Uno de los rascacielos más altos de China se tambalea sin razón aparente y obliga a evacuar la zona entre pánico y misterio

Uno de los rascacielos más altos de China se tambalea sin razón aparente y obliga a evacuar la zona entre pánico y misterio

Miles de personas corriendo, vídeos circulando por redes sociales y pánico generalizado. Uno de los rascacielos más altos de China empezó a tambalearse y amenazó con caerse sin razón aparente. Hacía buen tiempo, no se han detectado terremotos y no ha habido ningún incendio o incidente registrado. Pero el edificio empezó a temblar y las más de 15.000 personas que estaban dentro tuvieron que ser evacuadas en 90 minutos.

Con 71 plantas y 292 metros (356 metros con la antena incluida), el SEG Plaza es uno de los edificios más altos de China. Completado en el año 2000, el imponente rascacielos es uno de los más representativos de Shenzhen y uno de los puntos más visitados de la ciudad.

Un susto de casi 300 metros

Alrededor de la una del mediodía, hora local, del martes 18 de mayo, el imponente SEG Plaza empezó a temblar. Las partes superiores del edificio comenzaron a moverse ligeramente de un lado a otro, asustando a los presentes y obligando a las autoridades a evacuar a todas las personas del interior. El edificio es sede de un gran mercado de tecnología en sus plantas inferiores.

“Después de verificar y analizar los datos de varias estaciones de monitoreo de terremotos en la ciudad, hoy no hubo ningún terremoto en Shenzhen”, explica un comunicado de las autoridades. Afortunadamente no se ha registrado ningún herido y el edificio sigue en su sitio, pero el suceso provocó que centenares de personas se alejaran corriendo del rascacielos.

Los expertos de Shenzhen explican que “no se han encontrado anomalías de seguridad en la estructura principal ni en el entorno circundante del edificio”. También comentan que los componentes interiores y exteriores del edificio parecían intactos.

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Por el momento no se ha ofrecido una explicación técnica del tambaleo del edificio. El tiempo tampoco parece una explicación, ya que la velocidad máxima durante el día fue de unos 32 km/h, unos vientos que no dejan de ser una fresca brisa.

Científicos resuelven el misterio de extraña cabeza descubierta por arqueólogos en Ecuador

La cabeza en el laboratorio durante los análisis a los que fue sometida. Foto: U. de Mercer

Llamadas tsantsas, son artefactos únicos y valiosos hechas por tribus amazónicas a partir las cabezas de enemigos asesinados durante el combate. La cabeza fue descubierta en una universidad en EE.UU. y usada en 1979 en la película Sangre Sabia.


Un equipo de investigadores de la Universidad Mercer realizó un estudio que autentificó una cabeza ceremonial encogida a Ecuador.

La tsantsa ceremonial, o cabeza encogida, fue devuelta a Ecuador en 2019 después de ser descubierta entre las exhibiciones almacenadas en el campus de Macon de esta universidad.

Pero antes de su devolución, la pieza fue sometida a un complejo proceso de autentificación, dirigido por el Dr. Craig Byron del Departamento de Biología de esta universidad y en el que participaron además el Dr. Adam Kiefer, del Departamento de Química y la Dra. Joanna Thomas, del Departamento de Ingeniería Biomédica. Denominada “La autenticación y repatriación de una tsantsa ceremonial a su país de origen (Ecuador)“, la investigación fue publicada este miércoles en la revista Heritage Science.

El Dr. Craig Byron, durante los análisis a los que fue sometida la cabeza.

Las tsantsas son artefactos únicos y valiosos que fueron producidos por los pueblos Shuar, Achuar, Awajún-Aguaruna, Wampís-Huambisa y Candoshi-Shampra (SAAWC) hasta mediados del siglo XX. Fueron hechos de las cabezas de enemigos asesinados durante el combate en un proceso de varios pasos que requiere mucha mano de obra.

Falsificaciones

Las tsantsas se volvieron valiosas como recuerdos durante el siglo XIX cuando la invasión cultural occidental y europea en el interior ecuatoriano y peruano prohibió su fabricación. Esta demanda insatisfecha resultó en la producción de falsificaciones convincentes. Como resultado, la repatriación de tsantsas a sus lugares de origen requiere una autenticación previa.

Tsantsa o cabeza reducida que se conserva en el Museo Pitt Rivers, en Oxford, Reino Unido.

La tsantsa ceremonial descubierta en la U. de Mercer fue descrita en las memorias personales de su dueño original, un miembro de la facultad fallecido, como originada en la Amazonía ecuatoriana.

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El Dr. Kiefer y el Dr. Byron contactaron a la embajada de Ecuador en Estados Unidos, quienes en consulta con el Instituto Nacional del Patrimonio Cultural de Ecuador brindaron orientación sobre cómo autenticar la tsantsa, un requisito para su repatriación a Ecuador.

Los investigadores desarrollaron una lista de criterios para autenticar la pieza a partir de esta guía y de la literatura académica disponible, y examinaron más a fondo la anatomía de la tsantsa mediante tomografía computarizada (TC).

La cabeza fue sometida a una tomografía computarizada (TC). Foto: U. de Mercer

Descubrieron que la tsantsa tenía las características estructurales de un artefacto ceremonial, como el tamaño de la cabeza, que era aproximadamente del tamaño de un puño humano adulto, y tres agujeros en los labios superior e inferior, unidos con una fibra vegetal, que son comunes en otros ejemplos ceremoniales. La tsantsa también mostró un peinado distintivo de tres niveles consistente con el cabello usado por los pueblos SAAWC.

En total, los investigadores pudieron confirmar 30 de 33 indicadores de autenticación, incluida la evidencia de fabricación y modificación tradicional.

Si bien los autores advierten que algunas de las características auténticas de tsantsa podrían haber sido dañadas mientras se usaban como accesorio en la película de John Huston de 1979 Sangre Sabia (Wise Blood), sus hallazgos les permitieron concluir que el artefacto era un tsantsa genuino y ceremonial y no una falsificación. Los resultados de la autenticación fueron aceptados por el gobierno ecuatoriano y la tsantsa fue repatriada en junio de 2019.

Escena de la película Sangre Sabia, en que se usó la cabeza y donde podría haber sido dañada.

Los investigadores también produjeron una réplica en 3D a escala de la tsantsa, lo que sugiere que las reproducciones impresas en 3D pueden ser útiles como mejoras y, en algunos casos, incluso reemplazos de artefactos auténticos en la educación cultural e histórica.

El misterio de las bacterias de una mujer enterrada con honores hace 19.000 años

Un estudio desvela que la microbiota de los europeos del Paleolítico superior era mucho más parecida a la de los neandertales que a la del europeo moderno.

Losa con grabados que recubría la tumba de la Dama Roja.
Losa con grabados que recubría la tumba de la Dama Roja.UNIVERSIDAD DE CANTABRIA

ALBERTO QUERO

En 2010, un grupo de arqueólogos encontró en la cueva de El Mirón (Cantabria) los restos de una mujer enterrada hace 19.000 años. Esta sepultura llamó la atención de los expertos por su antigüedad, pero también porque los huesos estaban cubiertos de pintura roja y con cúmulos de polen que indicaban que la tumba había sido decorada con flores. Se la bautizó entonces como la Dama Roja. Estos restos han servido de muestra para un nuevo estudio que pretendía analizar la evolución de las bacterias bucales desde los primeros homínidos hasta el ser humano moderno. El trabajo ha descubierto que hay una diferencia importante entre el conjunto de microorganismos de los europeos del Paleolítico superior (grupo al que pertenece la Dama Roja) y los humanos que llegaron al continente hace 14.000 años. Las bacterias de los primeros son muy similares a las de los neandertales, mientras que las de los segundos se asemejan más a los del hombre moderno.

Al conjunto de bacterias que tenemos en nuestro organismo se las conoce como microbiota. Además de en la boca, están presentes en otros lugares, como la nariz, los pulmones, los intestinos o la piel. Si bien el grueso de estos microbios son comunes a todos los humanos y pasan de una generación a otra durante la infancia, con la lactancia y el contacto directo, hay una parte que varía entre cada individuo. Manuel González Morales, catedrático de la Universidad de Cantabria, investigador del Instituto de Investigaciones Prehistóricas de la misma comunidad y uno de los responsables de la excavación de los restos de la Dama Roja, lo define como “una huella personal”. “Puede haber bacterias concretas que varíen. Nunca somos exactamente idénticos”, explica. Según los cálculos de los expertos, en total estas bacterias suponen un kilo y medio de peso.

La microbiota es un conjunto de bacterias propio y personal, presente por todo nuestro cuerpo y que conformamos durante la infancia, con la lactancia o el contacto directo.

Para el estudio se han utilizado muestras de humanos actuales, gorilas, chimpancés y neandertales, además de usar otros datos publicados en informes anteriores. Para analizar al hombre del Paleolítico superior, tomaron muestras de la Dama Roja y al analizarlas, comprobaron que estas cepas de la boca se parecían mucho más a las muestras tomadas en neandertales que a aquellas de los hombres posteriores a hace 14.000 años, antepasados directos de los actuales. En esta fecha se data una ruptura ya que, con el final de la última glaciación, se produce una migración masiva de individuos desde Asia hacia Europa, que acabó reemplazando a la población autóctona. Lo mismo ocurrió con la microbiota de los antiguos europeos. “Las poblaciones que colonizan Europa desde Oriente Medio hace unos 14.000 años tienen microbiotas diferentes a los antiguos europeos, a pesar de que ambos tienen la misma ascendencia neandertal”, explica González.

Los autores del estudio, publicado hoy en la revista PNAS, apuntan a que el hecho de que los antiguos europeos y los neandertales compartan una microbiota muy similar se debe a que lo heredaron de un mismo antepasado que existió hace 600.000 años. En esta época, los investigadores creen que los humanos incorporan el almidón a su dieta, un compuesto que proporciona más energía que otras comidas y que pudo haber ayudado al mayor desarrollo cerebral de la rama Homo. “Hay una separación con el resto de primates que se produce cuando aparecen las bacterias ligadas al procesamiento del almidón. Es una cosa específicamente humana”, señala González.

Mandíbula de la Dama Roja encontrada en la cueva de El Mirón (Cantabria).
Mandíbula de la Dama Roja encontrada en la cueva de El Mirón (Cantabria).MANUEL MORALES GONZÁLEZ / OTROS

Pero esta similitud de la microbiota solo se da en las muestras de europeos del Paleolítico superior y no en las de individuos de África. “Las microbiotas de los especímenes del norte de África de esa época también eran diferentes. Eran microbiotas de hombres modernos conviviendo con microbiotas de neandertales”, cuenta González. Esto no significa que la población africana esté más evolucionada que las poblaciones europeas o asiáticas, simplemente tienen “historias evolutivas diferentes”, según apunta el investigador. “Las poblaciones actuales africanas prácticamente no tienen nada de ascendencia neandertal. El resto de las poblaciones de Eurasia y América, que se coloniza desde Asia, sí que tenemos una pequeña proporción de linaje neandertal. En torno a un 1-2%”, explica.

Para Antonio Rosas, profesor de Investigación del CSIC, este estudio pertenece a una corriente de investigación cada vez más importante, centrada en la influencia de las microbiotas en la vida y la biología. A nivel humano, Rosas considera que “conocer la evolución de este conjunto de microorganismos nos ayuda a entender mucho mejor las cosas desde un punto de vista evolutivo”. Pero estos conocimientos también se pueden aplicar a otros animales y especies. “Es importante tener un criterio independiente para conocer la evolución de los grupos animales. Se trata de estudiar la composición de estos biomas y ver cómo va cambiando”, asegura. González también es optimista en cuanto a las posibilidades del estudio, aunque considera que “será necesario ampliar la muestra para comprobar si este descubrimiento se da en otras poblaciones del Paleolítico”.

FE DE ERRORES: En una primera versión del artículo se decía que el conjunto de bacterias que tenemos en nuestro organismo y en el que se basaba el estudio se le conoce como microbioma, cuando su nombre es microbiota.