Los OVNIS en la Historia de España

El fenómeno OVNI está de moda, las recientes informaciones sobre las investigaciones del Pentágono y el Departamento de Defensa de Estados Unidos al respecto le han dado un necesario empujón que ha revitalizado el fenómeno, pero no es algo nuevo, viene de siglos atrás, sólo hay que saber mirar en los vestigio escritos para comprender que es mucho más antiguo de lo que creemos.

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

El fenómeno OVNI está de moda, las recientes informaciones sobre las investigaciones del Pentágono y el Departamento de Defensa de Estados Unidos al respecto le han dado un necesario empujón que ha revitalizado el fenómeno, pero no es algo nuevo, viene de siglos atrás, sólo hay que saber mirar en los vestigio escritos para comprender que es mucho más antiguo de lo que creemos.

Resultado de imagen de ovniA lo largo de nuestra Historia han existido evidencias de la presencias de extraños objetos, o luces, en el cielo sin que sepamos que son o que las motiva. Esas luces con el tiempo, a raíz de la aparición de la moderna ufología –del término inglés UFO-, derivaron en ser llamadas como Objetos Voladores No Identificados quedando pendiente establecer su origen una vez realizado un seguimiento y estudio del mismo. En la actualidad el fenómeno OVNI es bien conocido por todos los investigadores, o curiosos del misterio o de este fenómeno, pero, ¿y en épocas pretéritas? ¿Hay evidencias de esas extrañas presencias en nuestros cielos? ¿Existían ya esas inquietantes luces y observaciones hace siglos? ¿Qué nos cuentan los cronistas?

La respuesta es afirmativa y en la Historia de España encontramos innumerables crónicas y relato –consultar “Triángulo Magnético en Sevilla” o “Caso Conil”– donde queda de manifiesto el papel importante que jugaron en las reflexiones de aquellos científicos y pensadores esas misteriosas luces que aparecían en los cielos patrios… Para unos seguirían siendo dioses del ayer –en función de la época-, para otros un designio divino o demoníaco, para otro cualquier fenómeno celeste desconocido… pero a ninguno de ellos, independientemente de su forma de pensar o abordar su misterio en función de su época, dejó indiferente…

Expedientes X con 600 años de antigüedad

Sevilla, año 1464, cerca del entorno de la Catedral hispalense… Con cientos de testigos presenciales ocurre lo imposible, la historia de lo insólito, de lo extraño, de lo mágico. Lo recogen las crónicas de la ciudad hispalense, testigo de un prodigio milagroso fueron esos cientos de fieles que salían, en medio día, del templo, la crónica del insólito suceso religioso fue documentada históricamente por los cronistas de cámara del rey Enrique IV, el sacerdote Diego Enriques del Castillo y el licenciado Alonso de Palencia. Dice así: “En la ciudad de Sevilla sucedió un fenómeno maravilloso nunca visto. Sin que hubiera viento ni huracán, algunos árboles de la huerta del Alcázar fueron arrebatados hacia arriba y sacados de raíz, arrojados por encima de la muralla, afuera. Una torre del Alcázar se vio cortada como un cuchillo. Una estatua del rey Don Pedro, de piedra, con diadema de metal, que estaba en los jardines sobre un pedestal, desapareció y nunca volvió a ser encontrada. Numerosos arcos del Acueducto que dicen los Caños de Carmona, cayeron por tierra sin que su hundimiento súbito produjera ningún ruido. Esto ocurrió a mediodía, a la hora en que salían la gente de la misa en la catedral, y personas religiosas y autorizadas por la edad, y niños inocentes afirman haber visto por los aires hombre armados”. Todo un testimonio fechado en 1464. Algún autor de realismo fantástico diría sobre todo esto que: “los dioses del ayer son los astronautas del mañana”, y quizás no les falte razón, aunque otros catedráticos y expertos en teología quisieron ver en esta aparición de seres voladores y armados en los cielos de Sevilla una visión de los ángeles protectores que velaban por la integridad de la fe de la ciudad… Aquella crónica llegó rápidamente al rey Enrique IV que se encontraba de cacería en Jaén quedando perplejo con el hecho milagroso sucedido a orillas del Guadalquivir. ¿Qué eran o que representaban aquellos misteriosos “guerreros” voladores? Han pasado casi seis siglos y sigue siendo uno de los expedientes X de la antigüedad.

Apenas trece años antes un suceso similar turbó la tranquilidad de las tierras catalanas… Sucedió en Barcelona, allí el consejo municipal había encomendado la labor de recoger en las crónicas de la ciudad todos los acontecimientos relevantes que ella ocurriera. Debían ser recogidos por un escribano en un dietario y el periodo abarcó desde el siglo XIV hasta el XVIII. En ese dietario encontramos una fuente de noticias valiosísima, de información sorprendente y no menos enigmática… En estas crónicas se huía de falacias y falsedades e iba acompañada del rigor que imponía el consejo barcelonés. Lo curioso es que en esas crónicas encontramos anotaciones de misteriosos fenómenos que nos inducen a pensar en esos objetos que vemos en el cielo y que no sabemos lo que son…

Encontramos una anotación especialmente sugerente a fecha del 18 de junio de 1451 que dice así: “Dicho día se divulgó en la presente ciudad que a principio del presente mes, en la parte de Levante, se vio en la madrugada por muchos y por mí mismo, entre la una y las dos, un cometa que emitía alguna claridad, a manera de claridad de farol débil, que se ensanchaba delante de él unas tres o cuatro canas, a juicio humano. Después, el día 15 o 16 del presente mes, se vio dicho cometa u otro, o uno semejante, entre ocho y nueve horas al caer la noche al noroeste”. Otro nuevo fenómeno ocupa sus páginas… El 8 de noviembre de 1587, se hace referencia a otro “cometa”, añadiendo: “Placía a Sa Divina Magestat”, obedeciendo su registro a algún fin preventivo o alguna suerte de superstición.

El 17 de Noviembre de 1610 queda registrado en dicho libro: “en el cielo, por la noche, grandes señales de fuego que muchos pronostican son malas señales. Dios Nuestro Señor nos dé Su gracia que es el mayor bien que podemos desear, amén”.

Regresamos a tierras andaluzas, allí otro suceso, entendido en la época como milagroso, sucedió en nuestros cielos hacia la primera mitad del siglo XVIII, un fenómeno celeste tenido por sobrenatural, designio de los cielos, de los propios ángeles… Parece que sobre Sevilla aparecieron unas esfera luminosas de colores destellantes que destacaban “como un fulgor”, muchos de los testigos, en pleno centro de la capital, creyeron ver en el interior de estas esferas las caras de las santas patronas y otros santos del santoral católico de la época, tan devota como temerosa. Así el catedrático de Matemáticas de la Universidad de Salamanca, astrólogo, sacerdote y literato Diego Torres de Villarroel trató de explicar aquel curioso fenómeno, aquellos “Objetos Religiosos No Identificados” que sorprendieron a los sevillanos de la época. Se tiene constancia que el ex presidente de la Real Academia de Medicina de Sevilla, el doctor Gabriel Sánchez de la Cuesta, poseía a título personal uno ejemplar de la explicación o interpretación astrológica que Diego Torres de Villarroel quiso darle, no obstante el fenómeno jamás fue explicado satisfactoriamente. ¿Ilusión, sugestión colectiva, visión quimérica devota, milagro? Difícil respuesta a una difícil pregunta.

El escritor e investigador Jesús Callejo nos comenta sobre este fenómeno luminoso o milagroso y Diego Torres de Villarroel: “existe un obra muy poco conocida de Diego de Torres Villarroel, que publicó en 1730, su título es algo largo pero podría ser “traducido” así: “Juicio, i pronostico del Globo i tres columnas de fuego que se dejaron ver en nuestro horizonte Español”. En este opúsculo, más que obra literaria, se describen tres objetos volantes que desconcertaron a nuestro insigne escritor salmantino pero ninguno corresponde a Sevilla”. Y es que esos mismos objetos extraños en el cielo para los estudiosos de hoy podrían ser catalogados como “Objetos Voladores No Identificados” pero para los pobladores de aquella Sevilla del siglo XVIII era una cuestión de fe y de milagros. Por tanto, ¿por qué no calificarlo de “Objeto Religioso No Identificado”?

Pero todos estos acontecimientos nos eran patrimonio exclusivos de ciudades como Barcelona o Sevilla, en 1665 existía un pliego noticiero que reflejaba: “Relación nueva de una carta venida de Constantinopla, en la cual se refieren los grandes prodigios y espantosas señales aparecidas en dicha ciudad y por todo aquel país circunvecino, con algunas horribles visiones que le aparecieron al Gran Turco, es a saber, saetas, vientos, tempestades, truenos y aparición de cometas y grande rebelión, y la interpretación y declaración de aquello hecha por los más doctos astrólogos de su imperio”.

Diez años más tarde, en la ciudad Condal encontramos otro curioso documento de noticias o pliego que trata sobre noticias celestes, es la: “Relación verdadera del prodigioso combate de pájaros sucesos en la ínfima región del aire, entre las villas de Dola y Salinas, en el condado de Borgoña, a 16 de febrero de este año de 1676”, este pliego no sólo informa sobre este choque entre bandadas de pájaros, sino que añade que había sido profetizado por Nostradamus… En el mismo documento informa que en Buda (Hungría), antigua corte de los reyes húngaros, en la época tomada por los turcos, se manifiestan “unos fantasmas visibles en figura humana, y haciéndoles el visir querido resistir con gente armada, le habían a él y a los suyos dado muchos palos”. Entre los fantasmas se “identificó” la sombra del rey húngaro Matías Corvino… Finalizaba con el vaticinio que afirmaba que Hungría volvería a ser cristiana arrebatándola así a los infieles turcos.

Nos trasladamos a los archivos históricos de Girona, allí se imprimía en 1682 la “Relación breve y verdadera del prodigioso señal que se vio sobre la ciudad de Gerona 20 de octubre desde año de 1682”, el fenómeno consistió en una abertura en el cielo nocturno, de unos cincuenta pasos, sobre las once de la noche del cual salía “tanta claridad que ofuscó la Luna, a la vez se oía estruendo como de fusilería, acabado con detonaciones semejantes a las de los cañones”. Fueron casi medio centenar de personas las que juraron haber visto y oído tan intrigante, y misterioso, fenómeno.

El escritor y cronista Julio Caro Baroja, en su obra que lleva por título “Vidas mágicas e Inquisición”, hace una visión de las costumbres y creencias de la sociedad de la época, en pleno siglo XVIII, donde se le otorgaba una gran credibilidad a los visionarios, astrólogos y adivinadores. Estas creencias llegaban y tocaban de cerca de la familia real, así el rey Felipe IV “estaba dispuesto a escuchar a un fraile italiano: desde hacía más de veinte años se dedicaba a profetizar respecto a asuntos políticos”.

En la Navidad de 1704 encontramos otro hecho inexplicable: “a las cinco de la tarde, estando sereno y sin verse nube alguna, de repente se vio una llamarada muy ardiente en la presente ciudad, saliendo y viniendo del mar según personas verídicas; unos decían que venía a modo de barra de fuego, otros con globo y cola, que se abrió y dejó tres nubes muy blancas, las cuales duraron en la región celeste más de media hora y después de esta llamarada se sintió en el cielo como si disparasen algunas artillerías y después mucha mosquetería que duró cosa de tres credos. Dios nos quiera mirar con ojos de misericordia”.

En Madrid el doctor José Cerví, en 1736, médico de la corte real, publicaba su “Descripción tripartita médico-astronómica que toca lo primero sobre la constitución epidémica que ha corrido en muchas ciudades, villas y lugares de los reynos de España…; lo segundo, la residencia demonstrativa sobre la distinción de la verdadera preñez de la falsa, y lo tercero, el juicio congetural astronómico, philosóphico y mathematico sobre el phenó-meno ígneo que por muchos días se ha manifestado al Oriente y Occidente el día 27 de noviembre del año de 1736…”.

El ya referido Diego de Torres Villarroel, en 1730 escribía un folleto que se titulaba: “Juicio y pronóstico del globo y tres columnas de fuego que se dexaron ver en nuestro horizonte español el día 2 de noviembre de este año 1730”.

En épocas más recientes, el “Diario de Barcelona” a fecha 16 de Agosto de 1872 narraba en crónica la aparición de un fenómeno atmosférico compuesto de un “globo rojo de fuego que emitía una luz blanco-azulada y dejó un rastro como la cola de un cometa”. Fue observado en todo el levante español, con especial significación en Barcelona y en Valencia.

Si retrocedemos al año 1509 encontraremos, en los archivos de Toledo, un curioso documento llamado “Relaciones de Lorenzana”, en éste el cardenal Gonzalo Jiménez de Cisneros describe el vuelo de un extraño objeto volador en forma de cruz, muy al estilo de aquel sueño visionario del emperador Constantino, sobre tierra de Titulcia (Madrid). En conmemoración de la aparición en el cielo de aquel objeto mandó construir un humilladero sobre el que años después se erigió una ermita. El cardenal se dirigía a tierras toledanas a reclutar hombre para la conquista de Orán y desde Toledo partió hacía Cartagena, donde se tiene constancia histórica que era esperado por el señor Pedro Navarro, ingeniero naval, con las huestes prestas para partir hacia la conquista de la ciudad. Lo curioso es que durante el viaje pudieron observar otras cruces resplandecientes en el cielo, en Cartagena y en Mers el-Kebir, a pocos kilómetros de Orán.

Descripciones que hoy día nos resultan bastante análogas a las que hacen los que dicen haber sido testigos de la aparición de los Objetos Voladores No Identificados (OVNIs) en nuestro cielo. Este tipo de acontecimientos extraños –cuando menos- son reseñados desde épocas remotas, desde la antigüedad, incluso durante uno de los viajes de Cristóbal Colón al Nuevo Mundo divisó extrañas esferas en el cielo o las famosas “arenas blancas” que nos han llegado en las crónicas de aquellos viajes, crónicas históricas. Su existencia es constatable a través de los escritos desde la más lejana antigüedad.

Hoy día científicos, pilotos, meteorólogos, astrónomos, observadores del cielo o investigadores de lo extraño tratan de buscarle respuesta a este misterioso fenómeno, cada uno desde su particular punto de vista, acumulando más preguntas que respuestas en una extraña e ilógica paradoja. Podemos estar seguros del desconocimiento de aquellos primeros cronistas sobre un fenómeno lejos de su nivel de conocimiento, ya fuera en el plano astronómico o en el de lo extraño, dejando constancia de su presencia en el cielo y no de su ausencia. Así constituyeron las primeras crónicas OVNI en la Historia de España, un fenómeno más antiguo de los que nos dice su propia historia.

Voces del Misterio nº.667: NOCHES DE CASAS ENCANTADAS

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“Voces del Misterio” nº.667, un programa en el que hablamos de casas donde suceden fenómenos extraños, hoy es NOCHE DE CASAS ENCANTADAS. Con Manuel Jesus Palma que nos lleva a conocer la casa encantada de Santa Fe (Argentina), con Lorenzo Cabezas y Carmen Bravo -de GPS- de los fenómenos extraños en el Cerro del Águila (Sevilla), Ana Garrido nos hablará de la mansión embrujada de SK. Pearce. Juan Gómez de los ataúdes que se movían en las Barbados, Susana Villalobos de un caso escalofriante en Arcos de la Frontera, Laura Álvarez de la psicología y las casas encantadas, Héctor Montoya del misterio de la Mansión Winchester. Todo esto en “Voces del Misterio”, en SFC Radio 91.6 fm.

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El enigma de los OSNIs en Andalucía y España

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía

El término OSNI es una clara referencia al fenómeno OVNI pero localizado en el mar. Un OSNI sería el acrónimo de Objeto Submarino No Identificado y serviría para definir a un objeto desconocido que aparece o se sumerge en el agua.

Resultado de imagen de osnisSería difícil definir cuando surge la primera observación de un objeto desconocido bajo la superficie del mar que fuera observado por testigos aunque ya en las crónicas de los viajes de Cristóbal Colón se habla de extrañas luminiscencias bajo la superficie del mar.

A lo largo de tradiciones y leyendas en todo el mundo hay numerosas descripciones de tan increíbles objetos que tienen la capacidad de entrar o salir del agua, emanar una extraña luz o moverse a gran velocidad y maniobrabilidad.

Referencias legendarias podemos encontrar en pasajes sumerios, babilónicos o en las culturas mesoamericanas.

Igualmente son numerosas las bitácoras de barcos que desde la historia moderna de la navegación dejan reflejados incidentes con tan enigmáticos y desconocidos objetos.

Por el desconocimiento de su propia naturaleza, el fenómeno OVNI es desde mediados del siglo XX uno de los enigmas y misterios más apasionantes que nos rodean. Desde 1947, fecha en la que Kenneth Arnold divisó una formación de “platillos volantes” sobre Monte Rainer (EE.UU.), este fenómeno ha evolucionado desde vertientes que contemplan los encuentros cercanos, avistamientos, abducciones, VdD (visitantes de dormitorio), implantes, mutilaciones, experiencias de laboratorio e incluso algún que otro crimen al más puro estilo de las novelas negras…

Es un fenómeno complejo de estudiar debido a la amplitud del mismo y a las muchas teorías que sobre los mismos existen y que son ampliamente desarrolladas por cada ideología investigativa (errores de percepción, sociología, psicología, anomalías, fraudes, etc…).Sin embargo y con rotundidad se puede afirmar, sin reservas, la indudable realidad del fenómeno OVNI. Atendiendo a su propia literalidad podemos decir que este fenómeno como tal es REAL.

Con frecuencia hablamos del fenómeno OVNI refiriéndonos siempre a visitantes que provienen del exterior, de algún punto de nuestro infinito universo. Visitantes de lejanos mundos interesados en nuestro planeta. Colonizadores espaciales con escala en el planeta azul… Sin embargo son pocos los que se han parado a estudiar el fenómeno como inherente de nuestro propio planeta: ¿y si ya estuvieran habitando entre nosotros y en nuestro planeta? Sin dudas sería una posibilidad contemplada pero no profundamente estudiada. El lugar idóneo para habitar nuestro planeta y pasar “desapercibido” lo tenemos en un 70% del mismo: EL MAR.

Las grandes masas acuáticas que pueblan y cubren gran parte de nuestro planeta constituye el marco idóneo para asentar bases submarinas de visitantes exteriores que a estas alturas pueden estar poblando las mismas desde mucho antes de la existencia de nuestra civilización.

En antiguas y viejas epopeyas y leyendas sumerias e indias ya se habla de extraños visitantes surgidos del medio acuático y convertido en dioses para los nativos por su espectacularidad. En la leyenda de Gilgamesh -el hombre -pez- tendríamos una buena muestra de un ser surgido del agua de extraña apariencia (¿podrían confundir su apariencia con trajes similares a los de buceo, todo llenos de tubos y especies de neoprenos?).El Mahabharata también relata extraños artefactos e ingenios que emergían y sumergían del agua a voluntad y total control, naves denominadas “vimanas” que en la antigüedad o épocas pasadas realizaban proezas envidiables para nuestros modernos aparatos de combate…E incluso se describe lo que para muchos es una guerra nuclear entre pueblos enemigos y de los que habría “pruebas” a tenor de los enigmáticos suelos cristalizados por la acción de las altas temperaturas que fundieron la arena hasta convertirla en una superficie de cristal. Hasta ahora, ese efecto sólo se ha conseguido en las pruebas atómicas realizadas en Alamogordo en los EE.UU…

Muestras como estas abundan en nuestro panorama ufológico y paranormal pero no sólo los OVNIs son vistos en nuestros cielos también en ufología se estudian los denominados OSNIs u Objetos Submarinos No Identificados, éstos últimos constituyen el complemento en el medio acuático. Es decir, los OSNIs son al agua lo que nos OVNIs son al cielo.

Los OSNIs han sido un tema de frecuente controversia en los debates de nuestra sociedad en cuanto son muchos los objetos submarinos que recorren las aguas de nuestro planeta y se prestan a confusiones. Naves de guerra, de reparaciones, de cableado transoceánico, etc…,realizan múltiples trabajos de diferente índole bajo nuestras aguas, no obstante hay otras observaciones que no tienen una explicación razonable y que constituyen un misterio acuático…Extrañas formaciones nubosas que descienden del cielo para sumergirse posteriormente en el agua, extrañas luces y esferas luminosas que tras un espectacular vuelo sumergen en el agua, misteriosas luces que recorren a gran velocidad las entrañas marinas, enigmáticas estelas luminosas que son observables bajo el mar por incrédulos espectadores terrícolas al más puro estilo de Julio Verne en la observación de los ataques del “Nautilus” en su obra “20000 leguas de viaje submarino”, extrañas formas detectadas por los sonar bajo el mar, increíbles persecuciones marinas tras la huella y estela de luces bajo el mar, escondites OSNIs y extrañas perturbaciones electromagnéticas en nuestras aguas forman el misterio OVNI-OSNI de nuestro mundo en el medio marino.

No nos tenemos que ir a los lejanos países escandinavos para encontrar estos misterios, también en nuestro Mediterráneo tenemos unas buenas muestras de todo ello. Fue el genial D. Antonio Ribera el que en su libro “Los Doce Triángulos de la Muerte” nos pone al corriente del significado y realidad de los Objetos Submarinos No Identificados (OSNIs).En nuestro mar Mediterráneo se produjeron choques con misteriosos objetos submarinos no identificados allá por la década de los 70. El buque tunecino “Tabarca” y el italiano “Angelino Lauro” sufrieron en sus cascos el ataque de esta versión submarina de los Ovnis. En España se tiene registrados varios casos oficialmente, uno de ellos es el que se produjo en la localidad de Alcocebre (Castellón) en este bello lugar un pescador pudo ver el 26 de Julio de 1970 (Domingo) un gran objeto alargado que descansaba sobre el fondo marino. Completamente metálico sin soladuras ni remaches llamó poderosamente la atención del testigo, al día siguiente había desaparecido…

Otro caso registrado se produjo en aguas murcianas, el tarraconense –afincado en Murcia- D. Francisco Simó Orts, más conocido como “Paco el de la Bomba” por ser la persona que señaló el lugar donde se podía ubicar -aproximadamente- la cuarta bomba H perdida en la colisión aérea en el B52 y la nave KC135 sobre la localidad de Palomares el 17 de enero de 1966.

La historia de D. Francisco Simó en sencilla, se encontraba en Cabo Cope faenando el 12 de Octubre de 1967 con su embarcación “Agustín y Rosa” -de unos 20 mts. de eslora y 70 toneladas- cuando atraparon en sus redes lo que en un principio creyeron que podía ser un extraño animal que tiraba con fuerza de ellos hacia aguas argelinas. Al no poder liberarse de él y existir un calado de 900 metros de profundidad, nuestro protagonista que desde el acontecimiento de la temida bomba atómica perdida había conservado buenas amistades entre los cargos de la Armada Española, decidió llamar por radio en solicitud de ayuda. De inmediato de desplazó un dispositivo militar de considerables proporciones en auxilio de la embarcación de pesca en peligro. Tras poder liberarse de su “lastre” se comprobó como las redes aparecían (aparejos) cortados como por unas tijeras gigantes de forma limpia y todos se preguntaron cómo y que había podido tirar de su embarcación con tanta virulencia y cortar las redes de forma tan magistral… La historia de D. Francisco Simó pasará a los anales de la ufología como uno de los primeros encuentros cercanos con los denominados OSNIS.

En nuestro litoral gaditano-onubense también tenemos claros ejemplos de este fenómeno ufológico. Los OSNIs han sido divisados desde nuestras costas entre la sorpresa e incredulidad de los testigos. El pasado año fue vista en la playa de Matalascañas (Huelva) -a primeros de Septiembre de 1998 y al anochecer- una extraña formación luminosa compuesta por tres esferas luminosas que dejaban visible su estela submarina luminosa bajo el agua para ir poco a poco y separadamente emergiendo hasta quedar elevada sobre la superficie ,posteriormente F.J.G. e I.D.S. pudieron ver como las tres extrañas esferas se elevaban sobre el mar y con una bella alternancia de colores se dirigían hacia Huelva y Portugal al Oeste de nuestra Península…

Mirando atrás en el tiempo estas intrigantes luces han podido ser vistas en varias ocasiones misteriosas formaciones de nubes lenticulares que en formación surcaban nuestros cielos de forma antinatural al ir en sentido inverso a la dirección del viento… Caso como el registrado en Punta Umbría (Huelva) el día 18 de Agosto de 1999 por la familia de Agustín López. También Cádiz -según informó Federico Neddermann- se pudieron ver estas extrañas formaciones e incluso en la gaditana localidad de Sanlúcar de Barrameda.

También hemos tenido constancia de dos acontecimientos que están relacionados directamente con estos hechos y los misteriosos OSNIS. El primero de ellos lo tenemos el pasado día 25 de Agosto de 1999 (Miércoles) sobre las 14´15 h. Cuatro jóvenes sevillanos habían alquilado en la localidad gaditana de Chipiona una embarcación de recreo a pedales durante una hora .Se alejaron bastante de la costa y comenzaron a jugar en el agua teniendo a mano siempre la embarcación. Diego Moreno, Elena Delgado, Rafael Domínguez y Paula Gómez disfrutaban del día de playa (se encontraban de vacaciones la segunda quincena de Agosto en esta localidad) cuando bajo sus piernas vieron una extraña e intensa luz, alertados el grupo de jóvenes subieron a la embarcación y desde ella contemplaron la superficie como había algo que se movía bajo ellos de gran tamaño y que según nuestros testigos no podía ser ni el reflejo del sol ni ningún buzo con equipo de iluminación. Aquel objeto iba y venía y pasaba una y otra vez bajo la embarcación de pedales asustando a nuestros testigos que vieron como esta extraña luz iba de un lado a otro, daba vueltas en torno a ellos y les acosaba. Su susto concluyó cuando escucharon a una motora-zodiac de la Cruz Roja inquiriéndolos a acercarse a la línea de playa. En esos momentos la luz pareció esfumarse y concluyó el acoso a nuestros protagonistas. Al llegar a la playa pisaron tierra firme y dejaron el agua para otro día en el que tuvieran menos sobresaltos…

El segundo avistamiento-encuentro OSNI se produjo en la localidad de La Jara cerca de Chipiona y Sanlúcar de Barrameda sobre las 20´40 he esta ocasión dos jóvenes que se encontraban paseando por la playa al atardecer vieron como una extraña esfera luminosa descendía lentamente y alternando sus colores al agua para sumergirse y bajo la superficie acuática comenzar a moverse en dirección y diagonal mar adentro por Chipiona. Amparo y José Joaquín Hidalgo aún no saben que pudo ser aquello que viniendo del cielo se sumergió bajo el mar para dirigirse -Dios sabe dónde- a algún punto oculto bajo aguas gaditanas…Dos nuevas pruebas de la real existencia bajo nuestras y en nuestras aguas del misterio de los OSNIs u Objetos Submarinos No Identificados.

En la noche del lunes 4 de Junio del 2001 se vio una extraña forma ovoide luminosa en las proximidades del Embalse de Bembezar, cerca del ufológico embalse del Retortillo. El testigo bajaba procedente de San Calixto en dirección a La Sevillana (localidades-pedanías de la Sierra Norte de Sevilla) cuando sobre las 21:50 h. pudo ver hacía el extremo sur del embalse una misterioso forma ovoide muy luminosa, de un color anaranjado-amarillento intenso. Joaquín R. D. pudo observar la evolución y trayectoria (sur -norte) del objeto durante unos segundos (30 seg. aprox.) para desaparecer de su visión. La misteriosa forma luminosa se movía de forma rápida y provocó interferencias en la radio del auto cuando –en cierta forma- sobrevoló el vehículo. En la fecha, hora y zona señalada no se produjeron vuelos ni experiencia militares. Se descarta tan inusual fenómeno como un caso de rareza metereológica.

Estudiando los numerosos casos de avistamientos registrados en las provincias andaluzas de Cádiz y Huelva, pude comprobar como el litoral de éstas es lugar habitual de una alta incidencia OVNI, como Objetos Voladores No Identificados. Desde hace décadas , el litoral gaditano-onubense es “visitado” de forma asidua por extrañas luces, objetos luminosos y formas voladoras de carácter y origen desconocido, al menos para nosotros…El lugar reúne una serie de características muy llamativas como pudieran ser la ubicación estratégica entre dos continentes, el paso del Estrecho de Gibraltar, bases extranjeras en “territorio español” (Gibraltar, Rota, Morón y la proximidad de Portugal) , campo habitual de experiencias con prototipos aéreos de aviones espías, numerosas instalaciones de generación eléctrica de muy diverso carácter (desde simples embalses a centrales hidráulicas o las energías alternativas como la eólica en Tarifa, centrales térmicas, etc…) , el entorno de protección mundial del Parque Nacional de Doñana, importantes instalaciones mineras en la zona (río Tinto -de auge y fama en la actualidad dadas sus condiciones de vida microbiológica en las proximidades del río según la NASA – o Aznalcóllar -“Boliden-Apirsa” de triste recuerdo-) ,la línea ortoténica que parte desde el entorno de Cádiz (según los estudios del francés Aimé Michel) y que recoge una alta casuística OVNI, la relevancia histórica de éstas dos provincias andaluzas y su posible relación con la mitológica Tartessos -que relacionan con la perdida Atlántida- en la desembocadura del Guadalquivir. Serían una serie de factores a analizar ya que los Objetos Volantes No Identificados “sienten” especial predilección a manifestarse cerca de éstos lugares…

Avistamientos como los observados cerca de nuestras costas o relativamente cerca como los son los recientes casos de Lora del Rio, Carmona, Cornisa del Aljarafe, Chipiona, Lebrija-Trebujena, Sanlúcar de Barrameda y otros tantos pueden tener un origen más cercano a nosotros de lo que en un primer momento podíamos imaginar. Tal vez nuestras aguas no sólo estén habitadas por peces…

Las casas del mieLas casas del miedo en Sevillado en Sevilla

Sevilla y sus misterios, Sevilla y sus casas del miedo, un fenómeno en el que, mientras lee, puede estar sucediendo en su casa…

JOSÉ MANUEL GARCÍA BAUTISTA  / El Correo de Andalucía
Sevilla sigue siendo una de esas ciudades eternas aspirantes a cosmopolita anclada aún en el costumbrismo de su gente y el barroquismo de sus calles. Es la dualidad de una ciudad moderna con tanto hilos enlazados a su pasado que sería difícil discernir por la vieja Judería si nos encontramos en pleno siglo XXI o si por el contrario transitamos aún por los avatares del XVI… Aunque el misterio lo podemos encontrar en el sitio más insospechado.

El misterio de la “Casa de las Sirenas”

Resultado de imagen de casas del miedoQuizás las explicaciones para un lugar encantado habría que encontrarlas en el pasado del lugar, un lugar de marcado carácter histórico en Sevilla donde no son infrecuentes las sorpresas para historiadores y arqueólogos, un lugar así es, por ejemplo, la denominada como “Casa de las Sirenas”.

Se encuentra en plena Alameda de Hércules y edificio vinculado a estamentos oficiales del Ayuntamiento de Sevilla como Centro Cívico. Un edificio importante en la arquitectura sevillana, construido en el siglo XIX (1861) al estilo francés rodeado de unos hermosos jardines que junto con “La Casa Rosa” (1881) o la casa del sastres de los Montpensier son los dos únicos edificios afrancesados de la capital hispalense.

La casa pues la construyó Lázaro Fernández de Angulo, el Marques de Esquivel, una de las principales fortunas de la Sevilla de la época. El nombre lo recibe precisamente de dos figuras sirenidas que guardan y velan la entrada… Es en este edificio donde en no pocas ocasiones y en épocas pretéritas no tan lejanas se ha podido ver a un ser etéreo, vestido de época que apresuradamente atravesaba el edificio hacía el antiguo lugar donde se ubicaban las caballerizas. Otros sin embargo habla de la aparición espectral de un niño que gusta de aparecerse en las dependencias de este bello edificio, un niño que llora y que traslúcido se deja ver a todo aquel que se acerca al lugar o tiene el infortunio de toparse cara a cara con este infante de otra época y otro mundo.

Curiosamente fue durante un reportaje sobre casas encantadas, junto al gaditano Pedro Ingelmo, cuando tuvimos el placer de conocer a una persona vinculada al centro que, tras romper esa barrera de frío con el que se recibe la realización de investigaciones o reportajes sobre estos temas fronterizos con la Ciencia, tuvo la amabilidad de atendernos:

“Es complicado hablar de este tipo de sucesos sobre todo cuando desde planos superiores consideran y aconsejan que no es un tema con el que guste relacionar la imagen que se pretende dar, pero si es cierto que se oyen muchas historias sobre este sitio, sobre todo cuando estaba en obras. Aquí vinieron unos personajes de una radio de un pueblo, decían que era de un programa pero me trataron de liar y la mentira quedó de manifiesto, luego leí en una página web lo que habían escrito sobre este caso y me eché a reír, es increíble la poca seriedad, el poco rigor y algunos de los que se llaman investigadores… Pero si es cierto que aquí se han contado todo tipo de historias, desde una aparición de un niño espectral en la zona de las escaleras hasta un fantasma vestido a la antigua usanza que lo ha visto por la parte baja… Es difícil precisar, yo he investigado en el pasado de este edificio y tan solo llegó un poco más allá de 1900, luego todo es bastante difuso, pero tampoco se tienen registradas muertes en el interior del edificio, o al menos no hay constancia de ello, de forma que tampoco se puede explicar satisfactoriamente bajo ese punto de vista. Sea como fuere José Manuel, sé que eres una persona seria, lo demuestra tu capacidad de diálogo, y sé que si cuentas esta historia también contarás mi parte, la parte que desde luego hay que también dar cabida y que es que en este tiempo que llevo aquí de directora, que es bastante, pues no me ha ocurrido nada ni he tenido la oportunidad, la dicha o la desdicha de ver nada anormal o de otro mundo… No he tenido la fortuna pero casi prefiero no verlo, no obstante siempre me ha llamado la atención este tipo de sucesos pero aquí, a mí no me ha sucedido nada…” Y con ello nos dio nuestra querida directora un auténtico recital de conocimientos e historia sobre el lugar y aquella moda victoriana que casi de puntillas pasó por Sevilla, nos ilustró con diferentes paneles fotográficos de la restauración del edificio y nos contó las muchas historias paranormales que en las cercanías se cuenta del edificio pero, en este caso, a ella no le sucedió nada.

Otros en cambio sí han manifestado sus experiencias en su interior, encuentros con lo inexplicable, grabación de psicofonías, visión de seres de otros tiempos y otra vida, experiencias lúcidas en el interior de este edificio cuando apenas era una sombra de su actual aspecto… Una historia que cabalga entre la leyenda y la realidad, una historia que se debate entre el pasado glorioso y efímero de un lugar rescatado de las ruinas para el disfrute de todo aquel que tiene hoy el gusto de visitarlo y ser parte de su activo cultural.

“La Casa de las Sirenas” con historias, experiencias y testimonios que se entrelazan para dar vida así a una visión casi quimérica en un edificio con tradición de encantado.

Las casas del miedo en Sevilla

Los “encantos” del Barrio de Santa Cruz

Es curioso como a veces hay determinados lugares que actúan como poderosos imanes para este tipo de fenómenos, los monasterios y viejos conventos son los más activos en este sentido, así en el convento de Santa Inés se produce una de las más famosas apariciones producidas en Sevilla y recogidas por la Historia y las Letras de esta ciudad. Ocurrió durante una Misa del Gallo, el organista murió cuando estaba tocando una pieza dejándola a medio acabar. Al año siguiente su fantasma volvió a retomar aquellos acordes para concluir la pieza inacabada. Ese organista era Maese Pérez y su historia o leyenda la populariza el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer.

Daniel Ortiz Mínguez, era un precursor de las investigaciones y sociedades de investigación en Sevilla, a ellos se les debe la fundación en la década de los 80 de la Sociedad Científica “Andrómeda”, con base en el Colegio de Médicos en la avenida de la Borbolla y cuyo principal interés se centraba en la investigación en inmuebles encantados, fenomenóloga ufológica en Sevilla y experiencias cercanas a la muerte. A Daniel Ortiz se le debe la publicación de algunos de sus casos y experiencias en este nuestro diario “El Correo de Andalucía”. La que les vamos a narrar nos la contó al abrigo del calor sevillano del mes de Agosto…

Si sigue caminando más allá de nuestro ayuntamiento y se adentra en el mítico barrio de Santa Cruz les contaremos una historia “oficialmente imposible” sucedida en uno de los bellos inmuebles que jalonan este emblemático barrio. Justo comienza allá donde acaba el mayor templo iniciático de la ciudad: la Catedral. Al salir de ella se encontrará con la plaza de la Virgen de los Reyes, en cuyo centro se encuentra una refrescante fuente y a su derecha el bello palacio arzobispal de Sevilla, no pierda detalle de este edificio. Edificado sobre los restos de un conjunto termal de época romana, la primera edificación se debe a don Remondo de Losana allá por mediado del siglo XIII, sin embargo fue una reforma del siglo XVI la que le da su impresionante aspecto actual cuya vida se centra en torno a dos patios de estilo manierista. Nos llamará la atención su portada de estilo barroco sevillano obra de Lorenzo Fernández de Figueroa y Diego Antonio Díaz en el siglo XVIII, de la misma aparte de sus increíbles adorno destaca el color amarillo albero y rojo sangre de toro tan característico en una ciudad como la que centra el eje y pieza angular de estos relatos sobre la Sevilla más misteriosa.

La calle que se adentra empinada en pleno corazón del barrio de Santa Cruz es la calle Mateos Gagos, si se siente cansado no dude en reponer fuerzas en el bar “Las Columnas”, no hace falta que le indiquemos donde está, lo sabrá encontrar en esta calle… Pues justamente en uno de los recovecos de este barrio, que debe su nombre a la proximidad de la parroquia de Santa Cruz, un claro ejemplo del mudéjar en la ciudad que no debe dejar de visitar y que además fue edificada sobre la vieja sinagoga ubicada en el lugar, con la ocupación francesa en 1811 se destruyó este templo quedando en su lugar la plaza de Santa Cruz, así además aquí estuvo localizada la antigua Judería hispalense. Por desgracia el saber de la comunidad judía en Sevilla cayó en desgracia allá por 1483 y buena parte de su población buscó lugares menos belicosos contra ellos para vivir, la sinrazón no parece haber evolucionado con el paso de los tiempos, ni para unos ni para otros.

Del laberinto que forman sus calles le recomendamos una visita a la plaza de los Venerables así como al Hospital de los Venerables, la plaza de las Cruces o la de Doña Elvira, usada como Corral de Comedias y donde emergió con fuerza el amor imposible de don Juan Tenorio y Doña Inés de Ulloa. En nuestro transitar por sus angostas calles llegamos hasta la calle Lope de Rueda donde encontramos varios edificios señoriales y donde nuestro ya fallecido contertulio nos comentaba que tuvo la oportunidad, en el incomparable marco del Barrio de Santa Cruz, de investigar un impresionante caso poltergeist:

“Acudimos una noche un equipo multidisciplinar de la Sociedad “Andrómeda” y entrevistamos varios veces a lo afectados por aquel duende burlón, queríamos saber si era un fenómeno aislado o si por el contrario había un fenómeno de fantasmogénesis asociado a todo lo que ocurría en el interior. Sea como fuere lo que allí pasaba era impresionante, desde lámparas que se movían solas columpiándose sobre su eje en el techo al estilo del caso Rosenheim que estudiara el parapsicólogo Hans Bender, como desplazamiento de objetos, una ingente cantidad de fenomenología añadida de tipo paranormal como la presencia de olores extraños y putrefactos, grabación de sonidos psicofónicos que pudieron ser enviados a Germán de Argumosa y la constatación expresa de que todos estos fenómenos se debían a hechos inherentes en el edificio”.

De esta forma tan académica el profesor don Daniel Ortiz Mínguez (como gustaba que lo llamaran) narraba su aterradora experiencia en aquel inmueble de este embriagador lugar. Desde luego en primavera, con el aroma de azahar coloreando el ambiente y la tibia temperatura nocturna adornando la ciudad cualquier hecho milagroso puede ser posible.

El sitio más insospechado… El caballito encantado de Tomares

En la vecina localidad sevillana de Tomares se especuló, hace más de una década, con la posibilidad de que en un cercano parque de reciente construcción se estuvieran produciendo fenómenos paranormales relacionados con una de las atracciones infantiles, en cuestión, un caballito de madera aleonado de color amarillo y azul.

El fenómeno era simple: el caballito se mueve sólo, a velocidad de vértigo entre cabeceos y cabeceos sin que nadie lo impulse. Los caballos de su alrededor permanecían en absoluto reposo mientras este en cuestión no dejaba de balancearse sobre su estructura… El parque en cuestión se encuentra cerca de la A-49 que enlaza con la Carretera del Quinto Centenario vía Huelva en el sector de Tomares. No es demasiado grande pero la atracción suscitó todo tipo de comentarios. El caballito formaba parte de un grupo de caballitos balancines quedando este en el extremo izquierdo desde una posición orientada a la A-49 (Este).

En el lugar unos dicen que hubo un cementerio y que sobre él se ha construido dicho lugar público, otros hablan de lugar de fusilamientos y otros de suicidios en la zona. La verdad es que consultando los mapas de la zona y el archivo histórico no parece que ninguna de estas opciones tengan demasiada credibilidad pese que en las cercanías en otros tiempos si pudo haber sucedido algún hecho necrológico. El caso no obstante guardaba muchos paralelismos con la expectación social que creo el famoso caso de los fantasmas del cine Fantasio de Sevilla en cuanto a la participación y especulación del “público” se refiere.

Tuve la ocasión de estudiar profundamente el caso dado la expectación de los habitantes de esta localidad pero no se encontraron las pruebas que avalaban la existencia de poltergeist o fantasmas en dicho parque. Se realizaron varias pruebas psicofónicas en diferentes días sin resultados positivos. Se hicieron numerosas fotografías del caballito de juguete pero en ninguna se da nada especial pese a usar diferentes tipos de película y en las pruebas térmicas y magnéticas todo resultó normal, en visitas diurnas y nocturnas se comprobó el inequívoco movimiento del caballito pero… ¿Ante que nos encontramos?

En inspección directa en el caballito “poseído” se apreciaba como el mismo basculaba sobre un gran resorte de muelle central que impulsa el movimiento del mismo. El caballito podía efectuar su movimiento debido a una descompensación en el mismo y en sus ejes y por la cabeza del caballo que en determinados momentos podría actuar en “vela” ante rachas de viento e incluso como contrapeso de la estructura. Evidentemente es una alternativa más que posible ante una opción paranormal que únicamente parecía ser la diversión de un pueblo que gozaba con este hecho no paranormal y si muy anormal.

La “alarma” social se extendió, en aquellos lejanos días, en Tomares y localidades limítrofes y no era extraño ver como muchos se acercaban al lugar a observar el “espectral” movimiento del caballito. Evidentemente se movía, y lo hacía sin que nadie o nada lo impulsara y ese movimiento era lo suficientemente evidente como para, además de buscar alternativas lógicas a dicho movimiento, siempre nos quedara la opción de pensar que estaba encantado…

Sevilla y sus misterios, Sevilla y sus casas del miedo, un fenómeno en el que, mientras lee, puede estar sucediendo en su casa…

Un matusalén que vivió en Sevilla

Juan Ramírez Bustamante ejerció su ministerio en la parroquia de San Lorenzo durante 22 años desde que tenía 99.

Montaje con la Catedral de SevillaSobre 1.550 nació en Sevilla Juan Ramírez Bustamante, de noble familia pero venida a menos. Juan era una persona decidida y aventurera, en su vida emprendió muchas «locuras de juventud». Se hizo piloto y participó en numerosísimos viajes de ida y vuelta al Nuevo Mundo, se enfrentó a piratas y tempestades, fue parte de expediciones que descubrieron multitud de islas y archipiélagos ignorados por los mares de Oriente.

Con 40 años obtuvo el título de piloto mayor de la Carrera de Indias, ello le permitía disfrutar de seis meses en tierra por cada año de navegación. En ese tiempo contrajo matrimonio, enviudó, se volvió a casar y así hasta cinco veces, se cuenta que tuvo 51 hijos con sus apellidos, de todos ellos cuarenta y uno legítimos y diez «extramatrimoniales», como se permitía en la época.

Con 60 años abandonó el mar y se dedicó, durante 25 años más, a la enseñanza de Matemáticas y Astronomía en la Escuela de Mareantes.

Al jubilarse de la enseñanza, se entretenía con la confección de dibujos topográficos, que alternaba con la lectura de textos bíblicos y obras de los Santos Padres de la Iglesia. Como consecuencia de estas lecturas, comenzó a estudiar la carrera de sacerdote, con sus cuatro años de Humanidades y sus tres de Teología, consiguiendo ordenarse sacerdote ¡a los 99 años de edad!

No contento con ello, al día siguiente de su ordenación se presentó ante el Arzobispo de Sevilla para solicitar destino. Su Ilustrísima estaba maravillado por la constancia y la energía del nuevo sacerdote, pero no por ello cedió a su petición; consideraba que era demasiado mayor para un destino tan trabajoso.

No cedió en su empeño el buen Ramírez que, ni corto ni perezoso, escribió una carta al propio rey don Felipe IV. En la Corte, la misiva causó asombro por estar firmada por un anciano de tanta edad y con una hoja de servicios tan brillante, hasta el punto de que el rey exhortó al Arzobispo a que atendiera las pretensiones de Juan Ramírez.

De nuevo en el Palacio Arzobispal, el impenitente viejo volvió a sorprender a su Ilustrísima al pedirle la parroquia de San Lorenzo, que tenía fama de atender a los feligreses más complicados de Sevilla: caldereros, curtidores, tahúres, prostitutas y pícaros de todo tipo.

Finalmente accedió el Arzobispo en la creencia de que enviaba al pobre hombre a la muerte y convencido de que no superaría el primer invierno en San Lorenzo, con sus paredes húmedas, sus puertas enfrentadas y sus techos altísimos.

Don Juan Ramírez ejerció su ministerio allí durante 22 años. Don Juan parecía tener un pacto con la muerte y no murió ni por enfermedad ni de viejo sino por accidente: al cruzar una pasarela que cruzaba la calle de Las Palmas, hoy Jesús del Gran Poder, uno de los peldaños se venció con su peso y cayó desnucándose.

Juan Ramírez Bustamante se encuentra enterrado en la Capilla Sacramental del Sagrario de la iglesia de San Lorenzo.