Rutas misteriosas 21 y 22 de junio: MIEDO EN SEVILLA… fantasmas y casas encantadas

👻📌Rutas misteriosas -Viernes y Sábado- para el Sábado.

👻Viernes 21, SEVILLA PARANORMAL, 22.00 h. Puerta del Ayuntamiento. Casas encantadas y fantasmas. Lo pasarás de miedo. 10 euritos/persona.😱

💀Sábado 22, MISTERIOS DEL BARRIO DE SANTA CRUZ, 21.00 h. Plaza de la Inmaculada, frente a casa de la Casa de la Provincia y la Catedral.10 euritos/persona.

👻Sábado 22, SEVILLA SOBRENATURAL, 23.00h. Plaza Nueva, bajo la estatua del Rey San Fernando. 8 euritos. Organiza MOLARTE💢

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Ruta misteriosa por la Sevilla Sobrenatural… fantasmas, casas encantadas y exorcismos

👻Sábado 22, SEVILLA SOBRENATURAL, 23.00h. Plaza Nueva, bajo la estatua del Rey San Fernando. 8 euritos. Organiza MOLARTE💢.

Una ruta escalofriante… Una forma diferente de vivir Sevilla. En este recorrido especial y novedoso inspirado en su ultimo libro, conocerán algunas de las historias mas novedosas, vibrantes y escalofriantes de esa Sevilla Paranormal que te harán sentir un sin fin de sensaciones. Durante la ruta visitaremos diferentes lugares encantados del centro de Sevilla, en los cuales hubo apariciones, poltergeist e incluso exorcismos.

La visita contara con investigadores que estuvieron personalmente en esos lugares y vivieron en primera persona la historia que nos narraran, sin duda un recorrido apasionante, una oportunidad única de conocer los verdaderos secretos de la Sevilla mas oculta.

Fantasmas, casas encantadas, psicofonías, exorcismo y…

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Fantasmas, apariciones y psicofonías

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía
Fantasmas, apariciones, psicofonías, leyendas urbanas, seres de luz, objetos voladores no identificados y muchas historias paranormales, a caballo entre la leyenda y la realidad, fenómenos que conviven en armonía habitantes y esas historias del otro lado que unos prefieren creer a no vivir y otros tienen muy presente sabiendo y siendo conocedores que los misterios que encierra su pueblo son aún mayores que los expuestos en este viaje por los misterios cualquier localidad sevillana… Unos creerán en ellos y otros se acercarán curiosos a vivirlos pero lo cierto es que a ninguno dejará indiferente.

Hablábamos al inicio de este viaje a Palomares del Río del aparecido de la curva y no es la única historia de este tipo que encontramos en la provincia de Sevilla. Si subimos a la localidad de Sanlúcar La Mayor. Allí, antes de entrar en el pueblo, encontraremos la denominada como “Cuesta de las Doblas” de justificada fama por la cantidad de accidentes que se han producido en ella.

El accidente más grave que registró este punto negro de nuestra carreteras nacionales sucedió un 21 de Mayo de 1961, en ella un autobús con 63 personas que tenían como destino la aldea de El Rocío en Huelva cayó por uno de los precipicios de su cuneta, se cobró la cruel parca aquel día 22 vidas… Años más tarde haría acto de presencia la historia de la aparición de una chica espectral ataviada con un impermeable rojo que hace autostop en la zona. La noche es fría, lluviosa y el conductor se apiada de aquella joven deteniendo su auto y recogiendo a la bella y empapada viajera, habla poco y sólo articula palabra cuando advierte al conductor que más adelante ha habido un accidente y que si no modera la velocidad y extrema la precaución podría tener un accidente, en ese momento el conductor advierte a lo lejos, entre la cortina de agua, el siniestro y al comprender el extremo de la advertencia de aquella improvisada pasajera descubre como ya no está, se ha desvanecido dejando como mudo testigo un mojado asiento y gotas de agua en la alfombrilla del coche…

Automóviles, camioneros e incluso la Guardia Civil ha escuchado alguna vez esta historia que, si no fuera por las particularidades de la misma, no deja de engrosar la lista de leyendas urbanas que sobre aparecidos en una curva se narran habitualmente.

Nos desplazamos ahora a Dos Hermanas, a unos 10 kilómetros de Sevilla, la localidad nazarena se corresponde con el reparto de tierras que se hizo tras la conquista por el rey castellano Fernando III, su hijo Alfonso X, repartió las tierras conquistadas entre los soldados que habían participado en ella. El actual término municipal fue repartido entre varios, pero el que a la larga dio origen a la actual ciudad, fue el trozo que le correspondió a un adalid, (jefe de partida), de León llamado Gonzalo Nazareno, al que según el libro Repartimento de Sevilla le correspondió: “tres yugadas de heredad allende de Guadayra e aquende del Guadalquivir, es contra Xeres e es contra Lebrixa”.

Cuenta la leyenda que guiadas por el sonido de una campana, encontraron un imagen gótica “triplex” representando a Santa. Ana, María y Jesús, alrededor de la gruta construyeron una iglesia, que junto a los cortijos adyacentes constituirían el germen de la actual ciudad.

En 1911 por Real Decreto se concede al Ayuntamiento el tratamiento de “Excelencia” ya que Dos Hermanas empezaba a ser importante en el comercio y la industria, en razón de haberse iniciado la actividad de sus almacenes de aceitunas, pioneros en la exportación a los Estados Unidos.

Pedrera está a unos 120 kilómetros de Sevilla, este pueblo además de las ya famosas apariciones de la No-Virgen de la Bola, tiene un lugar mágico para aquellos que tienen mala salud. Se trata del Arroyo del Búho cuyas aguas son recomendadas para las afecciones de la piel. Sus aguas parece que tienen propiedades curativas muy recomendables para la salud humana y las afecciones de la piel.

Son muchas las apariciones que decoran con un halo de misterio nuestra geografía andaluza, en muchas de ellas –las más polémicas- con un denominador común: la tergiversación y el negocio. Lo más puro se convierte en desdicha para muchos incautos al creer con inocencia en los que dicen ser mensajeros del más allá, mensajero divinos, mensajeros de Dios. Eso les pasó a los creyentes de Pedrera, que como muy bien dice el dicho popular “más que fieles, eran convencidos”.

En plena década de los 90, entre estas convencidas, estuvieron Carmen R. y Carmen B., quienes sugestionadas por la vidente Carmen L., donaron riquezas y halagos por petición expresa de la “Virgen de Pedrera” a través de la vidente para levantar una iglesia-ermita en un lugar determinado de la lejana, pero sevillana, localidad de Pedrera. Compraron el terreno a nombre de la vidente y pagaron la casa que pusieron a nombre de la “mística”. Pero como en tantos casos aparicionistas, de dudosa veracidad, la codicia y el engaño se escondían tras esta aparición y su vidente, así se puso de manifiesto en un programa de TV en Antena3 llamado “Al Descubierto”, en el año 1993, donde se destapaba la corruptela y que aquella supuesta “Virgen de La Bola” no era otra que Carmen L. sumergida bajo unas sábanas de seda a modo de fantasma con un candil en su mano con filtro rojo… Los testigos sólo podían ver la aparición de la “virgen” desde una lejana distancia que unido a la nocturnidad hacían del crédulo una realidad de fe sobre lo visto. Así la vidente, la falsa vidente, se convertía en actriz protagonista más propia de una película de serie B que de un enclave aparicionista.

San Nicolás del Puerto está a una centena de kilómetros de Sevilla, en plena Sierra Norte. Sus orígenes se remontan al pueblo Celta, quien antes que los romanos que allí se asentaron, ya conocían la importancia minera de plata y hierro que encierra este paraje. Los árabes continuaron extrayendo el mineral y su explotación continua con la extracción de minerales hasta mediados del siglo XX bajo concesión a una empresa minera británica. Hoy en día sus minas se pueden visitar transportándonos a un lugar sin igual de gran belleza donde el reflejo del hierro aún se ve en las paredes de sus oquedades.

Para los ufólogos también se ha convertido en un lugar de estudio, donde se han presenciado y tomado testimonio de varios fenómenos de contacto ufológico y de avistamiento. Muchos especialistas en la materia aseguran que la extracción del mineral sigue produciéndose, pero esta vez sus explotadores no son de este planeta.

Junto al puente de piedra romano por el que discurre el río Galindón se levantó una compuerta que retiene el agua durante el verano, formando una zona de baño pública que se denomina “La Playa de San Nicolás”. No lejos de allí, se encuentra un lugar de corrientes telúricas que harán las delicias de los amantes de las cuevas; “Cuevas de los Tobales” llena de estalactitas y estalagmitas.

En Sanlúcar La Mayor encontramos un caso que dio mucho que hablar en los diarios sevillanos. Un OVNI aterroriza a un tractorista sevillano” así lo titulaba el diario “El Correo de Andalucía” desde sus leídas páginas. Era el 30 de enero de 1982 y Manuel Morato Román y el capataz se dirigían hacia un punto de la fina donde ambos trabajaban… al llegar al lugar “algo” ocupaba el llano, “algo” fluorescente que destacaba en la noche de Aznalcóllar… el frío y la visión heló a nuestros dos testigos quienes a las 21:00 h. de esa noche no daban crédito a lo que sus cansados ojos estaban viendo. El aparato se elevó en completo silencio y en poco tiempo se dirigió hacia La Cañada de Los Garabatos (otra popular finca de la zona)… Manuel Morato movido por la curiosidad buscó nuevamente y encontró al artefacto que parecía “un gigantesco puro envuelto por la niebla”, con más de 30 metros e iluminándolo todo en completo silencio. Desde punto cercano como Aznalcóllar o Gerena se observaron misteriosas luces e interferencias en sus receptores de televisión. A los pocos días el equipo de Joaquín Mateos Nogales se trasladó al lugar observando una gran quemadura sobre el terreno.

Santiponce nos lleva la “S” de nuestro dietario del misterio de la provincia de Sevilla, a escasos 10 kilómetros de Sevilla tenemos en esta localidad dos citas ineludibles: Las ruinas de Itálica, teniendo sus orígenes en el año 206 a. C. por Escisión “El Africano” en su lucha contra los cartagineses, de esta localidad romana salieron personajes de la talla imperial como Adriano y Trajano. Regresando a Sevilla por la vieja carretera de la “Ruta de la Plata” encontraremos el Monasterio Cisterciense de San Isidoro del Campo, el cual se cree que estuvo enterrado durante años bajo sus suelos. San Isidoro tiene una gran importancia dentro del grupo protestante, ya que muchos de los monjes que aquí vivieron, fueron los mismos que tras huir de España por la Inquisición, escribieron la Biblia del Oso. Sus muros están llenos de leyendas de amor relatadas ya en este recorrido por los misterios de Sevilla.

En Salteras nos detenemos ahora para que Jesús Camacho y Fátima Barragán nos narren algo muy especial que sucede en su cementerio: “Todos nosotros sabemos que los cementerios como norma general son lugares especiales. Lugares donde acudimos a rendir culto y a recordar a nuestros seres queridos para llevarle flores y simplemente rezarles. Pero en ocasiones también nos podemos encontrar con cementerios cargados de hechos extraños. Este es el caso del cementerio situado a la entrada de la localidad sevillana de Salteras. Concretamente vamos a remontarnos hasta el año 2.003, exactamente hasta el 1 de noviembre, día de los difuntos. Como cada año acudían al cementerio cientos de personas a escuchar las misas que daba el sacerdote de aquel pueblo del aljarafe sevillano. Aquellas oraciones y recordatorios a aquellos difuntos se hacían justo en una pequeña plaza que tenía el cementerio. Allí ocurrieron unos hechos bastantes extraños. Todos los que se congregaban en aquella plaza aquel día pudo ser testigo de algo que ocurrió en una lápida concreta.

Eran las 12:00 de la mañana cuando de buenas a primeras mientras, el párroco del pueblo ofrecía la misa del día de los difuntos, cuando la mirada tanto de aquel buen cura como la de los cientos de personas que estaban en el cementerio ese día se fijaron en una de aquellas tumbas. Concretamente en la del vecino nacido en Salteras y afincado en Sanlúcar la Mayor José Moncayo Cortés. De buenas a primeras, según nos relata una testigo, empezó a levantarse un viento tremendo. Nos recuerda aquella buena mujer que esa mañana no hacía ni pizca de viento, todo lo contrario, hacia una calor inaguantable en aquella explanada. Vimos una especie de pequeño tornado alrededor de aquella bonita lápida. Todos, la verdad que nos sobresaltamos mucho porque estaba siendo muy extraño. Primero nos extrañó mucho que un día de calor, tan soleado y que no había pizca de aire, se pudiese formar aquella ventolera de buenas a primeras. Después esa especie de tornado con color blanquecino y que justo no paraba de dar vueltas en aquel lugar justo al lado de aquella tumba con el nombre de un viejo conocido de nosotros y del pueblo entero de Salteras.

La misa, a pesar de aquellos hechos extraños que todo el mundo congregado allí pudo contemplar, prosiguió su misa con toda normalidad. En aquel cementerio existía un antiguo guarda en aquellos años, ya hoy día no existe tal vigilante, que se dedicaba a guardar todo aquel recinto dando vueltas y vueltas y comprobando que todo estaba en orden. Él tuvo que ser la persona que fuese testigo al caer la tarde-noche de algo que como a cualquiera, le cambiaría la vida ya para siempre e incluso de lugar de trabajo.

Mientras paseaba por las calles de aquel cementerio de Salteras, ya con el cielo oscurecido, escuchó unos pasos tras él. Evidentemente como cualquier profesional en su lugar hizo caso omiso a lo sucedido y continuó trabajando en el lugar, ya casi a punto de terminar con su turno de trabajo. Realizando la última caminata, a punto de cerrar el cementerio, vio algo que no podía dar crédito. La lápida de aquel hombre antes nombrado, José, comenzó a moverse de un lado para el otro, como si estuviera siendo movida por manos invisibles. El hombre que se encargaba de guardar el cementerio se acercó para verificar que lo que estaba viendo a tan solo veinte metros de donde él se encontraba estaba siendo real. Mientras más se acercaba más se movía aquella lápida, pero no solo aquel cuadrado de mármol era lo que se movía son control, sino que las letras, estaban bailando unas con otras. ¿Cómo se podían mover las letras incluso, todas sin ningún orden? El guarda solo hizo lo que cualquiera de los mortales hubiera hecho en su lugar, salir de allí lo más rápido que pudo.

A la mañana siguiente lo primero que hizo este hombre es ir al lugar donde habían ocurrido los hechos nada más abrir. Todo estaba intocable… todo en su sitio, letras ordenadas, lápida en su posición exacta, como si nada de lo que vio en la tarde-noche anterior hubiera ocurrido nunca.

Y ustedes se preguntaran el porqué de estos hechos, que motivo a alguna fuerza sobrenatural a hacer todo aquello que paso ese día en aquel concreto lugar. Pues todo pudo tener una explicación de lo más racional posible, dentro del misterio que entraña el caso. Por motivos de trabajo, los familiares de José, fallecido dos años antes, no pudieron asistir ese día a la misa de los difuntos. Quizás el hecho de que el espíritu de José no viese a los familiares allí pudo causar aquella extraña y misteriosa escena, ya casi a punto de cerrar el guarda. Jamás ha pasado esto nunca más en aquel cementerio de Salteras desde los hechos ocurridos aquel uno de noviembre de 2.003. Lo cierto es que este caso seguramente pasara a la historia de unos hechos extraños que ocurrieron en aquel bello camposanto”.

En materia OVNI Joaquín Mateos Nogales refería sobre un incidente en esta bella localidad: “Cipriano Olea Carmona, natural de Albaida, en la finca El Polvillo, cuando araba, vio en el cielo un objeto con dos luces rosasazuladas, intermitentes. Creyó que era un avión, pero comenzó a descender hacia donde estaba, situándose a una altura aproximada de 150 metros. Las luces dejaron de hacer intermitencias, apagándose; pero se encendió otra más potente, amarillenta, también intermitente. Apagó la luz del tractor para ver mejor el suceso y evitar que lo viesen, observando que bajaron hasta unos 15 metros de la tierra, iluminándola; subieron de nuevo apagándose la fuerte luz y volviendo las intermitencias primeras. El avistamiento duró unos diez minutos”.

Nuestro viaje aún no ha acabado, aún os queda mucho más por descubrir…

Voces del Misterio nº.664: NOCHE DE TERROR

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Voces del Misterio nº.664: NOCHE DE TERROR“Voces del Misterio” nº.664, NOCHE DE TERROR en la que hablamos de relatos o experiencias inquietantes, comenzaremos con Fran Abad y Jose Villalón con la “Leyenda de las Ánimas”; Carlos Dueñas con una experiencia personal que le resultará inquietante; Sergio Moreno nos lleva a conocer la otra cara del miedo con una ouija y un niño muy especial…; la leyenda de “Maese Pérez el Organista” con José Manuel García Bautista; Carmen Bravo -GPS- no hablará del último fin de año; Carlos San José nos lleva a conocer una fiesta de pijamas mortal en “Noches de Sal” y “Sombras en la Catedral”; Manuel Jesús Palma nos hablará de “La niña de la fotografía”… niños y miedo…; Miguel Ángel Paredes nos habla de una historia casi gótica…; Juan Gómez nos habla de hechos inquietantes o imposibles…; José David Flores nos habla de un barco maldito… “Los fantasmas del Queen Mary”;Leo B. nos habla de otro relato maldito, de otro hecho imposible…; José García no rememora un oscura relato de terror; finalmente hablamos de 30 lugares de Sevilla donde pasar miedo. En “Voces del Misterio”, SFC Radio, 91.6 fm.

*Un programa dirigido por Jose Manuel García Bautista.

https://www.ivoox.com/voces-del-misterio-n-664-noche-de-terror-audios-mp3_rf_37348405_1.html

Edificios encantados donde pasar miedo en Sevilla

El «Sanatorio de los Muertos» de la capital hispalense, el «Monasterio del Diablo» en Carmona o «Casa de la Loca» de Palomares del Río son algunos ejemplos.

Jose Manuel García Bautista @abcdesevilla

Visita del gobernador civil en 1971 al Hospital de San Pablo de Sevilla
Reconozco que todas las ciudades del mundo tienen mil y un lugares evocadores que nos recuerdan la grandeza de las culturas que habitaron sus calles y que hicieron por construir y el futuro que es el presente que vivimos. Podemos caer bajo el influjo de Roma, París, Viena, Praga, Madrid o la nuestra, Sevilla.

Pero también encontramos en esas ciudades sitios donde pasar miedo, desde las catacumbas hasta viejos cementerios donde la realidad supera a la ficción, o vetustos edificios abandonados que son ya parte de la Historia o de la Leyenda.

En Sevilla encontramos algunos de ellos, recuerdo cuando me documentaba para escribir mi libro «30 lugares de Sevilla donde pasar miedo» el asombró que me provocó dar con muchos de ellos, visitarlos y tener la oportunidad de investigarlos, algunos con tanta profundidad que lo imposible tuvo que manifestarse ante nosotros de mil formas diferentes.

Permítanme que les descubra alguno de ellos, como el llamado «Sanatorio de los Muertos», un lugar dentro de Sevilla, llamado realmente como «Hospital Universitario San Pablo» y próximo a las pistas del aeropuerto de Sevilla.

Cuentan los testigos que han tenido tremendas experiencias en su interior que allí, en las antiguas y demolidas hoy habitaciones, se aparece una niña, de 8 años, llamada Clara, a la que gusta pasear por el sitio donde murió o mostrarse con su vestidito a la asombrada víctima del misterio.

La demostración más palpable -independientemente de aquellos que dicen haberla visto pero que no se dispone de un registro fotográfico o de vídeo del instante- fue una psicofonía captada en su interior, las llamadas «voces del misterio» o «voces del más allá», en las que una voz infantil, la noche del 31 de octubre al 1 de noviembre –tan señalada-, que decía «hola,… Hola», y que hiela la sangre y paraliza el corazón de quienes han tenido la oportunidad de escucharla.

O el espectro del iracundo padre Miguel que vagaría por toda la eternidad en el interior del complejo quizás purgando sus pecados no confesados… ¿Quién sabe?

Sea como fuere es uno de esos lugares en los que uno pasará miedo, no sólo por las historias que se cuentan en su interior si no por lo desolado del sitio que no inspira confianza ni invita a permanecer mucho tiempo dentro.

Si viaja a Carmona, la siempre bella localidad sevillana, y toma la carretera a los Alcores, verá, no sin dificultad, como un edificio se yergue sobre un promontorio que domina un páramo. En las frías noches de invierno la neblina comienza a llegar hasta sus faldas y el aspecto fantasmagórico hace que se tenga de él una visión terrorífica.

Es el llamado «Monasterio del Diablo», una antigua edificación que debió tener tiempos mejores y en cuyo interior se dice que se manifiesta un viejo fraile o el mismísimo demonio. Cuentan que un fraile despertó en la noche y no observó la presencia de sus hermanos, los buscó y sólo pudo acceder a una fresquera donde sus cuerpos pendían de unos ganchos y el demonio, a sus pies, los devoraba dejándolo a él vivo para que diera fe de su existencia. La leyenda es tan falsa como la supervivencia del fraile, inventada por un pícaro pseudo investigador con más ganas de popularidad que de descubrir la verdad pero que ha alimentado la imaginación de cuantos han accedido a su interior.

Cierto es que allí, en el monasterio, se han vivido experiencias difíciles de explicar, escuchado cantos monacales, religiosos; se han visto sombras y presencias difíciles de explicar, captado más psicofonías de las deseables y hasta tenido encuentros con un ser que surgía de uno de los laterales de la nave hasta perderse en la última sala que tiene este espacio.

La fresquera ciertamente existe, con ganchos en su techo, aquella que estaba destinada a preservar los alimentos y que, realmente, hoy, es utilizada para hacer todo tipo de pactos satánicos como demuestra una mal realizada estrella de cinco puntas invertida que encontramos en una de sus paredes.

El lugar hoy es el centro de muchas investigaciones paranormales, de los que buscan el misterio y hasta de aquellos que hacen magia negra, invocan a Satanás, realizan sacrificios animales o dejan llevar su calenturienta imaginación a cotas insospechadas.

Sevilla tiene más lugares donde pasar miedo, por ejemplo la llamada «Casa de la Loca» en Palomares del Río, junto a la «Fuente de la RihuelaK. Allí dicen que se aparecería el espectro de una dama que habría habitado el lugar, mil leyendas y un mismo final trágico.

No hace demasiados años fue el escenario de un asesinato en su interior y algunos expertos en estas cuestiones opinan que el alma de aquel desdichado también puede estar manifestándose en su interior.

En todos los lugares se debe tener cuidado, ninguno tiene carencia de propietarios aunque esté abandonado y en todos se debe ir con precaución pues aquellos que buscan la muerte en ellos pueden encontrarse con desagradables incidentes y poner su vida en juego. El misterio es bello, así como su búsqueda, pero con precaución, permisos y paciencia. Sn lugares donde pasar miedo en Sevilla, sólo algunos de ellos, a buen seguro que son muchos más y en todo se puede vivir lo extraordinario, sea parte de lo paranormal o de la imaginación.

Epidemias mortales en Sevilla

La Historia nos conduce a tiempos siempre pasados, hechos cierto, hechos reales, la grandeza de otros tiempos, el ingenio de otra época.

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

Reconozco que la Historia es una de mis pasiones, recorrer los acontecimientos históricos de nuestra Humanidad y saber su importancia y peso en el devenir del futuro es una tarea interesante, más aún si entramos a “bucear” en los entresijos de la misma o desvelando legajos del pasado en un biblioteca que no han visto la luz desde hace siglos… Una crónica histórica, un relato indescifrable, un poema de Bécquer, un verso de Antonio Machado, una sombría pintura tras la que se esconden una luminosa Virgen de Murillo, una vieja carta de navegación con una extraña y críptica firma -¿tal vez colombina?- Un viejo sello romano, una extraña figurilla fenicia -¿o tal vez tartésica?-, una vieja historia de duendes en Triana tras la que se escondía un amor de la soldadesca napoleónica, los viejos motes de los viejos reyes… con toda la picaresca, guasa y gracejo de la tierra…

La Historia nos conduce a tiempos siempre pasados, hechos cierto, hechos reales, la grandeza de otros tiempos, el ingenio de otra época. Es el sabor de la Historia a través de pequeños detalles y que, quizás, es momento que muchos de ellos salgan a la luz porque es parte activa de nuestro pasado.

Uno de esos hechos que me atrae con particular atención es la tremenda epidemia de peste que asoló a la ciudad de Sevilla en el año 1649 y que redujo drásticamente su población.

Mientras paseábamos por el “Muelle de las Delicias” y Marques de Contadero a los pies de la hermosa Torre del Oro, la guardiana del Guadalquivir, mi padre me dijo:

-Aquí comenzó uno de los episodios más negros de la Historia de Sevilla y de España… La temible “Muerte Negra”.

Aquel nombre “Muerte Negra” me hacía pensar en piratas, en aventuras, pero tras su “seductor” nombre se escondía una cruel realidad.

-¿Qué era la “Muerte Negra”?, repuse.

Y mi padre cargado de paciencia comenzó a narrarme aquel pasado fatídico de nuestra Historia:

-Todo comienza cuando a través de los puertos entraría un enemigo casi invisible más peligroso que la mayor potencia enemiga de España en la época. Y entró a través de los puertos, puertos de Andalucía, de Valencia o Barcelona… Y de ahí al resto del país.

Era un enemigo silencioso, diminuto, que portaba la más virulenta de las epidemias que se apoderó, en distintas fases de la vieja Europa.

Además se unió a esta fatalidad que aquella estación, Primavera, había llovido mucho y había zonas de Sevilla, barrios, que estaban inundados o con mucha humedad. Normalmente la Alameda de Hércules, tan próxima siempre al Guadalquivir, era el primer lugar en convertirse en una laguna, también las zonas más amplias de Sevilla que estaba bajo el nivel del río… Pues todo eso hizo que costara más trabajo llevar la mercancías a los sitios, el abastecimiento normal, y ello provocó que los tenderos subieran los precios y claro… Los sevillanos comenzaron a tener que pagar precios prohibitivos o, en muchos casos, pasar hambre. Era terreno abonado para las enfermedades por la insalubridad que había…

-¿Y qué provocaba la enfermedad?

-Pues la picadura de las pulgas que iban en la piel de las ratas de los barcos, las pulgas ya estaban contagiadas por la “Yersinia Pestis” que era infecto-contagiosa. Cuando la pulga te picaba, a los días de haber incubado la enfermedad, te provocaba fiebre, dolor de cabeza, hinchazón, escalofríos y la aparición de manchas en la piel, y principalmente afectaba al sistema respiratorio y al nervioso llegando a provocar la muerte…

Como eran épocas de mucho tráfico comercial pues los barcos hacían escalas en diferentes puerto de Europa o del mundo, porque también hubo una grave epidemia de peste en Cuba en el mismo año, sin duda por el tráfico comercial. Pues bien, los barcos eran los transmisores de aquella “muerte negra”. Fíjate que hubo hasta barcos fantasmas en las costas, es decir: barcos que llegaban a puerto o sin ningún tripulante vivo o que eran encontrados a la deriva con la tripulación fallecida como consecuencia de la enfermedad. Aquello afecto a todos los países con relaciones comerciales, desde Asia hasta América.

Luego había daños “colaterales”, que hoy está tan de moda decir, y es que la baja productividad de los campos, la malnutrición, el hambre, la falta de higiene y la debilidad del sistema inmunitario de las personas hicieron que la epidemia se convirtiera en mortal para la población pereciendo miles de personas…

En la ciudad causó estragos, murieron más de sesenta mil personas, que era casi la mitad de la población. Sevilla estaba casi desierta. Hubo casas que no fueron habitadas durante años y el fuego era habitual en las calles quemando casas o enseres para purificar de todo rastro de enfermedad… Pero los brotes se contaban por miles.

Se cebó con los barrios más pobres de la época, como Triana, cuando se abría la Puerta de la Macarena y aparecía el carro cargados de cadáveres la gente huía, se escondía, y el carro se dirigía este lugar donde estamos ahora… Mientras paseábamos aquí hemos llegado: el Hospital de las Cinco Llagas, de la Sangre que también lo llaman, y que hoy es el Parlamente de Andalucía.

Aquí traían los cuerpos de las víctimas, y cuando el fuego no los devoraba lo hacía la fosa común que había bajo lo que hoy son los jardines, además estaban aquellos que esperaban una cama en el recinto sanitario con lo que la imagen era aterradora… Por un lado los muertos en la epidemia y por el otro aquello que se sabían contagiado y que miraban con resignación a los fallecidos y su cruel destino, en muchos casos un destino que compartirían aquel mismo año de 1649.

Aquellas fosas eran comunes, y usuales, estaban por todos lados, eran llamadas como “carneros” y estaban en la Puerta Real, en las proximidades del Baratillo, en el convento de San Jacinto, en la Puerta Osario y en el Prado de San Sebastián, amén del Hospital de las Cinco Llagas que era uno de los mayores del mundo.

-¿Y cuantas personas perdieron la vida?

-Las cifras nunca se sabrán porque a nivel de censo no se funcionaba igual que hoy día, pero atendiendo a las crónicas de Ortiz de Zúñiga o Caldera Heredia, historiadores de Sevilla, pues desde esas sesenta mil hasta las más extremas que la ubican en doscientas mil personas. No obstante se cree que la ciudad tenía ciento veinte mil habitantes y que murió la mitad de su población con lo cual la primera de las cifras es la que se admite.

Ortiz de Zúñiga escribía sobre ello: “más trágico suceso que ha tenido Sevilla y en que más experimentó cercana la muy miserable fatalidad de ser destruida”, ya que, “quedó Sevilla con gran menoscabo de vecindad, si no sola, muy desacompañada, vacías gran multitud de casas, en que se fueron siguiendo ruinas en los años siguientes;… todas las contribuciones públicas en gran baja;… los gremios de tratos y fábricas quedaron sin artífices ni oficiales, los campos sin cultivadores… y otra larga serie de males, reliquias de tan portentosa calamidad”. Y sigue: “Entraron en el Hospital de la Sangre veinte seis mil y setecientos enfermos, de los murieron veinte y dos mil y novecientos y los convalecientes no llegaron a cuatro mil. De los Ministros que servían faltaron más de ochocientos. De los Médicos que entraron a curar en el discurso del contagio, de seis solo quedo uno. De los Cirujanos, de diez y nueve que entraron quedaron vivos tres. De cincuenta y seis Sangradores quedaron veinte y dos”.

De aquel palo le costó recobrarse a la ciudad, que creo que tardaría casi dos siglos en reverdecer su esplendor.

Murieron ilustres de Sevilla como Juan Martínez Montañés el 18 de Junio de 1649 y que vieron en un carro junto a otros cadáveres…

Aquel brote maldito comenzó un 4 de Abril de 1649, con los primeros casos, personas que se quejaban de náuseas, mareos y dolor de estómago…

El 21 de Mayo se prohíbe entrar en Madrid a las gentes que llegaran a las capitales procedentes de Sevilla alertadas del brote mortal…

Cuando se celebra el Corpus, fue de los días más trágicos con casi cuatro mil víctimas… Muchos acuñaron la frase: “Caen como chinches”, porque en medio de la calle expiraban su último aliento muchos sevillanos.

El 20 de Julio de 1649 se cerró el Hospital de Triana, en su interior fallecieron más de doce mil personas…

Y ya en Agosto que parece que fue remitiendo…

Y soy de los que piensan que el azar muchas veces juega con nosotros, y mientras estábamos en la Biblioteca del Parlamento mi padre me acercó un libro, un libro en el que había un texto del procurador del convento de San Antonio de Padua en la calle San Vicente, en ese texto –casi inédito- en el que pude leer:

“Con el calor de julio el olor en la calle era insoportable. El olor a muerte lo impregnaba todo. Había muertos por la calle que nadie recogía. Había enfermos que nadie atendía. Había vivos que parecían muertos…

Aquel día de julio de 1649 Sevilla era una ciudad fantasma. Media ciudad se ocupaba de enterrar a la otra mitad. La mayor epidemia de peste jamás conocida asolaba a todos y cada uno de sus barrios. Los muertos se amontonaban por la calles sin encontrar quien los enterrara y las fosas comunes se llenaban de cadáveres sin nombre que nadie reclamaba. La gran urbe del Sur de Europa empezaba a escribir su punto y final Desaparecían los sevillanos pero sobre todo desaparecían sus esperanzas… Hasta aquel día de Julio…

El día anterior los dos cabildos de la ciudad habían decidido recurrir a la intercesión milagrosa de aquel devoto crucifijo. Estaba en el convento de San Agustín y nunca había fallado: ni en épocas de sequía ni en épocas de inundación. Pero lo de ahora era mucho peor. Por eso, el día anterior llevaron en andas al viejo crucifijo medieval hasta la Santa Iglesia Catedral, con un gran acompañamiento de todas las órdenes religiosas de la ciudad. Hasta el cortejo estaba diezmado. Hubo quien contó los cientos de frailes que faltaban en aquella comitiva. Cuando llegó a la Catedral, entre olores a descomposición y ratas, el cabildo Catedral salió a recibirlo. En el público alguien parecía escribir una letanía de memoria colectiva: “Polvo, cenizas, corrupción y gusanos, y olvido, olvido…”

El viejo crucificado de pelo natural se quedó en la Catedral. Fueron muchos los que en su última agonía acudieron a venerarlo. Rondaba la muerte que igualaba a grandes y pequeños. Y escaseaba la esperanza en una solución a la epidemia. A la mañana siguiente el crucificado volvió a su viejo convento extramuros la ciudad. Parecía milagroso, pero aquella noche hubo menos muertos en la ciudad. Parecía milagroso, pero aquel día pudieron enterrarse los muertos de la jornada anterior. Incluso algunas fosas preparadas para la jornada quedaron vacías. Los empleados del cabildo pudieron rematar algunas de las cruces callejeras que señalaban los lugares donde se habían enterrado a miles de contagiados. Parecía milagroso, pero aquel día no hubo nuevos casos de contagio. Por eso muchos miraron con devoción a aquel viejo crucificado medieval y le juraron devoción eterna. La peste empezaba a remitir. La muerte empezaba a abandonar la ciudad. Un milagro de un día de Julio de 1649. Día de Santo Tomás Apóstol”.

Y mi padre repuso a todo ello:

-Y es que José: Dios nunca ha dejado a esta tierra nuestra…, sólo un milagro salvo a esta ciudad.

Aquella epidemia mortal afectó gravemente a toda la comarca y a provincias vecinas y hermanas, como los pueblos de la comarca de Estepa y a los pueblos cercanos en las provincias de Sevilla, Córdoba o Málaga como Puente Genil, Rute, Pedroches, Villanueva, Alcaracejos, Belalcázar o Benamejí…

En Estepa por ejemplo había hambre y pobreza, y en el Cabildo de la villa del 16 de junio de 1658 se recoge:

“Que se hallaba esta villa sumamente pobre, sin propios de que valerse, así por la estrechez de los tiempos como por los alojamientos que había tenido de los tercios de la armada real del mar Océano; que se había disminuido la vecindad de suerte que en los últimos dos años, sin contar la que hubo en los antecedentes, había la falta de 150 vecinos, y que en las epidemias de peste de los años 1648, 1649 y 1650, si bien se había librado esta villa gastó mucha suma de maravedises en las cercas y guardias”.

Sin embargo se acentuaron las medidas higiénicas, a los enfermos se les aisló, se desconocía que las pulgas eran las portadoras de la muerte y que por muchas medidas que se tomaran el enemigo era casi invisible… Pero se controló. Se purificaron las casas mediante el fuego y se consiguió controlar la expansión.

Estepa libró de la peste durante los años 1648, 1649 y 1650. Como comarca devota se organizaron actos, cultos, votos y juramentos a sus santos por la protección de la villa o el fin de las epidemias. En Sevilla tuvo especial relevancia los cultos al Stmo. Cristo de San Agustín y a la Virgen de la Hiniesta Gloriosa, o en Utrera fue el origen de la hermandad de Ntra. Sra. de la Consolación, en Málaga se relaciona con la aparición del Stmo. Cristo de la Salud.

En Estepa, el milagro se le atribuyó Patrona de Estepa que es Ntra. Sra. de la Asunción, y con tal motivo se celebraron fiestas en honor de la patrona el 20 de Octubre de 1650.

El milagro de la desaparición de la epidemia, por las causas que fuera, provocó el aumento de la devoción de los fieles a las imágenes, nacieron nuevas hermandades, otras desaparecieron porque los hermanos habían muerto, y tomaron un gran impulso las instituciones hospitalarias.

Kim Kardashian acudió a un famoso “médium médico” para tratar su psoriasis

No hay mejor remedio para una enfermedad que el que indica la medicina tradicional. Kim Kardashian lo tiene bien claro, pero además se declara tan fanática del mundo espiritual, que decidió hacer una consulta extra.
Años atrás, los médicos le diagnosticaron psoriasis, una enfermedad crónica de la piel que se caracteriza por la aparición de manchas. Y en los últimos meses, tal como lo reveló la propia Kim, se agudizó. “Cuando llegó a mi cara me di cuenta de que tenía un problema”, explicó KK.
Preocupada por no encontrar el tratamiento adecuado, decidió llamar a Anthony Williams, un famoso “médium médico” muy reconocido en el ambiente estadounidense, con casi 2 millones de seguidores en Instagram.
La visita del médium a la oficina de Kim forma parte de un nuevo capítulo de Keeping up with the Kardashians, el reality que sigue la vida de la familia K. Antes de recibir a Williams, la morocha aclaró algo muy importante: “Este médium podrá hablar con los espíritus, pero no es un doctor de verdad… Me sé todo sobre los médiums, estoy obsesionada con el tema. Cualquiera que me conoce sabe que me encanta conectarme con el mundo espiritual. Así que sí, si él puede decirme algo sobre la psoriasis y como curarme, le haré caso y veré qué sucede”.
Durante la consulta, Kim mostró las manchas que tiene en su piernas, y luego Williams comenzó a sacudir sus manos alrededor del cuerpo de ella para “hablar con los espíritus”. En cuestión de segundos ya tenía su “diagnóstico”: el problema estaba “en su hígado, tienes un depósito muy alto de cobre, es un veneno que llega a tu piel”.
La expresión de Kim, y especialmente el de una de sus hermanas, presente en todo momento, no transmitía mucho convencimiento. El médium le recomendó tomar jugo de apio para neutralizar el cobre. “Tu psoriasis va a empezar a irse”, afirmó Williams con mucha seguridad.
“Me siento un poco escéptica, pero voy a probar con el jugo de apio, vale la pena intentarlo”, fue el comentario final de Kim.
(FUENTE: tn.com.ar)

El CORPUS CHRISTI en Sevilla y los seises

Por: Jose Manuel García Bautista

Resultado de imagen de corpus sevillaCuando llega el jueves de junio en la que el Corpus sale en solemne procesión por las calles de Sevilla son muchas las personas que asisten, asombradas, a tal acto de devoción, respeto y fe en la ciudad. Sin embargo son muchos los que desconocen, en gran medida, el origen de la tradición religiosa y que debemos arrojar un poco de luz y conocimiento a ello.
El Corpus Christi se inicia con una misa en la Catedral de la que participan las autoridades religiosas, cargos de la corporación municipales y autoridades civiles y militares más otras representaciones. Es una misa solemne en la que los Seises, los niños bailarines, realizan tres danzas, cada una dedicada especialmente al Santísimo, al Arzobispo y a la Corporación Municipal respectivamente. Aquí se da un curioso gesto simbólico que es la entrega, por parte del alcalde, de un doblón de oro como regalo. Momentos después la procesión del Corpus Christi sale de la Catedral por la Puerta del Nacimiento o de San Miguel.

La salida del Corpus Christi representa la presencia de Dios en la capital hispalense, engalanada para el transitar de la Custodia impresionante de Arfe, siendo un gran acto Sacramental en la ciudad. Su tradición nos lleva a la Baja Edad Media cuando la fiesta era dedicada al Cuerpo y la Sangre de Jesús, su representación por medio del pan y el vino que tenía su festejo sesenta días después del Domingo de Resurrección coincidiendo siempre en jueves. Las raíces hemos de encontrarlas en Bélgica, ene l año 1246, cuando una visión asaltó a Juliana de Mont en la que la Luna Llena surgía con una mancha negra. Quizás preocupada hizo partícipe de ello al obispo de Lieja, Robert de Thorete quién dio parte a los teólogos quienes llegaron a la conclusión que había un “aviso” celestial para hacer notar la ausencia de un fiesta en honor del Sacramento Eucarístico. Entre los teólogos consultados estaba Jacques Pantaleón, archidiácono de Lieja que, posteriormente, sería el papa Urbano IV en 1261.

Fue Urbano IV quién publicó la bula “Transiturus de hoc mundum” donde se institucionalizaba la festividad del Corpus siendo el jueves posterior al domingo de la Santísima Trinidad para celebrar el mismo. En 1311 el papa Clemente V lo ratificó así como Juan XII.

En Sevilla fue en el siglo XV cuando tenemos las primeras referencias históricas datando estas del año 1426 y siendo en 1532 cuando se establece el recorrido de la procesión, que es el vigente en la actualidad. En el año 1477 Sevilla acoge a una devota ejemplar: la reina Isabel “La Católica” asiste al Corpus sevillano acompañada de Teresa Márquez, una de las fundadoras de hermandades sacramentales de Sevilla tales como San Vicente, Sagrario, San Lorenzo o San Isidoro.

En el siglo XVI se “innova” el cubrir de aromático romero las calles pon donde pasaba el Corpus Christi en la ciudad y dada la importancia de la Sevilla de la época este festejo es uno de los más vistosos de Europa. En el siglo XVII sería cuando de alcanza el momento de mayor esplendor de las Hermandades Sacramentales.

En el siglo XVII se prohiben los bailes de los gigantes y cabezudos al ser considerados como profanos e irreverentes. No obstante el Corpus siguió siendo un motivo de solemne celebración en Sevilla que en el siglo XX vio como crecía el cortejo con mayor presencia de hermandades y autoridades de la ciudad pese a que mermó el número de imágenes de Gloria que eran procesionadas a fin de no hacer interminable tal demostración de fe.

Los Seises

Especialmente destaca la figura de los “niños cantores” o Seises en el Corpus sevillano. Su origen se remonta a la autorización pedida a instancias del Cabildo por la bula papal de Eugenio IV en 1439. Siendo el 27 de junio de 1454 cuando el papa Nicolás V otorga el permiso a la Catedral de Sevilla de un maestro de canto para los niños.

En el siglo XV eran seis niños los que componían este coro litúrgico siendo llamados “Seises” en Sevilla desde la segunda mitad del siglo XVI. En la actualidad son diez niños que vivían con el maestro de Capilla de la Catedral donde recibían manutención y educación originariamente. Posteriormente esta labor pasaría a diferentes colegios de Sevilla como el San Isidoro o San Miguel así como el Portacoeli.

Los seises bailan sólo en dos ocasiones más al año: en los ocho días siguientes a la festividad del Corpus Christi y en la semana de Octava de la Inmaculada. En esos ochos días lo hacen de color celeste mientras que en el Corpus lo hacen de rojo destacando sus trajes con detalles dorados, mallas, pantalones abombados y chaquetillas o sombrero son plumas.
El doblón de oro entregado por el alcalde de la ciudad recuerda el donativo que se daba antiguamente a los niños que bailan ante el Santísimo, una bella tradición que se sigue escenificando en nuestros días.

Las plantas del Corpus

Las plantas del Corpus Christi son el romero, espliego, murta o pétalos de flores, ello deriva de la Fiesta de los Tabernáculos que dice: “Cortaréis ramos de árboles de adorno, palmas, ramas de árboles frondosos y de sauces, y haréis fiesta siete días en presencia del Señor”, igualmente se perfuman las calles con incienso. Las espigas significan origen de la hostia consagrada si bien es una metáfora del Cuerpo de Cristo.

Los “Carráncanos”

En el Corpus destacan los doce niños “carráncanos” que también están presentes en celebraciones como la de la Virgen de los Reyes y la Sacramental del Sagrario, portan cirios rojos y abren el cortejo, antaño eran recogidos de la calle por caridad y se les pagaba por salir.

Jornada solemne para vivir intensamente al aroma de Sevilla y al calor de su fervor más arraigado.