Explican cómo se consigue una probabilidad de contagio casi nula

José María Lagarón, investigador del CSIC, señala los datos de un estudio que apuntan a un nivel de contagio «cercano a cero» cuando se llevan mascarillas FFP2.

Explican cómo se consigue una probabilidad de contagio casi nula
CARLOS GARCIA RAWLINS REUTERS

El uso de la mascarillas, junto con la distancia social, se han mostrado como dos medidas efectivas a la hora de combatir la pandemia y evitar los contagios. No obstante, no todas protegen igual contra el coronavirus y el resto de virus. Durante las últimas semanas, y especialmente tras la detección de la variante Ómicron, son varios los expertos que han recomendado el uso de las mascarillas FFP2 para cortar la cadena de transmisión.

Una opinión que comparte José María Lagarón, investigador del Consejo Superior de Investigaciones científicas (CSIC) y especialista en materiales de filtración y mascarillas. De acuerdo con Lagarón, con mascarillas FFP2 bien ajustadas «la probabilidad de contagio sería cercana a cero». Sus palabras tiene el refuerzo de los datos, como así lo atestigua un estudio publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

«Cuando ambos usan una mascarilla quirúrgica, mientras habla el infeccioso, el límite superior muy conservador permanece por debajo del 30% después de 1 h, pero, cuando ambos usan una mascarilla FFP2 bien ajustada, es del 0,4%«, revela el estudio del Instituto Max Planck. Para que esto se produzca es necesario que la mascarilla quede bien ajustada a la cara, sin que haya huecos por los que se puedan colar los aerosoles.

Elección correcta de mascarilla

De acuerdo con el estudio, el riesgo de infección ronda casi el 0% incluso después de estar 20 minutos en contacto con un infectado. Algo que, en palabas de Lagarón, «demuestra la importancia de elegir las mascarillas más adecuadas, como son las FFP2«. Un hecho que cobra especial relevancia con una variante con una alta capacidad de transmisión como tiene Ómicron.

Para que su uso sea tan eficaz como señala el estudio es importante elegir el tamaño que más se adecúe a la distancia entre la nariz y la barbilla del usuario, aplanar el clip nasal que viene para adaptarse a la forma de la nariz y así eliminar su forma de ‘V’. Entonces, se adapta sobre el dedo que más se parezca al arco de la nariz, presionando finalmente para que quede bien fijada.

La norma, a su vez, señala que para maximizar el ajuste de la mascarilla la sujeción tiene que ser regulable, y que esta sea lo más flexible posible. Así, si cuenta con sujeción a las orejas, se debe complementar con un mecanismo con el que regularlo a la nuca. «El ajuste óptimo se consigue con varias dimensiones de mascarillas, al menos S-M y M-L, y con un extensor regulable a la nuca», indica el experto.

Así, Lagarón confirma lo publicado en dicho estudio, que «sugiere que la fenomenología del contagio no ocurriría (es mínima, casi cero) si todos llevásemos una mascarilla FFP2 con un buen ajuste a la nariz, aun cuando la sujeción sea a las orejas». Eligiendo la mascarilla que más se ajusta a la cara evitaremos problemas como que se descoloque al hablar.

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