Gusanos, ñame, gorgojos… Así sería la dieta de los supervivientes de un holocausto nuclear, según los científicos

Gorgojo de las palmeras.
Gorgojo de las palmeras.
Wikimedia Commons

La guerra en Ucrania ha puesto de relieve las tensas relaciones entre Estados Unidos y Rusia. Estas dos potencias han manifestado que no desean un enfrentamiento bélico entre ambas, ya que se trataría del inicio de la tercera guerra mundial y pondría en peligro al mundo entero si empleasen todo su arsenal nuclear.

La mitad de nuestras comidas debería estar conformada por frutas y verduras lo más variados posible.
El cálculo que hace el estudio es que el lanzamiento de todas cabezas nucleares de ambos países provocaría que el cielo se cubriera con más de 165 millones de toneladas de polvo, reduciendo la incidencia solar y las lluvias durante varios años. 

Los modelos estudiados, de hecho, hablan que los efectos devastadores que estos eventos podrían tener en los sistemas agrícolas del mundo se prolongarían más de 15 años.

Los investigadores creen que el permafrost -capa de suelo permanentemente congelado que se da en regiones muy frías o periglaciares- la mayoría de Norteamérica, Europa y Asia, y que las precipitaciones en el Amazonas podrían reducirse en un 90%. Solo los trópicos más cercanos al ecuador, donde los cambios de temperatura son menores, permitirían el cultivo de algunas especies.

«Hay que encontrar nuevos cultivos tolerantes a la falta de sol, a la sequía y al frío, así como más fuentes de reservas de alimentos, si hay alguna esperanza de alimentar a la población mundial en un escenario así», señala el informe.
Safou.
Safou.
Wikimedia Commons

Del gorgojo de las palmeras al enset

El equipo liderado por Daniel Winstead, tecnólogo de investigación, y Michael Jacobson, profesor de recursos forestales, ha elaborado una lista de 247 plantas silvestre comestibles. De ellas, se han elegido 33 que podrían servir de alimento en los años posteriores a los ataques nucleares.

Entre las opciones aparece el gorgojo de las palmeras, una larva rica en grasas y proteínas que se puede emplear para hacer panes y sopas.  También destacan el konjac; la raíz de yuca; la seta ostra salvaje; el safou, una fruta conocida como la ciruela africana, y los bledos, una verdura muy consumida en África.

Los investigadores también han elaborado una lista de alimentos que es seguro recolectar tras un ataque nuclear, como los frutos de la palma y el tamarindo, las semillas de dilo y acacia, los gusanos de mopane, los baobabs, los ñames -un tubérculo muy popular en Canarias- y el enset, que es «básicamente un plátano del que se come el árbol en lugar del plátano».

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