Terror en el Cortijo de los Ahorcados

Una serie de investigaciones revelan experiencias paranormales en un lugar que muchos califican de «maldito»

A lo largo y ancho de toda nuestra geografía nacional encontramos lugares que van más allá de la lógica en cuanto a los fenómenos que en ellos, a decir de los testigos, se producen; lugares cargados de la magia del misterio pero también de las emociones y sentimientos de personas que, antaño, vivieron allí y cuyo vestigio, más allá de la muerte, aún permanece entre su muros y paredes. Lugares, en su mayoría, abandonados, que llaman a la reflexión, a la inquietud y al temor allá donde se manifiesta lo extraño, lo imposible, lo desconocido.

En la provincia de Sevilla se da un ejemplo, concretamente en la localidad de Los Palacios y Villafranca. Se trata de la Hacienda Olivar la Mejorada Baja o, como entre los grupos de investigación se le conoce: el «Cortijo de los Ahorcados».

Ese sobrenombre resulta molesto para aquellos que hoy día cuidan del lugar, pero la realidad es que nosotros no lo hemos bautizado así y que el nombre ya venía dado de antaño por los lúgubres incidentes que entre sus vigas ocurrieron, y que supusieron el perecer de muchos desdichados.

Su origen y edificación se remontan a la segunda mitad del siglo XVIII o así lo indica su carácter arquitectónico y su estilo, todo muy lineal y constante. Fue en el año 1726 cuando don Luis Ortiz de Sandoval y doña Inés de Sandoval y Zúñiga pidieron poder construir una capilla para tener un oratorio en el lugar.

En el año 1773, Francisco Carrascoso fue contratado por Manuel de Valle y procedió a la construcción de un pozo de noria en la huerta de la hacienda, también realizó la pileta, arcos y estantes, todo ello en un clásico ladrillo y piedra por un valor de 2.000 reales (según información de Patrimonio de la Junta de Andalucía). Fue en el año 1860 cuando se edifica la mayor de las dos torres de contrapeso que tiene el lugar y es un dato que se encuentra en su caña: «Se construyó esta torre año 1860».

La ubicación exacta de «La Mejorada Baja» está en las cercanías de la carretera nacional IV y la autopista Sevilla-Cádiz junto al canal del Bajo Guadalquivir. En la actualidad está en estado de ruina y abandonada.

En la provincia, el lugar era conocido por las informaciones que llegaban de grupos de investigación que se habían adentrado entre sus estancias para tratar de captar lo imposible. Había testimonios de jóvenes que habían tenido experiencias muy desagradables.

Antonio Torres, vecino de una localidad cercana, relataba: «Eran las once y algo de la noche y decidimos venir aquí a ver si grabábamos algunas psicofonías. Al llegar vimos como un extraño resplandor y pensamos que ya había gente también investigando. En otras ocasiones nos ha pasado y nos hemos unido y visto como se investiga, pues nosotros no somos profesionales de esto. Entonces dejamos el coche en la entrada y al llegar no había nadie, nos extrañó. Pero lo peor fue que algo comenzó a rodearnos, sentíamos el frío alrededor nuestra y, de repente, vimos como una especie de silueta negra se alejaba por la estancia que da a la segunda ala de La Mejorada. Fue impresionante».

Los chicos se quedaron realmente impresionados con ésta vivencia pero decidieron seguir «un rato más». Fue justo cuando sintieron, claramente, como alguien les llamaba, como resonaba un «venid, venid». Ante tal situación, decidieron abandonar el lugar sin encontrar explicación a lo que les había sucedido.

Igualmente, en el transcurso de otra investigación se pudieron captar interesantes fenómenos extraños que asombraron a aquellos que los vivieron.

«Estaba en el grupo de Jesús García y procedimos a hacer una serie de psicofonías. Todo transcurría con normalidad hasta que un chico, que no creía en estas cosas, dijo: ‘si estás con nosotros da un golpe’, y entonces resonó un golpe. Jesús, ante la perplejidad de las personas, pidió calma. Pero el chico dijo: ‘Si has sido tú vuelve a dar otro golpe’ y entonces resonó otro porrazo que nos dejó impresionados a todos», explicaba Carmen S.

Por su parte, Manuel Blasco tuvo serios problemas durante su investigación: «es un punto negro por los hechos luctuosos que han ocurrido allí, de ahí su nombre. Nada más llegar se nos vinieron abajo las baterías y hasta el dron dejó de funcionar. Con este problema no podíamos seguir rodando el capítulo, y decidimos irnos extrañados por que las baterías se hubieran agotado».

Pero el equipo regresó al cortijo, esta vez con la intención de acabar el trabajo inconcluso del primer día. «Hay una estancia particular que es la sala hipóstila del recinto que, incluso, tiene un pozo. Allí se ha podido ver a la figura de una niña de blancos ropajes que se aparece entre sus columnas y que causa consternación a quienes la ven. Los vecinos compran hasta juguetes para dejárselos allí junto al pozo aunque no se sepa aún qué relación tiene éste fantasma infantil con el lugar», indicaba.

Nada más cruzar el pórtico principal los equipos que llevaban sufrieron una nueva descarga, pero esta vez iban preparados con material de repuesto. En una de las galerías donde unos jóvenes se habían quitado la vida, el equipo pudo grabar extraños pasos y porrazos e, incluso, sonidos inexplicables.

Un lugar maldito

También se piensa, dada cierta información allí recabada, que aparte del vandalismo el lugar también ha podido ser escenario de rituales de magia negra, afrocaribeños. Se han encontrado palanganas, botellas de ron y cuerpos de animales muertos, que refuerzan esta teoría.

Por ello, muchas personas, vecinos o investigadores, creen que «La Mejorada Baja» está maldita y que su leyenda ha traspasado sus muros y llama a las personas a quitarse allí la vida, de ahí el sobrenombre de «Cortijo de los Ahorcados». Y es que quedan los vestigios de las sogas colgando de las vigas.

El equipo de investigación inició un profundo estudio de los sucesos. Se dispusieron los equipos electrónicos, desde grabadoras normales para captar todo lo que sucediera, cámaras de vídeo, de visión nocturna, térmica, pantallas de luz ultravioleta, detectores de presencia y cámara Kinect. Igualmente se disponía de detectores de EMF (campo electromagnético), así como los más subjetivos –tecnológicamente hablando- de Spirit Box, Ovilus 3 y Rem-Pod. Con todo ello, en el más absoluto de los silencios, el equipo comenzó la primera de muchas noches de investigación privada.

Primero se preguntó si había alguien allí, a lo que se obtuvo un claro «Sí» como respuesta. Ante «¿Eres una de las personas que se ahorcó aquí?», se escuchó otro lacónico «Sí». Por ello, seguimos preguntando si había una niña en la sala. «A veces», fue la respuesta.

Los detectores saltaron en varias ocasiones. Hasta el punto donde se encontraban nos desplazamos Jesús García, José David Flores, Lorenzo Cabezas, Carmen Bravo, Laura Falcó, Lorenzo Fernández y el que les escribe para comprobar los equipos, y sorprendernos con una especie de sombra que se proyectaba sobre una de las desvencijadas paredes y que no era provocada por nadie.

José David recordaba: «Fue muy inquietante porque era como si hubiera querido llamarnos, y encontró la fórmula haciendo saltar los detectores de presencia que teníamos dispuestos en el perímetro. Cuando tú y yo llegamos lo único que vimos fue esa sombra de nadie».

Pero hay más fenómenos que pudieron captarse, tales como bajadas de temperatura innaturales, extrañas pisadas de algo invisible que se escuchaban llegar, pero que no provocaba nadie, orbes de luz perceptibles en las proximidades de la torre del viejo cortijo o parafonías que indicaban: «Marchaos».

Más investigación

Pero «El Cortijo de los Ahorcados» sigue deparando más sorpresas. El hermético grupo de investigación OUIJA se desplazó hasta éste lugar para hacer varias sesiones de contacto utilizando el tablero.

En la sesión contactaron con una niña llamada María, que les dijo haber muerto en el Cortijo, y también con otro espíritu llamado Antonio que parecía estar obsesionado con el lugar.

Fue precisamente este último con el que les vino a suceder su experiencia pues, usando el tablero, le indicaron que si podía mostrarse. La respuesta fue afirmativa, y el tablero deletreó T-O-R-R-E. Miraron a la Torre y vieron como allí arriba había una silueta de un hombre que daba la sensación de que los miraba. Se asustaron mucho y salieron corriendo. «Aquello está maldito realmente», fue su resumen.

Las últimas investigaciones en el lugar nos llevaron a investigar en compañía de Laura Falcó, quién hizo denodados esfuerzos para que aquellos entes se manifestaran tocando un Rem-Pod (aparato con varios sensores). Fue en vano, pero las sesiones de Spirit Box y las psicofónicas captaron diferentes mensajes: «Huid», «Venganza» o «No vivos».

¿Qué pasa realmente en éste Cortijo de los Ahorcados? ¿Porque se producen estos hechos increíbles en La Mejorada Baja? ¿Qué sucedió allí en un pasado como para que su influencia psíquica sea tan fuerte en nuestro presente? ¿Qué tratan de decirnos? ¿Cómo podemos ayudarlos?

Preguntas que de momento no tienen respuesta pero que hacen que un buen número de investigadores se esfuercen investigación tras investigación por hallarlas en un lugar que, por méritos propios, tiene la justa fama de estar maldito.

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