El hotel de los fantasmas: Gran Hotel Viena

A orillas de la laguna de Mar Chiquita, el edificio en ruinas funciona como museo.

El Gran Hotel Viena en Miramar de Ansenuza, Córdoba.

Su insistencia marca la importancia del lugar. “Ese es el Gran Hotel Viena”, dicen.

Aunque hoy el paisaje no son más que ruinas de lo que fue un alojamiento de lujo a fines de la década del 40, las habitaciones y pasillos guardan historias, mitos y leyendas.

La mayoría de los turistas llegan a esta zona de Córdoba atraídos por la cuenca endorreica que tiene alrededor de 600 mil hectáreas.

Lo hacen para realizar avistajes de aves -ya que allí habitan más de 380 especies, entre las que se destacan los flamencos australes- y para relajarse en las playas del “mar” cordobés.

Sin embargo, muchos de casualidad se topan con este establecimiento, hoy convertido en museo.

El Gran Hotel Viena desde el aire. Cerró sus puertas en 1980.

El Gran Hotel Viena desde el aire. Cerró sus puertas en 1980.

Una mejor calidad de vida

La historia del Viena se remonta a 1936, cuando la familia Palhke, integrada por Máximo Emilio Germán Pahlke, de origen alemán, Melita María Fleischberger, austríaca, y sus hijos Máximo Wolfgang Otto y Gertrudis Ingrid, llegaron a Miramar.

Buscaban poder mejorarle la calidad de vida a la esposa, quien sufría de asma, y a Máximo (hijo), quien padecía psoriasis.

Las propiedades curativas del fango y el agua del quinto lago salado más grande del mundo hicieron que el patriarca de la familia decidiera invertir en la localidad. El hotel se construyó en etapas, entre 1940 y 1945. En total, tenía 84 habitaciones.

El ala principal era la más lujosa. Contaba con pisos de granito, paredes recubiertas de mármol de Carrara importado de Italia y salones iluminados por arañas de bronce con estalactitas de cristal. Era el único lugar del hotel que poseía aire acondicionado central y calefacción.

En planta baja tenía una sucursal bancaria, central telefónica, peluquería y sucursal de correo. Actualmente, solo es posible conocer la terraza de esta parte. Un punto estratégico para ver cómo el sol cae sobre el agua.

El Gran Hotel Viena se construyó en etapas, entre los años 1940 y 1945.

El Gran Hotel Viena se construyó en etapas, entre los años 1940 y 1945.

El Viena tenía su cámara frigorífica, donde se conservaban los cerdos y las aves de corral provenientes del propio criadero del hotel, y una proveeduría con latas de conserva como para alimentar a 100 personas durante un mes, además de panadería propia.

Tenía también un pabellón termal donde se aplicaba fangoterapia y balneoterapia, pileta, dos muelles, cocheras, surtidor de combustible de uso exclusivo para los huéspedes, taller mecánico y fábrica de hielo propia.

Era como una pequeña ciudad para las personas con buena posición económica.

Hoy, todo el lujo mencionado está librado a la imaginación. Con la inundación de 1978 que sufrió el pueblo entró en decadencia, y en el ’80 cerró sus puertas.

Así lucía el hall de entrada del Gran Hotel Viena.

Así lucía el hall de entrada del Gran Hotel Viena.

Hoy es un museo, al que se ingresa por una puerta pequeña que está sobre tres escalones y que tranquilamente podría haber sido de servicio.

El salón comedor, destinado a la clase media, hoy está convertido en recepción, donde se exponen muebles originales de la época dorada.

Hay una caja de banco y el mobiliario de cafetería. Dentro de una vitrina está la última gran recuperación y se muestra con orgullo: es una tacita de café con el nombre del lugar y un águila bicéfala, símbolo del Gran Hotel Viena.

“No se asusten, no se van a caer, es la humedad”, bromea la guía sobre las baldosas hundidas del primer pasillo que recorremos.

Al final están los ascensores, los mismos que usaban los huéspedes, pero hoy sin funcionar. Las camas, los colchones y los percheros que se exhiben en las habitaciones son los originales.

La arquitectura y la decoración son simples, y se asemejan a las de un hospital.

Ruidos y energía extraña

El estado de penumbra constante por la poca luz natural que entra, las grietas de las paredes y la muñeca antigua que hay sobre una de las camas, hacen difícil asociarlo al glamour y la elegancia que supo tener a fines de los años 40, y lo convierten en un lugar fantasmagórico.

Se escuchan ruidos. “Debe ser la gata”, dice la guía despreocupada.

En las habitaciones 106 y 110 es donde se perciben más energías extrañas. Algunos dicen sentir angustia. Otros confiesan haber visto personas pasar de una habitación a otra.

La conocedora del lugar sostiene que cuando se sacan fotos de la fachada del hotel, suele aparecer una mujer asomada desde una ventana en planta baja, y un hombre en uno de los cuartos de la clase alta.

“Hace poco una nena vio a dos hermanitos que iban de cuarto en cuarto”. Ella no cree en los fantasmas, pero sí en que el hotel tiene vida propia y una energía que se manifiesta.

El Gran Hotel Viena atrae a expertos y curiosos de las actividad paranormal.

El Gran Hotel Viena atrae a expertos y curiosos de las actividad paranormal.

En julio de 2009, integrantes del programa Ghost Hunters International de Estados Unidos, llegaron a Miramar para analizar la presencia de actividad paranormal.

El primer elemento extraño que detectaron fueron golpes reiterados en el ala de la clase media, que provenían de los pasillos del primer piso.

En el comedor del sector de la alta sociedad vieron una sombra moverse rápidamente. Intentaron grabar, pero las baterías de sus cámaras estaban agotadas, cosa que consideraron muy extraña porque eran nuevas.

El descubrimiento más preciado, sin embargo, fue la imagen de una forma muy parecida a la de una persona sentada en una cama mirando hacia la ventana en la habitación 106, y dijeron que el Gran hotel Viena es uno de los lugares con más actividad paranormal que recorrieron en Sudamérica.

Historias y rumores

No hay datos certeros ni registros que sirvan como evidencia, pero entre los lugareños se suele decir que el nazismo podría haber aportado los fondos para la construcción del edificio.

En el libro “Tras los pasos de Hitler”, de Abel Basti, el autor relata su encuentro con Olga Meyer, una mujer de la provincia de Santa Fe casada con un señor de apellido Müller. Ambos viajaban seguido a Miramar y “ella aseguró que sabía que Hitler se alojaba en el hotel”.

Ella contó que el líder nazi tenía a disposición una habitación en suite exclusiva en el Gran Hotel Viena, como así también vajilla y sábanas, que llevaban sus iniciales.

Por otro lado, el libro “Lobo gris, la fuga de Hitler a la Argentina”, de Simon Dunstan y Gerrard Williams, sostiene que el Führer se fue a atender al Viena luego de las complicaciones de salud que le trajo la bomba Stauffenberg.

La propiedad hoy está en manos de la Municipalidad de Miramar, concesionada a la Asociación civil Amigos del Gran Hotel Viena en litigio con Máximo Pahlke, nieto del fundador.

El heredero creó la página web llamada Gran Hotel Viena (granhotelviena.com), en la que desliga a su familia del nazismo y afirma que sus antepasados repudiaban esa ideología.

Allí puede leerse parte de la historia y hay un segmento llamado “Mitos y Verdades” donde, entre otras cosas, explica que los fondos no salieron de simpatizantes de Hitler sino del resultado de una vida de trabajo de su abuelo, quien era director de la empresa Mannesmann para Sudamérica.

Rutas misteriosas por Sevilla, pásalo de miedo: Sevilla Paranormal, Tenebrosa y Sobrenatural

Ruta Misteriosa Sevilla Paranormal, para pasarlo de miedo

👻Viernes, 20:00 h. Ruta SEVILLA PARANORMAL. una ruta apasionante. Puerta del Ayuntamiento. Casas encantadas y fantasmas. Lo pasarás de miedo.
Precio: 10 euritos/persona.
Lugar: Puerta del Ayuntamiento de Sevilla en Plaza Nueva.
Guía: Jose Manuel García Bautista.
Fantasmas, casas encantadas, miedo, psicofonía y mucho más.
⚠️👻 Lo pasarás de miedo y disfrutarás con una ruta mágica. CON NUEVAS PRUEBAS Y EXPERIENCIAS PARANORMALES.

Ruta paranormal SEVILLA TENEBROSA, psicofonías y casas encantadas

Esta semana estrenamos ruta, acompaña a Jose Manuel García Bautista por la SEVILLA TENEBROSA, un recorrido de la mano de 👍🏻GUIARTE en el que podrás vivir el misterio, los casos más impactantes vividos en Sevilla, las investigaciones más actuales de aquel que las investigó en primera persona, con audios sorprendentes😱 tomados por Jose Manuel García Bautista, una ruta por la Sevilla más desconocida, por la Sevilla más misteriosa, por la Sevilla más terrorífica.

🔍Viernes, 21:35 h. Puerta de la facultad de Bellas Artes, con Guiarte, reserva tu plaza ya 👉🏻https://www.guiartesevilla.com/evento/sevilla-tenebrosa .
Lo pasarás de miedo👣.

Ruta misteriosa SEVILLA SOBRENATURAL, fantasmas y casas encantadas

👻Ruta por la SEVILLA SOBRENATURAL 👀; conoce los lugares encantados de Sevilla, las casas embrujadas, los fantasmas☠️, las psicofonías más aterradoras😱 y mucho más de la mano de MOLARTE y su guía, Jose Manuel García Bautista.
VUESTRO APOYO ES IMPORTANTE
✌🏻Un pase diario que disfrutarán de la esencia del misterio en la ciudad.👣
🗣️Sábado, a las 20:00 en la Plaza Nueva bajo la estatua del Rey San Fernando. Magia y Misterio en una jornada que jamás olvidarás🙏🏻.
⏱️Sábado, 21:30 h.
Precio: 8 euros/persona· Duración: 1 h 30 min.
TE ESPERAMOS! https//lajuderiadesevilla.com
☎️Reserva en 653775172 mediante una llamada o un Whatsapp.

 

 

‘El Arropiero’: el psicópata que jamás fue juzgado

Manuel Delgado Villegas es el mayor asesino en serie español con casi medio centenar de víctimas. Poseía el cromosoma XYY, también llamado de Lombroso o de la criminalidad.

TVE realiza una entrevista a 'El Arropiero'

El criminal, de habla un tanto particular y apodado ‘El Arropiero’, se refería a la que había sido su novia, la Toñi, de aquella forma tan despectiva. Ella era una de sus últimas víctimas de las cuarenta y ocho confesas, aunque las autoridades solo pudieron probar ocho.

'El Arropiero', imagen del álbum familiar

Pero situémonos. Corría el año 1971 y la policía acompañada del asesino, había encontrado el cadáver de la mujer ya en descomposición en un descampado gaditano. El día de autos llevó a Antonia en moto hasta dicha ubicación para mantener relaciones sexuales con ella. En un momento dado, sintió el impulso irrefrenable de matarla. Así que mientras le hacía el amor la estranguló con sus propias medias. Tras su muerte, Manuel volvió al lugar de los hechos para practicar necrofilia con ella.

En Sevilla le llamaban el Arropiero, por eso de que su padre vendía arrope, un típico dulce de higos. Aunque su nombre real es Manuel Delgado Villegas, un brutal criminal que puso en jaque a la justicia española allá por la década de los 60 y 70, y cuya vida pudimos verla en la gran pantalla gracias al documental, “El Arropiero, el vagabundo de la muerte”, del director Carlos Balagué.

El golpe del Legionario

Manuel nació en la capital hispalense el 25 de enero de 1943. Era huérfano de madre. Murió mientras le daba a luz. Además, el joven tuvo una infancia difícil. Primero, porque España pasaba penurias por la posguerra; y segundo, porque tras el fallecimiento de su progenitora, su padre le abandonó junto a su hermana Joaquina para volver a casarse. La abuela de los pequeños fue quien se encargó de su cuidado. Sin embargo, otros parientes también intervinieron en su crianza, algo que, literalmente, le heló el corazón. ¿El motivo? Fue víctima de continuos abusos físicos, golpes, palizas, etcétera. Lo que acabó agriando su carácter y convirtiéndolo en un ser agresivo e introvertido.

Fue a la escuela, aunque jamás aprendió a leer ni escribir. Tampoco le ayudó su tartamudeo continuo que le impedía comunicarse con fluidez, y menos aún, la dislexia que padecía.

ARROPIERO

Por ello, ‘El Arropiero’ decidió ingresar voluntariamente en la Legión. Acababa de cumplir 18 años. Allí aprendió uno de sus golpes mortales, por el que se hizo “famoso”, y que la policía denominó “el golpe del Legionario”. Éste consistía en propinar un fuerte impacto con la mano abierta en el cuello de su víctima. El homicida había hallado su seña de identidad para sus asesinatos.

No duró mucho en el ejército. De hecho, hay dos versiones al respecto. Una afirma que Manuel comenzó a consumir marihuana, que después estuvo en proceso de desintoxicación y que debido a esto, padeció ataques epilépticos. Por todo ello fue declarado no apto para el servicio militar. Pero también, hay una segunda versión que cuenta que fue el propio Arropiero quien desertó de la Legión.

'El Arropiero' muestra a Salvador Ortega el golpe del legionario

‘El Arropiero’ muestra a Salvador Ortega el golpe del legionario

Proxeneta y vagabundo

Sea como fuere, tras su salida del ejército, Manuel inició un periplo por España, Francia e Italia. Se dedicó a mendigar, a pedir limosna. Incluso llegó a rodearse de prostitutas y a ejercer como chapero en Barcelona. En aquel ambiente tenía éxito, y se lo debía a un problema sexual, anaspermatismo. Es decir, a la ausencia de eyaculación. Este ‘defecto’ le llevó a practicar sexo de forma continua sin alcanzar el orgasmo, algo muy valorado dentro de ese mundillo.

Y aunque fue detenido en varias ocasiones por la famosa Ley de Vagos y Maleantes, jamás fue a la cárcel sino a centros psiquiátricos, ya que “escenificaba” una serie de convulsiones.

Manuel Delgado Villegas ,

Manuel Delgado Villegas ,” El Arropiero”

.

Nadie presagiaba que aquel hombre de aspecto tosco y de personalidad limitada pudiese matar siquiera a una mosca. Su inconfundible bigote a lo Cantinflas en claro homenaje a su admirado personaje, tampoco levantó sospechas. Ni siquiera cuando le interrogaron por la desaparición de su novia, la Toñi. Le dejaron en libertad, aunque a los pocos días volvió a ser arrestado. Algunos vecinos declararon haberle visto pegar a dicha mujer el mismo día de su desaparición.

Para Salvador Ortega, criminólogo e Inspector de Policía que consiguió atrapar a Manuel Delgado Villegas, no le fue fácil forjar una “amistad” con este asesino. Era una “amistad interesada” como llegó a reconocer en alguna ocasión. Se hacía necesario “establecer esos lazos para esclarecer los crímenes”.

Las veces que he matado a una mujer no me gusta”

‘El Arropiero’

Aquella aventura para descubrir los cadáveres de las víctimas del Arropiero, hizo que Ortega conociese a todo un especialista en matar, a un verdadero psicópata. Sin embargo, es llamativo cómo el propio Manuel manejaba la situación ante preguntas incómodas sobre sus terribles fechorías. Cabe recordar la entrevista que Código uno de TVE le hizo cuando ya había sido detenido y llevado a un centro psiquiátrico. En él se puede ver al asesino charlando con una periodista, a la que reconoce que cuando mata mujeres no le gusta, que prefiere a los hombres para estos casos.

(A partir del minuto 1:33)

La detención de ‘El Arropiero’ fue prácticamente accidental. La Brigada Criminal de El Puerto de Santa María (Cádiz) en la que trabajaba Salvador Ortega, estaba investigando el caso de una desaparición, la del joven Francisco Marín. Tras varios días sin noticias, la policía encontró su cadáver en el Guadalete. El forense concluyó en la autopsia que había muerto por asfixia. Pero Ortega no se lo creyó. Gracias a esa apreciación, el facultativo acabó admitiendo que no lo era y que en realidad trabajaba como médico de guardia en la Marina. Su nariz policial acababa de abrir una brecha. Buscaban a un asesino.

Y lo localizaron por un desliz. Matar a su propio novia, Antonia Rodríguez. Le detuvieron el 18 de enero de 1971 en el Puerto de Santa María. De primeras, negó los hechos, hasta que Ortega jugó con su psicología, consiguiendo que confesara no solo el crimen de la Toñi sino hasta 43 más.

Simulando una epilepsia para no confesar

El propio Salvador Ortega, explica a esta periodista en una entrevista para Negra y Criminal de LaSer cómo derribaron la mente de este serial killer español: “Una de las preguntas básicas que se le hace es: ‘¿dónde estuviste el domingo?’, que fue el día que desapareció la Toñi. Él dice que hacía tiempo que se habían peleado y que estuvo en el cine. El gesto que hace, ese lenguaje no verbal, hace que comencemos a sospechar”. Aquella forma en la que “él se mete las manos en los bolsillos y saca el resto de la entrada cortada del cine”, no le cuadró al inspector que poco después vio una “simulación perfecta” de una “epilepsia”.

Entonces, el asesino “se ve acosado, ve que no tiene salida” y los investigadores se ganan su confianza diciéndole “tu no estás bien, estás enfermo”. Ahí es cuando Manuel derrota y confiesa 44 crímenes. Los otros cuatro los mencionaría ya en el psiquiátrico penitenciario de Carabanchel ante su abogado.

'El Arropiero' con el inspector de policía Salvador Ortega

‘El Arropiero’ con el inspector de policía Salvador Ortega

El Arropiero era un chaval cuando comenzó su carrera criminal. Tan solo contaba con veinte años. Hasta 1964 de lo único que podían acusarle era de ejercer como proxeneta y chapero. Pero el 2 de enero de ese año, a Manuel se le cruzaron los cables. Se encontraba en la playa de Llorac, en el Garraf (Barcelona), cuando golpeó con una enorme piedra a un desconocido que dormía. Una vez muerto, le robó la cartera y el reloj y salió huyendo. Descubrieron el cadáver 19 días después, pero tardaron siete años en demostrar que Villegas, era el responsable de aquel terrible suceso.

Pasaron tres años más para que Manuel volviese a matar. Esta vez llegó hasta Ibiza donde atacó a una estudiante francesa de 21 años llamada Margaret Helene Boudrie. La joven, que se encontraba bajo los efectos del LSD y que se había quedado dormida en un chalet abandonado, intentó repeler el ataque sexual, pero finalmente, ‘El Arropiero’ la acabó violando y asesinando.

El cromosoma del mal XYY

Aunque se le atribuyeron 48 asesinatos, tan solo pudieron probarse ocho, dada la complejidad de los casos. No había pruebas suficientes, ni tampoco testigos, faltaron acusaciones particulares y por supuesto, una necesaria colaboración policial a nivel europeo, algo que en aquel momento, era mucho más complicado que ahora.

Todo ello derivó en algo insólito: no hubo juicio oral sino que la causa quedó archivado. Y en vez de enviar al Arropiero a la cárcel, ordenó su internamiento en el centro psiquiátrico penitenciario de Carabanchel. A su llegada, varios psiquiatras le examinaron y determinaron que Manuel era un peligroso psicópata. Poseía el cromosoma XYY, también conocido como de Lombroso o de la criminalidad.

'El Arropiero' en el escenario del crimen

Dicha alteración genética proveía a este asesino de una grave falta de conciencia, sin empatía alguna, y por supuesto, sin ningún tipo de culpabilidad al respecto. Por esa razón, los especialistas pidieron que no le dejasen en libertad, dado que para él no existía el arrepentimiento. Incluso, llegaron a describir que las historias que contó al inspector de policía Salvador Ortega sobre los crímenes, eran producto de su imaginación. Es decir, que fabulaba.

“Un deficiente mental que rayaba en la oligofrenia”. De este modo, se catalogaba médicamente a Manuel Delgado, al que señalaban como un discapacitado intelectual grave, cuya causa venía por el desarrollo atípico de la inteligencia a muy corta edad. Sin embargo, aquí el inspector Salvador Ortega discrepa con el criterio médico. “La oligofrenia que Manolo podía tener no daba lugar a su inteligencia”, afirma. Pese a su analfabetismo, “en el transcurso de su vida delictiva, tuvo cantidad de situaciones que las libra perfectamente con una inteligencia adecuada”.

Móvil de sus crímenes: dinero y sexo

Los viajes en la vida de ‘El Arropiero’ fueron un continuo, así como los asesinatos. Aprovechaba cualquier escapada para resarcirse sádicamente hablando. En una de sus visitas a Madrid, dejó KO con el famoso golpe legionario al inventor del eslogan, “Chinchón, anís, plaza y mesón”. Su excusa: que había intentado violar a una niña y quiso salvarla. Después se deshizo del cadáver tirándolo al río Tajuña, no sin antes quitarle los pantalones y los calcetines.

La siguiente víctima fue un barcelonés millonario que le pagaba por mantener relaciones sexuales. ¿El móvil del crimen? Que el industrial no accedió a pagarle más de lo acordado. La desmesurada reacción de Manuel le llevó a golpearle con un palo y a estrangularle hasta partirle el cuello. Pero uno de sus homicidios más abominables fue el perpetrado contra una mujer de 68 años, Anastacia, a la que golpeó, violó y estranguló para después, practicar necrofilia con ella durante tres noches. Cuando ‘El Arropiero’ contó su historia a la policía, éste creyó que había matado a una joven de 19 años.

Manuel Delgado Villegas 'El Arropiero' detenido por la policía

Manuel Delgado Villegas ‘El Arropiero’ detenido por la policía

Archivo

Hasta el día de su arresto, la ferocidad de Delgado Villegas dejó tras de sí una estela de monstruosos asesinatos. Aquellos que vivieron de cerca los casos que protagonizó Manuel, padecieron no solo la difícil personalidad del homicida, sino también, la carga de medio centenar de víctimas. Salvador Ortega, el inspector de Policía que acompañó a ‘El Arropiero’ durante la investigación, reconoce que no solo le afectó el caso en aquella época, sino que a día de hoy, le sigue removiendo. “Me despierto muchas veces pensando que no hemos terminado, que tengo que levantarme temprano para hablar con Manuel”.

Imagen del Arropiero durante una entrevista para TVE

Imagen del Arropiero durante una entrevista para TVE /  rtve

Un deficiente mental que rayaba en la oligofrenia”

Informes médicos

La fama de este asesino en serie español podría ser comparable a otros serial killers extranjeros, y por supuesto, a personajes cinematográficos tan deleznables como Hanníbal Lecter del Silencio de los Corderos o Ed Gein de Psicosis.

Más de veinte años de internamiento psiquiátrico hicieron que Manuel Villegas Delgado, cambiase su actitud. Ya no se jactaba de haber matado a nadie, ni siquiera entraba en disputas violentas con el resto de sus compañeros. Solo quería curarse para disfrutar de la libertad. Y ésta llegó. Lo hizo con la entrada en vigor del nuevo Código Penal. No había condena que lo retuviese preso. Sin embargo, una afección pulmonar acabó con su vida en 1998. ‘El Arropiero’ moría víctima del tabaco. Había pasado 26 años encerrado y jamás fue juzgado por los crímenes cometidos.

'El Arropiero' desde la cárcel

‘El Arropiero’ desde la cárcel / Youtube

Crónicas del misterio: el enigma de los cráneos deformados en ES Radio

💀Crónicas del misterio: el enigma de los cráneos deformados en ES Radio
Bellezas' medievales con cráneos deformados
📻El periodista y divulgador científico, José Manuel García Bautista, cuenta en su sección “Crónicas del Misterio” los hechos más inquietantes @esRadio_Sevilla
ES Radio

La isla de los gatos

En la isla de Tashirojima, en la prefectura de Miyagi, en Japón, los gatos superan en número a los habitantes de la isla, y los humanos están encantados.

Tashirojima, la isla de los gatos
No es casualidad que los gatos que habitan Tashirojima, o la que se conoce como la “Isla del Gato”, en Japón, hayan llegado a ser los principales residentes de la isla. Los lugareños piensan que los gatos representan la suerte y la buena fortuna, y doblemente si los alimentas y cuidas de ellos. Por lo tanto, los gatos son tratados como reyes, y aunque la mayoría son salvajes porque mantenerlos como “mascotas” no se considera apropiado, están bien alimentados y bien cuidados. Ya sabíamos que en Japón tenían un santuario para zorros, ahora descubriremos otro santuario animal, esta vez de felinos.
Tashirojima, la isla de los gatos
Sin embargo parece que la suerte y la fortuna no ha llegado a los residentes humanos de la Isla del Gato. En los últimos 50 años, la población humana de la isla ha disminuido de 1.000 a menos de 100 personas. Muchas personas han desistido de habitar en la isla precisamente por estar plagada de felinos, sin embargo las personas que permanecen en ella se han vuelto cada vez más protectoras de los gatos.
Tashirojima, la isla de los gatos
Actualmente no se permiten perros en la isla para proteger el bienestar de los gatos, y presumiblemente,  cualquier perro lo pasaría mal en una isla llena de gatos salvajes. Incluso hay un pequeño santuario de gatos ( Neko-jinja  猫 神社 en japonés) en medio de la isla para conmemorar a un gato muerto accidentalmente.
Tashirojima, la isla de los gatos
Tashirojima, la isla de los gatos
Sin embargo, los gatos puede que acaben llevando la suerte al lugar. El turismo ha aumentado ya que se ha convertido en una atracción para viajeros curiosos, gracias a todos esos gatos.
Tashirojima, la isla de los gatos
Puede ser difícil encontrar comida para gatos en la isla, por lo que si alguna vez se decide a viajar a este lugar lo mejor es llevar algunas golosinas antes de tomar el ferry.
Esta no es la única isla de gatos en Japón. Otro lugar popular es la isla de Aoshima en  la prefectura de Ehime  con aproximadamente 150 gatos y una docena de residentes humanos.