Descubren los restos de una religión anterior a los Incas en el lago Titicaca

La revista Proceedings of the National Academy of Sciences publicó esta semana un estudio que concluyó que unos 500 años antes de los Incas, una antigua civilización realizaba ofrendas y rituales a dioses sobrenaturales como el Sol ubicada en el lago Titicaca de Bolivia.
Los científicos sugieren que la religión surgió mucho antes de lo que se pensaba. “La gente a menudo asocia la isla del Sol con los incas porque fue un lugar de peregrinación importante para ellos y porque dejaron atrás numerosos edificios ceremoniales y ofrendas en y alrededor de esa isla”, dijo el antropólogo José Capriles de la Universidad Estatal de Pensilvania (EE.UU.).
Los investigadores realizaron excavaciones submarinas en las cercanías de la isla del Sol y encontraron ofrendas rituales que consistían en quemadores de cerámica felina para incienso, adornos de ora, conchas y piedras lapidarias. También evidencia de sacrificios de animales.
“Los hallazgos, y especialmente los quemadores de incienso de cerámica con forma de puma, son significativos porque nos ayudan a obtener una compresión más amplia del comportamiento ritual y la religión del estado de Tiwanaku, una sociedad que precedió a los incas por varios cientos de años”, dijo Christophe Delaere, uno de los autores del estudio.
“La presencia de anclas cerca de las ofrendas sugiere que las autoridades oficiantes pudieron haber depositado las ofrendas durante los rituales llevados a cabo desde botes”, comentó Capriles. Por ello, los investigadores piensan que ofrendas religiosas fueron hechas intencionalmente para ser sumergidas bajo el agua.
(FUENTE: diariocorreo.pe)
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Guías turísticos aseguran que a esta región colombiana llegan “OVNIs” con frecuencia

Se trata de una zona turística por excelencia, que atrae miles de visitantes por año. A esta región llegan ovnis en Colombia, según guía turística.

Para los que creen en vida extraterrestre, siempre ha existido la curiosidad por avistar alguna de estas apariciones en el cielo.
En Colombia, algunas personas han reportado avistamientos en Bogotá, Medellín y otras regiones en el pasado. (Continúa abajo)
A esta región llegan ovnis en Colombia, según guía turística
Ahora, dos aficionados a los ovnis incluso adecuaron un “terminal” para naves extraterrestres en La Tatacoa (Huila).
Allí, se dice que llegan naves en forma de “sombrero” a estacionarse en el “ovnipuerto”.
Dicho espacio fue delimitado con piedras que forman un círculo en el suelo para demarcar el lugar al que pueden descender las naves.
Noticias 1 recogió los testimonios de dos habitantes de Villavieja. Uno de ellos habló sobre la construcción del ovnipuerto.
“Un señor decía que se había contactado con los extraterrestres, y venía a construir un ovnipuerto aquí en Villavieja”.
Otro, le habló al medio citado sobre un ovni que presenció cerca a su vivienda.
“A la 1:05 a.m. apareció una llamarada de un metro de diámetro que venía de la Cordillera Oriental. Yo me asusté. Dejamos de ver la bola de fuego y vimos un bus de aproximádamente 40 pasajeros que volaba sobre nosotros hasta que se quedó estático”.
Estos avistamientos atraen aún más turistas al año, curiosos de tener la oportunidad de ver “vida extraterrestre” en nuestro país.
(FUENTE: publimetro.co)

De cómo Rodrigo Díaz de Vivar se ganó en Sevilla el apelativo de «El Cid»

El caballero luchó por el rey Al-Mutamid para frenar la toma de las tierras de Cabra

Monumento de El Cid en Sevilla

Pocos conocen la historia del paso de Rodrigo Díaz de Vivar por Sevilla y de cómo se ganó en la ciudad hispalense el apelativo de «El Cid».

En tiempos de Almotamid, amigo de Alfonso VI de Castilla, se pagaban unos impuestos a cambio de la protecciónde las tropas cristianas a las fronteras sevillanas, las llamadas parias.

Hacia el año 1082, al caballero se le encargó marchar a Sevilla con cien lanceros debidos al cobro de las parias de ese año. Rodrigo estuvo en Sevilla como huésped de Almotamid y el trato que se le dispensó por los musulmanes fue excelente. Pero algo vino a turbar tan idílico momento. El rey de Granada, junto a un ejército musulmán y caballeros cristianos de Aragón, había penetrado en territorio del rey Almotamid causando innumerables destrozos.

Almotamid fue al palacio de la Barqueta y reclamó lo justo: la defensa por parte de las tropas cristianas representadas por Rodrigo ante aquellos enemigos en virtud de su acuerdo.

Rodrigo comprendió que era justa la causa y emprendió el encuentro de los enemigos con sus cien lanceros. Antes de entrar en combate pidió una embajada en la que solicitó la retirada de aquellas tropas invasoras. Frente a él había mil aragoneses y cinco mil musulmanes de Murcia y Granada. Ante la petición del joven de Vivar todos rieron y se mofaron. Rodrigo contestó: «Yo juro que sin que me crezcan las barbas, he de arrancar las suyas a ese conde de Barcelona».

Entró en el fragor de la batalla y, usando la estrategia de la «tornada castellana» (atacar de frente de forma ágil por una haz del enemigo para retroceder rápidamente y por la espalda volver a atacar), puso en retirada a las huestes enemigas; antes que los cristianos invasores pudieran preverlo irrumpió frente a ellos y propinó un tirón de la barba al conde de Barcelona arrancándole un mechón de la misma (que guardaría en un saquito como recuerdo de aquella contienda).

Hechos prisioneros musulmanes y cristianos, entre ellos los condes de Barcelona, Aragón y Navarra, quedó qué hacer con ellos. A los musulmanes los entregaría a la justicia de Almotamid, a los cristianos les hizo prometer que jamás se levantarían en armas contra Castilla ni sus aliados.

Así, desde Cabra, organizó su marcha triunfal a Sevilla donde entró por la Puerta de Córdoba en dirección al Alcázar mientras el pueblo, feliz, lo jaleaba al grito de «Sidi Rodrigo, Sidi Rodrigo» que era igual que decir «Señor Rodrigo, Señor Rodrigo» en árabe. Así, Rodrigo Díaz de Vivar comenzó a llamarse «El Cid Campeador».

 

Las parejas son más propensas a ser infieles luego de los 30

No lo dice una, sino dos encuestas realizadas por páginas web de citas. En este análisis se revelan cuáles son las edades en las que los hombres y las mujeres son más propensos a ser infieles.
En estas encuestas descubrieron una peculiar casualidad: las edades siempre acaban en nueve.
Una de ellas, la página de relaciones extramatrimoniales Ashley Madison afirmó que los hombres suelen ser infieles cuando sus edades se acercan al final de una década. Osea, a los 39, 49 y 59 años.
Esto mismo ocurre con las mujeres. Pues, según revela la web de citas Victoria Milán, las féminas tendrían su primer affaire fuera del matrimonio a los 39 años como edad promedio.
Es cierto que esta cifra puede variar según los países.
“Las parejas son más propensas a ser infieles luego de los 30 años porque esa etapa se atraviesa por un momento de autoevaluación en el que aparecen preocupaciones como la de envejecer o la búsqueda de un sentido de la vida”, dijo Daniel H. Pink, autor del libro ¿Cuándo? La ciencia de encontrar el momento.
Pero estos no son las únicas investigaciones, otros estudios afirman que las infidelidades ocurren cuando se acaban “amor entre las parejas”, esto por lo general sucede luego de los siete primeros años del matrimonio.
“La felicidad conyugal vive un pico alto en los primeros cuatro años del matrimonio y de allí en adelante se produce una caída abrupta en la relación con mayor presencia cuando se llega a los primeros 7 años de relación”, afirmó el psicólogo Harry Briger.
(FUENTE: wapa.pe)

«Milagro» en el Cementerio de San Fernando

La obra más representativa de Susillo se levanta sobre la tumba del imaginero en el Cementerio de Sevilla.

Uno de los lugares más bellos que podemos encontrar dentro del cementerio de Sevilla, del cementerio de San Fernando, es aquella isleta donde nos encontramos con un imponente Cristo que es, popularmente, llamado como «De las mieles» y que tiene una leyenda tan hermosa que es casi imposible no emocionarse cuando se tiene conocimiento de ella.

Es un crucificado realizado en bronce y está ubicado en la glorieta principal del mismo. Su autor fue un excepcional escultor sevillano llamado Antonio Susillo, que vivió, sufrió y murió en la Sevilla del siglo XIX.

Se cuenta de Susillo que era un magnífico escultor de humilde cuna y que fue uno de los descubrimientos de la duquesa de Montpensier, aquella que tenía su residencia en el entorno de nuestro hoy Parque de María Luisa y que no dejaba de ser parte de su palacio en la ciudad.

Fue ella quién costeó los primeros estudios de Antonio Susillo, una especie de mecenas del Arte. Así fue como se fue haciendo un sitio entre los artistas preferidos de la aristocracia hispalense de la época y con la que ganó buenos dineros.

Cuenta la historia heterodoxa que Susillo comenzó a realizar el Cristo pero las piernas fueron esculpidas al revés. No fue hasta tener acabada la obra cuando reparó en tan tremendo -para él- error y le llegó a un estado de gran agitación, de ansiedad, de angustia.

Detalle de las piernas del Cristo de las Mieles
Detalle de las piernas del Cristo de las Mieles – V. Gómez

Cuentan que no pudo resolver el conflicto interno que se le había creado y que optó por el medio más rápido para acabar con todo: lo encontraron en su estudio, sin vida…

La Sevilla de la época se conmocionó con lo sucedido y pensaron que él que había dejado su vida esculpiendo aquel Cristo no encontraría mejor lugar de descanso que el de reposar bajo el mismo.

Realmente Antonio Susillo se disparó, se quitó la vida de esa forma, en unos casos se dice que fue como parte de un problema familiar, en otros por una situación económica delicada, se podría profundizar en ello pero se alejaría mucho este relato de la leyenda que pretendo desarrollarle.

Sea como fuere allí, en aquella glorieta quedaría, su imponente Cristo y sus restos mortales. No sin problemas -pues el suicidio estaba penado por la Iglesia- fue enterrado en el cementerio de San Fernando bajo su inmortal obra.

En cierta ocasión alguien observó cómo brillaba en la boca del Cristo. Aquello era inexplicable. Subieron a comprobar de que se trataba y comprobaron que se debía a que una colmena de laboriosas abejas se había instalado en las partes huecas del mismo, el calor hizo que se calentara aquel líquido dorado que brotó de la boca de la imagen que, desde entonces, pasaría a llamarse como «Cristo de las Mieles».