La simbología de la Catedral de León es única en el mundo

Los constructores dejaron sus secretos en la piedra. El profesor de la Universidad César García Álvarez lleva años descifrando la iconografía de la Catedral. Afirma que las 111 enjutas del templo leonés componen un conjunto único en el mundo. Es además el monumento gótico con mayor número de dragones: 38. Un edificio que marcó profundamente a Gaudí.
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 Imágenes en las enjutas de la Catedral de León, un hombre montando un caracol, unos jugadores de dados y un sagitario. CORTESÍA DE CÉSAR GARCÍA ÁLVAREZ

«He pasado más tiempo mirando las enjutas que en mi casa», confiesa César García Álvarez, profesor de Historia del Arte de la Universidad de León. Acaba de publicar El laberinto del alma. Iconografía, geometría y simbolismo en la Catedral de León (Eolas & Menoslobos), en el que revisa el que ya publicó en 2003, con nuevas y sorprendentes investigaciones. El libro, que el autor presentará próximamente en la Catedral de León, concluye que el templo gótico alberga 111 esculturas labradas en las enjutas de las capillas del ábside, aparentemente una sucesión desconcertante de imágenes obscenas, de ángeles y animales, pero que, en realidad, ese «caos» es uno de los conjuntos iconográficos más extraños y excepcionales del gótico. «Único en el mundo».

Relieves que sintetizan las concepciones del siglo XIII sobre el Juicio Final, imágenes pioneras en la historia del arte sobre el Purgatorio como lugar y no como estadio —extraídas del concilio de Lyon del año 1245— y enjutas que representan los vicios que el obispo Martín Fernández quería erradicar del cabildo leonés, como la idolatría, la violencia, la sodomía…

Además hay un bestiario completo, con pelícanos, aves fénix, pavos reales… En este ‘zoo’ llama la atención el elevado número de dragones: 38. Aunque en otros enclaves de la Catedral hay más de estos animales mitológicos. Se trata del «monumento gótico con mayor número de dragones», dice García Álvarez. Los alquimistas asociaban este animal mitológico con el mercurio, el caos y el fuego. En la Catedral aparecen representados tanto en su forma alada como áptera.

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El escritor y profesor César García Álvarez y portada del libro. DL

Tratado sobre la muerte

La siguiente dimensión que se puede ‘leer’ en estas esculturas es todo un discurso sobre ars moriendi (el arte de morir). En las enjutas está representado el canto de Sibila y otras dos ceremonias que no se han conservado, la fiesta de los locos y la fiesta del asno. Los secretos de construcción de la Pulchra y la geometría del edificio quedaron inmortalizados en las enjutas, así como las soluciones que el templo leonés aportó a los problemas que planteaba el gótico.

Una de las enjutas tiene labrado el juramento de iniciación de los constructores de catedrales, con imágenes vinculadas con los cultos de Mitra. Un relieve muestra el nacimiento de Mitra de un pez. Hay que tener en cuenta que esta religión mistérica había sido exterminada por el cristianismo en el siglo IV. Muy posiblemente, piensa García Álvarez, a León llegó con la Legio VII.

El profesor leonés afirma que tuvo que haber un «cerebro pensante» de toda esta iconografía. Tal vez no solo el obispo Martín Fernández, sino un canónigo ilustrado, «alguien con una cultura extraordinaria». Se trata de imágenes con concepciones que no pertenecen a la teología del momento, a medio camino entre la ortodoxia y la heterodoxia.

El cerebro pensante
«El creador de toda la iconografía tuvo que ser alguien con una cultura extraordinaria»

El autor tiene claro que «la Catedral de León es la más rica en simbología. Es un sumun de la simbología universal». Un ciclo «insólito» que arranca con un caracol —de ahí la ilustración de portada del libro— y se cierra con un sagitario, pero hay representaciones de un andrógino con dos espadas, un demonio, una cabeza de asno —evocación de antiguos dioses— o un anciano y un negro jugando a los dados en el infierno. Por la «simetría» del edificio García Álvarez sabe que se han perdido otras siete enjutas. Faltan algunas en la capilla de la Virgen del Camino, donde, detrás del calvario, hay una cabeza diabólica.

García Álvarez, que es un gran estudioso de Botines y de la simbología de Gaudí, asegura que el arquitecto catalán «entendió el misterio» que encerraba la Catedral de León. «Hay dos dragones aplastados en la portada occidental. Gaudí seguro que lo captó y le impactó».

El profesor se dio cuenta en 2003 que sus hipótesis y su lectura de las esculturas de las enjutas eran rompedoras. Así que decidió profundizar en sus investigaciones. Explica que «todo está perfectamente fundamentado».

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