Sorpresa: Mis fantasmas favoritos

Repasamos las apariciones espectrales ocurridas en la calle San Isidoro, la Antigua Cárcel Real, el convento de Santa Clara y en el Palacio de Monsalves

El Correo de Andalucía

Mis fantasmas favoritos

Hoy le tomo prestado el título a mi amigo Fede Padial para explicaros los casos de apariciones y fantasmas que más me han llamado la atención y me han impactado, casos que pudieran parecer muy desconocidos pero que, a fecha de hoy me cautivan.

Fantasma en la vieja casa de San Isidoro

Es uno de esos casos que uno guarda muy para sí, sin que exista ninguna vinculación especial, sin embargo, se siente una particular atracción, y predilección, por él. Tal vez por las circunstancias que concurrieron o simplemente por empatía personal.

Corría mediados de la década de los 90 del siglo pasado, del siglo XX (que no está tan lejano) cuando una persona tuvo un golpe de fortuna y vio como ganaba un importante premio en la quiniela de fútbol. La vida cambia y los planes cambian, tanto que diseñaron una vida mejor para ellos y sus dos hijos pequeños, de 4 y 6 años.

Se mudaron a vivir a una casa en el céntrico y bello barrio de San Isidoro en Sevilla, cerca de la sevillana plaza de la Alfalfa, allí, en una casa solariega, antigua, con varios siglos en sus muros, comenzaron a vivir y una circunstancia extraña comenzó: los hijos se pasaban a la cama de sus padres en plena madrugada, no una ni dos veces sino un diario con los consiguientes problemas que ello tenía (por la ‘paliza’ que supone dormir con un niño no, sino con dos).

Los padres preguntaron a ambos chicos:

-¿Por qué os pasáis todas las noches a nuestra cama?

…y ambos contestaron:

-Es que una señora entra por las noches en nuestro cuarto y se asoma a la venta, entonces nos entra mucho frío y cuando se va nos vamos corriendo a vuestra cama.

Los padres creyeron que era la típica excusa infantil para dormir con ellos pero, días tras día, se fueron convenciendo que algo ocurría.

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En aquella época yo era jefe de corresponsales del programa “Milenio3” de cadena SER, dirigido por Iker Jiménez, en Sevilla tenía una sección muy valorada por los espectadores en el programa “Luna Llena” de Localia Tv, con Salomón Hachuel, y muchos eran los que se ponían (y ponen) en contacto conmigo para consultarme cosas o darme esbozos de nuevos casos. En aquella ocasión Nacho (llamémoslo así) me pidió como saber él que en su casa había ‘algo raro’ a lo que le respondí, entre otras cosas, que podía hacer pruebas psicofónicas, para lo cual le expliqué un poco el procedimiento.

Pocos días después Nacho llegaba a mi despacho y me ponía unos casos, pulsaba el ‘play’ en su reproductor de audio y se escuchaba -con dificultades- una inclusión que mandaba ‘salgan de aquí’. Parecía una psicofonía y, una vez analizada, su realidad se mostró como tal.

Pero apenas habíamos quedado para ir a investigar a su casa algo vino a suceder, días antes se había quedado “montando guardia en la salita contigua a la habitación de mis hijos para ver si podía ver algo. Entonces por el rabillo del ojo vi que algo pasaba, tardé en reaccionar, cuando entré en la habitación de los niños, junto a la ventana, había una mujer, con un vestido blanco, que notó mi presencia, se llevó un dedo a la boca como pidiéndome silencio y desapareció… Fue suficiente. Cogí a los niños y a mi mujer, los monté en el coche y salimos al chalet, fue una experiencia terrible”.

La casa volvió a ser ocupada, ahora con una actividad bien diferente y aun, en la actualidad, lo imposible se sigue manifestando en su interior.

Fenómenos paranormales en la Antigua Cárcel Real de Sevilla

Reconozco que hablar de este intrigante caso me apasiona, ya lo hice en la “Guía Secreta de Sevilla”, junto a Jordi Fernández, en el año 2009 a raíz de las experiencias propias y también de todo lo que los empleados de la Caja San Fernando -en su día-, posteriormente Cajasol, me comentaban dada mi vinculación laboral durante más de una década a las cajas de ahorros de Sevilla y de mi conocimiento de los sucesos del edificio de antigua Cárcel Real de Sevilla, en calle Sierpes.

Era muchos los vigilantes de seguridad, y personal de administración de diferentes departamentos los que me decía: “José Manuel, no sabes lo que ocurre aquí, esto es digno de estudio, pero sólo te podemos decir que aquí hay fantasmas”. Y a raíz de aquellos comentarios comenzó toda una tarea de profunda investigación a cuyo carro luego se querrán apuntar otros menos aventajados.

Casi al final de la calle se encuentra uno de esos edificios donde debemos detenernos ya que en él habita el misterio. Es la antigua Cárcel Real de Sevilla, el paso del tiempo parece no haber hecho mella en él, se trata del edificio administrativo y de oficinas de la Caja de Ahorros Cajasol, hoy perteneciente a La Caixa.

En su interior habita el misterio y unas misteriosas presencias, es un lugar que alberga algo más que tediosos documentos y ficticio capital, allí encontramos lo codiciado por el buscador de lo extraño, de lo ignoto, del misterio.

Recuerdo como un caluroso día, mientras hablábamos de trabajo, de TPVs (aparatos de cobro con tarjeta), de televisiones, surgió un tema. Les dije: “No vais a creer lo que me ha ocurrido, juraría que había dejado sobre esta mesa un TPV programado y cuando lo iba a enviar me encuentro que no está por ningún lado… Cuando ya iba a coger otro y darlo de alta me he agachado a coger rollo térmico y me lo he encontrado en lo alto de la mesa como lo dejé, con el papel por un lado, las instrucciones por otro… Vamos que no le ha dado tiempo a nadie de ponerlo así”.

Mis compañeros se sonrieron con complicidad y uno de ellos me dijo: “con lo que a ti te gustan estos temas y ¿no sabes lo que pasa en este edificio?”. Mi respuesta fue un lacónico “no” mientras arqueaba una ceja y miraba a mi otro compañero.

Uno de ellos, que eventualmente me atendía, me dijo: “los de seguridad te pueden contar todo lo que les ha sucedido: portazos, luces que se encienden y se apagan, los llaman por la noche sin que haya nadie en el edificio, escuchan como un quejido”. Y efectivamente consultado el personal de seguridad coincidieron en comentarme como por la noche las luces tenían un comportamiento extraño o de como uno de ellos, allí presente, se había encontrado con una sombra -una silueta sin rasgos definidos- en la zona de la primera planta que “me dio un susto de muerte y acabé el servicio en la puerta de la calle”.

“Mira, aquí raro es el día que no sucede algo extraño, el despacho del jefe tiene un teléfono que suena sólo y no figura ninguna extensión de llamada, pero es que por la noche es peor. No sé si tus compañeros del departamento, los que están en San Jerónimo, han vivido algo así, pero el teléfono le dicen “el teléfono embrujado” e incluso ya se tiene referencias de un comportamiento raro desde cuando esto era el Banco Hispano Americano”. Y la realidad es así pues en comunicación directa con P.P. vinculado al banco hace más de dos décadas tuvo problemas con aquel teléfono “que recibía llamadas de nadie”.

Y las sorpresas siguen en el antiguo Banco Hispano Americano en Sevilla, en calle Sierpes 85, hoy Cajasol, sorpresas de los fenómenos que allí suceden y nuestra investigación. En concreto fue R.D., testigo directo y en primera persona de este caso, quién se ponía en contacto con mi persona y me narraba, en torno a los fenómenos paranormales que ocurren en su interior, lo siguiente:

“José Manuel encantado de contactar contigo, decirte que al oír el programa sobre el edificio de Sierpes me llenó de emoción pues estuve allí trabajando tres años y comentarte que todos los que dijiste ayer era muy light aunque entiendo las circunstancias por las que no contaras más aún sobre todo ello…”.

El testigo hacía especial hincapié en el denominado como “teléfono embrujado”: “yo he vivido allí experiencias de todas clases y comentarte que lo del teléfono embrujado era en el despacho del subdirector general y conseguí averiguar el por qué sonaba y el mensaje que le decía a este hombre que estaba aterrado”.

Y es que durante nueve días estuvo sonando el teléfono y al otro lado se escuchaba una voz, una voz que se identificó con un cliente, Javier, al que se le denegó un préstamo y que, por desgracias, tuvo un accidente en el que perdió la vida pocos días después. Puede que por “venganza de ultratumba” comenzó a sonar y la voz de Javier, inconfundible, sonaba al otro lado… Voz del más allá que aterró a la víctima del misterio encarnada en un trabajador del Banco Hispano Americano.

El testigo, y confidente, nos decía: “el ascensor que funcionaba sólo, teléfonos que te seguían los timbres haciendo la ronda, pcs que se encendían solos, caída de materiales en navidad cuando se montaba el enorme árbol central, presencias, pisadas, papel continuo saliendo solo de un armario, alarmas que saltaban en el piso que está en la parte de atrás, podría seguir interminablemente”.

Y es que el personal bancario tenía sus experiencias pero seguridad y limpieza también atesoraban terribles vivencias con el inquietante fantasma del Banco Hispano Americano, antigua Cárcel Real de Sevilla.

Pero hay más experiencias tal y como relataba en la obra referida. Durante años en el interior de este edificio realizó su intachable trabajo F.M., siendo empleado del Banco Hispano Americano. Estaba en el turno de noche -que existía en la época- y durante aquellas interminables noches sucedían en su interior una serie de fenómenos que los traía -a él y sus compañeros de turno- en jaque… Sillas de oficina que rodaban solas, objetos que se movían, alarmas que saltaban, folios que salían volando, tinteros que reventaban sobre la mesa tiñendo, en una arrolladora riada azul, todo cuanto encontraba a su paso. Fotocopias en blanco, extrañas presencias y un sombrío visitante que atemorizaba a muchos de los que allí trabajaban.

Otra persona vinculada al edificio, ya jubilado, nos relataba “el punto de psicosis vino motivada una noche en la que nos encontrábamos tres personas trabajando. Estábamos solos junto con el guardia de seguridad, él se encontraba abajo, y nosotros tres en la misma ala del edificio y en el mismo grupo de mesas. De repente una puerta se abrió pero no entró nadie. Paco M. se levantó y cerró la puerta con cara de extrañeza, cuando venía a mitad de camino la puerta volvió a abrirse, aquello fue muy escalofriante, imagínate en la noche, sabiendo lo que allí pasaba y viviéndolo en primera persona… Cerró la puerta y nada más cerrarla una de las sillas, de esas con ruedas en las patas, echó a rodar poco a poco…mira, cogimos y salimos de allí corriendo hasta parara junto al guardia que nos preguntó: ¿Qué os pasa? Subimos nuevamente pero ya no ocurría nada”.

Otra persona -P.N.- vio una noche como una máquina de escribir aporreaba sus teclas solas de forma machacona e insistente, aquella máquina funcionaba sin que nadie actuase sobre sus teclas ante el estupor del trabajador.

Como explicación podrían darse muchas y muy variopintas, desde el joven fallecido a la lacustre alma en pena que pasea por donde otrora estaban las celdas. Sin embargo una posible causa podríamos encontrarla en su pasado ya que el edificio fue sede de las cárceles de Sevilla. En el año 1597 tuvieron estas cárceles un recluso de honor: Miguel de Cervantes y Saavedra, el universal autor de “El Quijote”, o Mateo Alemán -redactor de las reglas de la Hermandad del Silencio , era hijo del médico de la prisión- , los escultores Juan Bautista Vázquez –apodado como “El Viejo” y autor del crucifica del Cristo de Burgos de Sevilla, admirable talla- , Alonso Cano –autor de la Inmaculada de San Julián- y Pedro Torrigiano –excelente artista que dejó innumerables y valiosas obras de arte, producto de su arte y saber, en esta ciudad-. Vestigios de personajes ilustres pero también hubo otros que perecieron en aquel mismo lugar sufriendo dolor e injusticia, derramando su sangre y dejando su vestigio en aquellas cuatro paredes que eran su celda y que hoy tratan de ser un edificio administrativo de una entidad bancaria.

La Cárcel Real de Sevilla, que puso fin a su negra historia un día de 1838, estando en uso casi cinco siglos, exactamente desde el XIII hasta su cese.

Mateo Alemán hace una descripción de la Cárcel Real en su obra “Guzmán de Alfarache”: Ella es un paradero de necios, escarmiento forzoso, arrepentimiento tardo, prueba de amigos, venganza de enemigos, república confusa, infierno breve, muerte larga, puerto de suspiros, valle de lágrimas, casa de locos donde cada uno grita y trata de sola su locura. Siendo todos reos, ninguno se confiesa por culpado ni su delito por grave”.

Han pasado ya casi cinco años de aquella investigación, la única que se realizó dentro, y de la que pude obtener una impresionante psicofonía, verificar los descensos de temperatura y la anomalía que presentaba el funcionamiento eléctrico. Aún hoy al pasar por allí me dicen los viejos amigos: “todavía te está esperando…” y siguen saliendo aún testimonios de lo allí sucedido hace décadas, tal vez siglos.

Hoy los ecos del pasado aún resuenan entre sus pasillos y, en ocasiones extremas, una alargada presencia deja ver su silueta mientras un teléfono recibe una llamada del otro lado y una vieja máquina de escribir resuena tocada por nadie. ¿Quién sabe si esos ecos del pasado son lo que hoy se manifiestan en el presente? Sufrimiento contenido entre las viejas paredes de la Antigua Cárcel Real de Sevilla.

La terrorífica monja del convento

Uno de los espacios culturales más conocidos de Sevilla, adscrito al ICAS, es el Convento de Santa Clara en el entorno de la Alameda de Hércules. En torno a este magno edificio hay toda una fascinante Historia e historias paranormales.

El edificio se construyó junto a un viejo palacio propiedad del infante don Fadrique de Castilla, hijo del rey santo Fernando III. El conjunto del convento, su edificación, se desarrolló entre los siglos XVI y XVII, quedando integrado dentro del palacio de estilo mudéjar y del que sobrevive la muy simbólica Torre de Don Fabrique. Un edifico muy valorado donde destacan las obras de arte que encontramos en su interior como los retablos menores obra del insigne Juan Martínez Montañés.

Las condiciones en las que se encontraba el edificio exigieron una profunda rehabilitación en el que, como en otros casos, se removió todo su pasado y lo que ello conlleva. Destacable es que se encontraron numerosos restos de lo que se identificó como huesos de religiosas enterradas en el cementerio de la sala De Profundis no pudiéndose reconstruir la misma por consumo del presupuesto. Así los restos datados en fechas más antiguas se depositaron en el Museo Arqueológico de Sevilla, el resto de los huesos fueron a una fosa común…

Hoy es un entorno cultural pero también un lugar donde se manifiesta lo imposible. Los primeros testimonios se registran a principios de 2005 cuando un vigilante pudo observar como en la parte de la balconada del patio trasero paseaba una monja, en una visión claramente quimérica. Rescatando dicho suceso de mis archivos podía leer (textualmente): “fue sobre las dos y media de la tarde, iba al otro ala, dejé a mi izquierda las escaleras y pasé al patio, seguí andando y algo vi moverse en la planta de arriba, miré y vi a una religiosa vestida de blanco, me llamó mucho la atención, que quedé embobado, nada, era imposible. Me tuve que salir fuera a la calle y cuando llegué a casa mi mujer me lo notó en la cara, me dijo: “¿has visto un fantasma?”, y le dije que “algo así”, fue aterrador”.

En las obras de rehabilitación los trabajadores sintieron como alguien lloraba: “era como si alguien se estuviera quejando, se escuchaba muy bien, además en un momento en el que no había nadie trabajando y había un silencio muy extraño. Entonces de la zona que hay abajo, tras los recovecos de la escalera y demás se escuchaba un llanto muy claro. Mi compañero y yo nos quedamos helados”. En otra ocasión, en ese mismo tiempo, un vigilante, por la noche, vio junto a la fuente a una religiosa, a una monja. El hombre impresionado, con el recuerdo entrecortado no se atrevía ni a rememorar aquella experiencia tan impactante. Algo repetía: “aquella monja era un fantasma, y ¿si las monjas son buenas porqué me dio a mi ese susto?”.

En las investigaciones realizadas en el edificio, en diferentes épocas y años, se pudieron conseguir inclusiones muy significativas: el llanto de una persona y lo que parece alguien rezando muy a lo lejos. Igualmente registros de caídas abruptas de temperatura y el activar de detectores de presencia ante la nada. Como hechos más destacado y significativos, no obstante se sigue el estudio en el cultural hoy convento de Santa Clara.

En el convento de Santa Clara también destacaba su cerámica, si bien los vestigios del misterio parecen que habitan por toda la eternidad este lugar encarnado en el fantasma de nuestra inquieta religiosa.

Aparición en el SAS

Habitualmente las instituciones públicas suelen elegir edificios antiguos ubicados en las principales calles y avenidas de las ciudades para establecer diferentes delegaciones y consejerías. Suelen ser edificios con mucha Historia o que, por emplazamiento, son especialmente destacados y, a veces, fruto de ese afán acaparador se encuentran con sorpresas inexplicables.

Es el caso de una oficina existente en Sevilla, en plena avenida de la Constitución, que discurre junto a la Catedral hispalense y es una de las principales arterias peatonales del casco antiguo de la ciudad. Ahí ubicamos a nuestra oficina, perteneciente a la Junta de Andalucía (omitimos el servicio), y en cuyo interior habita algo más que la soledad de sus abandonadas estancias.

Y no es porque no se haya tratado de ocupar dichas dependencias, simplemente en su interior se manifiestan fenómenos que van más allá de la comprensión humana. Y todo comenzó cuando se estaba en la fase de acondicionamiento de la misma, en ese momento los trabajadores se quejaban de fuertes corrientes de gélido aire que procedía desde el interior del edificio e iba hacia ello. Encargados de todo lo que era el correcto funcionamiento de las instalaciones se prestaron a buscar el origen de la misteriosa corriente comprobando como no parecía provenir de ningún sitio pues “todo estaba cerrado”.

Sus días continuaron en el interior de la misma y los problemas crecían, herramientas que dejaban de funcionar o tenían un funcionamiento inadecuado. Apariciones y desapariciones de objetos, anomalías eléctricas, parecía como si algo no quisiera que aquella reforma se realizara. Sin embargo, con un retraso importante, se culminó y se entregaron las oficinas.

Y comienzan a surgir hechos inexplicables. Cuando se comienza a trasladar el mobiliario de oficina era extraña la ocasión en la que las sillas -habitualmente de oficina con ruedas para facilitar su desplazamiento- se movían solas o los cajones aparecían misteriosamente abiertos. Se comienza a trabajar en el interior de la misma y los funcionarios comenzarían a tener los mismos problemas: cajones que se abrían, objetos que desaparecían, luces que se encendían y se apagaban, sillas que se movían solas. Una testigo nos relataba “era una locura, ninguna sabíamos que pasaba realmente, tan pronto estabas sentada trabajando como se apagaban los ordenadores y una silla se movía, o se abría un cajón solo, nos daba mucho miedo, la verdad”. Y no era para menos, sobre todo cuando se convive en el lugar de trabajo con este tipo de hechos misteriosos.

Igualmente en la zona de los aseos se registraron incidentes, personas que quedaban atrapadas en su interior mientras las luces comenzaban un carrusel de “encendidos y apagados”, se sentirse acompañados y como ese frío intenso se apoderaba de ellos.

Nuestra testigo nos confiesa: “Creo que fue a raíz de que una compañera se quedó sola una tarde finalizando unos expedientes y le pasó un tema muy extraño, vio una persona negra allí, pasar ante ella, le dio, por lo visto, un ataque de pánico y los jefes decidieron cortar por lo sano porque los rumores eran cada vez más grandes”.

Y la oficina quedó vacía, desierta, nadie quería trabajar en la oficina maldita, allá donde lo inexplicable habita.

Espectro en el Palacio de Monsalves

Sevilla es una de esas ciudades que no deja de sorprender a quien la visita e, incluso, al propio ciudadano de la ciudad; su Historia, gran Historia -como la de Cádiz-, le hace haber sido testigo de momentos que tienen más de tres milenios, culturas, guerras y misterio, muchos misterios.

Nos detenemos en la capital hispalense para desvelar los fenómenos paranormales que se producen en uno de sus palacios más emblemáticos, hablamos del palacio de Monsalves, un edificio del que siempre se tuvo por encantado y en cuyo interior se contaban experiencias extrañas que no se lograban explicar satisfactoriamente, quizás el ser propiedad de la Junta de Andalucía, con el silencio que ello conlleva, no ha animado a muchos trabajadores a hablar públicamente de sus experiencias.

El edificio es conocido popularmente como Palacio de Monsalves, también es denominado como Palacio del Marqués de Aracena, en pleno casco histórico de Sevilla y obra, en el siglo XX, de Francisco Javier Sánchez-Dalp y Calonge, marqués de Aracena, con el insigne arquitecto Aníbal González y la participación de José Espiau

No obstante durante la grabación de la serie de Antena 3 Allí abajo sus actores han tenido interesantes experiencias que si se han atrevido a narrar en el transcurso de una entrevista promocional en el programa de Pablo Motos El Hormiguero. La actriz sevillana María León comentaba como durante el rodaje han tenido sensaciones de estar siendo acompañados u observados, incluso ella misma cuenta lo que le sucedió: “estaba en el servicio ya que necesitaba orinar, es un baño antiguo con una ducha frente, de repente sentí algo y se abrió la ducha sola, vi cómo se abría, entonces me dije que eso era imposible y dije: “Rocío déjate de cachondeo”, llamé a un compañero y la ducha volvió abrirse, y dije que si podía abrirse de nuevo y se abrió, muy fuerte”.

El equipo ha bautizado incluso al fantasma, dicen que pertenece a una niña y la llaman Rocío. Pero no es la única experiencia, en la sala de maquillaje las luces presentan un mal funcionamiento, encendiéndose y apagándose a voluntad, suficiente para que, con la risa nerviosa, digan aquello de: “ya está aquí Rocío”. El equipo técnico no le encuentra explicación.

El actor onubense Mariano Peña también habló de las particulares bromas que les gasta el fantasma de Rocío.

Ya hace unos años, durante la redacción e investigación de mi obra Guía Secreta de Sevilla un vigilante de seguridad me narraba como por las noches sentían pisadas y ruidos extraños n la planta superior, como sentían llorar a alguien o experimentaban caídas fortísimas de temperatura, incluso recogió alguna psicofonía en su móvil que le invitaba a irse del lugar.

El Palacio de Monsalves se alza sobre un edificio del siglo XVI pero conserva muy poco de su disposición primitiva y hoy es el hogar de algo inexplicable que inquieta a todo el que trabaja en su interior.

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¿Tradiciones perdidas de Sevilla?

Cerámica trianera

MISTERIOS DE SEVILLA

Un repaso por tres hechos que han perdurado en el acervo cultural de la ciudad

ABC SEVILLA 

Hay tradiciones populares que nunca se van a perder. Pese al paso del tiempo siguen estando ahí. En unos casos son tradiciones y en otros son hechos que han perdurado en el tiempo y que forman el acervo cultural de una ciudad tan emblemática como Sevilla.

Hoy les escribo sobre tres de ellos que han forjado el carácter de la misma, desde lo más desapercibido hasta lo que se integra dentro de la fiesta más reconocida.

La «tradición» de los cierros

Algo típicamente de Andalucía son sus famosos «cierros» o zona que dan «a la calle» desde las viviendas. Esta parte tan particular de nuestra arquitectura proviene del típico «ajimez», que era una especie de saliente en las fachadas de las casas y que tiene su origen en el mundo árabe.

Sin embargo la reina Isabel «La Católica» mandó quitarlos, arrancarlos, ya que –decía- «atentaban al decoro» pues los caballeros hablaban a través de ellos con las mujeres, de forma escondida, atentando contra la buena moral –según la reina- y también por recordarle en exceso a la época de dominación musulmana.

Pero Sevilla, sus gentes, dicharacheras y conversadoras, se habían acostumbrado a aquella forma tan particular de asomarse a la vida. Los sevillanos protestaron por aquella medida, pues el sustituto natural del ajimez árabe era el irrisorio ventanuco castellano. Así se ideó la fórmula intermedia para tener ese privilegio, y así nació el mirador o cierro sevillano.

La revolución en la cerámica

Fue hacia el año 1500 cuando se produce un importante cambio en la forma de entender la cerámica en Triana.

Siempre había tenido unas profundas raíces tradicionales hasta que llegó a la ciudad el pintor italiano Francisco Niculoso Pisano. A él se debe el Retablo de la Visitación de la Virgen a su prima Santa Isabel para el Alcázar. Cuatro años después realiza el Retablo de la Coronación.

Fueron sus composiciones las que «inspiran» al arte de la cerámica trasladando la pintura sobre lienzo al azulejo. Así nacieron nuevos artistas especializados exclusivamente en este método, que dieron lugar a verdaderas obras de arte sobre el nuevo soporte.

En 1508 pinta la portada del Convento de Santa Paula, uno de los modelos del arte mudéjar; la producción de Pisano es extraordinaria y se extiende hasta el año 1520.

En la época también destaca Manuel Sánchez de Guadalupe, que se convirtió en pintor de moda.

La Escuela Taurina

Fue en el año 1830 cuando se construyó en Sevilla la Escuela de Tauromaquia, en los terrenos anexos al matadero de la Puerta de la Carne.

La escuela fue creada por Fernando VII y su primer director fue el torero Pedro Romero quién, pese a sus 76 años, daba clases de matar recibiendo y la técnica del volapié.

El subdirector de la Escuela de Tauromaquia era Jerónimo José Cándido y como «juez privativo y protector» estaba José Manuel Arjona; como diputados encargados de la obra estarían: Francisco Martínez, caballero veinticuatro; Manuel Ziguri, diputado del común, y Juan Nepomuceno Fernand y Rozes como jurado.

De todo ello tenemos «constancia escrita» por la lápida existente en el Museo Municipal de la Torre de don Fadrique.

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La pregunta que encabeza este texto tiene una fácil respuesta. Las tradiciones sevillanas nunca se perderán, siempre estarán vivas mientras haya soñadores en esta ciudad.

Ruta misteriosa 2×1 a un lugar encantado, jueves 1 de octubre

JUEVES, 1 DE OCTUBRE DE 2020 DE 21:30 A 23:15
Ruta misteriosa 2×1 a un lugar encantado
Aparcamiento de Alcampo en Sevilla Este, exterior. Junto a la explanada del Mercadillo de Alcosa.

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