¿Extraterrestres haciendo pirámides? Una egiptóloga explica qué se sabe realmente de su construcción

Hasta personalidades como Elon Musk tienen ciertas dudas al respecto. Charlamos con la presidenta de la Asociación Española de Egiptología para que nos resuelva algunas dudas

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Desde hace algunos años proliferan en la red algunas hipótesis de dudosa procedencia que, sin embargo, cada día parecen ganar más adeptos. Una de estas curiosas ideas es aquella de que es imposible que las pirámides de Egipto pudieran construirlas los egipcios, sino que tuvieron que hacerlas seres venidos nada más y nada menos que de otros planetas. La idea de que en el pasado pudieron llegar extraterrestres de galaxias muy lejanas, sentar las bases de la construcción de estos monumentos funerarios y después marcharse de nuevo a sus planetas, ha cobrado popularidad en los últimos años en buena medida gracias a programas de televisión de pseudociencia.

Esta creencia en concreto proviene de la conocida como ‘hipótesis de los antiguos astronautas‘, que sostiene que los seres humanos son descendientes (o creaciones directamente) de seres extraterrestres que visitaron la Tierra hace miles de años. Viene a explicar que la mayoría de seres híbridos de las mitologías antiguas serían creaciones de estos alienígenas, y que por ello en muchas ocasiones los relatos religiosos hablan de «seres venidos del cielo». Los defensores de estos antiguos astronautas creen que construyeron algunas estructuras que hay en la Tierra como las pirámides de Egipto o los moáis de la Isla de Pascua. Sería una buena solución a la Paradoja de Fermi, sin duda.

Seguramente la construcción de las pirámides costó muchas vidas, pero más probablemente a causa de accidentes que de latigazos, como hemos visto en las películas

Un artículo reciente publicado en ‘Vice’, asegura que son muchos los jóvenes que parecen estar de acuerdo con esta hipótesis. «La gente siempre tendrá una idea alternativa en lugar de aceptar que un pueblo no europeo fuera capaz de construir arquitectura monumental, a pesar de que hay registros escritos de que lo hicieron, porque básicamente estaban allí», explica en el artículo el egiptólogo Nicky Nielsen, de la Universidad de Manchester. Y no solo los jóvenes, también Elon Musk, considerado uno de los hombres más capaces del mundo, afirmó (es posible que irónicamente) en Twitter en verano del pasado año 2020 que los antiguos egipcios no podían haber construido las pirámides (tras hacerlo, el Gobierno Egipcio le invitó a verlas con sus propios ojos para hacerle cambiar de opinión).

¿Por qué a tanta gente le cuesta creer que nuestros antepasados construyeran las pirámides? Heródoto escribió en su día: «La Gran Pirámide se construyó sobre la colina en una recesión de gradas, que algunos denominan repisas, y después de darle esta primera estructura fueron izando los restantes sillares mediante máquinas formadas por maderos cortos, subiéndolos por el suelo hasta la primera hilada de gradas. Sea como fuere, lo primero que se terminó fue la zona superior de la pirámide, luego ultimaron las partes inmediatamente inferiores (…) en la pirámide consta, en caracteres egipcios, lo que se gastó en rábanos, cebollas y ajos para los obreros». A pesar de que está registrado por escrito, aquellos que se niegan a creer que una civilización como la egipcia, pese a ser una de las más avanzadas de su época, pudiera construir pirámides se basan en algunas premisas:

  1. Nadie puede dar una explicación lógica sobre cómo se construyeron
  2. Subir esos bloques de piedra a través de una rampa es imposible
  3. Es muy extraño que las pirámides se encuentren alineadas perfectamente con el cinturón de Orión
  4. Es aún más extraño que civilizaciones que no tenían contacto construyeran edificaciones tan similares

No podían tirar de cuerdas para mover los bloques de piedra pues la soga es un invento chino y por aquel entonces ni se había inventado ni, como es lógico, se conocía China (en realidad los antiguos egipcios fueron probablemente la primera civilización que desarrolló una herramienta especial para hacer cuerdas, elaboradas principalmente con juncos).

¿Podrían tener razón?

Es cierto que la civilización egipcia siempre ha fascinado por sus misterios. Quizá por ello mismo, proliferan hipótesis alternativas de esta índole. Desde El Confidencial nos hemos puesto en contacto con Rosa Pujol, presidenta de la Asociación Española de Egiptología, para que nos ayude a desentrañar alguno de estos misterios, desmentir creencias populares, explicar las premisas en las que se basan los incrédulos y, en general, dar una respuesta a las miles de preguntas que surgen sobre las pirámides.

Aún no sabemos cómo se construyeron las pirámides

En este punto, los incrédulos tienen razón. «Es la pregunta del millón», apunta Rosa. «En nuestra Asociación recibimos teorías a cientos, a cual más descabellada, pero, a día de hoy, no contamos con pruebas concluyentes que nos permitan afirmar cómo se construyeron. Quizás podríamos hablar de cómo NO se construyeron. Por ejemplo, la teoría de rampas de arena parece estar totalmente descartada».

¿Por qué tantas culturas decidieron construir pirámides?: «Todas tendían a buscar la inmortalidad, y ello comportaba que, de alguna manera, quisieran elevarse hacia sus dioses»

La presidenta señala que lo que sí es cierto es que subieron inmensos bloques de piedra a gran altura, pero insiste en que eso no es motivo suficiente para pensar en extraterrestres. «Las pirámides están referenciadas en los textos, todas ellas tenían nombre, y eran, simplemente tumbas de faraones. Desmesuradas, pero solo tumbas», indica. Muchos egiptólogos hablan de un sistema de poleas, pero como apunta Rosa, no hay nada claro, lo que conlleva a aumentar el misterio.

No, no las construyeron esclavos

Rosa también recalca que no hay evidencias de que hubiera esclavos en Egipto, pese a la creencia popular, basada probablemente en los textos bíblicos. «No los había en el sentido de compraventa de personas. Sí que había prisioneros de guerra que se daban como recompensa a los militares y altos cargos. Estos prisioneros trabajaban por el alojamiento y la comida, pero siempre se los considera sirvientes, no esclavos. En la construcción de las pirámides trabajó un gran número de gente. Debemos tener en cuenta que el Nilo se desbordaba todos los años anegando los cultivos, durante ese tiempo los campesinos quedaban ociosos, y los faraones los reclutaban para trabajar en sus monumentos funerarios. Seguramente la construcción de las pirámides costó muchas vidas, pero más probablemente a causa de accidentes que de latigazos, como hemos visto en las películas», apunta.

¿Por qué se construyeron en varios países?

Una de las dudas más extendidas (y que muchos incrédulos apuntan) es el hecho de que se erigieran pirámides muy parecidas en lugares del mundo muy alejados entre sí, que jamás habían tenido relación. «Todas las culturas antiguas, y sus religiones, tendían a buscar la inmortalidad, y ello comportaba que, de alguna manera, todos quisieran elevarse hacia sus dioses. Fuera en forma de pirámides aztecas o mayas, de zigurats, o de pirámides puras«, señala Rosa. «Particularmente, a pesar de que encontramos estructuras piramidales en otras culturas, yo no doy crédito a que estuvieran relacionadas entre sí. Estaban demasiado alejadas geográfica y temporalmente como para que pudieran haber tenido conexión».

No, no es una construcción tan sencilla como creemos

A veces, muchas personas en su afán por explicar que los egipcios construyeron las pirámides (y no los extraterrestres), apuntan que es una de las construcciones más básicas y sencillas. En realidad, no es cierto. «Les costó algunos fracasos llegar a dar con la inclinación precisa para que no se viniera todo abajo«, explica Rosa. «Realmente parece sencillo, la pendiente de 51º sería la misma que forma un montón de arena, pero construir un monstruo de 146 metros de altura con 2 millones y medio de bloques de piedra, con un peso de 2,5 toneladas cada uno debió resultar muy difícil. El cuadrado de la base tiene 230 metros de lado. Podemos imaginar la dificultad de construir esta estructura sin grúas, y sin los elementos con los que contamos hoy en día».

¿Está alineada con la constelación de Orión? ¿Magia?

«No debemos olvidar que los antiguos egipcios tuvieran grandes conocimientos astronómicos. Ellos ya tenían un año de 365 días, compuesto por tres estaciones de cuatro meses y 12 meses de 30 días»; indica la presidenta. «Esto daría 360 días, pero añadían 5 más a los que llamaban ‘epagómenos’ o sobrantes en los que celebraban fiestas. Conocían perfectamente los cambios de estación y la posición de las estrellas, y distinguieron las estrellas que variaban su posición en el firmamento de las circumpolares, o siempre visibles, por lo que no es extraño que las tres pirámides estén paralelas y perfectamente orientadas a los cuatro puntos cardinales. La teoría del Cinturón de Orión resulta algo discutible, ya que la posición de las estrellas ahora no es la misma que entonces«.

Muchos piensan que construir una pirámide era sencillo, pero no es así. A los egipcios les costó algunos fracasos llegar a dar con la inclinación precisa para que no se viniera todo abajo

En conclusión, más que de antiguos astronautas, habría que hablar de los prejuicios que tenemos contra aquellos que nos precedieron, pues parece que tendemos a pensar que fueron menos inteligentes que el hombre actual. Rosa, sin embargo, opina diferente: «Puedo asegurar que los estudiosos de culturas antiguas no solo no pensamos que nuestros antepasados fueron inferiores, sino que, más bien al contrario, los admiramos profundamente por los logros conseguidos con tan escasos medios, y les agradecemos infinitamente su sabiduría y su legado».

Un ‘viajero del tiempo’ señala cuándo llegarán los ‘aliens’ por primera vez a la Tierra

Asegura que ya hay extraterrestres viviendo con nosotros como «ciudadanos del futuro», pero se atreve a dar una fecha para la llegada de los alienígenas

Foto: Los aliens ya están entre nosotros (iStock)
Por: El Confidencial

Uno de los grandes sueños de la humanidad es poder viajar en el tiempo. Viajar a otra época sería de una gran utilidad, de manera que pudiéramos adelantarnos a las catástrofes naturales, acabar con personajes que pudieran llevarnos a una guerra mundial o aprender de nuestros propios errores para no volver a cometerlos (por ejemplo, el cambio climático).

Sin embargo, un autodenominado ‘viajero del tiempo’ ha proporcionado un dato con el que hasta ahora no contábamos.

Se hace llamar @futuretimetraveller en TikTok (viajero del tiempo futuro) y asegura en su cuenta que conoce la fecha exacta en la que los aliens, tal y como los conocemos, harán su desembarco en la Tierra.

Esta cuenta tiene más de 33.000 seguidores y sus vídeos llegan a alcanzar el medio millón de visualizaciones. En uno de ellos, ha dado una fecha exacta para la llegada de los aliensserá el 24 de mayo de 2022. Así que, de ser cierto, nos quedan solo unos nueve meses para prepararnos para esa invasión.

Ya viven entre nosotros

El vídeo no solo da esa fecha clave, sino que proporciona otros datos de interés: por ejemplo, señala que «en mi época hay muchos extraterrestres diferentes y en realidad, ellos ya viven actualmente en la Tierra como ciudadanos en el futuro». Sin embargo, no estarían teniéndolo fácil, ya que según su versión, están siendo atacados.

«Ellos ya viven actualmente en la Tierra como ciudadanos en el futuro»

Este viajero único explica que esos seres que denominamos aliens se llaman realmente Nirons, vienen en son de paz y no suponen una amenaza para la humanidad. Sin embargo, siempre según su relato, «los Estados Unidos les han atacado en la primera de las muchas guerras interdimensionales» que nos esperan.

El vídeo se ha visto más de 90.000 veces y ha provocado muchos comentarios en TikTok, aunque la mayoría no se creen lo que avanza este viajero del tiempo. Uno de los más escépticos pide explicaciones: «Los anuncios extraordinarios requieren de pruebas extraordinarias«. ¿Las dará el viajero del futuro?

¿Lo recuerdas? Jesucristo llegará en mayo y los aliens en diciembre

Durante el día de ayer y la jornada de hoy jueves la Tierra está sufriendo los efectos de una tormenta geomagnética y con la ocasión no. (Sucedió en 2012)

Foto: Jesucristo llegará en mayo y los aliens en diciembre
Jesucristo llegará en mayo y los aliens en diciembre
 La tormenta geomagnética más potente de la que se tiene constancia ocurrió en 1859, no obstante, y produjo auroras boreales y australes visibles desde el ecuador, pero nada más. Estas perturbaciones se originan con la eyección de masa solar, que interactúa con el campo magnético terrestre al azotar nuestro planeta, y tienen lugar con mayor o menor frecuencia e intensidad según el sol experimenta sus ciclos de actividad. El último pico se registró en el año 2000 y el siguiente se prevé a lo largo de 2012.

El año del fin del mundo

Jesús regresará en mayo precedido de terribles catástrofes

Eso, lógicamente, si conseguimos llegar a fin de año. Las maneras en que el mundo va a acabar en 2012 son muchas más de las que cabría esperar. Según Ronald Weinland, por ejemplo, Jesús regresará el 27 de mayo de este año precedido de terribles catástrofes. Y los polos, según otros,  podrían fundirse en verano anegando de agua salada los principales bastiones de nuestra civilización. La mayoría de las predicciones, no obstante, apuntan a finales de año, entre el 20 y el 23 de diciembre y en particular, a la noche del 21. Una fecha que pasará a la posteridad, en caso de que la hubiera, como la del mayor fiasco de la historia reciente.

Jugando con los tiempos verbales podemos decir que el mundo, en realidad, ya ha ido a acabarse en otras ocasiones. La excusa en este caso es que con el solsticio de invierno de 2012 –el 21 de diciembre a las 12:12 de la mañana, hora española– acaba un ciclo de 5125 años en el calendario maya de cuenta larga, a la postre el último que los mayas se molestaron en calcular porque después, rezaba su credo, el mundo experimentaría una renovación o transformación que daría al traste con la vida tal y como la conocemos. En ocasiones anteriores el mundo se iba a acabar por culpa de eventos que después resultaron de lo más prosaico, como el efecto 2000 o el cambio de milenio a finales de 2001.

Un surtido catálogo de posibilidades

Escatologías, que es como se denomina a la literatura que predice el final del mundo, hay tantas como queramos. La civilización mesoamericana señaló el qué y el cuándo, pero no el cómo, y los convencidos de que la humanidad se va al traste porque lo dijeron los mayas –acompañada o no de su planeta, cuando no de todo el universo– tienen vía libre para apostar cada cual por su propio caballo. Desde el cataclismo a escala cósmica al regreso de un mesías pasado por la invasión alienígena o el holocausto nuclear, no hay posibilidad por remota o extravagante que sea que no tenga ya su preceptivo gurú.

Después vienen los apocalipsis más convencionales, como la invasión extraterrestre o la robótica

Una de las más llamativas es sin duda la de Nibiru, un supuesto cuerpo celeste de origen babilonio recuperado y teorizado para la paranoia colectiva por el escritor azerbaiyano Zecharia Sitchin. Según él, Nibiru, una estrella tipo enana marrón, estaría atrapada por la gravedad del sol en una órbita sumamente excéntrica que lo atraería al Sistema Solar interior cada 36000 años. Como pruebas aporta el calendario maya, por supuesto, la desaparición de la Atlántida –se sobreentiende que para ello tuvo antes que aparecer– y la existencia del Cinturón de Asteroides, restos según él de un planeta vecino ya destruido por Nibiru. Otros autores ponen a Nibiru en continuidad con el Planeta X y hasta con Hercóbulus, un planeta gigante ideado por el abogado y médium brasileño Hercilio Maes que iba a destruir la civilización en 1999 aunque al final, como el lector habrá notado, todo parece indicar que tal no llegó a ocurrir.

Otras teorías sobre el cataclismo cósmico tienen más sustento o son, de hecho, teorías científicas no contrastadas, pero perfectamente legítimas. Una de ellas es la hipótesis de Némesis, enunciada por los astrónomos Richard A. MullerPiet Hut y Mark Davis, que sostiene que nuestro sol forma parte de un sistema estelar binario cuya otra estrella, de nombre Némesis, interferiría con la Nube de Oort, que rodea nuestro sistema solar, y lanzaría sus asteroides hacia nuestro vecindario planetario una vez cada 26 millones de años. Otra es la hipótesis de Shiva, dios hindú de la destrucción, formulada por Michael Rampino. Refiere la posibilidad de que nuestro sistema solar efectúe pasadas por el plano medio de la galaxia en ciclos de entre 26 y 30 millones de años, atravesando espacios más densamente poblados de cuerpos celestes que someterían a nuestro planeta a un pequeño bombardeo. Ambas teorías disfrutan de escaso consenso científico y han sido propuestas para explicar la aparente periodicidad de las grandes extinciones biológicas en la Tierra. Ocurre que, por supuesto, hay quien ha escrito libros asegurando que estos eventos celestes no son hipotéticos, sino reales, y que acaecerán en 2012.

Y después vienen los apocalipsis más convencionales, como la invasión extraterrestre o la revolución robótica, donde podemos encontrar supuestos verdaderamente peculiares. Uno de ellos es la llamada plaga gris –una invasión de nanorrobots autorreplicantes que consumirían la biosfera como si se tratase de una infección–, desarrollada a partir de las teorías sobre nanotecnología expuestas por Eric Drexler en su publicación de 1986 Engines of Creation. Según otros, la organización Wikileaks incluyó en algunas de sus revelaciones la advertencia que un científico del instituto SETI –Search for Extra Terrestrial Inteligente, adscrito a la NASA– emitiese en 2011 acerca de tres gigantescos platillos volantes que se aproximan a nuestro planeta. En marzo de este año serán visibles desde la Tierra con la ayuda de un telescopio doméstico y su fecha de llegada a la Tierra se calcula sorprendentemente en diciembre de 2012.

Muchos de estos relatos se remontan a civilizaciones pasadas como fuente argumental

El último gran escenario de nuestro fin no requiere máquinas, naves o asteroides; será la propia naturaleza la que decida deshacerse de nosotros. Las teorías son de nuevo variopintas, pero una que resuena especialmente es la del supervolcán de Yellowstone. Según su ciclo debería haber entrado ya en erupción, pero parece poco probable que lo vaya a hacer precisamente este año. La mayor en la Tierra en los últimos 5.000 años ocurrió en Nueva Zelanda en el año 181 de nuestra era, con que la estadística parece jugar de nuestro lado. Similar ocurre con el deshielo, el cambio climático o el efecto invernadero: riesgos todos reales cuya concatenación repentina, simultánea y en 2012 parece, en principio, la última de las posibilidades.

Reflejo de nuestros miedos

“La leyenda apocalíptica nace de nuestro miedo al futuro”, declara a El Confidencial Rafael Menéndez-Barzallana, autor escéptico y profesor de la Universidad de Murcia. “Hay una tendencia en ciertas personas a valorar la sabiduría de los antiguos y desdeñar el conocimiento del presente”, lo que explica que muchos de estos relatos desoigan la evidencia científica y se remonten a civilizaciones pasadas y hechos históricos remotos como fuente de argumento. También apunta que en el pasado, los apocalipsis eran de origen estrictamente divino y se debían casi indefectiblemente al pecado del hombre, mientras que hoy muchos parecen tener un origen casi natural o ecológico. Cada persona tiene sus propias motivaciones para enunciar o seguir el discurso apocalíptico, pero “a nivel social pesan especialmente nuestros sentimientos de culpa colectivos”, según Barzallana.

El profesor recomienda enfrentarse a estos discursos apocalípticos “con escepticismo y pensamiento crítico”. No se trata de dudar de todo “como se hacía antiguamente”, nos dice, “pero sí de aquello que contradiga a la ciencia convencional o que ofenda al sentido común con un simple vistazo”. Y ante la preocupación, documentarse. “No en internet o sí, pero con cautela”, aclara, “porque la información no tiene por qué ser objetiva”. Y sobre todo, adoptar una aptitud sana ante la duda para no tener que acudir a relatos inventados por terceros. “No hay que tener miedo a nuestra propia equivocación”, advierte. “La duda es un derecho fundamental de cualquier persona”.

La misteriosa civilización que precedió a la egipcia

Poco se sabe sobre el Egipto neolítico, el precursor de la posterior cultura de las pirámides y los faraones que todo el mundo conoce hoy. ¿Qué dicen los arqueólogos?

Foto: Foto: Istock.
Por A. López / El Confidencial

La historia del antiguo Egipto todavía alberga muchos enigmas sin resolver, pero si de algo se sabe menos aún es de la civilización anterior, la precursora de la que después sería una de las culturas más conocidas e importantes del mundo.

Un grupo internacional de científicos ha descubierto cementerios que datan de esta etapa de la que tan poco se sabe. Forman parte de una antigua población neolítica (alrededor del 9300 al 4000 a.C) que existió en el desierto de Libia.

El florecimiento de estas enigmáticas civilizaciones, sus estilos de vida y las innovaciones culturales fueron los que proporcionaron la base para que el antiguo Egipto y los siguientes avances pudieran desarrollarse. Una de las razones por las que se sabe tan poco sobre ellas es porque a menudo los lugares son inaccesibles o se encuentran bajo las llanuras que el Nilo inunda o en los desiertos periféricos.

¿Quiénes eran?

Los miembros de la Combined Prehistoric Expedition, con permiso del Consejo Supremo de Antigüedades de Egipto (SCA), han estado estudiando estos sitios de entierro del Neolítico Final (4.600-4.000 a.C.) a lo largo de las antiguas orillas de un lago estacional extinto cerca de un lugar llamado Gebel Ramlah y han proporcionado nuevos datos para resolver cómo y quiénes eran estos pobladores.

Los expertos aseguran que las «primeras evidencias de estratificación de clases de Egipto» se dieron en esta etapa neolítica

En el estudio, publicado en ‘African Archaeological Review‘, se asegura que el clima desértico de aquella época era mucho más húmedo, lo que permitió a los antiguos agricultores poblar aquel área. Esta civilización se caracterizó por el cultivo de ganado y la creación de estructuras megalíticas, santuarios e incluso círculos que servían como calendarios, similares a Stonehenge.

Durante la parte final del período neolítico, la gente comenzó a enterrar a sus muertos en cementerios. Los esqueletos proporcionan información reveladora sobre su salud, las relaciones, la dieta e incluso sus experiencias psicológicas.

Cementerio de niños

De las seis zonas de enterramiento neolíticas finales investigadas hasta la fecha, solo una de ellas no tiene precedentes, no solo en el norte de África sino también a nivel mundial en una fecha tan temprana. Por poco menos de 200 años sirvió exclusivamente para la inhumación de bebés que murieron al nacer o poco después. Treinta y dos fosas funerarias contenían restos de esqueletos de 39 individuos, no solo bebés, sino también al menos dos mujeres adultas acompañadas de neonatos.

Según los resultados del análisis, estas personas eran bajas, había un alto grado de mortalidad infantil y tenían una corta esperanza de vida. Además, descubrieron herramientas cosméticas, armas de piedra, cerámica ornamentada, conchas, joyería y cáscaras de huevo de avestruz.

Al reflexionar sobre las razones de las tremendas diferencias en los cementerios, los investigadores exponen una serie de teorías. Es posible que algunos sitios estén destinados a personas de un alto estatus social, mientras que otros fueron para la clase trabajadora. Aseguran que pueden ser de las «primeras evidencias de estratificación de clases de Egipto». «Estas personas, con su arquitectura ceremonial y tecnológica, mostraron un alto nivel de sofisticación más allá de los pastores comunes de los distintos ganados», añaden.

Así es el telescopio más grande del mundo: está en China y busca vida extraterrestre

Entra dentro del programa espacial de China, una prioridad para el gobierno chino, que se ha fijado como objetivo convertirse en una importante potencia espacial para 2030

Foto: El Telescopio Esférico con Apertura de 500 metros (FAST). Foto: EFE
El Telescopio Esférico con Apertura de 500 metros (FAST). Foto: EFE

El radiotelescopio más grande del mundo, situado en la provincia suroriental china de Guizhou, ha comenzado a operar oficialmente después de tres años de pruebas y tiene como objetivo realizar «varios grandes descubrimientos científicos» y encontrar vida en otros planetas, según el gobierno chino.

Conocido oficialmente como Radiotelescopio de Apertura Esférica de Quinientos Metros (FAST), es uno de los principales orgullos tecnológicos del programa científico chino. Cuenta con un perímetro de 1,6 km, un diámetro de medio kilómetro y su disco parabólico es tan grande como 30 campos de fútbol.Denominado también como «Ojo del Cielo», está situado sobre una montaña en la provincia suroriental china de Guizhou y su construcción finalizó en 2016. Desde ese año ha estado siendo testado y se le han corregido diferentes problemas hasta lograr que esté ya totalmente operativo.

Origen y evolución del universo

Jiang Peng, ingeniero jefe del proyecto ha señalado, en declaraciones recogidas por The Jakarta Post, que es 2,5 veces más sensible que el segundo telescopio más grande del mundo y permitirá explorar hasta cuatro veces más porciones del espacio que los actuales radiotelescopios más potentes. Se espera que el telescopio FAST ayude al descubrimiento de avances en áreas como la detección de ondas gravitacionales de baja frecuencia y moléculas interestelares en los próximos años, algo que colaborará en desentrañar el origen y la evolución del universo,

Para su construcción, el gobierno chino trasladó a 7.000 habitantes de la zona para «garantizar el rendimiento» del telescopio

Desde que comenzó sus tests, el telescopio ha descubierto un total de 102 púlsares (astros de neutrones que rotan a gran velocidad y emiten haces periódicos de radiación electromagnética), cifra que, según el gobierno chino, es superior a la encontrada conjuntamente por los equipos de investigación en Europa y Estados Unidos en el mismo periodo.

Con un coste de 156 millones de euros, su construcción implicó la reubicación a otra ciudad de cerca de 7.000 habitantes de la zona para «garantizar el rendimiento» del telescopio.

El avance del programa espacial de China es una prioridad para el gobierno chino. El país se ha fijado como objetivo convertirse en una importante potencia espacial para 2030 y ponerse a la altura de países como Rusia y Estados Unidos.

Ya puedes ver el programa 9 de ‘Sevilla Paranormal’: ouija y péndulo

Ya puedes ver, en @7TVSevilla | SEVILLA PARANORMAL
Temporada 1 / Número 9 / Programa especial sobre la ouija y el contacto con el más allá con este sistema.
‘SEVILLA PARANORMAL’, dirigido y presentado por Jose Manuel García Bautista.

https://7tvandalucia.es/sevilla/sevilla-paranormal/1-9-programa-especial-sobre-la-ouija-y-el-contacto-con-el-mas-alla-con-este-sistema/63768/