Cuánto dura la chispa del amor

Casi nadie ha escapado al efecto embriagador del amor. Las mariposas en el estómago, el corazón a mil, los vuelos por las nebulosas, los ataques de euforia, el fulgor en todo el cuerpo, son todas emociones inconfundibles de que Cupido ha atacado y sus dardos están haciendo efecto. Este mal, al que los poetas le han dedicado mucha tinta y papel, parecía no tener ninguna explicación racional. Pero desde hace un tiempo los investigadores se han empeñado en convertir este tema filosófico en un asunto científico.
Lo que han encontrado es que este misterioso trance por el que atraviesan los mortales cuando encuentran a su media naranja no es tan caprichoso e inexplicable como se creía. De hecho, los más recientes estudios en el campo de la neurofisiología han demostrado que enamorarse es el producto de un cóctel de hormonas y químicos naturales en el cerebro que, como lo definía en algún momento el poeta bogotano Jairo Aníbal Niño, hacen sentir a la persona como “si fuera un ser alado que se acabara de tragar el sol”.
Pero por más que las víctimas del amor pretendan que esas sensaciones tan placenteras sean eternas, un estudio conducido por la profesora Cynthia Hazan encontró que en la mayoría el amor sólo dura 30 meses. Su estudio se basó en 5.000 entrevistas realizadas entre parejas de 37 culturas diferentes y sus resultados mostraron que éstas se mantienen bajo el efecto de esta pócima química entre 18 y 30 meses.
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Desde el punto de vista evolucionario esta idea tiene un sentido funcional. Según los expertos este tiempo es, supuestamente, el requerido para que la pareja se conozca, se aparee y produzca un hijo. Hazan explica que después de esto ya no es necesario todo el alboroto que se asocia con las primeras etapas de la atracción. “Esa sensación raramente vuelve a presentarse en la pareja, aún si deciden tener más hijos”, afirmó la experta. La explicación de por qué el amor no dura durante toda la vida es sencilla. Cuando ocurre el flechazo todos esos sentimientos y emociones que se viven son producto de químicos y hormonas naturales que se liberan en el cerebro.
Entre ellos se encuentran la dopamina, la noradrenalina, las endorfinas, pero sobre todo la feniletilamina, considerada por los científicos como la molécula del amor. Algunos de estos elementos, como por ejemplo la dopamina, tienen estructuras muy similares a las anfetaminas. “Por eso ese maravilloso cóctel hace sentir a las personas bajo el efecto de una droga”, dijo a SEMANA Anthony Walsh, profesor de criminología de Boise State University y autor del libro La ciencia del amor: entendiendo el amor y sus efectos en la mente y el cuerpo. “Ese delicioso cóctel continúa, es la manera como la madre naturaleza nos recompensa por asegurar la perpetuación de la especie”.
Pero como toda droga, con el tiempo el organismo empieza a requerir cada vez de dosis más altas para lograr el mismo efecto de embriaguez. Por lo tanto, aun los más ardientes amantes desarrollan una resistencia a esta mezcla de la misma manera que un drogadicto a una sustancia sicoactiva o un alcohólico al trago. “Después de un tiempo se habitúan el uno al otro y dejan de sentir esas emociones”, afirma Walsh. Este período, no obstante, puede ser más flexible dependiendo del tiempo que los enamorados pasen juntos. Y si están acompañados todo el tiempo es probable que ese efecto se desvanezca más rápido.
Pero en otros casos, por ejemplo en affaires, esta sensación se puede prolongar debido a que la pareja no convive y los síntomas del enamoramiento se reactivan con cada encuentro. Después de que este efecto ha terminado muchas parejas que no tienen fuertes bases rompen la relación. De hecho, Walsh ha encontrado que en el mundo buena parte de los divorcios se producen después de cuatro años de matrimonio. “Si uno se casa bajo el efecto de esa fiebre puede llegar a ser riesgoso”, advierte Walsh.
Otro riesgo que se corre es volverse adicto al cóctel del amor. En este peligro caen hombres y mujeres que desean estar permanentemente bajo los efectos del amor narcótico y no tienen ningún reparo en alistarse para una nueva conquista cuando desarrollan tolerancia a su pareja actual. Pero muchas veces después de esa pasión y lujuria las parejas encuentran que se sienten confortables en la  compañía del otro, comparten los mismos gustos o son muy afines. En estos casos los enamorados permanecen juntos y pasan a otra etapa del amor, que los expertos consideran mucho más enriquecedora que la locura inicial de la conquista.
Si bien los investigadores consultados aseguran que la sensación de las primeras etapas nunca vuelve a aparecer con esa misma pareja, eso no significa que todo esté perdido. En lugar del cóctel embriagador la persona empieza a sentir la acción de otra poderosa hormona: la oxitocina, hasta hace un tiempo considerada una hormona femenina que disparaba las contracciones del parto e inducía a la lactancia. Pero hoy se sabe que es producida en el hipotálamo en hombres y mujeres y  cumple una función esencial en la producción de emociones relacionadas con el cuidado y la ternura. Según Walsh, esta hormona también provoca la calma y ayuda a disminuir la ansiedad. Además es responsable de estrechar el vínculo entre los enamorados.
Para los científicos es importante dejar en claro que el hecho de que las estrellas y la música de ángeles que se sienten en el principio se acaben pronto no implica que lo que viene después es solo aburrimiento. Walsh compara las dos etapas con lo que se experimenta cuando se escuchan dos tipos de música diferente. “Cuando uno escucha Bon Jovi es una locura, es agitado, y cuando se escucha a Beethoven es placidez y descanso”.
Con estos estudios los investigadores creen que en un futuro no muy lejano va a ser posible diseñar perfumes para atraer al sexo opuesto y medicamentos para aumentar la pasión en las parejas. Y si bien estos estudios aparentemente van a redundar en beneficios para las personas, muchos creen que los verdaderos misterios del amor, por qué los opuestos se atraen, por qué muchos matrimonios permanecen juntos aun en la adversidad o por qué parejas disparejas son felices, nunca podrán ser descifrados en un laboratorio.
Así las cosas, para muchos no tiene sentido que una persona que deja de sentir amor, un proceso totalmente natural, deba pagar por ello. Sin embargo, la controversia seguirá.
(FUENTE: semana.com)

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