Misterio, de otro mundo, en Triana

Por Jose Manuel García Bautista

Muchos jóvenes movidos por los modernos programas de misterios como “Milenio3” o “Cuarto Milenio” se lanzan a hacer sus grabaciones psicofónicas eligiendo estos lugares sagrados como objeto de sus estudios.

Un ejemplo de ello es el producido en la iglesia de los Salesianos de Triana…
Ubicado en la calle Conde de Bustillo, son pocos los que conocen que en este lugar se han producido una serie de fenómenos de índole diversa pero todos ellos con un componente altamente paranormal, desde jóvenes que han jugado a la ouija en el interior del templo salesiano hasta grabaciones de psicofonías con muy distinto resultado.

Salesianos de Triana

Sucedió cuando cinco amigos eligieron el camarín de la Virgen para hacer una ouija que su vez sería grabado toda la sesión en una grabadora de audio… Todo parecía discurrir con normalidad hasta que en un determinado momento sucedió algo… Algo quedó captado en aquella cinta y que dejaría a los cinco jóvenes vivamente impresionados…

Unas voces del otro lado que gritaron un buen día, ¿o mal día?, a cinco jóvenes: “¡Eh Marco, Marco! Él sigue… Marco, Marco, eh! Marco… eh! Si-gue-me ,si…-gue…-me…!!!” En la quietud de la noche a los cinco amigos les gustaba llamarse como los Apóstoles y aquella voz les inquirió de aquella forma…, y es que hay veces que más vale no jugar con fuego y despertar a los antiguos fantasmas de un lugar o se corre el riesgo de ser llamado como desde el más allá.

Si hablamos de este tipo de prácticas no puedo dejar al margen una que sucede en la capilla de La Estrella en nuestra querida Triana. Allí otros dos jóvenes se disponen a realizar una improvisada sesión psicofónica. Tanto Esteban Gutiérrez como Jesús Moreno no podían creer lo que les iba a suceder –siempre a decir de los testigos-. Acudieron una tarde de Abril de 2008 a aquel coqueto y pequeño rincón de una de las hermandades más populares y queridas de nuestra Semana Santa:

Testimonio

“Elegimos como lugar donde colocar nuestra grabadora allá donde había una lápida, allí dejamos semioculta la grabadora como pudimos y aguardamos sentados en los bancos de atrás. Todo iba bien, quisimos grabar todo del tirón por qué estar cortando cada 5 o 10 minutos podía llamar la atención aunque allí no entró demasiada gente. Y cuando hubo pasado unos 40 minutos pues la recogimos y fuimos a mi casa a ver que había, era por curiosidad, a ver qué pasaba, ya lo habíamos hecho en La “O”, en Santa Ana o en El Cachorro (iglesia de El Patrocinio) pero sin resultados positivos.

Al llegar a casa comenzamos a escuchar la cinta y hubo un fragmento cuando hacia 28 minutos en los que se oía algo, sabíamos que en ese momento no había entrado nadie porque teníamos anotados los momentos más conflictivos por que hubiera entrado gente. La cosa es que aumentamos el sonido y de repente una voz de ultratumba dijo: “Dejadnos en paz”… Y la cinta se comenzó a liar y a liar y a liar bloqueando la grabadora. Nos dejó boquiabiertos y no hemos vuelto a repetir nuestras incursiones en iglesias…Fue escalofriante”.

Dicen que las psicofonías son las voces del más allá, la de los muertos que nos quieren hacer llegar algún mensaje, algún deseo o alguna falta por purgar. Sea como fuere desde nuestra visión de este enigmático fenómeno no podemos asegurar cuál es su naturaleza, ni tan siquiera que sea algo paranormal pero si, en cambio, es extraño.

Anuncio publicitario

¿Hay métodos para hablar con el más allá?

Por Jose Manuel García Bautista

Desde los albores de los tiempos, la posibilidad de comunicarse con otros ha sido una de las principales inquietudes, del ser humano. No es algo nuevo, por mucho que el estudio de lo paranormal parezca estar en boga.

Una vez aceptada la existencia de dimensiones, mundos o estadios paralelos y distintos, incluso aunque sea de forma intuitiva, las necesidades comunicativas del hombre trascienden también hacia ellos, tal y como ha venido sucediendo de forma ancestral.

Sin embargo, lo que no muchos saben es la incidencia que han tenido en nuestro día a día los intentos de comunicarse con eso que suele llamarse “más allá”. Lo que al principio se producía de un modo chamánico, mediúmnico o casi telepático, se vio transformado por el desarrollo tecnológico del ser humano.

Rápidamente comenzó a aplicar sus conocimientos científico-técnicos a la búsqueda del contacto con otros planos existenciales, quizá con la intención de hallar en ellos las respuestas que faltan a las múltiples preguntas que el hombre no es capaz de responder aún.

De hecho, los métodos utilizados han sido propios de la época en las que se les ha dado uso, constituyendo así su propia historia de la transcomunicación.

Es cierto que, para hablar de este tipo de instrumentos o métodos como verdaderas formas de transcomunicación, hay que partir de la premisa de que existe un receptor con el que comunicarse.

Es decir, que si no aceptamos que hay otros mundos, otras dimensiones, otros planos de existencia, sería absurdo siquiera contemplar la idea de establecer un proceso de comunicación con ellos.

Esto ya supone una criba pues, a pesar de los últimos avances de la física y la demostración matemática de la teoría de cuerdas (tema que también da para mucho), hay quien aún se empeña en negar dicha realidad, insisto, matemáticamente demostrada.

Establecido pues el punto de partida, se hace interesante apreciar cómo, a veces, ciertas comodidades tecnológicas han visto la luz porque han sido descubiertas en el camino de la transcomunicación.

Grandes inventores en la historia ya afirmaron haber tenido experiencias con ese “más allá” lo suficientemente notables como para que le dedicasen tiempo en sus investigaciones.

Comienza, de hecho, a hablarse de transcomunicación instrumental toda vez que se utilizan aparatos como canalizadores, instrumentos cuyo principio básico de funcionamiento es la energía electromagnética, quizá tratando de restar importancia a la intervención del sujeto y dotar al proceso de un carácter más científico y aséptico.

Heinrich Hertz fue el primero que construyó un ingenio, en 1888, que emitía y recibía este tipo de ondas, VHF y UHF, mientras Edison tomaba como verdad científica que, si nuestra personalidad permanece tras la muerte, debe conservar los conocimientos adquiridos en vida y, por tanto, no es descabellado pensar que la voluntad de comunicarse permanezca intacta. Por todo ello, intentó poner al servicio de los espíritus un canal para que pudieran hacerlo.

Marconi, Bell y Tesla también intentaron darle a la humanidad el instrumento definitivo y en el camino dejaron el teléfono, la radio… De hecho, Nicola Tesla fabricó la radio de los espíritus, un receptor formado por un frasco de cristal y una serie de antenas y bobinas de alambre que, al ser puesto en marcha, comenzó a emitir voces y sonidos. Al analizar sus escritos, podemos deducir que se trataba de fenómenos EVP (psicofonías). Podemos decir que aquello fue el principio.

En los años sucesivos, destacados ingenieros de sonido continuaron con la línea que iniciasen en los albores del siglo XX estos cuatro grandes. Incluso miembros de la propia Iglesia Católica han investigado en esta línea, por ejemplo los padres Enertti y Gemilli, presidente de la Academia Papal, a principios de los 50.

Ambos trataban de grabar un canto gregoriano y lo que obtuvieron fue al padre del segundo que, ante la exasperación de su hijo, le hizo saber que contaba con su apoyo utilizando el nombre que le daba en su niñez, desconocido en Roma.

Así es como, de hito en hito, paso a paso, se llega al trabajo de Meek y su equipo, que crearon algo nuevo llamado “Spiricom”, el invento que, hasta la fecha, ha obtenido mejores resultados por la cantidad, calidad, duración y coherencia de los mensajes.

La historia sobre cómo surge este método de transcomunicación es, como poco, curiosa incluso para los escépticos. Siendo presidente de la Fundación de Metaciencia de los EEUU, Meek se interesó por los avances que se habían conseguido en Europa sobre las voces en cinta magnetofónica, fruto de las investigaciones de Jürgenson y Raudive, entre otros.

Precisamente a través de ellas, recibió instrucciones proporcionadas al parecer por ingenieros de sonido, físicos y eruditos fallecidos, para construir un generador de frecuencias que, mediante un oscilador sintonizado en cierto número de ciclos por segundo, permitiría modular la amplitud de una portadora que variaba entre los 29 y 31 MHz que, decodificada por un receptor, mostraba frecuencias de índole paranormal y las registraba magnetofónicamente.

Curiosamente, el aparato tuvo una vida bastante corta y llegado cierto punto, dejó de funcionar, por lo que nunca fue patentado pero dejó sentada la base para las Spirit Boxes que utilizamos actualmente.

Desde los años 80, son los teléfonos y la informática las áreas que han ido centrando la atención de los investigadores, como Scott Rogo o Jules y Maggie Harsch-Fishback y es evidente que el camino no acaba aquí.

Por supuesto, el avance no supone el abandono de métodos más rudimentarios o tecnológicamente menos avanzados, pues cualquier resultado puede contribuir a ampliar la información obtenida en una investigación, cualquier elemento receptor de variaciones electromagnéticas puede convertirse en canal de transmisión, pues lo que parece aceptado por la comunidad investigadora es que el fenómeno paranormal siempre lleva aparejados cambios de tipo electromagnético.

La Oui-ja, los péndulos, el método de las tijeras y el libro siempre pueden aportar datos aunque para ello parezca más necesaria la intervención de alguna persona…

La última viralización del “Charlie-charlie” nos deja claro algo irrefutable: el ser humano seguirá avanzando tecnológicamente, podría incluso avanzar de forma infinita, pero jamás dejará de mirar hacia ese “otro lado” de la existencia que es lo que, a priori, siempre nos habían dicho que ya no es.

La “prototranscomunicación” instrumental y la comunicación con el más allá

Por Jose Manuel García Bautista

En 1925 nacería en Bolonia un personaje llamado a cambiar el mundo, su nombre era Guglielmo Marconi, o Guillermo Marconi, fue un ingeniero fue un ingeniero eléctrico italiano y ganó Premio Nobel de Física en 1909 (compartido con Karl Ferdinand Braun) conocido por el desarrollo de un sistema de telegrafía sin hilos (T.S.H.) o radiotelegrafía. Le cupo el honor de haber sido presidente de la Accademia d’Italia.

Su invento fue polémico porque mucho otros destacados inventores y científicos de la época afirmaron haber sido los descubridores de dispositivos similares, sin embargo aunque todo ellos contribuyeron a la aparición de la telegrafía sin hilos tales como Faraday, Hertz, Tesla, Edison o Alejandro S. Popov, Marconi es considerado como la persona que consiguió la primera patente de la radio, aunque en un solo país – el 2 de julio de 1897 en el Reino Unido, lo que le ha acreditado habitualmente como el padre de la radio y de las telecomunicaciones inalámbricas.

Marconi desarrolló comercialmente la radio y Nikola Tesla presenta la patente correspondiente en 1897, dos años después de que Marconi lograra su primera transmisión de radio. Marconi registra su patente recién el 10 de noviembre de 1900 y es rechazada por ser considerada una copia de la patente de Tesla…y así se inicia un litigio entre la compañía de Marconi y Tesla. Tras recibir el testimonio de numerosos científicos destacados, la Suprema Corte de los Estados Unidos de América falla a favor de Tesla en 1943. Pero la mayoría de los libros mencionan a Marconi como el inventor de la radio.

Marconi también trasmitió un 12 de Diciembre de 1901 la primera letra en código Morse, en este caso una “S” a través de más de 3.000 kilómetros de basto océano, sin embargo habría que esperar hasta 1907 para realizar la primera comunicación completa en la historia de las comunicaciones. Su sistema fue tan eficaz y rápido que se instaló en todas las estaciones postales de Estados Unidos llegando incluso a firmarse un convenido con la Oficina de Correos Británica para su uso comercial, siendo instalado en los grandes buques de pasajeros y cargueros de la época, tales como el mismo “Titanic” en Abril de 1.912.

La radio se mostró como un sistema igualmente eficaz y junto con el telégrafo formaron una dupla de comunicaciones sin parangón en la época. Sencillamente se iban a mostrar como unos sistemas que perdurarían en el tiempo. Marconi fallecería un 20 de Julio de 1937 en Roma habiendo recibido reconocimientos y prestigio, en 1.918 será nombrado miembro vitalicio del Senado italiano y en 1.929 se le concedería el título de marqués.

Y sin embargo pocos sabrán, de los que ahora nos leen, que Marconi estaba obsesionado con la idea de crear un aparato que lo pudiera poner en contacto con el más allá, quería hablar con Dios, a lo que puso su esfuerzo y empeño en conseguir, fruto de ese trabajo y ese objetivo nació la radio, un sistema que revolucionó el mundo pero que dejó en Marconi el agrio sabor de la victoria sin ver su deseo cumplido. Fue un primer intento, una pauta, un camino marcado… Muchos lo seguirían.

La “Cuarta Fase” y sus misterios OVNI

Por Jose Manuel García Bautista

Otra película con el mismo planteamiento de falso documental es la “Cuarta Fase”, llevando un poco más allá los “Encuentros en la Tercera Fase” del mítico Steven Spielberg. Aunque cuenta con actores consagrados en el reparto de la cinta, como Milla Jovovich, y está dirigida por el escritor y director Olatunde Osunsanmi, se dijo que era una recreación de una grabación original y real, además utilizaba imágenes de video nunca vistas “rescatadas” de un suceso en Nome, en Alaska (Estados Unidos).

La película trata de sembrar la duda en los espectadores (y con muchos lo logró) de si la historia tal cual la exponían era real o no. Así, según el diario Fairbanks Daily News-Miner, en determinadas poblaciones de Alaska se habría producido una serie de desapariciones extrañas y la localidad de Nome se encuentra dentro de las señaladas.

La Policía daba carpetazo a todas esas desapariciones argumentando que se debían a personas que bebían mucho alcohol y penetraban en las gélidas zonas más remotas de Alaska para perderse para siempre en la nieve.

Pero en ella se pone de manifiesto toda una experiencia de avistamiento de OVNIs para, posteriormente, como en “Abducción Alien”, ser contactados con humanoides que, incluso, llegan a experimentar con humanos, todo ello antes las cámaras…

Toda esta experiencia, como eran de suponer, no estaban basados en hechos reales pero la campaña de promoción así lo vendía, además la actriz que hacía de doctora Abigail Tyler es Charlotte Milchard figurando en el reparto al final de la película junto a Valentin Ganev, Vladimir Kolev, Jay Glenn Sunberg y Sylvia Loulcheva, todo ellos como “Residentes de Nome”.
Para dar mayor credibilidad se presenta la actriz Milla Jovovich: “Hola, soy la actriz Milla Jovovich e interpreto a la psicóloga Abbey Tyler” indicando que lo que va a emitir es una reconstrucción de lo sucedido en el pueblo de Nome donde los nombres de los protagonistas se han cambiado para salvaguardar su intimidad, además se combina la interpretación con el insertar imágenes supuestamente reales que entran dentro del juego de la confusa historia que se narra… Nada es real.

Pese a que el empleó una campaña en la que se crearon varias webs con la intención de que el espectador, al buscar en internet, encontrara información “real” sobre ello. Toda la historia es falsa y lejos de estar grabada en Alaska se hizo en Los Ángeles (Estados Unidos) y Bulgaria.

«Voces del Misterio» en Ivoox: nº.8 y record de descargas

Desde «Voces del Misterio» estamos de enhorabuena por la confianza que demuestran nuestros oyentes en el programa así como la variedad de contenidos que han hecho que se coloque en el TOP10,  en el 8º lugar del ranking de misterio. ¡MUCHAS GRACIAS!