El misterio de las perlas de Venecia: ¿cómo llegaron a América antes que Colón?

Una investigación acaba de demostrar que una serie de joyas muy específicas procedentes de Venecia llegaron a Alaska varias décadas antes de que Colón descubriera el continente

Foto: Las misteriosas piedras de Venecia halladas en Alaska. (American Antiquity)

Corría el año 2004 cuando un equipo de investigadores norteamericanos encontraron en tres yacimientos arqueológicos diferentes ubicados en Brooks Range, en Alaska (EEUU), una serie de piedras de un color azul muy puro sobre las que poco o nada sabía. Tras estudiarlas, descubrieron que se trataba de una serie de tallas que provenían de Venecia (Italia)…, pero lo que no podían ni imaginar es que las fechas no encajaban en la historia.

Michael Kunz, experto del Museo del Norte de la Universidad de Alaska, y Robin Mills, científico de la Oficina de Administración de Tierras, fueron quienes las descubrieron y quienes a lo largo de las dos últimas décadas se han encargado de estudiar estas piedras. Las primeras que encontraron fueron datadas entre el siglo XV y el XVI, pero lo que acaban de hallar rompía todos los esquemas hasta ahora establecidos: varias piedras llegaron a Alaska antes que Cristóbal Colón.
Estas pequeñas piedras azules, de poco más de un par de centímetros de diámetro, pasaron a ser conocidas científicamente como ‘IIa40‘. Desde que ambos expertos encontraran las primeras hace 17 años, en diferentes yacimientos norteamericanos se han encontrado varias más: desde Alaska al Caribe, pasando por los grandes lagos y varias zonas de América Central, todas ellas datadas entre 1550 y 1750. Pero el nuevo hallazgo sugiere la existencia de una vía comercial desconocida hasta ahora.

 En pleno estudio, Kunz y Mills tuvieron noticias de que otro investigador, William Irving, había encontrado una decena de estas misteriosas piedras de Venecia en tres lugares, Punyik Point, Lake Kaiyak House y Kinyiksugvik, todos ellos pueblos inuit de interior. Pero Irving no había sido capaz de darle la importancia que podrían tener y, por esa razón, los dos investigadores solicitaron tener acceso a ellas para investigarlas… y, ahora, su secreto podría cambiar la historia.

Los expertos comenzaron a realizar pruebas para datarlas por radiocarbono, gracias a las fibras vegetales y cordeles en las que estaban engastadas y, cuando obtuvieron los resultados, la sorpresa fue evidente: los análisis más conservadores sugieren que las piedras preciosas fueron creadas entre 1397 y 1488, unas fechas que se confirmaron poco después tras realizar una serie de pruebas sobre carbón vegetal y huesos de caribú hallados en esos mismos yacimientos.

Los investigadores convienen que este tipo de piedras preciosas solo se fabricaron en Venecia y, por tanto, no existe ningún tipo de duda sobre la procedencia de las mismas. Ahora, la problemática es entender cómo llegaron a Alaska, pues es evidente que lo hicieron antes de que Cristóbal Colón, allá por el año 1492, llegara a América, aunque los expertos creen tener una respuesta: una vía comercial desconocida hasta la fecha… por lo que alguien pudo llegar allí antes que el propio Colón.

“Los productos venecianos se movían a lo largo de varias rutas comerciales marítimas y terrestres, incluida la llamada Ruta de la Seda, pudiendo llegar al Estrecho de Bering y a Alaska. Una serie de crecientes evidencias en la región indican que el movimiento de materiales no nativos desde el noreste de Asia al noroeste de Alaska se ha producido a través de rutas indefinidas desde el primer milenio d. C., si no incluso antes”, explican en su estudio, publicado en ‘American Antiquity’.

Este descubrimiento abre una serie de puertas desconocidas hasta la fecha, como puede ser la posibilidad de que alguien pudiera llegar a América antes que Colón e, incluso, que se transitara el Estrecho de Bering mucho antes de que se consiguiera atravesar el Paso del Noroeste en 1906. Quién consiguió hacer un viaje de más de 17.000 kilómetros para conectar dos puntos remotos del planeta en pleno siglo XIV es, a día de hoy, un misterio sin resolver.
Fuente: El Confidencial

El misterio de la muñeca ‘Annabelle’: ¿desapareció realmente del museo Warren?

El director de la Fundación Warren ha puesto fin a los rumores sobre la desaparición de la muñeca Annabelle, revelando dónde se encuentra realmente

Foto: 'Annabelle'
‘Annabelle se ha escapado’. Ese era el comentario que pareció aterrorizar a las redes sociales durante el fin de semana. El rumor de que la muñeca real, que inspiró las películas del diabólico juguete, había desaparecido misteriosamente de su vitrina en el Museo Warren en el que permanecía expuesta (y debidamente custodiada) para los visitantes se extendió por el mundo virtual, despertando el temor entre algunos usuarios y el humor entre muchos otros. Después de días entre bromas e hipótesis sobre si la muñeca andaría suelta buscando casas que asaltar, la única persona que puede saber la verdad sobre el paradero de ‘Annabelle’ ha puesto fin al misterio.

Chris McKinnell, nieto de Ed y Lorraine Warren y actual director de la Fundación Warren Legacy para la Investigación Paranormal, ha publicado un comentario a través de uno de sus perfiles de Facebook para desmentir la supuesta desaparición (o huida) de la muñeca y revelar su auténtico paradero. “Hay rumores ridículos sobre Annabelle de que se escapó de su caja”, comenzaba el ‘exorcista’, “esto no es verdad”.

Fotograma cedido por Warner Bros donde aparece la muñeca Anabelle.

Según ha afirmado McKinnell, la verdadera muñeca Annabella, una Raggedy Ann Doll de los años 70, ha sido colocada en una caja especial que se utiliza para cuando tiene que ser trasladad para “eventos especiales”. Tal y como ha asegurado el director, la muñeca permanece bajo cierre “de forma segura” desde 1975.

Coincidiendo con sus declaraciones, el encargado el Museo Warrer, ubicado en el pueblo de Monroe (estado de Connecticut, Estados Unidos), Tony Spera publicó un vídeo en YouTube en el que aparecía junto a la muñeca, cautelosamente guardada tras el cristal de la vitrina que siempre la custodia.

Pero, ¿cuál es la historia detrás de Annabelle? Según cuenta la leyenda, una madre regaló esta muñeca a su hija, estudiante de enfermería. La joven la guardó en una estantería de su habitación para poder verla mientras estudiaba. Sin embargo, un día, tanto ella como su compañera de piso, empezaron a notar sucesos extraños como cambios de posición de la muñeca o supuestas notas escritas que ninguna de ellas reconocía haber escrito. Ante la duda, y movidas por el temor, llamaron a una médium que les reveló que dentro de la muñeca de trapo se ocultaba el espíritu de una niña, Annabelle Higgins, que había muerto en esa misma casa años atrás.