The Private Eye: nuestro futuro tras el apocalipsis de ‘la nube’.

GonzoBETA

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El proyecto The Private Eye es, o llegará a ser, una serie de diez números en la que conoceremos el caso de Patrick Immelmann, un fotógrafo que hace las veces de detective privado. / D.R.

CÓMIC DIGITAL

¿Recuerdas cómo la gente guardaba sus secretos más íntimos y oscuros en algo llamado ‘la nube’? Pues un día, la nube estalló…

Este mes se ha producido una de las noticias más relevantes de los últimos tiempos para los aficionados al cómic digital: The Private Eye, el cómic de Brian K. Vaughan y Marcos Martín ya es una realidad. La importancia de esta publicación reside principalmente en los nombres que tiene detrás y que, además, han trabajado en una iniciativa casi sin precedentes, apostando por la distribución digital de un producto muy bueno, con un guión atractivo, un dibujo muy especial y que nos podemos descargar al precio que queramos, sin DRM, en castellano, catalán o inglés (y en varios formatos: PDF, CBR, CBZ).

El proyecto The Private Eye es, o llegará a ser, una serie de diez números en la que conoceremos el caso de Patrick Immelmann, un fotógrafo de los llamados ‘paparazzi‘, que hace las veces del detective privado que tenemos arraigado en nuestra mente, pero con el matiz de que vivimos en una sociedad en la que la privacidad es la reina del baile y conocer cualquier tipo de información íntima sobre otras personas es completamente ilegal. Si no se puede conocer por los canales oficiales de información, estás infringiendo la ley.

Immelmann va a recibir la visita de una chica joven, que le pide que investigue y averigüe todo lo que pueda sobre ella, puesto que está en un proceso de selección para un puesto de trabajo y la empresa es de las pocas que todavía quieren saber de manera exhaustiva qué es lo que se pueden encontrar al trabajar con ella. Esta chica tuvo un pasado algo… entretenido. Y claro, quiere saber si esa trayectoria le podría traer problemas de todo tipo.

Internet no existe

La novela se ubica en un futuro distópico donde toda la información almacenada durante décadas en ‘la nube’ aparece publicada. En Los Ángeles, en el año 2076, es donde se desarrolla la acción, pero el mundo entero quedó expuesto a que cualquiera conociese sus datos privados. Tal fue el caos que se optó por ‘cerrar’ Internet, que dejó de existir. Por este motivo, todos llevan por la calle disfraces, máscaras y cualquier elemento que les permita mantenerse en el anonimato, a los que se llaman ónimos. Paradójicamente, el anonimato tras perfiles falsos o fantasiosos de la red se traslada al mundo real.

Quienes hayan visto la serie de televisión británica ‘Black Mirror’ coincidirán en que el argumento y el impacto de las nuevas tecnologías en la sociedad se asemeja mucho al de este cómic digital, pero parece más que evidente que es una temática que gusta a los jóvenes y demuestra que, en los tiempos que corren, Vaughan es uno de los guionistas más potentes y mejor reconocidos de la actualidad.

Por su parte, Marcos Martín realiza un dibujo que casa a la perfección con la temática de The Private Eye y que demuestra que tiene una capacidad especial para cautivar con su narrativa; mientras que Muntsa Vicent es quien lo colorea, demostrando que aunque vivamos en un mundo lleno de máscaras, antifaces y disfraces, nadie es un superhéroe. Es un carnaval en el que todos tenemos algo que ocultar.

Tiene mérito que autores como los que estamos hablando se aventuren y apuesten por la distribución y publicación digital exclusiva de su obra. Se puede comprar por cualquier precio. El que sea, es decisión del comprador. Desde apenas unos céntimos a decenas o cientos de euros. En tu mano queda comprar esta serie de diez entregas al precio que tú quieras. En tu mano… y en tu conciencia. Es muy sencillo ‘piratear’ el trabajo de los demás, pero ya debe acabar la cultura del ‘todo gratis’ porque es insostenible y, al final, acabará perjudicándonos a todos. Ahí tenemos el caso de WhatsApp para tomarlo como referencia. El ‘tieso digital’ no debe triunfar y, aunque sea poco porque no tenemos más, el trabajo de los demás, como el nuestro, debe ser debidamente remunerado.

El futuro de The Private Eye es muy prometedor y de nosotros depende que estos grandes autores sigan apostando por este sistema y podamos pagar el precio que consideremos justo. Irónicamente, es un cómic que se distribuye exclusivamente por Internet y que, cuando lo leáis, veréis que merece la pena y que sus ingredientes hacen de él un producto realmente llamativo y sensacional.

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