Rutas misteriosas del 12 al 15 de noviembre. PARA PASARLO DE MIEDO


👻SEVILLA PARANORMAL: Jueves 19:00 y Viernes 21:00 h. Ruta SEVILLA PARANORMAL. una ruta apasionante. Puerta del Ayuntamiento. Casas encantadas y fantasmas. Lo pasarás de miedo.

Organiza: NATURANDA.
Lugar: Puerta del Ayuntamiento de Sevilla en Plaza Nueva.
Guía: Jose Manuel García Bautista.
Fantasmas, casas encantadas, miedo, psicofonía y mucho más.

⚠️👻 Lo pasarás de miedo y disfrutarás con una ruta mágica. CON NUEVAS PRUEBAS Y EXPERIENCIAS PARANORMALES.

👻NUEVA RUTA: SEVILLA TENEBROSA 2
Viernes. Esta semana estrenamos ruta, acompaña a Jose Manuel García Bautista por la SEVILLA TENEBROSA, un recorrido de la mano de 👍🏻GUIARTE en el que podrás vivir el misterio, los casos más impactantes vividos en Sevilla, las investigaciones más actuales de aquel que las investigó en primera persona, con audios sorprendentes😱 tomados por Jose Manuel García Bautista, una ruta por la Sevilla más desconocida, por la Sevilla más misteriosa, por la Sevilla más terrorífica.
🔍Viernes, 21:00 h. Escaleras de Metropol Parasol (Las Setas) en Plaza de la Encarnación.
Lo pasarás de miedo👣.
👀 SEVILLA SOBRENATURAL: Sábado. Conoce los lugares encantados de Sevilla, las casas embrujadas, los fantasmas☠️, las psicofonías más aterradoras😱 y mucho más de la mano de MOLARTE y su guía, Jose Manuel García Bautista.
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✌🏻Un pase diario que disfrutarán de la esencia del misterio en la ciudad.👣
🗣️Sábado, a las 21:00 en la Plaza Nueva bajo la estatua del Rey San Fernando. Magia y Misterio en una jornada que jamás olvidarás🙏🏻.
⏱️Sábado, 21:00 h.
Precio: 8 euros/persona· Duración: 1 h 30 min.
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Los muertos vivientes de Venzone: el misterio de las momias que definió la historia de un pueblo

Hasta hace escasos años, nadie entendía por qué y cómo las paredes que albergaron los cuerpos de sus ancestros durante siglos pudieron protegerlos tan bien de la propia descomposición del tiempo. Tenía que ser una señal divina.

El Confidencial

Foto: Fuente: Wikimedia
Fuente: Wikimedia

La historia de Venzone está marcada por el siglo XIV, como la de tantos pueblos en Europa Central y, especialmente, en Italia. En esta localidad de la región de Friuli-Venecia, que actualmente cuenta con 2.257 habitantes, la peste negras hizo estragos. Cuando la enfermedad llegó, la muerte colapsó los cementerios. Murieron tantas personas que fue imposible enterrar todos los cuerpos en los espacios habilitados en la época para ello. El lugar donde fueron a parar algunos de aquellos cadáveres fue el sótano de la capilla de San Miguel, a las afueras del pueblo. Desde hace siglos, los vecinos y vecinas de Venzone viven con los restos casi intactos de aquellos antepasados como si de un milagro se tratase. El fervor que narra una historia única. 

Se han paseado con ellos, han comido con ellos, han cuidado y venerado los huesos de lo que un día fueron 42 personas con 42 historias que ahora trazan una misma: el misterio de los cadáveres perfectamente momificados que siglos después de su muerte volvieron a las calles del lugar donde vivieron. Hasta hace escasos años, nadie entendía por qué y cómo las paredes que albergaron los cuerpos de sus ancestros durante tanto pudieron protegerlos tan bien de la propia descomposición del tiempo. Tenía que ser una señal divina.

Habían pasado 300 años desde la pandemia de peste más devastadora de la historia de la humanidad, cuando en 1647, durante la reconstrucción del templo donde permanecían los ataúdes, encontraron uno de los cuerpos en una tumba del siglo XIV. La casualidad llevó al asombro de todo el pueblo, que no pudo más que acercarse a la momia «natural» y ofrecerle su respeto.

Fuente: iStock
Fuente: iStock

El milagro de la Hypha bombycina Persoon

A aquella momia, a la que más tarde apodaron «la mummia del Gobbo» o «el Jorobado» por la postura que presenta, se unieron muchas más descubiertas durante los siglos XVIII y XIX. Estaban tan conservadas que aún se les identificaban diferentes rasgos que las diferenciaban. Aquellas momias no habían pasado por ningún proceso de conservación, más bien al contrario: fueron olvidadas en un sótano húmedo, apiladas unas sobre otras. Pero algo los momificó.

En la actualidad, existen una serie de estudios científicos que han resuelto la gran pregunta: se trata de la acción de determinados hongos. Así lo apuntan desde el propio portal de turismo de la localidad: “La momificación natural de las Momias de Venzone se debe a las particulares condiciones ambientales que se dieron en algunas tumbas de la Catedral en las que se desarrolló la Hypha bombicina Persoon, un moho con la propiedad de deshidratar los tejidos inhibiendo la descomposición”. Una certeza que ahora se mezcla con la certeza pasada de 

En concreto, los cuerpos datan de una época que va desde 1348 hasta 1881, aseguran desde el portal, año este último en el que se recuperó el cementerio del interior de la Catedral y se colocó en el sitio actual, fuera del casco antiguo. Según apuntan, «el proceso de momificación de los cuerpos ocurrió durante el primer año tras su entierro».

Entre la fuerza conjunta del pueblo y el turismo

Pero aún quedaba mucho para saberlo un siglo atrás. Entra la gente del pueblo había despertado una fuerza conjunta por recuperar la memoria genealógica y comunicarse con sus seres queridos fallecidos que seguían allí. En 1845, las momias fueron colocadas en una Cripta de la Catedral a la Capilla Superior. Hasta ella acudieron a menudo durante años los vecinos y vecinas, pero también turistas.

Fuente: Wikipedia
Fuente: Wikipedia

La historia de Venzone pasó, como sus momias, desapercibida hasta mediados del siglo XX. Nadie conocía la tradición de este pueblo aislado entonces de grandes ciudades y otros pueblos. Un día, de manera accidental, el fotógrafo estadounidense Jack Birns perdido entre las montañas encontró las casas de aquel lugar. Cuando llegó a sus calles, encontró que las personas habían hilado sus vidas con las de unas momias. No tardó en poner al pueblo en escena para tomar unas fotografías que lo dieron a conocer. Las fotos de las momias de la aldea de Venzone se convirtieron en un fenómeno en todo el mundo tras su reportaje para la revista ‘Life’.

Fuente: Wikimedia
Fuente: Wikimedia

En 1976, un terremoto destruyó gran parte de las edificaciones de esta localidad italiana. De los temblores solo pudieron salvarse a 15 momias. Ahora, se guardan protegidas en la Cripta del Cementerio Capilla de San Miguel, ubicada en el cementerio de la Catedral de S. Andrea Apostolo. Solo cinco de ellas están expuestas.

Hubo tiempos peores: esta es la historia de la terrible peste negra

Aunque es difícil saber el número de fallecidos, los expertos apuntan que un tercio de la población pudo sucumbir a la enfermedad, que también llegó de Asia.

El Confidencial

Foto: Víctimas de la Peste Negra con los característicos bubones en una ilustración de la Biblia de Toggenburgo.
Víctimas de la Peste Negra con los característicos bubones en una ilustración de la Biblia de Toggenburgo.

Sin embargo, aunque se diga aquello de que mal de muchos consuelo de tontos, es cierto que ha habido tiempos mucho peores. En otras ocasiones hablábamos de la mal llamada gripe española, que causó la muerte de aproximadamente 50 millones de personas en 1918 (otras cifras apuntan 100 millones) al finalizar la Primera Guerra Mundial. Además, a diferencia de otras epidemias que afectaban a niños y ancianos, en este caso la mayoría de las víctimas tenían entre 18 y 49 años. Pero si nos remontamos más en el tiempo, encontraremos pandemias aún más mortíferas y terribles.

Paralelismos con la muerte negra

Pese a los muchos problemas que el COVID está causando a nivel global (y causará), los avances médicos y las vacunas han aumentado con mucho la posibilidad de detener las enfermedades y sus propagaciones, por lo que, aunque los efectos de la enfermedad serán dolorosos, lidiar con ellos parece estar dentro de nuestras competencias. Algo que, por supuesto, no fue así en tiempos anteriores, cuando la medicina no era más que una mezcolanza de teorías absurdas, contradictorias y, en su mayoría, ni siquiera probadas.

La pandemia de peste más devastadora de la humanidad fue la peste negra, surgió en el siglo XIV (siendo el peor momento entre 1346-1353). Aunque es difícil saber el número de fallecidos en la época, puesto que no se contaba con los sistemas actuales para registrar las muertes, los expertos apuntan que un tercio de la población pudo sucumbir a la enfermedad, que se produjo en Eurasia, y consideran optimista esa cifra. En Alemania, por ejemplo, se estima que uno de cada diez habitantes perdió la vida.

Como ha sucedido con el COVID, la peste surgió en Asia y se propagó a Europa mediante las rutas comerciales, aunque se culpó a los judíos.

Estableciendo paralelismos con la actual epidemia de COVID-19, la enfermedad también surgió en Asia y se propagó a Europa mediante las rutas comerciales. Además, el primer contagio en nuestro continente fue en Mesina, una ciudad italiana donde solían parar los marinos. Y, como ha sucedido con las teorías de la conspiración en torno al coronavirus, durante la epidemia de peste negra se culpó a los judíos, que la habrían propagado mediante «el envenenamiento de pozos». Otros hablaban de orígenes más geológicos, como producto de erupciones volcánicas, o incluso culpaban a los astros.

Síntomas y remedios

Como también sucede con el coronavirus, la enfermedad pasaba de los animales a los humanos, en este caso provenía de los roedores, que se encontraban en todas partes (algunos hablan de ratas y otros del gerbilino, proveniente de Asia). Aunque Boccaccio habla de un tipo de peste asintomático, que provocaba la muerte a las 14 horas aproximadas, en realidad los síntomas eran múltiples; fiebre superior a 40ºC, sed, tos y sangrado por distintos orificios, y lo que dio nombre a la enfermedad: manchas negras y azuladas en la piel y bubones en cuello, axilas, brazos o piernas debido a la inflamación de ganglios (luego esos bubones se rompían y supuraban un líquido con un terrible olor).

En muchas ocasiones los doctores de la peste eran médicos de segunda categoría o jóvenes que querían abrirse camino

¿Y cómo se luchó contra esta enfermedad? Bueno, como suele suceder, la ayuda médica fue vital. En tiempos de la peste negra no se contaba, como es lógico, con las medidas sanitarias actuales, y los médicos de la peste negra no eran, en muchos casos, ni siquiera médicos cualificados, sino doctores de segunda categoría que no habían podido establecerse en la profesión o jóvenes que trataban de hacerse camino. Solían llevar para protegerse esas famosas máscaras que parecían picos de ave, con dos agujeros que bastaban para respirar y que se rellenaban con perfume. También vestían botas hechas de cuero de cabra, llevaban lentes, sombrero y guantes y tocaban al paciente con un bastón.

Por supuesto, las medidas que ofrecían para curar la enfermedad eran pobres y muy rudimentarias: por ejemplo, era habitual poner sapos o sanguijuelas sobre los bubos para «rebalancear los humores», y Nostradamus decía que se debia tomar el aire, eliminar a los cuerpos infectados o beber agua fresca.
Como no hay mal que por bien no venga, para los que sobrevivieron a la terrible enfermedad, las condiciones de vida mejoraron, así como las condiciones de trabajo y se produjeron cambios sociales para terminar con la servidumbre. Además, la dieta de ricos y pobres se volvió muy parecida, porque dos cosas enseñó la enfermedad que siempre estarán vigentes: que la solidaridad es vital en los tiempos más oscuros y que la enfermedad y la muerte no entienden de clases sociales.

Una ‘roca’ porosa artificial ayuda a descifrar un misterio de hace medio siglo

Investigadores de Princeton han desarrollado una técnica para visualizar y comprender mejor cómo fluyen las soluciones con polímeros a través de pequeños canales bajo presión

Enrique Sacristán / Agencia SINC

Las soluciones poliméricas, entre las que figuran por ejemplo las cremas cosméticas y la mucosidad de nuestra nariz, contienen polímeros disueltos, es decir, materiales formados por grandes moléculas con muchas subunidades repetidas. Normalmente, cuando se someten a presión, se vuelven menos viscosas y fluyen más rápidamente.

Pero cuando pasan por materiales porosos, como las rocas sedimentarias donde hay muchos agujeros y canales minúsculos, estas soluciones se vuelven más viscosas y pegajosas, y se ralentizan, un fenómeno que describieron en 1967 investigadores estadounidenses.

Sin embargo, el flujo de soluciones poliméricas en medios porosos, es fundamental para muchos procesos industriales y energéticos, donde se trata de funcionar, mediante ensayo y error, frente a la impredecible resistencia que experimentan estos fluidos.

La explicación de este fenómeno ha sido un rompecabezas para la ciencia durante más de 50 años, pero ahora investigadores de la Universidad de Princeton (EEUU) han resuelto el misterio mediante la combinación de novedosas técnicas de fabricación de un material poroso artificial, obtención de imágenes y análisis. Los resultados se publican en ‘Science Advances’.

«En este trabajo demostramos por primera vez que esta resistencia anómala está causada directamente por una inestabilidad del flujo, denominada turbulencia elástica, en la que el flujo se vuelve caótico, similar a una típica turbulencia (como las del aire al viajar en avión), pero en este caso impulsada por la elasticidad del polímero», explica a SINC Christopher Browne, el autor principal.

Roca transparente y solución fluorescente

Para llegar a la raíz del problema, el equipo utilizó un medio poroso transparente hecho de diminutas perlas de vidrio de borosilicato: una pequeña roca artificial traslucida que permitió a visualizar el movimiento de la solución polimérica, a la que se añadió micropartículas de látex fluorescentes para facilitar la tarea.

El experimento reveló que el prolongado aumento de la viscosidad en los medios porosos se debe a que el flujo se vuelve caótico, turbulento, arremolinándose sobre sí mismo y produciendo atascos.

«La mayoría de los fluidos producen un flujo laminar constante en medios porosos, pero la adición de una concentración diluida de polímeros produce este flujo inestable y caótico, generando un exceso de resistencia que dificulta el flujo del líquido», explica Browne, quien subraya: «Por fin hemos conseguido ver exactamente lo que ocurre bajo tierra o dentro de otros medios opacos y porosos cuando se bombean soluciones de polímeros».

«Sorprendentemente, hasta ahora no se había podido predecir la viscosidad de las soluciones poliméricas que fluyen en medios porosos, pero demostramos que puede hacerse», afirma otro de los autores, Sujit Datta, «y esto podrá ayudar a los profesionales de diversos ámbitos a determinar cómo formular la solución polimérica adecuada y utilizar las presiones correctas necesarias para llevar a cabo determinadas tareas».

Los investigadores utilizaron los datos recogidos en el experimento para formular una forma de predecir el comportamiento de las soluciones poliméricas que se podría aplicar en situaciones reales en ámbitos como la industria, la energía y el medio ambiente.

Como las soluciones poliméricas son intrínsecamente viscosas, los ingenieros medioambientales las inyectan en suelos muy contaminados, como los de fábricas químicas y plantas industriales abandonadas, para facilitar así la expulsión de los contaminantes.

De forma parecida también se puede recuperar petróleo desde los poros de las rocas subterráneas, «y estamos especialmente entusiasmados con la aplicación de los hallazgos en la limpieza de aguas subterráneas (facilitando su bombeo y tratamiento en superficie)», apunta Datta.

«Este trabajo establece conexiones entre los estudios de física de los polímeros, la turbulencia y la geociencia, siguiendo el flujo de los fluidos en las rocas del subsuelo, así como a través de los acuíferos», concluye el investigador.

IVª. Jornadas de Misterio «CÍRCULO MERCANTIL», 14 noviembre, 18:00 h.

IVª Jornadas de Misterio CÍRCULO MERCANTIL

Desde las 17.00 h. 14 noviembre 2021
C/Sierpes 65

Ponencias
María Eslava: «La luz de las almas perdidas» (presentación de su libro).
Pedro Pilar y Gustavo Prieto: Cine maldito
José David Flores y Jose Manuel García Bautista: Terror y fantasmas.

Entrada libre

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