Programación de «Voces del Misterio» para el verano 2022

«Voces del Misterio» se emitirá a diario en SFC Radio (91.6 fm), de 20:30 a 22:30 h., de lunes a viernes más su redifusión, hasta que comience la temporada radiofónica en septiembre, casi 60 programas en los que se podrá disfrutar del misterio, la Historia, las leyendas y mucho más.

Además se emitirá un programa especial de verano todos los domingos de 60 minutos de duración, de 15:30 a 16:30 h. y en redifusión.

Todo ello puedes seguirlo en la página web de SFC Radio y en nuestras plataformas como Ivoox.

 

Las mejores rutas misteriosas de la semana, con Jose Manuel García Bautista

😱👻Las mejores rutas misteriosas por Sevilla

con Jose Manuel García Bautista, del 24 al 25 de junio de 2022:

👍🏻👻Viernes 24 junio:

👻19:00 h. SEVILLA PARANORMAL:
Viernes 19:00 h. Ruta SEVILLA PARANORMAL. una ruta apasionante. Puerta del Ayuntamiento. Casas encantadas y fantasmas. Lo pasarás de miedo.
Organiza: NATURANDA. / Lugar: Puerta del Ayuntamiento de Sevilla en Plaza Nueva. / Precio: 10 euritos/personas. / Duración: 90 a 100 minutos. / Guía: Jose Manuel García Bautista.
Fantasmas, casas encantadas, miedo, psicofonía y mucho más. Lo pasarás de miedo y disfrutarás con una ruta mágica. CON NUEVAS PRUEBAS Y EXPERIENCIAS PARANORMALES.

👻21:00 h. SEVILLA TENEBROSA. Un recorrido de la mano de GUIARTE en el que podrás vivir el misterio, los casos más impactantes vividos en Sevilla, las investigaciones más actuales de aquel que las investigó en primera persona, con audios sorprendentes tomados por Jose Manuel García Bautista, una ruta por la Sevilla más desconocida, por la Sevilla más misteriosa, por la Sevilla más terrorífica.
Viernes, 21:00 h. Puerta de la facultad de Bellas Artes, con Guiarte. Precio: 10 euritos/personas. / Duración: 90 a 100 minutos. / Guía: Jose Manuel García Bautista. reserva tu plaza ya https://www.guiartesevilla.com/evento/sevilla-tenebrosa .
Lo pasarás de miedo

💀Sábado 25 junio:

👻21:00 h. Ruta misteriosa por la SEVILLA SOBRENATURAL con Jose Manuel García Bautista,En Plaza Nueva bajo la estatua del Rey San Fernando. Una ruta organizada por Molarte.😊 Conocerás los hechos más misteriosos, las casas encantadas y fenómenos paranormales en este entorno tan singular. Precio: 10 euritos/personas. / Duración: 90 a 100 minutos. / Guía: Jose Manuel García Bautista.

👻👀Además 21:00 h. PARANORMAL ACTIVITY, pide más información en lajuderiadesevilla.com

🗣️De todas las rutas el guía es Jose Manuel García Bautista. ☎️Reserva en el 653775172 con un mensaje de 📲Whatsapp.

El misterio de los soldados caídos en Waterloo podría tener respuesta

La batalla de Waterloo, óleo de William Sadler II, imagen Wikipedia
La batalla de Waterloo, óleo de William Sadler II, imagen Wikipedia

El 18 de junio de 1815, cerca de la pequeña población belga de Waterloo, a unos 20 kilómetros al sur de Bruselas, el ejército del emperador Bonaparte se enfrentó a las tropas aliadas comandadas por el duque de Wellington. Napoleón regresaba de su primer exilio en la isla de Elba sin sospechar que aquel campo de batalla significaba el final de su carrera política y militar. Los aliados se hicieron con la victoria en Waterloo e iniciaron una incursión en Francia que acabó con la toma de Versalles y el segundo (y definitivo) exilio de Napoleón en la isla de Santa Elena.

Waterloo representa un momento decisivo en la historia de la humanidad pero no hay que olvidar que también fue una batalla multitudinaria y cruel. Las bajas son difíciles de precisar pero se estiman en docenas de miles de caídos, 28 000 muertos y heridos por parte de los franceses y cerca de 14.000 bajas en el bando aliado… y es aquí donde llega uno de los misterios más curiosos de este pasaje histórico. A pesar de que el lugar de la batalla es bien conocido, los diferentes proyectos arqueológicos apenas han encontrado restos de aquellos soldados caídos.

Por ejemplo, en 2015 se descubrió un esqueleto durante la construcción del nuevo museo y aparcamiento en el sitio. Más tarde, en 2019, el proyecto Waterloo Unconvered desenterró huesos amputados de piernas humanas en una excavación del principal hospital de campaña aliado. También hay constancia de un esqueleto de procedencia incierta en el museo de Waterloo… pero no son restos muy significativos y, por supuesto, no se corresponden con la cantidad de bajas que las crónicas históricas describen. De hecho, existen testimonios y relatos que indican las ubicaciones exactas de tres fosas comunes que, en teoría, albergaban los restos de hasta 13.000 cuerpos. No se han encontrado restos, por lo que muchos historiadores e investigadores siguen preguntándose dónde han ido a parar los restos de aquellos soldados muertos en batalla.

Esta semana, un nuevo estudio realizado por el célebre historiador Tony Pollard, Director de Arqueología en la Universidad de Glasgow, sugiere que los restos óseos de los fallecidos en Waterloo habrían terminado convertidos en abono y polvo de hueso usado como fertilizante. “Muchos venían a robar las pertenencias de los muertos, algunos incluso robaban dientes para hacer dentaduras postizas, mientras que otros venían simplemente a observar lo que había sucedido y también había “comerciantes de huesos”, explica el autor principal del estudio. Era habitual que los campos de batalla europeos terminaran convertidos en fuente conveniente de hueso que podría triturarse en harina de hueso, un fertilizante eficaz y muy utilizado por toda Europa, donde las islas británicas eran uno de los principales mercados para esta materia prima.

En el estudio, publicado en el Journal of Conflict Archeology, el arqueólogo de Glasgow reúne datos originales que comprenden descripciones y dibujos del campo de batalla, realizados por personas que los visitaron en los días y semanas posteriores a la derrota de Napoleón. Ofrece diferentes testimonios y relatos de aquella fecha y muestra “al menos tres artículos periodísticos de la década de 1820 en adelante que hacen referencia a la importación de huesos humanos de los campos de batalla europeos con el fin de producir fertilizantes”.

El estudio menciona también las cartas y memorias personales de un comerciante escocés que vivía en Bruselas en el momento de la batalla, James Ker, quien visitó Waterloo los días posteriores a la batalla y describe a los hombres muriendo en sus brazos. La localización de las fosas donde enterraban a los caídos eran bien conocidas y Pollard apunta a que, en los meses posteriores a las batallas, los buscadores de huesos llegaban discretamente al lugar en busca de estos enterramientos para lograr su particular botín.

La hipótesis de Pollard tiene sentido, es congruente con los testimonios y relatos de la época y podría ser una explicación lógica al misterio de los restos de los soldados de Waterloo. No obstante, la teoría se basa en testimonios, artículos y relatos por lo que el siguiente paso del arqueólogo escocés es “intentar identificar áreas de alteración del suelo para probar que las fosas comunes se alteraron para desenterrar los huesos, así como más investigaciones documentales y más excavaciones que proporcionarán una información más definitiva sobre el destino de los muertos de Waterloo.”

Programación de «Voces del Misterio» para el verano 2022

«Voces del Misterio» se emitirá a diario en SFC Radio (91.6 fm), de 20:30 a 22:30 h., de lunes a viernes más su redifusión, hasta que comience la temporada radiofónica en septiembre, casi 60 programas en los que se podrá disfrutar del misterio, la Historia, las leyendas y mucho más.

Además se emitirá un programa especial de verano todos los domingos de 60 minutos de duración, de 15:30 a 16:30 h. y en redifusión.

Todo ello puedes seguirlo en la página web de SFC Radio y en nuestras plataformas como Ivoox.

 

Pronto sabremos cómo olía realmente el perfume de Cleopatra

Para recuperar una visión más completa del pasado la ciencia está avanzando en reconstruir olores y perfumes antiguos
Para recuperar una visión más completa del pasado la ciencia está avanzando en reconstruir olores y perfumes antiguos

La imagen de lujo y pomposidad que muchos tenemos de grandes civilizaciones, como el Antiguo Egipto o la poderosa Roma, suele ser muy engañosa. Bajo esa aparente suntuosidad en construcciones, templos e infraestructuras se esconden unas condiciones de vida poco saludables, llenas de enfermedades, violencia, suciedad… Cuentan que Ramsés VI, al convertirse en rey de Egipto en el año 1145 a. C. se enfrentó a un maloliente desafío al intentar librarse del eterno hedor que se desprendía de los fétidos pantanos y aguas estancadas en el delta del Nilo. No fue el único. Los relatos escritos que han llegado hasta nosotros indican que los habitantes de las antiguas ciudades egipcias encontraban una extensa (e intensa) gama de olores, un amplio universo olfativo que deambulaba entre los más atractivos y exóticos, como el incienso, las flores o las especias, hasta los más nauseabundos como el sudor o los alimentos podridos acumulados en los mercados callejeros.

El clima cálido de Egipto multiplicaba estas sensaciones y la demanda de aceites perfumados y ungüentos para envolver los cuerpos en olores agradables se multiplicó rápidamente haciéndose muy populares entre las clases que podían permitírselos. Evidentemente, es más fácil saber e imaginar cómo eran los olores más fétidos, como el sudor o los alimentos podridos, pero los perfumes y esencias que se fabricaban en la Antigüedad representan un pequeño misterio que la ciencia se ha empeñado en desvelar en estos últimos años.

Recientemente los científicos y arqueólogos han iniciado numerosos proyectos para completar pasajes y ambientes históricos, intentando descubrir cómo era el ambiente sensitivo del pasado. De esta manera se han desarrollado proyectos para descubrir cómo sonaban los instrumentos antiguos, qué se escuchaba hace miles de años en sitios como Stonehenge o incluso las primeras recreaciones de algunos de los aromas más célebres del pasado.

Sin ir más lejos, en 2019, dos profesores de la Universidad de Hawái en Manoa, iniciaron un proyecto para recrear algunos de los perfumes utilizados en Egipto, analizando residuos de algunas ánforas y jarras descubiertas en la antigua ciudad de Thmuis (Tell Timai), un área de hornos y fabricación de finos lekythoi o frascos de perfume. A estos análisis químicos se sumó la participación de expertos en perfumes y estudiosos de textos griegos antiguos para elaborar un perfume similar al que podría haber usado la propia Cleopatra.

Unos años más tarde, en 2021, un equipo de investigadores de la Universidad de Chicago se atrevió a dar un paso más en esta búsqueda y publicó un estudio con el sonoro título de “Eau de Cleopatra” utilizando una combinación de textos clásicos, arqueología experimental, paleobotánica y química en un nuevo intento de recrear el célebre perfume de la reina egipcia.

Ingredientes de una de las recreaciones de una antigua fragancia denominada “perfume mendesiano” a base de resina de pino, canela casia, canela verdadera, mirra y aceite de moringa | D. Goldsmith, S. Coughlin
Ingredientes de una de las recreaciones de una antigua fragancia denominada “perfume mendesiano” a base de resina de pino, canela casia, canela verdadera, mirra y aceite de moringa | D. Goldsmith, S. Coughlin

Aun así, las investigaciones sobre los olores del pasado son escasas y, hasta hace unos días, ni siquiera existían estudios específicos que tratasen las fórmulas y técnicas más adecuadas para recuperar esas esencias perdidas. Hace tan solo unos días, la revista Nature Human Behaviour ha publicado un interesante artículo titulado “Cómo utilizar la ciencia moderna para reconstruir aromas antiguos” en el que establecen por primera vez algunos de los procedimientos más eficaces y recomendables.

Diagrama de flujo para estudiar aromas antiguos utilizando enfoques biomoleculares y diferentes técnicas (microextracción, extracción de ADN, etc.) | imagen Michelle O’Reilly, Instituto Max Planck
Diagrama de flujo para estudiar aromas antiguos utilizando enfoques biomoleculares y diferentes técnicas (microextracción, extracción de ADN, etc.) | imagen Michelle O’Reilly, Instituto Max Planck

Junto a los métodos más convencionales, como el estudio de documentos, la paleobotánica o la arqueología tradicional, este reciente trabajo realizado por investigadores del Instituto Max Planck recopila otras técnicas más novedosas como el análisis de metabolitos secundarios o de lípidos, como grasas y aceites antiguos que, al ser en su mayoría moléculas insolubles en agua, se pueden extraer comúnmente de ánforas y sedimentos cerámicos arqueológicos “usando solventes orgánicos o fluidos supercríticos”. El estudio también recoge técnicas bioinformáticas y procedimientos genéticos como el análisis de ADN antiguo, extraído de excavaciones procedentes de diferentes fuentes como restos humanos, tejidos momificados o plantas.

Se trata de un necesario catálogo de procedimientos que abarcan desde la extracción de muestras hasta las diferentes modalidades de análisis que apuntalan los cimientos de una nueva ciencia. En definitiva, estamos asistiendo a los primeros pasos de una nueva disciplina que ayudará a completar nuestra imagen del pasado de una manera cada vez más precisa y rigurosa, añadiendo un aspecto que había dejado bastante olvidado.

Un cambio en la dieta extinguió al primate más colosal que ha existido

Javier Peláez / Yahoo Noticias
El orangután, pariente vivo más cercano del simpar Gigantophitecyus

Resulta curioso cómo, en algunas ocasiones, el azar más caprichoso puede resultar crucial en la historia de la ciencia y si no que se lo digan al célebre paleontólogo Gustav Heinrich Ralph von Koenigswald que, después de docenas de yacimientos y excavaciones, iba a toparse con su descubrimiento más importante en el lugar más inesperado.

En 1935 el investigador alemán se encontraba en una farmacia de Hong Kong cuando descubrió en la vitrina del establecimiento una gigantesca muela perteneciente a un primate desconocido hasta el momento. Los estudios comparativos posteriores y el hallazgo de más restos de la misma especie nos permitieron reconstruir una imagen aproximada de este enorme simio de dimensiones espectaculares: Más de 600 kilos de peso y 3 metros de alto.

La denominación científica de este coloso es Gigantopithecus blacki y vivió en Asia durante la última etapa del Pleistoceno. Los fósiles encontrados lo sitúan entre un millón y cien mil años, momento en el se extinguió.

Los motivos de su desaparición han sido objeto de numerosos debates durante estas últimas décadas pero los resultados de una investigación publicada en el último número de la Revista Quaternary International parecen resolver por fin el misterio.

Un equipo de científicos compuesto por investigadores de la Universität Tübingen en Alemania y el Institut de Paléoprimatologie en Francia ha determinado que un cambio en las condiciones climáticas obligó al Gigantopithecus a modificar su dieta con no muy buenos resultados.

Gigantopithecus, orangutanes y paleoproteómica – Nutcracker Man

Desde hace ya tiempo se sabía que este gran primate era herbívoro y su dieta favorita eran las sabrosas y nutritivas plantas de bambú que en su época se extendían por el sudeste asiático. Sin embargo un pronunciado cambio climático hizo que su alimento comenzase a escasear y que el Gigantopithecus se viese forzado a introducir en su dieta otros productos como la fruta que eran menos eficaces para cubrir las grandes necesidades alimenticias de este primate.

La clave han sido los recientes restos encontrados en una cueva conocida como Hejiang Cave, al sur de China, que muestran un cambio de morfología en su dentadura con el paso del tiempo y que indican que experimentó un decisivo cambio en su dieta.

La falta de alimento provocada por el cambio de bosque a sabana empujó al gran primate a buscar fuentes alternativas de alimentos, lo cual no debió ser nada fácil dado su gran tamaño y su voraz apetito.

Los caballos medievales no eran como los imaginamos sino más bien ponis

 Estatua del Cid Campeador, montando a Babieca, creada por el escultor Juan Cristóbal González en la ciudad de Burgos
Estatua del Cid Campeador, montando a Babieca, creada por el escultor Juan Cristóbal González en la ciudad de Burgos

Todos tenemos alguna imagen representando a los magníficos corceles en las batallas medievales. Los cascos retumbando en el suelo al paso de la caballería en la película de Braveheart, la estatua burgalesa del legendario Cid a lomos de su gigantesco Babieca o los elegantes percherones y sus pesadas armaduras en fustas y torneos nos han proporcionado una visión, potente y espléndida, de los caballos de guerra medievales. Sin embargo, una vez más la ciencia llega para matizar, o incluso para contradecir, una idea profusamente extendida por el arte, la literatura o el cine.

El debate sobre cómo eran realmente las monturas bélicas en la Edad Media sigue siendo una cuestión abierta que no cuenta con una respuesta clara según la iconografía o los textos de la época. Existen muchos indicios y claves que apuntan a que el tamaño real de los caballos destinados a la guerra no se corresponde con lo que todos tenemos en mente, empezando por las propias monturas y guarniciones de la época. Las armaduras de caballos medievales en las exhibiciones de los museos a menudo ni siquiera se ajustan a los modelos grandes de caballo sobre las que se colocaban. Los huesos también parecían mucho menores y las herraduras que se han conservado hasta nuestros días también son pequeñas. Además, es frecuente encontrar en el arte medieval representaciones de guerreros montados cuyas piernas cuelgan bastante bajas respecto a sus monturas.

Representación medieval de un caballo perteneciente a la colección de la Biblioteca de la Universidad de Heidelberg
Representación medieval de un caballo perteneciente a la colección de la Biblioteca de la Universidad de Heidelberg

Todos estos indicios abrieron un dilema entre los expertos que no se terminaba de cerrar debido a que encontrar fósiles de este tipo de caballos en el registro zooarqueológico resulta muy difícil. Por otro lado, sabemos que los miembros de la realeza solían llevar registros detallados de sus caballos, algunos de los cuales se han conservado hasta nuestros días. En estos documentos se incluían los nombres, el color, y hasta su precio o cuánto y qué comían… desafortunadamente, en ninguno de los textos conservados se registró el tamaño.

Para ofrecer algo de luz a todas estas dudas contamos con un estudio, publicado recientemente en el Journal of Osteoarchaeology, en el que investigadores de la Universidad de Exeter en el Reino Unido han examinado los datos derivados de las excavaciones arqueológicas de unos 2000 caballos medievales, procedentes de 171 sitios diferentes, para ver si podían sacar algunas conclusiones sobre el tamaño del caballo. Los restos datan, aproximadamente, del año 800 al año 1500 (aunque incluyen también algunos caballos de la época romana y pos medieval), para posteriormente compararlos con los tamaños de los caballos modernos.

Miembros del equipo analizando diferentes restos fósiles y midiendo guarniciones y armaduras durante la investigación | C. Ameen et al.
Miembros del equipo analizando diferentes restos fósiles y midiendo guarniciones y armaduras durante la investigación | C. Ameen et al.

“Casi todos los caballos medievales que se utilizaban en batalla eran técnicamente ponis tal y como hoy los entendemos” explica Alan Outram, arqueólogo de la Universidad de Exeter y autor principal del estudio. “Los caballos que superaban el metro y medio de altura eran extremadamente raros en estos siglos y no fue hasta el siglo XVI cuando su altura promedio aumentó, dando lugar a razas más altas y a los caballos de tiro modernos que conocemos en la actualidad”.

El estudio utiliza el palmo como medida y revela que la mayoría de los caballos medievales, incluidos los que se usaban en la guerra, medían menos de 14,2 palmos (aproximadamente 1,5 metros) desde el suelo hasta los omóplatos, lo que se correspondería a la altura máxima de un poni en la actualidad. Uno de los caballos más grandes, descubierto en los terrenos del castillo de Trowbridge en Wiltshire, tenía solo 15 palmos de altura (1,60 metros). Es de los mayores caballos que se han analizado y hoy se consideraría un pequeño caballo de montar.

Los caballos actuales más grandes se mueven entre los 17 y 20 palmos (casi dos metros de altura) y según los investigadores, provienen del cambio de mentalidad que llegó con el Renacimiento cuando su altura promedio aumentó significativamente, dando lugar a razas más altas y a los caballos de tiro modernos que conocemos en la actualidad.

Por supuesto, resulta extraño que unos caballos tan pequeños pudieran cargar con un peso tan grande, teniendo en cuenta que muchos llevaban un conjunto completo de armadura (entre 20 y 25 kilos), más el peso correspondiente al jinete. Sin embargo, Outran aclara que, incluso hoy en día, un caballo de unos 14 palmos (1,5 metros) es bastante resistente y puede manejar sin problema este tipo de cargas.

“El tamaño no es el único aspecto a tener en cuenta”, recuerda el arqueólogo de Exeter. En batalla hay otros factores importantes y así “se utilizaban diferentes caballos para perseguir a los enemigos que huían, para cargar armas o para los ataques frontales”. Una comparación moderna que ilustra bien el caso serían los caballos que se usan para jugar al polo. Son caballos maniobrables y resistentes, mucho más pequeños que los que se usan para otras funciones como por ejemplo los grandes caballos de policía. Al igual que los corceles de la Edad Media los usados en el polo son veloces, capaces de acelerar rápidamente y hacer giros repentinos, y suelen tener un tamaño de unos 15 palmos (unos 1,60 metros).

Las mejores rutas misteriosas de la semana, con Jose Manuel García Bautista

😱👻Las mejores rutas misteriosas por Sevilla

con Jose Manuel García Bautista, del 24 al 25 de junio de 2022:

👍🏻👻Viernes 24 junio:

👻19:00 h. SEVILLA PARANORMAL:
Viernes 19:00 h. Ruta SEVILLA PARANORMAL. una ruta apasionante. Puerta del Ayuntamiento. Casas encantadas y fantasmas. Lo pasarás de miedo.
Organiza: NATURANDA. / Lugar: Puerta del Ayuntamiento de Sevilla en Plaza Nueva. / Precio: 10 euritos/personas. / Duración: 90 a 100 minutos. / Guía: Jose Manuel García Bautista.
Fantasmas, casas encantadas, miedo, psicofonía y mucho más. Lo pasarás de miedo y disfrutarás con una ruta mágica. CON NUEVAS PRUEBAS Y EXPERIENCIAS PARANORMALES.

👻21:00 h. SEVILLA TENEBROSA. Un recorrido de la mano de GUIARTE en el que podrás vivir el misterio, los casos más impactantes vividos en Sevilla, las investigaciones más actuales de aquel que las investigó en primera persona, con audios sorprendentes tomados por Jose Manuel García Bautista, una ruta por la Sevilla más desconocida, por la Sevilla más misteriosa, por la Sevilla más terrorífica.
Viernes, 21:00 h. Puerta de la facultad de Bellas Artes, con Guiarte. Precio: 10 euritos/personas. / Duración: 90 a 100 minutos. / Guía: Jose Manuel García Bautista. reserva tu plaza ya https://www.guiartesevilla.com/evento/sevilla-tenebrosa .
Lo pasarás de miedo

💀Sábado 25 junio:

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