Fantasmas en la barriada de Palmete

La barriada sevillana de Palmete es un lugar popular que no se ha prodigado en tener muchos casos de corte paranormal.

La barriada sevillana de Palmete es un lugar popular que no se ha prodigado en tener muchos casos de corte paranormal o inexplicado pero este tipo de fenómenos atemporales, son difíciles de predecir cuándo se manifiestan o cuando lo van a hacer.

Una buena amiga me iba a sorprender con su mensaje de Whatsapp: «Jose tienes que venir a casa, están pasando cosas muy raras y sólo me fío de ti». Ante la situación y aprovechando una visita para llevarle algunos de mis últimos libros, me contó lo que le sucedía.

«La niña lleva varios días diciéndome que ha visto unas sombras que parecen que entran en mi habitación, además hay aquí un ‘corredor’ de frío enorme. De otro lado, mi sobrina, que tiene muy agudizada la percepción para estas cosas, me dijo que en esta zona hay ‘algo’», me explica Carmen L., la propietaria de la casa.

La mediciones fueron inmediatas y con el compañero del grupo de investigación GPS de Sevilla –formado junto a su esposa Carmen Bravo- medimos todo tipo de valores los resultados fueron destacados, lo que no quiere decir que «haya una presencia», sólo que no están en niveles normales y que pueden alterar la percepción de la persona. Todo esto, tratando de buscar una explicación racional antes que ninguna otra pues la paranormal es la última que se poner en relieve.

El compañero Lorenzo Cabezas tuvo una extraña experiencia cuando «noté perfectamente como en torno a mí había como una masa de aire muy frío, fue muy evidente, muy palpable, pocas veces lo he sentido con esa intensidad».

En las pruebas de transcomunicación instrumental pasó algo extraño, comenzaron a surgir frases que eran muy evidentes: «Eugenio», «casarse jóvenes», «Puri», «preocupación… Hermano», «si», «no»… Todo parecía tener sentido para los propietarios de la casa que nos desvelaron datos que no sabíamos.

«Se trata de mi padre, está aquí, de hecho la niña lo ha reconocido en una de las apariciones que ha tenido en la casa, ella no lo conoció pero lo describió perfectamente y él le dijo que era su abuelo. Los ‘seres negros’ no sabemos quiénes son, él parece que nos protege y el mensaje en las psicofonías está bien pues puede ser el problema y preocupación por un hermano…», comentan los propietarios dando luz y norte a estos investigadores.

Nuestra segunda investigación, con la compañera Susana Villalobos, deparó nuevas sorpresas como susurros que se filtraban y frases que para la familia tenían sentido –pues nadie mejor que ellos para conocer la historia del hogar- y que tuvo su culmen con nuevas psicofonías orientandas hacia un problema con un miembro de la misma.

Siempre he dicho que cuando investigamos un caso de este tipo no tenemos la potestad de «limpiar una casa» ni conocemos los mecanismos para hacerlo y que no hay máquina o artilugio que lo haga, sólo somos albaceas de una fenomenología que se está dando y cronistas de la misma, podemos verificar un fenómeno o negarlo en función de nuestras pesquisas –que son muchas a muchos niveles- en un trabajo altruista en el que sólo nos mueve la curiosidad y la pasión por el misterio.

En Palmete están sucediendo muchos hechos extraños, que están en proceso de investigación, y que no nos dejan indiferentes una vez que los investigamos y vivimos en primera persona, hechos que van más allá de todo y que hacen que la realidad siempre supere a la ficción.

 

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Voces del Misterio nº.664: NOCHE DE TERROR

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Voces del Misterio nº.664: NOCHE DE TERROR“Voces del Misterio” nº.664, NOCHE DE TERROR en la que hablamos de relatos o experiencias inquietantes, comenzaremos con Fran Abad y Jose Villalón con la “Leyenda de las Ánimas”; Carlos Dueñas con una experiencia personal que le resultará inquietante; Sergio Moreno nos lleva a conocer la otra cara del miedo con una ouija y un niño muy especial…; la leyenda de “Maese Pérez el Organista” con José Manuel García Bautista; Carmen Bravo -GPS- no hablará del último fin de año; Carlos San José nos lleva a conocer una fiesta de pijamas mortal en “Noches de Sal” y “Sombras en la Catedral”; Manuel Jesús Palma nos hablará de “La niña de la fotografía”… niños y miedo…; Miguel Ángel Paredes nos habla de una historia casi gótica…; Juan Gómez nos habla de hechos inquietantes o imposibles…; José David Flores nos habla de un barco maldito… “Los fantasmas del Queen Mary”;Leo B. nos habla de otro relato maldito, de otro hecho imposible…; José García no rememora un oscura relato de terror; finalmente hablamos de 30 lugares de Sevilla donde pasar miedo. En “Voces del Misterio”, SFC Radio, 91.6 fm.

*Un programa dirigido por Jose Manuel García Bautista.

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El milagro del cuerpo de San Isidoro en Sevilla

El cuerpo del santo fue sepultado en una ermita a las afueras de la ciudad y él mismo se le apareció al obispo Alvito para que lo encontrara.

San Isidoro de Sevilla Abbas, hijo del gran visir Abul Kasim Abbas, fue el encargado de dirigirse a los sevillanos y anunciarles que el califa Hixen II había muerto sin dejar descendencia y que él, el hijo del gran visir, le sucedería en el trono.

Así fue como Almotahdi se hizo Rey de Sevilla y Califa de los Creyentes en una época dura en la que se estaba en permanente guerra con los reinos de Castilla y León. Almotahdi demostró ser un buen rey, estableció la paz con Fernando I y llevó a la ciudad de Sevilla a un gran estatus.

Almotahdi mandaba ricos presentes al rey Fernando I como telas damascos de vivos colores, cueros… La corte cristiana no estaba acostumbrada a esos lujos pues la austeridad económica en tiempos de guerra lo hacían inviable. Sin embargo, los cristianos aceptaron aquellas telas y presentes. Así se pudo constatar (entre 1945-1950) al abrir el sepulcro real en el monasterio de las Huelgas, en Burgos, y comprobar que sus cuerpos embalsamados vestían estas telas de procedencia árabe. Algunas de ellas pueden ser vistas en el Museo Nacional.

Gracias a las buenas relaciones existentes entre ambos, el monarca cristiano comunicó a Almotahdi su deseo de recuperar las reliquias de las santas sevillanas Justa y Rufina. El caudillo árabe accedió pero, a la vez, comunicaba a su homónimo cristiano que desconocía el lugar donde se encontraban los restos de las dos santas. Al no estar versado en ese tipo de búsquedas pidió a Fernando I que enviara una delegación de exploradores y que fueran ellos mismos quienes los buscaran.

El rey Fernando I envío a un sabio llamado Alvito, a la sazón obispo de León, con caballeros y monjes eruditos. Se alojaron en el palacio de la Barqueta, hoy convento de San Clemente, y la delegación comenzó su trabajo de búsqueda en Sevilla; pero su labor fue infructuosa y tras un año de permanencia en la ciudad decidieron regresar con las manos vacías.

Justamente la noche antes de partir hacia León, al obispo Alvito se le apareció en sueños al hombre vestido con una túnica blanca y una mitra de obispo que le dijo: «Yo soy el bienaventurado Isidoro, obispo de Sevilla, y Dios ha querido dar como premio a tu piedad el gozo de que encuentres mi cuerpo y puedas enviarlo a León. Pero no concluirás tu misión, porque Dios ha dispuesto que mueras en plazo de tres días, al cabo de los cuales me acompañarás al cielo».

El obispo Alvito informó a sus acompañantes y al rey Almotahdi de dónde se encontraba el cuerpo de San Isidoro. Se apresuraron en excavar donde le indicó la aparición y encontraron una losa y bajo ella un ataúd. Al desenterrarlo y abrirlo apareció el cuerpo incorrupto de San Isidoro, vestido con ropa litúrgica de color blanco.

Rápidamente se hizo un ataúd con la clase que debiera tal santo, pero tres días después la muerte llegó al obispo Alvito… Así ambos ataúdes fueron camino de León.

El rey Almothdi quedó fascinado con lo sucedido y acudió al funeral de su amigo el obispo Alvito en el Hospital de los Mozárabes que hoy es la calle San Eloy con la calle Bailén. Aquel recinto tenía una capilla cristiana y fue el lugar elegido. Se ofreció una salida de alto dignatario por la calle San Eloy, se entró intramuros por la calle Laraña, calle San Luis y salida por la puerta de la Macarena que se denominaba Bab el Makrina.

Sorprendió a todos cuando Almotahdi se dirigió al féretro de San Isidoro, besó el terciopelo que lo cubría y dijo: «Ah, gran varón, santo ilustre. Te vas lejos, y desde hoy Sevilla vale menos que cuando tú estabas». Entonces se levantó y subió a caballo para dirigirse al Alcázar.

El cuerpo de San Isidoro volvió a desaparecer, unos creen que reposa en Santiponce, cerca de Sevilla, en el monasterio de San Isidoro del Campo, otros en la iglesia de San Julián, otros en San Vicente… Y actualmente, según todo parece, en la Catedral de León, en el sepulcro de San Isidoro.

 

Sevilla y la leyenda del NO&DO

Un eterno lema que regaló Alfonso X a la capital hispalense en agradecimiento al refugio que ésta le prestó.

Es una de esas historias eternas de Sevilla, de las que no debieran olvidarse nunca y que se relaciona, erróneamente, con los tiempos de la dictadura en España. Es la del lema de esta ciudad: el NO&DO.

A muchas de las personas que llegan a Sevilla les llama poderosamente la atención que en los más emblemáticos edificios pueden leer esta extraña «palabra», grabada en la piedra por casi toda la eternidad, sin alcanzar a saber la razón.

Encierra en sí todo un canto a la sabiduría y agradecimiento de un rey. Así el lema es algo más, es una suerte de acertijo, una suerte de jeroglífico que se debe descubrir sabiendo la Historia de la vieja Híspalis.

Está grabado en la piedra, cierto, pero también está grabado en el corazón del sevillano y en su idiosincrasia, no es un asunto baladí y explica, a las claras, el sentir de un pueblo que en letras doradas sobre campo grana explica como siente, como vive o, simplemente, como es.

Tendríamos que ir a tiempo de un rey sin igual, más interesado en la pluma que en la espada, se trataba de Alfonso X, llamado «El Sabio» por el pueblo, el más inteligente a la hora de poner sobrenombres o motes a reyes o vecinos. La leyenda del NO&DO nos lleva a esos tiempos en los que el monarca, ya anciano, se veía acosado por el descontento del pueblo, teniendo partidarios y detractores al 50%, uno de ellos el propio hijo de este, el príncipe Sancho de Castilla, apoyado por Doña Violante, madre de Don Sancho y esposa del rey, en lo que podría ser una relación marital muy propia del cainismo del que escribía Machado.

Cuenta la leyenda que se encontraba el bien rey acosado por el ejército de Don Sancho y que cómo refugio fue a dar con sus huesos que laciudad hispalense donde sería protegido por los sevillanos de la época. Por muchas presiones a las que fue sometida la ciudad esta no cedió y no entregó al monarca que veía como día tras día la resistencia de la ciudad se acrecentaba.

El cariño y la admiración de Alfonso X «El Sabio» no parecía tener límites y como hombre de letras, culto, con agradecimiento infinito, decidió regalar algo a la ciudad más importante que el oro o el poder: la Cultura.

Aficionado a los jeroglíficos decidió fundir su corazón con su pensamiento y así ideó un lema formada por las sílabas «NO» y «DO», enlazadas por una especie de 8 o madeja, resultando que así: «NO&DO».

Muchos fueron los que no entendieron lo que quería decir el buen rey con aquel regalo, con aquel extraño criptograma que, sin embargo era el símbolo a la lealtad y no caer en el desaliento.

Para el buen rey Sevilla era el No&Do pues «no madeja do», aquella hermosa ciudad a orillas del Guadalquivir «no me ha dejado, no me ha abandonado, ha sido leal», es el canto a la fidelidad.

Era el año 1283 de Nuestro Señor (cómo gustaba de escribirse en tiempos remotos). La reproducción más antigua de este símbolo ya de la ciudad es del siglo XVI, está en la Sala de Plenos del Ayuntamiento, fechada en 1533.

En 1438 podía verse en el Cabildo Viejo de la ciudad «es muy extraño que hasta 1588, cuando Argote de Molina lo cita en un escrito, no haya ningún historiador que hable del NO8DO, lo que pone de manifiesto que la leyenda del no-madeja-do es una reinterpretación del símbolo», indicaba Emilio Carrillo, estudioso de estos temas históricos, al respecto.

De cualquier forma Sevilla ha seguido, con el paso del tiempo, siendo fiel a sus convicciones, con sus filias y sus fobias, pero siempre leal a su pensamiento y que sabe recompensar a todo aquel que se gana el corazón del sevillano con verdades y no con traiciones o engaños. Lema eterno para una ciudad eterna.

 

La curiosa leyenda de la cabeza del rey don Pedro en Sevilla

El rey don Pedro I es protagonista de una de las historias más antiguas de la ciudad.

En tiempos del rey Pedro I «El Justiciero» un caballero de los Guzmanes, enemigos absolutos, trataba de destronar a éste en favor de los Trastámara-Guzmán. Para tal fin de «caballero» iba sembrando de mentiras y atrocidades la figura del rey que no tardaría demasiado tiempo en ser informado de tal circunstancia.

Pedro I no podía mandar ejecutar al caballero pues significaría una Guerra Civil con la poderosa familia de los Trastámara, por otra parte tampoco podía dejar pasar la ocasión de limpiar su honor, así que –pensó- un duelo sería la mejor opción de lograrlo.

Cierta noche, sabiendo de los hábitos y costumbres del difamador, lo esperó en una calle, en la calle de los Cuatro Cantillo, y allí le pidió ajustar cuentas. Más hábil el rey dio muerte al caballero de una certeza estocada en el pecho. Testigo de todo ello fue una señora ya mayor que, entre la penumbra, asomó un candil para tratar de ver que sucedía no acertando a ver quién eran los duelistas.

A la mañana siguiente la anciana lo comentó al hijo de Juan, el carbonero, que había sido «testigo» de un duelo en el que una persona había muerto.

Ese mismo día, en Sevilla, se extendía el rumor que un poderoso caballero de la familia de los Guzmanes había muerto en un duelo en las calles de la ciudad y su cuerpo había sido llevado al palacio de la calle Jesús. Ante el rey acudió el conde de Niebla, don Tello de Guzmán reclamando justicia por la muerte de su hijo. El rey preguntó: «¿Han matado a su hijo? Mis informadores me han dicho que tenía más bien las características de haber muerto en un duelo.»

El conde, desairado, repuso: «Junto al cuerpo se encontró un candil» y el rey repuso: «¿Y qué os lleva a pensar que fue asesinado?», ante lo cual don Tello de Guzmán dijo: «Fue atacado por sorpresa y por ello os pido justicia» y para calmar a aquel padre que lamentaba con orgullo la muerte de su hijo el rey afirmó: «Y en adelante, os prometo, delante de estos caballeros, que si el matador de su hijo es descubierto, mandaré poner su cabeza en un nicho, en la pared, en el mismo lugar de su muerte».

El rey mandó un pregón a toda Sevilla en la que se decía que se premiaría con cien doblas de oro: «El rey don Pedro manda, que si fuese hallado el matador, sea su cabeza puesta en este nicho en la misma calle donde le dio muerte». Esta noticia llegó a oídos del carbonero quién informó a su madre: «madre, la fortuna llama a nuestra puerta». Se vistió, puso sus mejores galas y pidió ser recibido por el rey.

Detalle de la escultura del rey Pedro I
Detalle de la escultura del rey Pedro I– R.D.

El rey lo recibió con sorpresa y no cierto temor: «Si me estáis mintiendo os mandaré encerrar en la mazmorra». Y el chico le dijo: «No señor, no miento; pero os lo diré a vos a solas, sin la presencia de guardias o criados, ni de ministros o consejeros.»

El chico le comentó como su madre, desde una cercana ventana había sido testigo del duelo de aquellos dos caballeros, Juan «el carbonero» le dijo además. «Venid conmigo y os lo mostraré de frente» y llevó al rey a un espejo que había en el salón; el rey se colocó en frente y le dijo: «Lleváis razón, ese hombre es quién mató al caballero Guzmán, pero a partir de ahora os prohíbo que lo digáis a nadie más, so pena de mandaros ahorcar.»

El rey dijo: «Verdaderamente, este buen hombre me ha denunciado al verdadero matador del hijo del conde de Niebla, por lo que mando que mi mayordomo le entregue de presente las cien doblas de oro prometidas, y vaya muy en paz.»

Al saber de la noticia los Guzmanes se personaron ante el rey para exigirle que cumpliera su promesa en la calle de los Cuatro Cantillos y el rey les dijo: «Podéis estar allí esta misma tarde, que la cabeza quedará puesta en su lugar tal y como he prometido.»

La expectación fue total y muchos vecinos de Sevilla se acercaron hasta allí para comprobar como el rey cumplía su promesa y colocaba la cabeza del matador (asesino) del caballero Guzmán.

Llegó el verdugo escoltado por un dispositivo de guardias con un cajón, redobló el tambor y leyó el pregonero: «Manda el muy alto y poderoso rey don Pedro, que la cabeza del hombre que mató al hijo del conde de Niebla sea puesta en un nicho en la pared de este lugar, donde cometió su homicidio. Pero por tratarse de persona muy principal, y por importar a la tranquilidad, sosiego y paz de esta ciudad, el que no se conozca quién fue el dicho matador, ya que entre las familias del matador y el muerto se podría hacer bandos y luchas ordena el rey que la cabeza se ponga en el nicho, tal y como está metida dentro de este cajón, sin que nadie se osado a abrirlos para reconocerla.Y pónganse por delante fuertes rejas de hierro, para que nadie pueda robarlo.» Y se dispuso un fuerte dispositivo para que nadie pudiera robar o conocer la identidad del «matador».

Cuando murió el rey Pedro I, años después, en la guerra con su hermano bastardo Enrique de Trastámara, en Montiel, dos Tello de Guzmán fue gobernador de Sevilla y nada más llegar a la ciudad hispalense mandó quitar la reja y abrir el cajón que debía tener la cabeza del asesino de su hijo que pensaba clavarla en una pica y mostrarla, aunque fuera su calavera, a toda Sevilla. Al romper el cajón una exclamación surgió entre los presentes: no había restos óseos, sólo una cabeza de piedra del mismísimo rey Pedro I que parecía vengarse, desde el más allá, aún más, de los Guzmanes.

Don Tello de Guzmán hubiera querido destrozar allí mismo aquella cabeza de piedra que parecía una burla. Pero el Guzmán sabía que su hermano bastardo, y nuevo rey, Enrique de Trastámara, no lo hubiera consentido; así se dejó la cabeza expuesta en una hornacina, en la calle del Candilejo, hoy llamada, muy apropiadamente: Cabeza del Rey don Pedro. Si pasea por esta calle de Sevilla alce la vista y verá un busto de mármol. Lo habrá encontrado.

 

Voces del Misterio nº.664: NOCHE DE TERROR

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Voces del Misterio nº.664: NOCHE DE TERROR“Voces del Misterio” nº.664, NOCHE DE TERROR en la que hablamos de relatos o experiencias inquietantes, comenzaremos con Fran Abad y Jose Villalón con la “Leyenda de las Ánimas”; Carlos Dueñas con una experiencia personal que le resultará inquietante; Sergio Moreno nos lleva a conocer la otra cara del miedo con una ouija y un niño muy especial…; la leyenda de “Maese Pérez el Organista” con José Manuel García Bautista; Carmen Bravo -GPS- no hablará del último fin de año; Carlos San José nos lleva a conocer una fiesta de pijamas mortal en “Noches de Sal” y “Sombras en la Catedral”; Manuel Jesús Palma nos hablará de “La niña de la fotografía”… niños y miedo…; Miguel Ángel Paredes nos habla de una historia casi gótica…; Juan Gómez nos habla de hechos inquietantes o imposibles…; José David Flores nos habla de un barco maldito… “Los fantasmas del Queen Mary”;Leo B. nos habla de otro relato maldito, de otro hecho imposible…; José García no rememora un oscura relato de terror; finalmente hablamos de 30 lugares de Sevilla donde pasar miedo. En “Voces del Misterio”, SFC Radio, 91.6 fm.

*Un programa dirigido por Jose Manuel García Bautista.

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