Ya puedes ver el programa 9 de ‘Sevilla Paranormal’: ouija y péndulo

Ya puedes ver, en @7TVSevilla | SEVILLA PARANORMAL
Temporada 1 / Número 9 / Programa especial sobre la ouija y el contacto con el más allá con este sistema.
‘SEVILLA PARANORMAL’, dirigido y presentado por Jose Manuel García Bautista.

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¿Qué pinta aquí un dinosaurio? Los ‘oopart’ más curiosos y su explicación real

Son aquellos objetos encontrados que de alguna manera desafían la cronología de la historia tal y como la conocemos, pero, ¿cuánto tienen de real?

Foto: ¿Un dinosaurio conviviendo con humanos en Camboya? (iStock)
 Sucede algo así con los oopart, del inglés out of place artifact (artefacto fuera de lugar), un término acuñado por el estadounidense Ivan T. Sanderson para denominar todos aquellos objetos de interés histórico, arqueológico o paleontológico que se encuentran en un contexto muy inusual o aparentemente imposible, que desafiaría la cronología de la historia tal y como la conocemos. Una manera de refutar creencias clásicas.
En general la mayoría de los ooparts son simples falsificaciones o casos de pareidolias
A la hora de la verdad, aunque algunos han demostrado ser ciertos, en general la mayoría de los ooparts no son objetos creados con una tecnología superior a la que se le presupone a la cultura de la que provienen sino simples falsificaciones o casos de pareidolia (un fenómeno psicológico donde un estímulo vago y aleatorio es percibido erróneamente como una forma reconocible): por ejemplo, ver astronautas en jeroglíficos que en realidad no son tal cosa. De ahí te traemos varios casos interpretados como ooparts que, en realidad, tenían una explicación mucho más sencilla (navaja de Ockham de nuevo). De todos los que exponemos a continuación, solo el último es un verdadero oopart: el Mecanismo de Anticitera, citado como evidencia de visitas extraterrestres en el pasado, aunque solo una prueba de que nuestros antepasados fueron tan inteligentes como nosotros lo somos ahora (o más).

Lámparas de Dendera

¿Tú qué ves aquí?

En un principio, los jeroglíficos se interpretaron como bombillas modernas. Se encuentran esculpidos en los muros del templo de Hathor de Dendera, en Egipto (de ahí su nombre), y aunque se inició en el siglo IV se terminó en la época romana. Si bien es cierto que por aquel entonces ya existía la biblioteca de Alejandría, no hay ninguna constancia escrita de que existieran lámparas que funcionaran de manera similar a las actuales.

La verdad: Los egiptólogos los interpretan como una serpiente naciendo de una flor de loto. Y si lo miras con atención, te darás cuenta de que, efectivamente, es eso.

Cráneo de calaveras

A primera vista la aparición de un cráneo no parece gran cosa, pero cuando fue encontrado en 1866 en una mina en el Condado de Calaveras en California supuso un gran descubrimiento, pues parecía demostrar que los humanos habrían coexistido en esa zona con mastodontes y elefantes. Habría sido un argumento concluyente de que el hombre estaría en el continente americano millones de años antes de lo calculado, (aunque rápidamente se puso en duda).

La verdad: El cráneo fue sacado de un cementerio indígena cercano y puesto en la mina para hacerle una broma a los mineros.

Shakōkidogū

Dan un poco de yuyu, de eso no hay duda. Encontradas en Japón, son figuras de pequeños humanoides hechas a finales del período Jōmon de la prehistoria del país nipón. Lo sorprendente es que después no se volvieron a hacer. Son tan extraños que una de las teorías es que representarían a extraterrestres con sus trajes espaciales. Por qué no, en realidad.

La verdad: Se trataría de representaciones de los «demonios»: cuando una persona enfermaba se le trasfería su mal a la estatua, y debía destruirse a continuación (aunque no sucedió con todas, claro, y por eso han llegado a nuestros días).

Figuras de Acámbaro

Tiene un poco de truco porque sigue siendo controversial. Son una colección de más de 32.000 piezas descubiertas en Acámbaro (México) que podrían representar a animales extintos entre los que se encuentran dinosaurios no avianos. La conclusión sería que los seres humanos convivieron con dinosaurios y que la Tierra no tendría más de 6.000 años.

La verdad: La controversia se basa en que en 1965, al datar las figuras con termoluminiscencia, los resultados preliminares señalaron que eran del 2.500 A.C. Cuando se repitió el fechado unos años después se concluyó que eran falsificaciones recientes. Según el laboratorio, el fechado de 1969 fue debido a un fenómeno de quimioluminiscencia, debido a su fabricación tan reciente, y que en ese año no se sabía que podía ocurrir.

Pájaro de Saqqara

Tiene más pinta de pájaro que de avión, la verdad sea dicha, pero eso no quita que algunas personas hayan dejado volar (nunca mejor dicho) la imaginación. Se encontró en 1891 en la tumba de Pa-di-Amón en la antigua necrópolis egipcia de Saqqara, y hoy en día están en el Museo egipcio de El Cairo. Si fuera un avión sería una clara evidencia de que los principios de la aviación eran conocidos desde muchos siglos antes de lo que generalmente se cree.

La verdad: Fue pintado para asemejarse a un halcón, pero los expertos no se ponen de acuerdo en su significado: quizá fue un objeto ceremonial o el juguete de un niño de clase alta. Algunos hablan incluso de un bumerán.

Batería de Bagdad

Probablemente el oopart más famoso del mundo, junto con las líneas de Nazca (figuras elaboradas a gran escala con trazos perfectos sobre el desierto). Son varios jarrones fabricados antes del 226 d.C. El primero fue encontrado en 1936 en una aldea cerca de Bagdad, y mucha gente llegó a la conclusión de que se trataba de unas jarras utilizadas para generar electricidad, como una pila eléctrica: en el primer análisis introdujeron un electrolito en su interior y lo conectaron a una lámpara, que se encendió muy débilmente. En el informe oficial redactado después señalaron que el objeto se comportaba igual que una pila eléctrica moderna.

Mucha gente llegó a la conclusión de que se trataba de unas jarras utilizadas para generar electricidad, como una pila eléctrica
La verdad: Sin embargo, la ausencia de rastros de electrolitos, el bajo potencial eléctrico del sistema y la ausencia de usos prácticos para la electricidad en la época lo cuestionan como oopart. La hipótesis más verosímil es que se trataba de un recipiente de cosméticos o de rollos escritos.

Un oopart real: el Mecanismo de Anticitera

Como decíamos, no todo van a ser fraudes. En la Grecia Antigua se creó algo así como una computadora analógica. Fue recuperado en el Mar Egeo y fue diseñado para predecir posiciones astronómicas y los eclipses de hasta diecinueve años con propósitos astrológicos, así como la fecha exacta de seis certámenes griegos antiguos, entre los que se encuentran los cuatro principales juegos Panhelénicos. Tuvo que haber más, pues Cicerón habla de ellos. Sorprendentemente, en algún momento dejaron de construirse estos aparatos tecnológicos tan avanzados, y no sería hasta 1.600 años después, cuando en Europa se desarrollaron los relojes astronómicos. Una demostración más de que no se debe subestimar la inteligencia de los que nos precedieron, pues en parte gracias a ellos estamos aquí.

La historia del mecanismo de Anticitera, el primer ordenador del mundo

Es el único ejemplar que conservamos, sin embargo Cicerón habla de ellos. Está rodeado de misterio, pues no se sabe cuándo dejaron de construirse estos aparatos tan avanzados

Foto: Fuente: iStock.

Imaginemos por un momento que eres un experto arqueólogo y te encuentras, en medio de una excavación en Turquía, unas deportivas Nike. O una lata de Coca-Cola, sin ninguna explicación. Lo normal es que pienses que alguien, por casualidad, las ha dejado ahí, pero siempre queda la incertidumbre sobre si nuestros antepasados eran, en realidad, muy diferentes a la imagen que tenemos de ellos.

Por Ada Nuño / El Confidencial

Por eso, quizá, este tipo de objetos alejados de su tiempo se llaman ‘oopart’ o, para entenderlo mejor, artefactos fuera de lugar. Un término acuñado por el estadounidense Ivan T. Sanderson para denominar todos aquellos objetos de interés histórico, arqueológico o paleontológico que se encuentran en un contexto muy inusual o aparentemente imposible, que desafiaría la cronología de la historia tal y como la conocemos.

Fue diseñado para predecir posiciones astronómicas y los eclipses de hasta diecinueve años con propósitos astrológicos, así como la fecha exacta de seis certámenes griegos antiguos.

Del pájaro de Saqqara a la Batería de Bagdad, en muchas ocasiones se han encontrado ooparts falsos y se les ha dado una explicación más o menos plausible según la credulidad de cada uno. Uno de los casos más famosos de oopart de la historia es el del llamado mecanismo de Anticitera. O, como muchos expertos también denominan, «el primer ordenador del mundo». Un ejemplo de que no debemos subestimar de ninguna manera la inteligencia de aquellos que nos precedieron, pues gracias a ellos estamos aquí.

Pero, ¿qué es el mecanismo de Anticitera? Se trata de algo así como un ordenador analógico, creado en la Antigua Grecia. Fue diseñado para predecir posiciones astronómicas y los eclipses de hasta diecinueve años con propósitos astrológicos, así como la fecha exacta de seis certámenes griegos antiguos, entre los que se encuentran los cuatro principales juegos Panhelénicos.

Tuvieron que existir más, pues Cicerón habla de ellos. Lo más curioso en esta historia fascinante es que en algún momento dejaron de construirse estos aparatos tecnológicos tan avanzados, y no sería hasta 1.600 años después, cuando en Europa se desarrollaron los relojes astronómicos.

El mecanismo fue descubierto a principios del siglo XX en el mar Egeo, más concretamente en las aguas que rodean el islote griego de Anticitera. Tardó más de un siglo en ser desentrañado, y presentaba un aspecto muy similar al que hace funcionar los relojes de pulsera. Como no tenemos pruebas de otros pese a lo que dijera Cicerón, se trata de un objeto único con una complejidad impresionante y decenas de engranajes.

El problema es que cuando se encontró no estaba en buen estado y solo sobrevivieron 82 fragmentos

El problema es que cuando se encontró no estaba en buen estado y solo sobrevivieron 82 fragmentos (lo que equivale aproximadamente a un tercio del dispositivo). El mecanismo en su origen funcionaba mediante la rotación de una manivela (actualmente perdida) que se conectaba por medio de un engranaje en forma de corona a otro engranaje de mayor tamaño.

En 2005 se conoció una parte del misterio. La parte posterior, reconstruida, presenta una descripción del cosmos que muestra el movimiento de cinco planetas (que se conocían obviamente en el momento en que se construyó el artefacto).

Parte del mecanismo. (Wikimedia commons)
Parte del mecanismo. (Wikimedia commons)

Michael Wright, especialista en ingeniería mecánica del Museo de Ciencia de Londres, descubrió al estudiar el mecanismo que podía reproducir los movimientos del Sol y la Luna con exactitud, empleando un modelo epicíclico ideado por Hiparco, además de otros planetas como Mercurio y Venus, empleando otro modelo también epicíclico y derivado de Apolonio de Pergamo, según informa el sitio web ‘Proyecto Idis‘.

Los científicos tuvieron que reconstruir su composición completa mediante rayos X, para comprender cómo funcionaba

Pero aún quedaba la parte delantera que seguía siendo un enigma. Los científicos tuvieron que reconstruir su composición completa mediante rayos X, para comprender cómo funcionaba. En marzo de este año, varios medios se hicieron eco de la brillantez del objeto descubierto: se descubrieron dos fechas en una de las placas (462 y 442 años, que, usando métodos matemáticos de Parménides, son los ciclos planetarios de Venus y Saturno.

Además, utilizando los engranajes que se conservan, consiguieron modelar por ordenador un nuevo engranaje que encaja en la máquina y al moverse permite calcular esos ciclos planetarios. Lo siguiente será reconstruirlo físicamente con todas las piezas para ver si funciona.
Lo más probable es que se perdiera en el océano cuando se llevaba a Roma, junto con otros tesoros, para la celebración del triunfo de Julio César
Es un proceso lento, dada la complejidad del mecanismo, pero sin duda merece la pena. Sin embargo, la duda más interesante sigue en el aire y quizá nunca podamos resolverla: cómo es posible que los griegos crearan hace tanto tiempo un artefacto tan sumamente sofisticado (concretamente en la segunda mitad del siglo II a.C). La teoría más aceptada es que el concepto del mecanismo se originó en las colonias de Corinto y que se perdió en el océano cuando se llevaba a Roma, junto con otros tesoros, para la celebración del triunfo de Julio César.
¿Quizá parte del conocimiento de los griegos se perdió pero otra se logró transmitir de generación en generación hasta finalmente ‘reinventarse’ de nuevo estos mecanismos muchísimos siglos después? Por ahora sigue siendo un absoluto enigma. Pero también en ello reside parte de su fascinante encanto.

Enigma en Belgrano: descubren que las baldosas que rodean al Museo Histórico Sarmiento son lápidas

En el reverso tienen inscripciones de tumbas del siglo XIX. El hallazgo fue casual, mientras arreglaban una pérdida de agua.

Una vereda cede, producto de la pérdida de agua de un caño pinchado que, durante semanas -quizás meses- socava el suelo. Un suceso no tan inusual que podría ocurrir en cualquier vereda de la Ciudad. Pero sucedió en la que recorre el contorno del Museo Histórico Sarmiento, en Belgrano.

La reparación reveló un secreto: las baldosas octogonales de mármol eran en verdad lápidas. En el reverso, se pueden leer mensajes, saludos y fechas. La más antigua de las halladas hasta el momento data de 1860. Se estima que podrían pertenecer al antiguo cementerio del barrio.

El hallazgo, totalmente casual, fue realizado por Luis Ambros, responsable del área de proyectos del Museo. Le contó a Clarín que en el proceso de levantar las baldosas y apilarlas, una de ellas le llamó la atención.

La vereda que rodea al Museo Histórico Sarmiento está conformada por baldosas de mármol octogonales; para hacerlas se usaron lápidas. Foto Lucía MerleLa vereda que rodea al Museo Histórico Sarmiento está conformada por baldosas de mármol octogonales; para hacerlas se usaron lápidas. Foto Lucía Merle

«Alcancé a ver algo que no pude identificar. Comenzamos a sacar el material que cubría la parte de abajo de las baldosas y encontramos letras. A medida que íbamos sacando más baldosas, continuamos encontrando nombres cortados, fechas, letras sueltas«, cuenta Ambros.

Algunas leyendas no están enteras, pero se pueden predecir perfectamente, como «Q.E.P.D» o «dedicamos este recuerdo». En algunas baldosas incluso quedó el rastro del marco de un portarretratos.
Para los especialistas, es un hallazgo único, sin precedentes. Al menos en Buenos Aires no hay registros de esta reutilización de materiales.

Recientemente en Praga, mientras se realizaban trabajos de restauración en la histórica Plaza de Wenceslao, se confirmó que se habían utilizado lápidas judías para hacer adoquines. La obra estaba siendo monitoreada por autoridades religiosas, porque había habido una denuncia y sospechas respecto a una práctica del régimen comunista de la antigua Checoslovaquia; profanaban cementerios para obtener materiales de construcción.

Los especialistas afirman que es un hallazgo único, que no tiene precedentes en la Ciudad. Foto Lucía Merle

Los especialistas afirman que es un hallazgo único, que no tiene precedentes en la Ciudad. Foto Lucía Merle

«En el caso porteño, es más que obvio que hubo un reciclaje de los materiales. No se conocen antecedentes, pero esto no quiere decir que no haya en otras partes de la Ciudad. Está claro que este caso despierta curiosidad», opinó Rodolfo Giunta, encargado del área de investigación del Museo. Atendió a Clarín en su último día de trabajo, antes del retiro y de la despedida sorpresa que le estaban preparando sus compañeras y compañeros.

Las lápidas podrían ser del cementerio de Belgrano, pero también podrían provenir de otros lugares. «Todos los cementerios de partidos aledaños a la Ciudad, que fueron anexados en 1887, tuvieron que derivar sus restos a Chacarita. Recoleta ya existía pero quedó desbordado luego del brote de fiebre amarilla. En aquel momento se hizo una convocatoria a todas las familias para anunciar el traslado de las tumbas», explicó Giunta.

Pero no todas las tumbas fueron mudadas. «Algunas familias no quisieron hacerlo porque había que pagar -contó-. También había familias inhallables o muertos sin descendientes. Esas lápidas que por diferentes motivos no se trasladaron pueden haber sido reutilizadas. Y tengamos en cuenta que el mármol es un material noble y muy resistente».

El arquitecto Daniel Schávelzon, arqueólogo urbano y creador del Centro de Arqueología Urbana de la FADU-UBA, pudo ver las baldosas y quedó sorprendido por la importancia del hallazgo.

«A lo largo de las excavaciones que hice en diferentes puntos de la Ciudad, he visto lápidas rotas y descartadas, pero nunca vi algo como esto -afirma-. Hay un trabajo sistemático que además combina dos técnicas. Una técnica mecánica, porque los cortes octogonales se hicieron con una sierra. Y otra manual, porque el reborde del reverso de las baldosas, en donde se coloca la cal para fijarlas al suelo, está hecho a mano. Estamos hablando de un trabajo sistemático en miles de baldosas. Es muy interesante».

El especialista sostiene que el hallazgo debiera ser tomado como un punto de partida. «Creo que se debe investigar aún más, se debe ahondar en la técnica con que fueron realizadas y colocadas estas baldosas, y hacer un profundo trabajo arqueológico».

El arqueólogo urbano Daniel Schávelzon afirma que el hallazgo de estas baldosas es un punto de partida para seguir investigando. Foto Lucía MerleEl arqueólogo urbano Daniel Schávelzon afirma que el hallazgo de estas baldosas es un punto de partida para seguir investigando. Foto Lucía Merle

Un museo que fue palacio municipal

El Museo Histórico Sarmiento depende del Ministerio de Cultura de la Nación. Está ubicado en lo que fue el Palacio Municipal porque antes de ser uno de los 48 barrios de la Ciudad, Belgrano fue pueblo y ciudad.

En esta misma manzana, considerada fundacional del pueblo de Belgrano, también había un registro civil, una biblioteca pública y un museo de ciencias naturales.

El edificio de aquel palacio municipal es de estilo neorrenacentista italiano y fue diseñado por el arquitecto Juan Antonio Buschiazzo. Fue inaugurado en 1872 y desde 1938 es sede del Museo Histórico Sarmiento. Tiene un campanario, al que después se le colocó un reloj.

El museo posee un acervo enorme y valiosísimo sobre la vida de Domingo Faustino Sarmiento. Incluso hay objetos que le pertenecieron, como el gorro de cama que usaba el prócer.

Hoy su fachada se encuentra muy deslucida. Su directora, Virginia González, explicó que adhirieron al mecenazgo (el programa de financiamiento para proyectos artísticos y culturales del Ministerio de Cultura porteño) y ganaron un importante aporte que utilizaran para su renovación.

Virginia González, la directora del Museo Histórico Sarmiento, cuenta que restaurarán la fachada con fondos del programa de mecenazgo. Foto Lucía MerleVirginia González, la directora del Museo Histórico Sarmiento, cuenta que restaurarán la fachada con fondos del programa de mecenazgo. Foto Lucía Merle

Respecto a las baldosas, González aclaró que «están siendo registradas ante los organismos del Estado correspondientes. Son hallazgos anteriores al 1900 y se consideran bienes arqueológicos. La recomendación es limpiar y dejar en buenas condiciones las piezas que ya fueron retiradas, para dar testimonio y que puedan ser vistas y exhibidas en el museo».

En el Museo Histórico Sarmiento proyectan exhibir las partes de lápidas recuperadas. Foto Lucía MerleEn el Museo Histórico Sarmiento proyectan exhibir las partes de lápidas recuperadas. Foto Lucía Merle

El hallazgo casual de estas baldosas podría ser el puntapié inicial para desandar un camino de investigación respecto a la reutilización de los materiales constructivos en la Buenos Aires antigua. Y una oportunidad para conocer aún más sobre la historia de una Ciudad que siempre tiene algún secreto para contar.

La petrificación humana, el más oscuro y enigmático secreto de la alquimia

Pedro González Nuñez

¿Es posible que la petrificación humana hubiese sido posible en algún momento de la historia debido a los misteriosos secretos de la alquimia? Sin duda, los amantes de las conspiraciones y demás así lo creen, aunque tal vez haya más de ciencia tras esta consideración de lo que muchos piensan.

Son muchos los que creen que la alquimia es realmente posible. Pero esta extraña mezcla de ciencia y magia no ha demostrado ser posible por más que muchos eruditos y estudiosos lo han intentado a lo largo de la historia.

Uno de los más desconocidos, pero también más atrevidos, fue Raimondo di Sangro. Este napolitano nacido en 1710 fue un célebre alquimista en los círculos cercanos, además de conocido noble, divulgador masónico y activo inventor.

Sin embargo, junto a sus inventos más sonados, como fueron los barcos anfibios o los fusiles de disparo rápido, también se encuentran inconfesables secretos, como la posible petrificación humana a través de la alquimia.

Sin embargo, este noble ha terminado por ser más famoso debido a los rumores de lo que se supone consiguió con la alquimia que con sus inventos verdaderos.

Lo cierto es que se mueven muchos rumores en torno a la capacidad alquímica de Raimondo di Sangro. Parece ser que las teorías de la época afirman que fue capaz de sintetizar colores para que diversos artistas decorasen la Capilla de Sansevero, e incluso que tuvo la osadía de ablandar el mármol mediante fórmulas alquímicas.

Pero sin duda, sus creaciones más llamativas fueron unas extrañas máquinas anatómicas encontradas en los sótanos de la citada Capilla de Sansevero.

Dichas máquinas son en realidadtres cuerpos humanos, uno femenino, otro masculino, y el tercero, el de un recién nacido. Y todas ellas son una representación detallada del sistema circulatorio humano. De hecho, también aparecen algunas vísceras.

Durante mucho tiempo se ha especulado con el método que utilizó di Sangro para la realización de estos golems extraños que casi parecen tener vida. Se rumoreó que pudo ser un proceso alquímico, aunque otros acercamientos más científicos hablaban de plastinación o embalsamamiento.

Dado que los propietarios de la capilla no facilitaron el acceso a estas petrificaciones humanas, se tardó bastante en descubrir qué eran realmente.

Pero al final, el embalsamamiento basado en una especie de petrificación de las venas resultó que eran realmente de manufactura humana, fabricadas de forma artificial en una mezcla de ceras de abeja pigmentadas junto con fibras de seda y cables, aunque los esqueletos sí parecían de procedencia humana.