El misterio de Bloop: un extrañísimo ultrasonido subacuático detectado en 1997 que provocó todo tipo de locas teorías

El misterio de Bloop: un extrañísimo ultrasonido subacuático detectado en 1997 que provocó todo tipo de locas teorías

El mundo está lleno de cosas sin explicación. Por ejemplo, a día de hoy no sabemos para qué se construyó exactamente Stonehenge. Pero hoy no vamos a hablar de megaestructuras, sino de un sonido. Un misterioso sonido que fue detectado en el fondo del Océano Pacífico hace un puñado de años y cuya historia es de lo más interesante.

Hablamos de Bloop, un ultrasonido subacuático que fue detectado por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (a.k.a. NOAA) y que levantó todo tipo de especulaciones. Es un sonido que no se había escuchado antes y mantuvo a los investigadores en vilo durante no poco tiempo. Al fin y al cabo, el 95% del océano está pendiente de ser explorado. ¿Fue un monstruo? ¿Algún tipo de medusa gigante? ¿Quizá era una fiesta de los Atlantes? No exactamente.

¿Qué es ese sonido?

Comencemos por el principio. En 1997, los investigadores que escuchaban la actividad volcánica submarina en el Pacífico Sur registraron, en palabras de la NOAA, un “sonido extraño, poderoso y extremadamente fuerte”. Mediante hidrófonos (micrófonos subacuáticos) separados por unos 3.219 kilómetros se registraron varias instancias del sonido que “no se parecía a nada que hubieran escuchado antes”. Según la NOAA, “no solo era fuerte, el sonido tenía una característica única que llegó a conocerse como el Bloop”.

Imaginemos el percal: un sonido subacuático de origen desconocido y que nunca antes habíamos escuchado. Las especulaciones no se hicieron de rogar. Christopher Fox, que en 2002 dirigía el Proyecto de Monitoreo Acústico de la NOAA en el Laboratorio Ambiental Marino del Pacífico en Newport, Oregón, dijo en una entrevista que tenía la corazonada de que era de origen animal, pero había un problema con esta teoría: ¿qué animal?

Los sensores que detectaron el Bloop estaban separados por miles y miles de kilómetros de distancia, así que el animal tendría que emitir un ruido enorme. ¿Qué clase de bestia puede emitir semejante ruido? Se barajó la idea de un calamar gigante, pero los cefalópodos no tiene un saco lleno de gas, así que no pueden hacer ese ruido. Tampoco podía ser una ballena, según Phil Lobel, biólogo marino de la Universidad de Boston, que en la misma entrevista aseguró haber escuchado cantos de ballena a esas distancias y que el Bloop era más fuerte. Un misterio.
Cthulhu y R Lyeh

Otra teoría de la conspiración y mucho más absurda es que el origen de Bloop estaba a 1.760 kilómetros de la ciudad hundida (y ficticia) de R’yleh, la ciudad donde HP Lovecraft decía que estaba encarcelado Cthulhu. Y a ver, es cierto que Cthulhu podría encajar en la descripción de un animal enorme, pero desgraciadamente Cthulhu es una bestia ficticia que solo existe en nuestra imaginación, en novelas, videojuegos y películas.

Así pues, descartamos animales enormes y Cthulhu. ¿Cuál fue el origen de Bloop, entonces? La NOAA acabó dando con la clave y, desgraciadamente, es menos emocionante que la idea un calamar gigante. En 2012, la NOAA dijo que el sonido tenía un origen bastante común: el agrietamiento de una plataforma de hielo al romperse desde la Antártida. Según la NOAA:

“El Bloop fue el sonido de un terremoto de hielo, un iceberg que se rompía y se desprendía de un glaciar antártico. Con el calentamiento global, ocurren más y más terremotos anualmente, que rompen los glaciares, se agrietan y finalmente se derriten en el océano”.

Robert Dziak, sismólogo de la Universidad Estatal de Oregon, explicó a Wired que “las características de frecuencia y duración de la señal Bloop son consistentes, y esencialmente idénticas, a las señales de terremotos que hemos registrado en la Antártida”. Además, señaló algo interesante, y es que el sonido de Bloop que se solía reproducir estaba a 16 veces su velocidad normal, lo que podría dar a entender que es un sonido biológico. El sonido original es más parecido al de un terremoto.

De acuerdo a la NOAA, los sonidos de amplio espectro registrados en 1997 son “consistentes con los terremotos de hielo generados por grandes icebergs cuando se agrietan y fracturan”. Estos terremotos tienen una amplitud suficiente para ser detectados por múltiples sensores a una distancia de más de 5.000 kilómetros. En palabras de la NOAA, “lo más probable es que el iceberg o los icebergs que generaron el Bloop estuvieran entre el estrecho de Bransfield y el mar de Ross, o posiblemente en el cabo Adare, una fuente bien conocida de señales criogénicas”.

El misterio de la muerte de Morrison continúa 50 años después: ¿sobredosis, asesinato o farsa?

El 2 de junio verá la luz la última publicación de Alberto Manzano, la biografía de Jim Morrison, líder de The Doors.

MANUEL YABEN

«Yo no creo que este muerto. Desapareció en 1971 y me lo imagino pescando en alguna playa africana». El misterio que rodeó la muerte de Jim Morrison, lleno de teorías y especulaciones, «no se solucionará nunca», apunta Alberto Manzano (Barcelona, 1955), sin duda la voz mas autorizada de este país cuando se trata de mencionar a Morrison. Manzano, periodista musical, poeta y traductor de toda la obra poética y musical de Jim Morrison, es el autor de Jim Morrison. Cuando la música acabe apaga las luces, la biografía que 50 años después de su supuesto fallecimiento vuelve a avivar el mito sobre el vocalista de The Doors, uno de los grupos más importantes e influyentes de la historia del rock.

Jim Morrison logró situarse en lo más alto del panorama musical mundial sin saber tocar ningún instrumento. Su principal argumento no era otro que su pericia como escritor. «Una excepción en el ámbito del rock, que está plagado de mediocridad a nivel lírico y poético. Su celebro bullía», señala Manzano en conversación con El Independiente. Esta característica que hacía único a Morrison fue su virtud más destacada y al mismo tiempo su condena: «Se hartó del show business y del estrellato. Estaba hastiado del mundo de la música. La gente conoce su imagen de sex symbol, pero realmente era un gran literato».

La extraña muerte de Jim Morrison

El volantazo a su carrera musical tenía una clara dirección: un retiro en París para dedicarse exclusivamente a escribir poemas; sin embargo, eso no fue suficiente: «Jim había vuelto a caer en un abismo de terrible desánimo (…) Estaba hundido en la silla frente a la mesa del comedor, esperando que le llegara la inspiración para escribir algo que hiciera honor a su fama, pero la musa no aparecía». Así retrata Manzano la situación vital de Morrison dos días antes de perder la vida, según afirma el acta de defunción.

La pesadumbre de una entrada en prisión que parecía inminente lleva a Manzano a pensar que «Morrison montó una película para desaparecer y que la ley le dejara tranquilo, aunque son especulaciones». El autor explica que le cuesta comprender las extrañas circunstancias que rodearon la muerte de Morrison y «el recelo para mostrar su cadáver», que sólo pudo ver su pareja Pamela Courson.

Jim Morrison era un chamán en el escenario»

ALBERTO MANZANO

La información que se ofreció como oficial es que Morrison perdió la vida a los 27 años -entrando en el fúnebre club de los 27– por causas naturales en la bañera, donde fue encontrado por Pamela. Los supuestos que se han barajado durante estos 50 años hablan de suicidio, asesinato, sobredosis y fuga, todo ello alimentado por el secretismo y la singularidad del suceso. Cinco días después del supuesto fallecimiento, el ataúd fue enterrado bajo el epitafio «Fiel a su propio espíritu» en Père Lachaise, donde reposan los restos de Apollinaire, Édith Piaf, Oscar Wilde o Balzac, con quienes compartía rebeldía y dotes artísticas.

Jim Morrison como icono

La figura de Morrison desprende magnetismo y mística. Manzano argumenta: «Seducía físicamente mientras rapsodiaba, pero su encanto estaba articulado a una vena intelectual. Era puro teatro musical, teatro poético del bueno. Jim fascinaba a la vez que conmocionaba, era un ángel con piel de cuero negro, salmodiando largos hechizos, eructando violentas imprecaciones suplicantes, interpretadas con un dramatismo que realzaba la teatralidad del grupo».

Las experiencias de la infancia influyen de manera determinante en el carácter de una persona. En esa etapa, mientras un pequeño Jim de cuatro años atravesaba con su familia la carretera de Santa Fe, en las afueras de Albuquerque (Nuevo México), presenció como un montón de indios yacían moribundos junto a un camión volcado. Su padre trató de hacerle creer que era un sueño, pero como indica Manzano, «Morrison estaba convencido de que el espíritu de uno de esos indios fallecidos le había poseído. Se sentía un chamán, lo que impregnó la personalidad y el carácter de la obra de Jim Morrison».

Esta faceta motivó su función vital: «liberar a la gente de su manera limitada de sentir y ver la vida». Inmerso en el ardor de la contracultura norteamericana y los estertores del hipismo, Morrison trató de excarcelar a la gente de ese pensamiento tan establecido a finales de los 60. Además, sin antojarse la música como su principal ambición, consiguió junto a su grupo The Doors, ser la primera banda norteamericana en lograr cinco discos de oro consecutivos.

Fuente: El Independiente

El enigma de los romanos decapitados en suffolk

En el año 2019, durante unas excavaciones en la localidad de Great Whelnetham, en el condado de Suffolk, los arqueólogos hicieron el misterioso y fascinante descubrimiento de cincuenta y dos esqueletos, diecisiete de los cuales habían sido extrañamente decapitados.

cuando un ciudadano moría en la antigua Roma, el familiar más cercano debía recoger su último aliento con un beso y cerrar sus ojos. Los demás, rotos de dolor, debían llamarlo por su nombre varias veces para comprobar que realmente estaba muerto. Después, el cuerpo era depositado en el suelo donde se lavaba y ungía con sustancias aromáticas. Luego se exponía durante varios días sobre el lecho fúnebre para que todos sus allegados pudieran despedirlo. Era el principio de los rituales funerarios que acompañarían al difunto hasta su lugar de inhumación o incineración (ambos ritos se usaron en Roma) fuera de las murallas de la ciudad, adonde era trasladado en procesión. De hecho, los últimos kilómetros de vía que llevaban a Roma estaban jalonados por lápidas funerarias o pequeños monumentos que honraban la memoria de los difuntos.

UN HALLAZGO SORPRENDENTE

Pero lo que tradicionalmente los estudiosos conocían sobre los ritos y costumbres funerarias de los romanos iba a cambiar en 2019 cuando el arqueólogo Andrew Peachey, de la empresa Archeological Solutions, realizó un descubrimiento sorprendente en el transcurso de una excavación arqueológica en la localidad de Great Whelnetham, en el condado de Suffolk, en Inglaterra: los restos de cincuenta y dos esqueletos del siglo IV (un período en el que la presencia romana en Britania empezaba a disminuir), diecisiete de los cuales habían sido decapitados posmortem (en 2010, en York, la antigua Eboracum, aparecieron también los restos de unos romanos decapitados, pero en este caso al parecer fue perimortem). No esperábamos encontrar tantos y tan bien conservados”, explica un sorprendido Peachey. Y lo más excepcional del hallazgo radica en que a algunos de los difuntos los enterraron con la cabeza colocada entre las piernas.

Desde 1964, los arqueólogos sabían que en la zona existía un gran asentamiento romano fundado en el siglo I d.C. De hecho, el condado de Suffolk se hallaba bajo el control de la tribu de los icenos cuando los romanos invadieron Britania en el siglo I, y hasta principios del siglo V d.C. fue un área intensamente poblada. Pero dado las características arenosas del terreno, lo esperable era que cualquier resto óseo hubiera desaparecido con el paso de los siglos. Así que la sorpresa fue mayúscula cuando durante las excavaciones empezaron a salir a la luz los restos de hombres, mujeres y niños que muy posiblemente habían habitado en aquel lugar. Peachey, responsable de las excavaciones, no ha podido explicar el motivo de esas decapitaciones, aunque sí se ha atrevido a sugerir una teoría: “Este parece ser un rito fúnebre realizado con precisión que podría estar asociado con un grupo en particular dentro de la población local”.

Basil Brown, el descubridor de Sutton Hoo

Basil Brown, el descubridor de Sutton Hoo

UN ENTIERRO POCO HABITUAL

Según los investigadores, no es extraño encontrar en los cementerios romanos algunos enterramientos poco habituales, pero el caso de Suffolk es realmente curioso. De los cincuenta y dos esqueletos, tan solo diecisiete fueron enterrados en posición “supina”, es decir acostados boca arriba. El resto fueron enterrados boca abajo, en una posición agachada o de espaldas, con la cabeza entre las piernas o los pies. Otro hecho curioso es que cuatro de las cabezas estaban colocadas junto a cuerpos que no eran los suyos. “A excepción de tres o cuatro cementerios en todo el país, es muy raro hallar una proporción tan alta de enterramientos atípicos en una necrópolis romana. En este caso podríamos considerar este tipo de enterramientos normales entre esa comunidad”, según Peachey.

Peachey destaca asimismo el hecho de que los fallecidos no habían sido ejecutados. Los investigadores, así, piensan que tras la muerte sus cabezas fueron separadas con cuidado del cuerpo, cortadas desde delante, justo detrás de la mandíbula, más como si se tratase de una operación quirúrgica que no una simple ejecución en la que se cortaba la cabeza de manera violenta. Una posible explicación, según el arqueólogo, es que esta fuera una práctica funeraria llegada desde otro lugar y que fuera traída por “mano de obra o incluso esclavos de una finca situada en otro territorio del Imperio romano”. Para salir de dudas, el estudio de las proteínas y de los isótopos de los huesos podría aclarar la procedencia de estas personas. En todo caso, Peachey ha planteado la hipótesis de que ese singular ritual formara parte de un culto muy específico en el que se veneraba la cabeza humana como parte del alma. De hecho, el sistema de creencias de algunas tribus celtas prerromanas relacionaba las decapitaciones con la liberación del espíritu.

PERSISTE EL MISTERIO

Lo que sí se sabe de estas personas es que la mayoría vivieron hasta una edad bastante avanzada para la época, aunque también había un niño de corta edad y dos un poco más mayores, de unos nueve o diez años. Los torsos de estos esqueletos estaban bastante desarrollados, lo que sugiere que muy posiblemente realizasen duras tareas agrícolas: “Estaban bien nutridos y varios tenían brazos y cuerpos muy robustos, acordes con una población agrícola trabajadora”, comenta Peachey. Sin embargo, el análisis de la dentadura de alguno de los esqueletos reveló que la dieta de estos individuos era alta en azúcares naturales y carbohidratos, y que la higiene bucal no era la adecuada: a la mayoría de los esqueletos les faltaban piezas dentales y sufrían abscesos. Aparte de estos problemas dentales, algunos padecieron tuberculosis, algo que era muy común en las comunidades agrícolas de la época. El equipo de arqueólogos también descubrió una gran zanja repleta de diversos elementos de la vida cotidiana como platos de color rojo brillante importados de la Galia, vasos de colores decorados con ciervos y dos elaborados peines, aunque en ninguna de las tumbas se descubrió un ajuar funerario que indicara la posición social del difunto.

68 programas de “VOCES DEL MISTERIO” para todo el verano en SFC Radio, 91.6 fm e internet

⚠️📢GRAN NOTICIA:

Desde SFC Radio me acaban de informar que durante todo el verano, de lunes a viernes, se emitirá “Voces del Misterio”, de 20:30 h. a 22:30 h. serán 68 programas de radio que indican el alto nivel de aceptación que tiene en Andalucía.

Este verano será un verano de Misterio con VOCES DEL MISTERIO, en SFC Radio, 91.6 fm.

El misterio del crimen de los marqueses de Urquijo

Hace 41 años se produjo el sangriento doble crimen de los marqueses de Urquijo, que ha pasado a la historia de la crónica negra española.

Manuel Román

Hace 41 años se produjo el sangriento doble crimen de los marqueses de Urquijo, que ha pasado a la historia de la crónica negra española.

En la madrugada del 1 de agosto de 1980 se produjo un doble crimen, que ha pasado a la historia de la crónica negra española: el de los marqueses de Urquijo. Transcurridos ya casi cuarenta y un años del suceso, aún existen muchas dudas acerca de la persona que cometió aquella tragedia familiar. Sólo se condenó al ex-yerno de los marqueses, Rafael Escobedo, quien acabó muerto en el penal del Dueso en extrañas circunstancias. Varios fueron los sospechosos, algunos detenidos, un fugado de la justicia. En cuanto a los hijos de los marqueses, herederos de la fortuna de sus padres, tuvieron vidas muy diferentes, Juan, beneficiado con un par de títulos nobiliarios, millonario en la actualidad, y Miriam, con suerte adversa, en sus matrimonios y en los negocios que emprendió, aunque ya repuesta en parte de su ruina.

Madrugada del 1 de agosto de aquel 1980 ya citado. En el chalé situado en el Camino Viejo de Húmera, número 27, urbanización madrileña de Somosaguas, aparecieron asesinados los marqueses de Urquijo, propietarios del inmueble. La investigación policial dio como resultado saber que a Manuel de la Sierra y Torres le descerrajaron un tiro en la nuca. El matrimonio hacía tiempo que dormía separado. Al escuchar el disparo, María Lourdes de Urquijo y Morenés se despertó en la habitación contigua y en pocos segundos perdía la vida con dos disparos de pistola en la yugular y en la boca.

Cuando más tarde los servidores de los marqueses se encontraron con sus cadáveres recibieron la orden del administrador, Diego Martínez Herrera, de proceder al lavado con agua caliente de aquellos cuerpos sin vida. Algo que complicó la investigación posterior del suceso. A partir de entonces, con la llegada de miembros policiales e informadores, se inició la que iba a ser una historia llena de misterios, aún sin aclarar del todo, acerca de todo lo que ocurrió aquella noche.

El sumario del caso se creyó siempre defectuoso, con lagunas que en su momento no se investigaron lo suficiente. Cinco personas se cree estaban presentes en el chalé de los marqueses en el momento en que fueron asesinados. La pregunta obligada siempre fue ésta: pero ¿quién o quiénes fueron los autores del crimen, en singular o en plural, claro está? Se sabe que en ese quinteto había una mujer, al encontrarse en el lugar de los hechos trozos de cabellos femeninos. Y el que sin duda asimismo se hallaba presente fue Rafael Escobedo Alday, que sería como ya dijimos el único condenado, acusado de ser el asesino. Serias dudas, conforme fue avanzando el tiempo, lo señalaron como un chivo expiatorio, inocente en aquellas muertes.

Rafael Escobedo, nacido en 1955, era de carácter algo apocado, muy sensible, físicamente atractivo, que se enamoró de Miriam de la Sierra, la primogénita de los marqueses, un año mayor que él. No tenía un oficio conocido y el marqués de Urquijo desaprobó aquella relación sentimental. Pero en tantos casos similares se impuso el amor impetuoso de la pareja y desde luego la decisión indeclinable de la novia, joven ya de mucho carácter, que desobedeciendo la petición de su progenitor para que descartase aquel desposorio, contrajo enlace matrimonial con Rafi, como ella lo llamaba. Fue el 21 de junio de 1978. Alrededor de la pareja surgieron los inevitables comentarios, acerca de ese novio sin posibles que había “dado un braguetazo”. Los de mayor edad recordaban que también el marqués de la Sierra había sabido elegir por esposa a la afortunada marquesa de Urquijo, descendiente de una rica familia de banqueros.

Como los recién casados “no tenían ni un duro” se fueron a vivir al chalé de los suegros, en Somosaguas, a una veintena de kilómetros del centro de Madrid. Al marqués cada vez le desagradaba más sentarse en la misma mesa del comedor junto a su joven yerno. La tensión familiar estaba servida y probablemente con la ayuda de su madre, la marquesa, Miriam y Rafi alquilaron un piso en la calle de Orense. Pasaron por un periodo de necesidades económicas. Recuérdese que los marqueses de Urquijo eran millonarios. A los pocos meses Rafi y Miriam ya no eran los mismos y discutían al dos por tres. Enterado el marqués, frotándose las manos, hizo las gestiones posibles para que el matrimonio de su hija quedara declarado nulo. El siguiente paso fue ya la separación y el divorcio que Miriam solicitó en abril de 1983, obteniéndolo en noviembre de ese mismo año. Resulta que su convivencia hacía tiempo que se había apagado. Y ya en 1979, apenas un año después de su boda con Rafi, Miriam se acostaba con el estadounidense Richard Dennis Rew, al que se identificaba siempre en la prensa rosa como “Dick, el americano”.

Montaron una empresa de bisutería y detergentes, contrajeron unión civil en julio de 1986, tuvieron dos hijos y acabaron divorciándose; él pasó a convivir seguidamente con otra mujer en tanto Miriam, desolada, emprendía una serie de negocios que casi la arruinaron. Se paseó por las televisiones contando sus cuitas, imagino que al menos algunas para sacar provecho e ir tirando como fuera. Se rehizo económica y anímicamente mucho tiempo más tarde tras asociarse con el ex piloto de origen paquistaní Bash Bokhari, con quien contrajo el tercer matrimonio de su ajetreada vida y fundó una empresa, Todo lo contrario que su hermano Juan que, aun siendo menor que ella, heredó dos títulos, el principal: sexto marqués de Urquijo. Si su hermana perdió buena parte de la herencia en sus complicados negocios, en cambio Juan continuó con sus inversiones bancarias y prósperas empresas que lo han mantenido hasta el día de hoy en inmejorable posición económica. Si la fortuna le favoreció en ese sentido, no la tuvo en su boda con Rocío Caruncho Fontela. Les nacieron tres hijos. Mas al final aquel enlace se deshizo.

Volvamos hacia atrás para desenredar, siquiera superficialmente, la trama de aquel asesinato de los marqueses. Ni qué decir que corrieron ríos de tinta, como antes se decía, en los medios escritos, y en las tertulias de radio y luego la televisión. El mayordomo de los marqueses, de irreprimibles ademanes y atiplada voz, se convertía en una especie de portavoz del servicio de la casa de los marqueses. El administrador, en cambio, callaba. La policía proseguía sus investigaciones. Hallaron en una finca manchega del padre de Rafi Escobedo doscientos casquillos de pistola, supuestamente similares a los empleados para matar a los marqueses. Se especuló que acaso Rafi protegía a su padre. Los casquillos desaparecieron. Se siguieron otras pistas. Pesquisas para encontrar la pistola que pudo dispararse aquella noche trágica. La arrojó Javier Anastasio de Espona al pantano de San Juan. Éste, declaró que se la había dado su amigo Rafi Escobedo. Era una “Star” calibre 22, Long Rifle. Sin explicaciones plausibles aquella pistola no fue nunca hallada. Como también desaparecieron del juzgado que entendía el caso la declaración jurada del principal sospechoso, Rafael Escobedo.

Javier Anastasio fue detenido en 1983. ¿Fue una de las cinco personas que estuvo la noche de los asesinatos en el chalé de los marqueses?. Cuando iban a juzgarlo se fugó y ha estado treinta años fuera de España, en Brasil y algún otro lugar. Con el supuesto delito prescrito volvió hace alrededor de dos años a Madrid, donde se casó y creó una familia. Seguía negando ser el asesino. Mas seguro que sabe todo lo que rodeó a la muerte de los marqueses. Se especula que cuando se fugó, contó con la ayuda policial. Al parecer, era un testigo incómodo. Un amigo suyo, Mauricio López-Roberts y Melgar, marqués de Torrehermosa, fue detenido y condenado a diez años de cárcel por haber prestado a Javier Anastasio veinticinco mil pesetas que le pidió prestadas para huir de España.

Con anterioridad a esos hechos, el principal sospechoso, Rafael Escobedo quedó detenido el 8 de abril de 1981. Al día siguiente, su amigo Javier Anastasio y el administrador de los marqueses de Urquijo viajaron a Londres para entrevistarse con el hijo de éstos, Juan. ¿Qué motivo los llevó a ese encuentro? Misterio también. ¿Asuntos de negocios bancarios? Posiblemente.

Durante el juicio, Rafael Escobedo defendió siempre su inocencia. Acusó a su amigo Javier Anastasio. Pero la justicia, aunque aplicara el asesinato supuestamente cometido por él, señalaba que fue “solo o en compañía de otros”. Estos “otros” nunca se supo quiénes pudieron ser como probables asesinos o implicados directamente en aquellas muertes. Uno o varios que planearon el crimen, como autores intelectuales, que se dice. Y que a lo mejor, entre tantas conjeturas como se han venido realizando durante estas últimas cuatro décadas pudieron contratar a algún asesino, o asesinos, a sueldo.

Cincuenta y tres años le cayeron a Rafael Escobedo Alday de condena en el penal norteño de El Dueso. Hasta allí llegó, con micrófonos y cámara, Jesús Quintero, que a la sazón dirigía y presentaba su primer programa de televisión, El perro verde. Escobedo le había escrito a Jesús para que hiciera algo en su defensa. Y le confesó, entre otras cosas, lo siguiente: “Me encuentro en una situación desesperada… Si en el plazo de cinco días después de la emisión de este programa no me conceden lo que me corresponde, voy a suicidarme…” Rafi contó que se había declarado culpable “porque me obligaron, porque pensé que nunca me podrían condenar puesto que era inocente”. Pocas fechas después de emitirse aquella espeluznante entrevista, Rafael Escobedo apareció supuestamente ahorcado en su celda. Y decimos a proposito “supuestamente”, colgado con unas sábanas en la ventana, porque en la autopsia se dictaminó que había restos de cianuro en sus pulmones. Se deduce que alguien lo envenenó y después lo colgó, ya muerto.

Todo cuanto han leído, un embrollo para contar las peripecias de unos y otros, ha sido miles de veces contado, cada autor a su manera, en medios de comunicación y en varios libros. Y además se estrenó una película y un telefilme recreando el doble asesinato. Queda meridianamente claro que hubo errores en las investigaciones pertinentes. Que el caso esté, o no, cerrado ya definitivamente, como así parece, no se resolvió del todo, salvo la condena a Rafael Escobedo. Su trágica muerte da la impresión que ayuda a sostener que hubo una conspiración nunca aclarada. Una trama financiera. El marqués de Urquijo se oponía enérgicamente a la fusión del Banco Urquijo con el Hispano-Americano. Que pudo realizarse ya cuando el marqués y su esposa habían sido asesinados.

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