Misterios de Sevilla: El convento encantado

Ubicado en Santa Clara, tiene experiencias que rozan con la ficción y lo imposible pero que, sin embargo, son realidad.

ABC de Sevilla

Nos trasladamos al viejo convento de Santa Clara a vivir experiencias que rozan con la ficción, con lo imposible y que, sin embargo, son realidad.

Misterios de Sevilla: el convento encantadoAsí, los primeros testimonios se registran a principios de 2005 cuando un vigilante pudo observar cómo en la parte de la balconada del patio trasero paseaba una monja, en una visión claramente quimérica. Rescatando dicho suceso de mis archivos podía leer (textualmente): «Fue sobre las dos y media de la tarde, iba al otro ala, dejé a mi izquierda las escaleras y pasé al patio; seguí andando y algo vi moverse en la planta de arriba. Miré y vi a una religiosa vestida de blanco y, me llamó tanto la atención, que quedé embobado. Nada, era imposible. Me tuve que salir fuera a la calle y, cuando llegué a casa, mi mujer me lo notó en la cara y me dijo: «¿Has visto un fantasma?», y le dije que «algo así». Fue aterrador.

En las obras de rehabilitación se pudieron sentir extraños ruidos cuando se trabajaba en el interior del edificio. Pensaban los trabajadores que podría tratarse de los ruidos propios de la misma, pero en cierta ocasión sintieron cómo alguien lloraba: Era como si alguien se estuviera quejando, se escuchaba muy bien, además en un momento en el que no había nadie trabajando y había un silencio muy extraño. Entonces, de la zona que hay abajo, tras los recovecos de la escalera y demás, se escuchaba un llanto muy claro. Mi compañero y yo nos quedamos helados».

La monja espectral

En otra ocasión, en ese mismo tiempo, un vigilante vio por la noche, junto a la fuente a una religiosa, a una monja. El hombre, impresionado con el recuerdo entrecortado, no se atrevía ni a rememorar aquella experiencia tan impactante. Algo repetía: «Aquella monja era un fantasma, y si las monjas son buenas, ¿por qué me dio a mí ese susto?».

En 2013 tuve la oportunidad de grabar en el edificio junto a mi compañero José Antonio Colinet, director de Kronos para 20 Tv. Debía hacer mi habitual intervención hablando de misterios a la vez que realizábamos el magacine y se cubría una interesante exposición fotográfica. Mientras procedíamos a la grabación, muchas personas nos reconocían, por aquello de la televisión, y nos comentaban: «¿Vais a hablar del fantasma que hay aquí?». Y aquello no hizo más que ahondar en nuestra curiosidad y escuchar con atención cómo las personas que nos preguntaban habían escuchado hablar de la aparición de una monja fantasma en su interior.

Finalmente, en el transcurso de una ruta urbana y misteriosa por Sevilla, una señora (cuyo nombre omitiremos) se acercó y me narró su experiencia en el espacio de Santa Clara: «Fue una sensación muy rara, era una señora mayor que estaba en la fuente. Me llamó la atención pero tampoco eché más cuenta. Al rato estaba viendo una exposición de fotografías allí, que fue para lo que fui, y se ubicó a la vera mía. Estaba viendo una imagen del accidente de la Operación Clavel en Sevilla cuando ella me dijo que ‘yo estaba aquí a la vera, donde están estas piernas’; y yo me dije para mis adentros que era imposible que pudiera estar en ese lugar el fuselaje de la avioneta, por lo que, si fuera cierto, ella debía estar muerta. Luego la mujer se alejó y desapareció en un lugar sin salida de la que no la vimos moverse. Me vieron charlar con ella pero jamás la vimos salir de allí ni por allí había salida o se iba a algún sitio. Fue muy extraño».

En las investigaciones realizadas en el edificio, en diferentes épocas y años, se pudieron conseguir inclusiones muy significativas: el llanto de una persona y lo que parece alguien rezando muy a lo lejos. Igualmente registros de caídas abruptas de temperatura y el activar de detectores de presencia ante la nada. Como hechos más destacado y significativos, no obstante, se sigue el estudio en el hoy convento de Santa Clara.

En el convento de Santa Clara también destacaba su cerámica, tanto que el Museo de la Cerámica de Triana tiene muestras de piezas extraídas del mismo, de su restauración. Si bien los vestigios del misterio parecen que habitan por toda la eternidad, este lugar está encarnado en el fantasma de nuestra inquieta religiosa.

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