Investigadores dicen haber identificado al Asesino del Zodíaco, el asesino en serie que aterrorizó a EE.UU. en la década de 1960

El conocido criminal se burlaba de las autoridades con complejos acertijos y códigos en cartas enviadas a los periódicos y a la Policía. Su caso ha dado lugar a gran número de libros, películas y documentales.
RT

Un equipo que investiga casos sin resolver dice haber identificado finalmente al llamado Asesino del Zodíaco, uno de los asesinos en serie más famosos de Estados Unidos, que aterrorizó a los ciudadanos de San Francisco a finales de la década de 1960.

En un comunicado publicado este miércoles, The Case Breakers, un grupo de más de 40 detectives, periodistas y oficiales de inteligencia militar, cree que se trata de un criminal responsable de un homicidio cometido a cientos de kilómetros de distancia que nunca había sido relacionado con él.

El Asesino del Zodíaco es relacionado con cinco muertes violentas en 1968 y 1969 en el área de San Francisco. El criminal se burlaba de las autoridades con complejos acertijos y códigos en cartas que enviaba a los periódicos y a la Policía. Su caso ha dado lugar a numerosos libros, películas y documentales.

Tras años de recolección de información, el equipo dice haberlo identificado en la persona de Gary Francis Poste, fallecido en 2018.

Las nuevas pruebas forenses incluyen fotos del cuarto oscuro de Poste donde se observa una imagen suya con unas cicatrices en la frente que coinciden con las de un retrato robot del famoso asesino dibujado por la Policía en 1969.

Otras pistas incluyen cartas descifradas del Asesino del Zodíaco que revelarían que Poste era el homicida, dijo a Fox News Jen Bucholtza, una exagente de contrainteligencia del Ejército estadounidense que trabaja en casos sin resolver.

En una nota, las letras del nombre completo de Poste fueron eliminadas para revelar un mensaje alternativo. “Así que tienes que saber el nombre completo de Gary para descifrar estos anagramas”, explicó Bucholtz. “No creo que haya ninguna otra forma de que alguien lo haya descubierto”, agregó.

Hallan un fragmento de una coraza de láminas con un agujero de bala cerca del emplazamiento de la primera ciudad rusa en el Ártico

La armadura pertenecería a un guerrero janty, uno de los pueblos nativos de la zona, y tendría sus orígenes en Asia Central.
El fragmento de una coraza de láminas descubierto por una expedición de la Sociedad Geográfica Rusa.

El fragmento de una coraza de láminas fue descubierto por una expedición de la Sociedad Geográfica Rusa en el distrito autónomo de Yamalia-Nenetsia, en la zona ártica del oeste de Siberia Occidental.

Según detalla un comunicado divulgado por la sociedad este lunes, el objeto mide 20×30 centímetros y consiste en más de 100 láminas rectangulares de hierro, unidas por anillos metálicos. Una de sus particularidades es la presencia de un agujero, aparentemente producido por el impacto de una bala.

“Este tipo de armadura podría haber llegado a Siberia desde Asia Central a finales del siglo XVII o inicios del XVIII y era popular entre los guerreros janty”, el pueblo indígena de la zona, explica Iliá Gorshkov, quien encabezó la expedición.

Todavía no está muy claro cómo llegó al lugar la armadura. Las excavaciones no detectaron huellas de una batalla, un hogar o un taller de armería, aunque sí se identificaron restos de actividad humana en el Neolítico y la Edad Media tardía. Asimismo, el estado de conservación de la pieza es inesperadamente bueno.

“El fragmento se ha conservado sorprendentemente bien, aunque fue hallado en un suelo arenisco. Estaba justo debajo de la hierba”, indicó Gorshkov, resaltando que un hallazgo así es “una gran rareza” y que será transferido a un museo tras un análisis.

Las excavaciones tuvieron lugar cerca de los restos de Mangazeya, la primera ciudad rusa más allá del círculo polar. Fue fundada a inicios del siglo XVII y durante medio siglo fue un importante centro de comercio entre los pueblos de la zona y mercaderes rusos y europeos. Floreció durante varias décadas, pero a finales del siglo su importancia había declinado y más tarde se abandonó por completo.

La lluvia de meteoros de las Dracónidas alcanzará su máximo esplendor este viernes: ¿cómo verla?

Se espera que el espectáculo celeste permita divisar una estrella en caída libre cada 4 minutos.
El cometa 21P/ Giacobini-Zinner.

Los aficionados a la astronomía podrán disfrutar próximamente de la lluvia de meteoros conocida como ‘las Dracónidas’, que alcanzará su apogeo este viernes.

El espectáculo celeste será visible desde todo el hemisferio norte, así como la zona cercana al ecuador e incluso hasta regiones más boreales del hemisferio sur (hasta la latitud 10º S).

Este fenómeno tiene lugar cada año los primeros días de octubre, cuando la Tierra pasa a través de la órbita del cometa 21P/ Giacobini-Zinner, que gira alrededor del Sol cada 6 años y 3 meses.

Se espera que las Dracónidas permitan divisar una estrella en caída libre cada 4 minutos en la constelación del Dragón, a la cual debe su nombre.

El mejor momento para hacerlo será inmediatamente después de que oscurezca, preferentemente desde áreas sin contaminación lumínica y con el cielo despejado.

Conviene dedicar entre 15 y 20 minutos para que la vista tenga tiempo de adaptarse a la oscuridad, ponerse cómodo y, sobre todo, armarse de paciencia, recuerda el portal Cnet.

Esta lluvia de meteoros es menos fugaz en comparación con las Perseidas, algo que deja más tiempo para pedir un deseo a quienes creen en la conocida superstición.

Además, el fenómeno coincidirá en el tiempo con las Oriónidas, que a partir del 2 de octubre radiarán respectivamente de la constelación de Orión, aumentando su intensidad hasta las noches del 20 y el 21 de ese mes.

Descubren qué sucede cuando el viento solar golpea la ‘burbuja’ magnética de la Tierra

El hallazgo fue realizado por un grupo de investigadores, encabezado por Martin Archer, físico espacial de la universidad británica Imperial College London.
Ilustración de las ondas magnetosféricas (en azul claro).

La Tierra, que es sometida constantemente a un flujo de partículas cargadas procedentes del viento solar (una corriente de partículas liberadas por el Sol), está protegida por una ‘burbuja’ de magnetismo llamada magnetósfera, que sale de las profundidades del interior de nuestro planeta.

Los científicos suponían durante mucho tiempo que, cuando las partículas golpean la magnetósfera, los bordes de esta producían una serie de ondas de energía que debían ondular en la dirección del viento solar, pero parece ser que algunas hacen todo lo contrario.

Un grupo de investigadores, encabezado por Martin Archer, físico espacial de la universidad británica Imperial College London, comunicó este miércoles que ha descubierto que algunas de esas ondas generadas se quedan quietas.

En el 2019, Archer y sus colegas llegaron a la conclusión que el borde de la magnetósfera, llamado ‘magnetopausa’, se comporta como la membrana de un tambor. Si se le golpea con un pulso del viento solar, las ondas, llamadas magnetosónicas, se propagan a lo largo de la magnetopausa hacia los polos, y se reflejan de nuevo hacia la fuente. Ahora, utilizando datos de la misión THEMIS de la NASA, descubrieron que, además de que estas ondas magnetosónicas rebotan, pueden hacerlo desplazándose en contra de la dirección del viento solar.

Pueden llegar a un punto muerto

Según los modelos realizados por los investigadores, las dos fuerzas pueden llegar a un punto muerto, ya que el empuje del viento solar anula el de la ola. Se aplica mucha energía, pero nada avanza. “Es similar a lo que ocurre si intentan subir una escalera mecánica hacia abajo“, explicó Archer. “Va a parecer que no se mueven en absoluto, aunque estén haciendo un gran esfuerzo”, agregó.

Estas ondas estacionarias pueden persistir más tiempo que las que viajan con el viento solar, lo que significa que permanecen más tiempo para acelerar partículas en el espacio cercano a la Tierra, lo que puede provocar a su vez impactos en regiones como los cinturones de radiación de nuestro planeta, la aurora o la ionosfera, reza el estudio publicado en la revista Nature Communications.

Los investigadores también revelaron que las ondas estacionarias pueden producirse en otros lugares del universo, desde las magnetosferas de otros planetas hasta las periferias de los agujeros negros.

Mientras tanto, los científicos también tradujeron las ondas estacionarias en sonido. “Mientras que en una simulación podemos ver lo que ocurre en todas partes, los satélites pueden medir estas ondas donde están dándonos solo series temporales, líneas onduladas. En realidad, este tipo de datos se adaptan mejor a nuestro sentido del oído que a la vista, por lo que escuchar los datos puede darnos a menudo una idea más intuitiva de lo que está pasando”, detalló Archer.

“Se puede escuchar el sonido de la respiración profunda de las ondas superficiales estacionarias que persiste en todo momento, aumentando su volumen a medida que se produce cada pulso. Los sonidos más agudos, asociados a otros tipos de ondas, no duran tanto”, concluyó.