Sor Úrsula, el fantasma que habita en el Parlamento de Andalucía

Pasillos y patios atrapados por un insigne religioso que atemoriza a políticos y empleados

Al entrar en Sevilla por la avenida del Dr. Fedriani mire a su derecha a la altura del espléndido hotel Macarena frente a las murallas de la vieja Híspalis. Allí verá imponente un edificio inacabado.

Tiene aspecto de ser sede de un importante organismo y en verdad lo es, se trata del Parlamento de Andalucía, antiguo Hospital de las Cinco Llagas o de la Sangre, en su día uno de los hospitales más monumentales de Europa junto al Hospital Mayor de Filetera de Milán.

Su construcción fue llevada a cabo por la familia Ribera con diseño de los arquitectos Martín Gainza y Hernán Ruiz en 1540, siendo recinto sanitario hasta el año 1972. Pues en este incomparable marco, por sus abrillantados pasillos y lustrosos patios se pasea un insigne y eterno morador. Se trata del espectro de una monja a quién todos llaman como Sor Úrsula, religiosa que fue parte activa de este recinto en su etapa sanitaria y que destacaba por su particular dureza. Al morir ningún enfermo lo sintió y desde entonces vaga en pena por los pasillos, comienza a aparecerse tímidamente hasta formarse la silueta de la religiosa de la que destaca su particular tintineo de llaves.

Antaño, cuando se aparecía junto a un enfermo era signo inequívoco de muerte y se le consideró como toda una suerte de moderna parca. Hoy atemoriza a los políticos y al personal que realiza su labor en el interior del edificio consciente de que tan particular religiosa está al acecho.

Un suceso sin dudas inquietante ocurre en una fría madrugada de marzo de 2002, eran 3:30 h. de la madrugada y en el Hospital de las Cinco Llagas un grito ahogado resuena por sus pasillos y patios: «¡Sacadme de aquí, por favor, sacadme de aquí! ¡¡¡Sacadme de aquí, por Dios!».

Al pasar su ronda el vigilante de seguridad, en el patio 3, veía aterrado ante sí el paso parsimonioso de una monja etérea, translúcida y espectral… Una visión quimérica, una visión de otro mundo que sin embargo estaba ante él dejando a su pasar el frío aliento de la muerte…

En el año 1995 saltó la noticia el desaparecido «Diario 16 de Andalucía», edición de Sevilla, publicaba un artículo sobre el tema que firmaba Francisco Correal y se hacía eco de todo ello y de los otros fantasmas del Parlamento… El político andaluz de IU-CA Luis Carlos Rejón comentaba lacónicamente: «al fantasma lo tenemos de asesor» no dudando de su existencia, al respecto el político del PSOE José Ceballos manifestaba: «a mí me interesa la estética de esos temas, las cosas románticas de Bécquer…cosas extrañas pasan todos los días». Entre los políticos con experiencias espectrales encontramos a José Antonio Marín Rite, a este respecto manifestaba Guillermina Perdigones –ujier-: «¿el fantasma de la monja que se le aparecía a Plácido? Sí, pero conmigo no ha dado». Sin dudas todos tienen muy presente que una presencia muy especial convive con ellos en este recinto.

Quizás la explicación a estos fenómenos haya que buscarlas sumergiéndonos en su pasado, así en 1984 se iniciaron las obras de rehabilitación del edificio que se prologaron hasta comienzos de 1992 año en el que se inauguró. Una zona del hospital era utilizado como almacén y a medida que se realizaban los trabajos de acondicionamiento y cimentación iban surgiendo nuevas sorpresas que daba el terrero. Su valor desde el punto de vista arqueológico era muy importante pero en aquellos años esto no se tuvo en cuenta y se destruyeron varias fosas comunes o «carneros» donde se descubrieron restos humanos apiñados a varios metros de profundidad. Las palas excavadoras los retiraron y según cuentan «se llevaron todos a un osario».

También se descubrieron restos de orfebrería romana y vasijas, todos ellos junto a la calle Don Fabrique por donde pasaba un brazo del río y estos lugares eran un importante centro en la fabricación de estos útiles domésticos. Todo quedó destruido.

En la rehabilitación actual se incluyó un plan arqueológico que ha hecho que se estudie todo: en el primer patio que da a la citada calle se hallaron ocho cadáveres (siete mujeres y un niño) del siglo XVII, el estudio anatómico-patológico fue muy interesante y demuestra que se trataban de enfermos que acudieron al hospital, así como restos de los alfares romanos y hornos.

Por último, en pleno siglo XVII se tiene constancia de la existencia de una religiosa que prestaba tareas piadosas en el Hospital de la Sangre (o de las Cinco Llagas), de su carácter nada nos ha llegado pero si su nombre…, y es Sor Úrsula.

El último encuentro con lo extraño lo vivieron dos parlamentarias, la primera de ellas de un grupo político que vio a la monja y avisó por señas a su colega de frente (grupo opositor) que también miró y observó a la monja, a sor Úrsula, allí flotando mientras los miraba. La impresión fue fuerte y rápidamente fue conocida por sus más cercanos quienes recurrían al pasado del edificio para explicar aquella nueva experiencia.

 

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