Zombis, más allá de la realidad

Por Jose Manuel García Bautista

Uno de los personajes más recurrentes dentro del género de misterio y terror es el de los zombis, quizás por ser un elemento inquietante en el que un muerto resucita con la intención de mantener su existencia alimentándose de los cuerpos y cerebro de los vivos, quizás es la visión más adulterada -que ha querido postrar el Séptimo Arte- de este fenómeno que es muy diferente.

Pero, ¿son ciertos los informes que hay de personas dadas por muertas que se les ha visto con vida? La respuesta es que sí. En 1937 el folclorista estadounidense Zora Neale Hurston se desplazó a Haiti donde conoció el caso de una mujer, Felicia Félix-Mentor, considerada muerta en 1907 pero que en localidades próximas a donde ella vivió decían que la habían visto, 30 años después del deceso.

Fue este investigador el que analizó profundamente todo lo que era el mundo de los presuntos zombis y cómo se podría lograr tal efecto en un ser humano, por lo que se recurrió a que, lo más lógico, era a través de alguna potente droga que dejara a la persona sin voluntad.

Pero también es cierto que a través de películas nos han llegado versiones más ajustadas a la realidad, como es el caso de “La Serpiente y el Arco Iris”, en la cual se contaba la enorme búsqueda del etnobotánico y antropólogo canadiense Wade Davis que viajó a Haití para tratar de recabar más información al respecto.

Pero fue más allá y fue consciente que había cierta sustancia, potente cómo ella sola, que es la tetrodotoxina (TTX) y que se obtendría del pez globo pues en el Mar Caribe tiene también su hábitat, de sus huevas o el hígado se extrae este potente veneno que actúa a nivel neuro-muscular, si se administra la dosis conveniente puede llegar a ser letal para el ser humano, o crearle un estado de catalepsia profunda muy difícil de distinguir de la muerte.

Así puede estar la persona varios días en los que, y es lo más terrible, es consciente de todo. Al cabo de los días el bókor lo despierta y lo induce en un estado de sumisión total. No es la única sustancia con dichos efectos pues el estramonio o datura origina algo muy similar en el ser humano, es el llamado “pepino zombi”, igualmente se cree que si se ingiere sal se liberaría a la persona zombificada de los efectos de la droga zombi.

Uno de los casos más conocidos de zombi es el de Clairvius Narcisse un hombre que apareció en un estado lamentable de salud y vagando por los cañaverales de azúcar, este dijo ser un zombi esclavizado en las plantaciones al que se le habría dado un dosis de polvo zombificador.

La teorías de Wade Davis fueron muy refutadas por los investigadores que opinaban que los efectos que, en principio, origina el polvo zombi podrían ser explicados bajo una premisa médica como es la esquizofrenia, amnesia o los trastornos mentales.

La catalepsia profunda podría, incluso, provocar que a un individuo se le pinche en los ojos con un alfiler y no grite. Es el efecto de esta potente droga, ingrediente principal del polvo zombi.

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