Existe un motivo por el que nos gustan las historias de fantasmas

Odiado y querido a partes iguales, el mundo paranormal no deja indiferente a nadie. Su popularidad ha aumentado en los últimos años con los programas y películas de terror, fantasmas y mucho más.

Tanto si eres de los que creen como de los que no, seguro que has debatido alguna vez con tus amigos qué te lleva a pensar de esta forma. Lejos de quedarse en una conversación de bar, un grupo de investigadores británicos de la Universidad de Hertfordshire han analizado hasta 71 estudios para llegar al fondo del asunto y demostrar de una vez por todas por qué no nos ponemos de acuerdo.

¿Son más ingenuas las personas que creen que las que no?

El estudio partió de la hipótesis de que las personas que creen en fenómenos paranormales son menos inteligentes o más crédulas. Sin embargo, los resultados de analizar los trabajos de los últimos 40 años en este campo no muestran ningún tipo de relación.

Algunas de las funciones cognitivas que se han analizado en cuanto a su relación con creer en lo paranormal son: memoria, razonamiento, atención y lenguaje.

La mayoría de estos estudios concluían que las personas que creían en apariciones fantasmales eran más irracionales e ilógicas. Sin embargo, los investigadores de Hertfordshire no creen que esto se deba a una deficiencia cognitiva, sino a diferentes formas de pensar.

Pensamiento analítico vs intuitivo

De la investigación se ha concluido que el razonamiento, la memoria y el pensamiento son las tres claves para entender qué nos hace diferentes a la hora de creer. Así, hablando en extremos, mientras que unos solo se creen lo que ven con sus propios ojos, otros se tragan con patatas cualquier historia de fantasmas.

Las personas que son escépticas, es decir, que no creen en fenómenos paranormales, tienen una forma de pensar mucho más analítica. De esta forma, ante un problema tratan de recrear en su cabeza todos los escenarios posibles y elegir el más probable. Su pensamiento es mucho más lógico y meditado.

Sin embargo, las personas que sí creen en los fantasmas y otros fenómenos tienen un pensamiento mucho más intuitivo que las que no. Así, actúan en función de lo que les pide el cuerpo, es decir, se dejan llevar por sus instintos y sus emociones. No es que no tengan capacidad de análisis, sino que tienen una mayor flexibilidad cognitiva que les lleva a entender la realidad sin que esta tenga por qué ser lógica y racional.

Lo que está claro, tanto si eres del primer grupo como del segundo, es que las creencias son propias de cada uno. Y es que decidamos lo que decidamos no vamos a ser ni más ni menos inteligentes que el otro porque solo son dos formas de pensar diferentes.

(FUENTE: lasexta.com)

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