de la peste durante los años 1648, 1649 y 1650. Como comarca devota se organizaron actos, cultos, votos y juramentos a sus santos por la protección de la villa o el fin de las epidemias. En Sevilla tuvo especial relevancia los cultos al Stmo. Cristo de San Agustín y a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, o en Utrera fue el origen de la hermandad de Ntra. Sra. de la Consolación, en Málaga se relaciona con la aparición del Stmo. Cristo de la Salud.

En Estepa, el milagro se le atribuyó Patrona de Estepa que es Ntra. Sra. de la Asunción, y con tal motivo se celebraron fiestas en honor de la patrona el 20 de Octubre de 1650.

El milagro de la desaparición de la epidemia, por las causas que fuera, provocó el aumento de la devoción de los fieles a las imágenes, nacieron nuevas hermandades, otras desaparecieron porque los hermanos habían muerto, y tomaron un gran impulso las instituciones hospitalarias.